Discriminación y desigualdades entre los trabajadores migrantes
Vaticano.- Publicamos el boletín mensual de la sección de Migrantes y Refugiados del Dicasterio para la Promoción del Desarrollo Humano Integral. El número de marzo está dedicado a las iniciativas positivas y las buenas prácticas encaminadas a prevenir y resolver las desigualdades en el acceso de los inmigrantes al mercado laboral en muchos países. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) elaboró dos Convenios pertinentes (elnúm. 97, en 1949, y el núm. 143, en 1975) con el fin de combatir la discriminación ypromover la igualdad de trato y de oportunidades para los trabajadores migrantes. Sinembargo, numerosos países todavía no han ratificado dichos acuerdos, traduciéndoseen una desigualdad en el acceso al mercado laboral por parte de los trabajadoresmigrantes y diferencias en las normas que se aplican a los trabajadores locales y a losmigrantes. A este respecto, la OIT publicó un informe en el que se analizan las dificultades a las que se enfrentan los migrantes cuando se trata de percibir un salario equivalente al de los trabajadores nacionales. Examina también la discriminación de género que afecta a las mujeres migrantes y las dificultades que éstas experimentan a la hora de acceder a puestos de trabajo que se correspondan con sus niveles de cualificación y estudios realizados. Además, una situación migratoria irregular expone a los migrantes a la discriminación, a la explotación y a condiciones de trabajo y de vida abusivas y, en algunos casos, a la pérdida de la vida. La crisis generada por la pandemia del COVID no sólo puso de manifiesto las desigualdades estructurales que existen en el sector laboral, sino que incluso contribuyó a exacerbar la brecha entre los trabajadores locales y los migrantes. Estos últimos han sido víctimas de desigualdades sociales, como por ejemplo, las dificultades experimentadas para obtener una indemnización por enfermedad, y los empleadores a menudo optan por proteger a los trabajadores locales en detrimento de los extranjeros. La Sección Migrantes y Refugiados reconoce la necesidad de establecer y consolidar marcos para una gestión eficaz de la migración laboral. Este Boletín ofrece algunos ejemplos de iniciativas positivas y buenas prácticas encaminadas a prevenir la discriminación y abordar las desigualdades a las que se enfrentan los trabajadores migrantes. La postura adoptada por la Santa Sede En su vídeomensaje con motivo de la 109a Reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo, el Papa Francisco destacó que la filosofía del rechazo ha contribuido a situar al margen del mercado laboral a quienes trabajan en el sector informal, es decir, a los trabajadores migrantes y refugiados. Estos “realizan lo que se suele denominar el ‘trabajo de las tres dimensiones’: peligroso, sucio y degradante”, dijo. En particular, “muchos migrantes y trabajadores vulnerables junto con sus familias, normalmente quedan excluidos del acceso a programas nacionales de promoción de la salud, prevención de enfermedades, tratamiento y atención, así como de los planes de protección financiera y de los servicios psicosociales”. Con motivo de su mensaje con ocasión del 70o aniversario de la Organización Internacional para las Migraciones, el Papa Francisco señaló que durante los períodos de confinamiento impuestos por la pandemia del COVID-19 “muchos de los trabajadores ‘esenciales’ eran migrantes, pero no se les concedieron los beneficios de los programas de ayuda económica de COVID ni el acceso a la atención sanitaria básica o a las vacunas de COVID”. También aprovechó la oportunidad para hacer algunas observaciones. En particular, el Santo Padre destacó la “urgente necesidad de encontrar salidas dignas a las situaciones irregulares” y las repercusiones personales que se esconden tras la negación de los derechos sociales. En ese sentido, dijo: “la familia migrante es un componente crucial de las comunidades de nuestro mundo globalizado, pero en demasiados países se niega a los trabajadores migrantes los beneficios y la estabilidad de la vida familiar debido a impedimentos legales”. En los 20 Puntos de Acción para los Pactos Globales, la Sección Migrantes y Refugiados (M&R) presenta una serie de respuestas tangibles que la Iglesia aporta para satisfacer las necesidades de los migrantes y refugiados, en la perspectiva de un diálogo constante con la comunidad internacional para la implementación de los objetivos del Pacto Global sobre Migraciones. En particular, en el punto n. 5, la Sección anima a los Estados a “promulgar leyes que prohíban a los empleadores confiscar los pasaportes y otros documentos de identidad de sus empleados”, así como a garantizar el acceso de los migrantes a la justicia, para denunciar los abusos contra los derechos humanos. No menos importante es la invitación que se hace a los Estados a “adoptar leyes nacionales relativas al salario mínimo que exijan el pago regular de los sueldos, al menos una vez al mes”. Además, en el punto núm. 12 se lee: “Animar a los Estados a adoptar una legislación que permita el reconocimiento, la transferencia y el ulterior desarrollo de las capacidades de todos los migrantes, solicitantes de asilo y refugiados que residen en el país de acogida”. El Arzobispo, Mons. Bernardito Auza, Nuncio Apostólico y ex Observador Permanente de la Santa Sede ante la ONU, emitió una declaración (EN) durante el 74o período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre la Promoción de la Mujer (2019). En dicha ocasión, señaló los motivos de preocupación de la Santa Sede en relación con la violencia y la discriminación que padecen en la actualidad las mujeres migrantes, en particular, las trabajadoras migrantes que “soportan situaciones de exclusión, maltrato y violencia, ya que con frecuencia no están en condiciones de poder defender sus derechos”. Por lo tanto, Mons. Auza pidió que se adoptaran “medidas específicas para proteger y ayudar a las trabajadoras migrantes y reconocer su valiosa aportación a la sociedad”. Buenas prácticas de los agentes católicos Coincidiendo con el Mes del Trabajo 2021, el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM), lanzó la campaña #DerechosLaboralesParaTodasYTodos, una iniciativa que pretende explicar, a través de vídeos sencillos y didácticos, los derechos básicos que un trabajador debe conocer para trabajar serenamente en Chile. La campaña se dirige a migrantes y refugiados que trabajan por cuenta ajena
