Categoría: Iglesia en Latinoamérica

03
Dic

El Papa rendirá homenaje a la Inmaculada en la Plaza de España el 8 de diciembre

Vaticano. El próximo lunes, 8 de diciembre, el Papa León XIV se dirigirá a la Plaza Mignanelli de Roma, a las 16:00 horas, para rezar a los pies de la columna que alberga la estatua de la Virgen María. Tradición y devoción se entrelazan en el homenaje a la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, con motivo de la solemnidad de la Inmaculada Concepción, que se celebra el lunes 8 de diciembre. La ciudad de Roma y diversas organizaciones rezarán y depositarán flores ante la estatua de la Virgen en la Plaza Mignanelli, y el Papa León XIV también realizará el tradicional acto de devoción a la imagen mariana. El año pasado, el 8 de diciembre de 2024, el Papa Francisco rezó a los pies de María y le encomendó el próximo Jubileo, «un mensaje de esperanza para la humanidad azotada por las crisis y las guerras». Ahora, el Papa León XIV regresa a saludar a la Virgen pocas semanas antes de la conclusión del Año Santo. Llegada del Papa León El Vicariato de Roma anunció en un comunicado que, como marca la tradición, los primeros en dejar flores ante la estatua de la Inmaculada Concepción serán los bomberos, en honor a los 220 colegas que inauguraron la estatua el 8 de diciembre de 1857. A las 7:00 h, subirán a la cima para depositar sus coronas de flores en el brazo de la Virgen. Por la tarde, a las 16:00 h, llegará el Papa y será recibido por el cardenal Vicario Baldo Reina y el alcalde Roberto Gualtieri. Se detendrá en oración al pie de la columna de 12 metros de altura, en cuya cima se ubica la estatua de la Virgen, y dejará una corona de flores. El día contará con una serie de eventos: a las 8:30 h, la Banda de la Gendarmería Vaticana interpretará un himno a la Virgen; también participan la parroquia de Sant’Andrea delle Fratte, la Soberana Orden de Malta, la Legio Mariae, el Circolo San Pietro, la Fundación Don Gnocchi, UNITALSI y varios colegios. A las 9:00 h, se celebrará una Misa en la iglesia de Trinità dei Monti, presidida por monseñor Francesco Pesce, representante diocesano de la pastoral social y laboral, con la presencia de trabajadores de varias empresas romanas. Novena a María Los Frailes Menores Conventuales de la Basílica de los Doce Santos Apóstoles presidirán la jornada. Entre otras actividades, se celebra en la iglesia la novena a la Inmaculada Concepción más antigua de Roma: del 29 de noviembre al 7 de diciembre, el rezo del Rosario y el canto de las letanías tendrán lugar todos los días a las 17:45 h. A las 18:30 h, la Misa será introducida con el canto de «Tota Pulchra», compuesta por el Fraile Menor Conventual Alessandro Borroni. Misas celebradas por los Cardenales Hoy, 3 de diciembre, la Misa en los Santos Apóstoles será celebrada por el cardenal Ángel Fernández Artime, Proprefecto del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica. El jueves 4 de diciembre, la presidirá el cardenal Claudio Gugerotti, Prefecto del Dicasterio para las Iglesias Orientales; el viernes 5 de diciembre, la presidirá el cardenal Rolandas Makrickas, Arcipreste de la Basílica Papal de Santa María la Mayor. Finalmente, el sábado 6 de diciembre, la celebrará el cardenal Marcello Semeraro, Prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos; el domingo 7 de diciembre, el cardenal Mauro Gambetti, Vicario General de Su Santidad para la Ciudad del Vaticano. El lunes 8 de diciembre tendrá lugar la solemne celebración Eucarística presidida por el cardenal Leonardo Sandri, vicedecano del Colegio Cardenalicio. 03 de diciembre de 2025Fuente: Vatican NewsCEV Medios

01
Dic

León XIV y el Patriarca Bartolomé saludan y bendicen al pueblo desde El Fanar

Vaticano. El último acto público del viaje apostólico del Pontífice a Turquía consistió en la bendición ecuménica conjunta impartida a la multitud congregada en el patio frente a la Iglesia de San Jorge, donde se celebró la Divina Liturgia. Un abrazo entre los dos selló los dos días de ecumenismo del Papa en Estambul. Por la tarde, la partida hacia Beirut y los primeros encuentros institucionales. Bendijeron a la multitud que se había reunido, después de la Divina Liturgia, en la plaza fuera de la Iglesia Patriarcal de San Jorge. Obispos, cardenales, arzobispos, hieromonjes, sacerdotes. Luego se tomaron de la mano, intercambiaron un beso fraterno y entraron, uno al lado del otro, en la sede del Patriarcado. La bendición ecuménica conjunta del Papa León XIV y Bartolomé I, patriarca ecuménico de Constantinopla, en El Fanar fue el último acto público del viaje del Pontífice a Turquía. El Pontífice ya ha partido hacia el Líbano, la segunda etapa de su primer viaje internacional. La mañana del último día El Pontífice concluyó por la mañana su peregrinación en el país, cruce entre Europa y Asia. Una peregrinación imbuida de ecumenismo –a excepción del primer día, dedicado a los encuentros con las autoridades– con la conmemoración de los 1700 años del Concilio de Nicea y las posteriores celebraciones, durante las cuales Bartolomé estuvo siempre a su lado. Al día siguiente de la firma de una Declaración Conjunta, el Papa asistió a la Divina Liturgia presidida por el patriarca en el pequeño tesoro de obras de arte, iconos antiguos y preciosos ornamentos que es la iglesia de San Jorge. El Pontífice se unió a ella después de haberse reunido con la comunidad armenia en la Catedral Apostólica Armenia en el barrio de Kumkapı, un lugar de comercio, especialmente de pieles y ropa. Junto al patriarca Sahak II, León XIV fue recibido con un estruendoso aplauso por dos largas filas de niños de las escuelas locales que llevaban una bufanda roja con el escudo de armas del pontificado y el logotipo del viaje apostólico. Detrás, los aberghas, sacerdotes y monjes armenios, con su tradicional veghar (el capuchón negro puntiagudo); alrededor, los representantes de las dernek, las asociaciones de apoyo financiero de toda la comunidad; en el aire, el humo del incienso, el toque de las campanas y el sonido de características cruces con campanillas. Un rápido momento litúrgico que fue seguido por el más largo y solemne de la Divina Liturgia, la celebración eucarística del rito bizantino utilizada por la Iglesia Ortodoxa y en las Iglesias Orientales. La reliquia de San Pedro y la bendición ecuménica Al final de la función, durante la cual tanto el Papa como el patriarca pronunciaron una homilía, todos los participantes se reunieron en el patio mirando al balcón de madera donde ondeaban los dos tapices: uno rojo y dorado con el escudo de armas del Papa León y el otro burdeos, de terciopelo, con el símbolo del Patriarcado Ecuménico. El Papa y Bartolomé I veneraron un relicario que contenía una reliquia de San Pedro, donación esta última del Papa Francisco en 2019. Luego se dirigieron, subiendo juntos las escaleras, hacia el balcón adornado con flores y desde allí impartieron la bendición conjunta. Sus predecesores ya lo habían hecho en el pasado. Es un signo de la fraternidad y la comunión entre la Iglesia de Roma y la de Constantinopla que desde 1964 –es decir, desde aquel histórico encuentro entre Pablo VI y Atenágoras en Jerusalén que revocó las excomuniones recíprocas– intercambian las respectivas delegaciones con motivo de sus respectivas fiestas de los santos patronos: en Roma el 29 de junio, memoria litúrgica de los Santos Pedro y Pablo; el 30 de noviembre, en Estambul para las celebraciones de San Andrés Apóstol. Por la tarde, el vuelo a Beirut El Papa almorzó en el Fanar, donde, en la Sala del Trono, se llevó a cabo una última conversación con Bartolomé en presencia de algunos altos dignatarios del Patriarcado. La siguiente dirección fue el aeropuerto de Estambul Atatürk, donde se llevó a cabo la ceremonia de despedida de Turquía, con el saludo de las respectivas Delegaciones y la Guardia de Honor. Le espera el País de los Cedros, que vio la última visita del Papa con el viaje de Benedicto XVI en septiembre de 2012. Mientras tanto, crisis políticas y sociales, el recrudecimiento de la pobreza, la ya mencionada explosión del puerto de Beirut, el drama de las migraciones, en particular de los jóvenes, la dificultad en la acogida –que nunca ha faltado– a los refugiados, sobre todo a los sirios, la guerra con los recientes bombardeos de Israel en los barrios de Hezbolá. El Papa León es esperado en el Líbano para cuarenta y ocho horas intensas entre citas institucionales, empezando por la de hoy con el presidente Joseph Aoun, al frente del país desde hace once meses, en el Palacio Presidencial. Luego tendrá encuentros religiosos, interreligiosos, pastorales, y el momento más esperado será la oración silenciosa frente al monumento de acero del puerto de Beirut, en la parte oriental de la bahía de San Jorge, donde están grabados uno por uno los nombres de los muertos a causa de la trágica explosión de 2020. Allí también estarán presentes algunos supervivientes y familiares de las víctimas. 01 de diciembre de 2025Fuente: Vatican NewsCEV Medios

01
Dic

El Papa: Que el diálogo de caridad restablezca la unidad en la Iglesia

Vaticano. En el cuarto día de su viaje apostólico a Turquía, durante su visita a la Catedral Armenia Apostólica de Estambul, León XIV instó a inspirarse en la experiencia de la Iglesia naciente para restaurar la plena comunión, una comunión que no implica absorción ni dominio, sino un intercambio de los dones recibidos del Espíritu Santo. El domingo 30 de noviembre, cuarto día de su viaje apostólico a Turquía (Turquiye), el Papa León XIV realizó una visita de oración a la Catedral Armenia Apostólica en Estambul, uno de los centros religiosos más antiguos e importantes para la propia comunidad en el país, además de ser una de las cuatro sedes históricas de la Iglesia de los Armenios.   “Es para mí motivo de profunda alegría poder visitar a Su Beatitud, en el mismo lugar donde los difuntos Patriarcas Shenork I y Mesrob II, de feliz memoria, recibieron a mis predecesores” expresó el Pontífice en su saludo al Patriarca Sahak II Masalyan, extendiendo al mismo tiempo, su “saludo fraternal” a Su Santidad Karekin II, Patriarca Supremo y Catholicós de todos los Armenios, “quien recientemente me honró con una visita” – recordó – así como a los obispos, al clero y a toda la comunidad apostólica armenia de Estambul y Türkiye. Esta visita me brinda la oportunidad de agradecer a Dios el valiente testimonio cristiano del pueblo armenio a lo largo de los siglos, a menudo en circunstancias trágicas. El “diálogo de caridad” entre las Iglesias León XIV expresó además su “profunda gratitud al Señor por los lazos fraternales cada vez más estrechos que unen a la Iglesia Armenia Apostólica y a la Iglesia Católica”. Y recordó que poco después del Concilio Vaticano II, en mayo de 1967, Su Santidad el Catholicós Khoren I fue el primer Primado de una Iglesia Ortodoxa Oriental en visitar al Obispo de Roma e intercambiar con él el beso de la paz. Y también en mayo de 1970, Su Santidad el Catholicós Vasken I firmó con el Papa Pablo VI la primera declaración conjunta entre un Papa y un Patriarca Ortodoxo Oriental, invitando a los fieles a redescubrirse como hermanos y hermanas en Cristo con miras a la unidad. Desde entonces, por gracia de Dios, el “diálogo de caridad” entre nuestras Iglesias ha florecido. Inspirados en la experiencia de la Iglesia naciente El Pontífice volvió a una de las conmemoraciones significativas de su viaje apostólico: el 1700 aniversario del primer Concilio ecuménico. “Mi visita ofrece, sin duda, una oportunidad para celebrar el Credo Niceno”, afirmó, invitando a inspirarse en “esta fe apostólica común” para “recuperar la unidad que existió en los primeros siglos entre la Iglesia de Roma y las antiguas Iglesias orientales”. Debemos inspirarnos también en la experiencia de la Iglesia naciente para restaurar la plena comunión, una comunión que no implica absorción ni dominio, sino un intercambio de los dones que nuestras Iglesias han recibido del Espíritu Santo para gloria de Dios Padre y la edificación del Cuerpo de Cristo. Un modelo de comunión “juntos” A continuación, expresó su deseo de que la Comisión Mixta Internacional para el Diálogo Teológico entre la Iglesia Católica y las Iglesias Ortodoxas Orientales reanude pronto su fructífera labor, buscando un modelo de plena comunión, «por supuesto juntos», como anhelaba el Papa Juan Pablo II en su encíclica Ut unum sint (n. 95). El ejemplo de San Nerses por la reconciliación de las Iglesias En este camino hacia la unidad, nos precede y nos rodea “una verdadera nube de testigos”, añadió, recordando entre los santos de la tradición armenia, al gran Catholicós y poeta del siglo XII, Nerses IV Shnorhali, quien trabajó incansablemente por la reconciliación de las Iglesias, para hacer realidad la oración de Cristo: ‘Que todos sean uno’ Que el ejemplo de san Nerses nos inspire y su oración nos sostenga en el camino hacia la plena comunión. La plena dedicación del Papa a la unidad cristiana Antes de concluir su saludo, el Papa León aseguró su “plena dedicación a la santa causa de la unidad cristiana”. Que recibamos este don celestial con corazón abierto, para ser testigos cada vez más convincentes de la verdad del Evangelio y servir mejor a la misión de la única Iglesia de Cristo. La oración del Papa Antes de su visita de oración a la Catedral  Armenia Apostólica , el Papa León celebró en privado la santa misa en la Delegación Apostólica de Estambul. Al entrar en la Catedral Armenia Apostólica, el Papa realizó un gesto de la tradición local, comiendo un trozo de pan mojado en agua. Ya dentro de la Catedral, el momento de oración inició con un canto y una oración de León XIV en inglés. El saludo del Patriarca Sahak II A la oración del Papa le siguió el saludo de bienvenida del Patriarca Sahak II, quien destacó que la presencia del Pontífice representa una «bendición» que quedará grabada en el corazón de la comunidad eclesial de Turquía. El Patriarca recordó además el «profundo respeto» hacia el Papa, quien, afirmó, actúa como «brújula moral», defendiendo la dignidad de cada persona, apoyando la paz y dando voz a quienes no la tienen. Entre ellos, los cristianos de Oriente Medio, que «se enfrentan a dificultades, migraciones y una constante disminución de su número». «En tiempos como estos», añadió, «la unidad se vuelve esencial». Las relaciones cada vez más fructíferas entre las Iglesias, que en los últimos años han alcanzado «una profundidad antes casi inimaginable», representan, según el Patriarcado, la superación de toda forma de rivalidad y la aceptación de un acercamiento mutuo. La comunidad armenia en Turquía, aunque reducida numéricamente, sigue siendo «resiliente» y se beneficia, en el país, de «libertad religiosa y apoyo estatal como minoría bien asistida». Sin embargo, no falta el testimonio del sufrimiento causado por los conflictos: «Pensamos en particular en la agonía constante que viven los cristianos en Oriente Medio, que sufren gran parte de la persecución». El Patriarca expresó su deseo de que el Papa pueda aprovechar «la inmensa voz moral y la influencia del

01
Dic

León XIV en Líbano: La unidad, la reconciliación y la paz son posibles

Vaticano. En el Encuentro ecuménico e interreligioso en Beirut, el Papa recordó a su predecesor Benedicto XVI cuando enfatizaba que el diálogo entre religiones no obedece a consideraciones de orden político o social, sino «profundas verdades teológicas arraigadas en la fe» . Y Oriente Medio, cuna de las religiones abrahámicas, debe seguir el arduo camino y la incesante búsqueda del preciado don de la paz. La imagen como la de una postal donde “se yerguen uno junto al otro minaretes y campanarios de iglesias” para León XIV, es el testimonio de la fe inquebrantable del Líbano y de la firme devoción de su pueblo al único Dios. Así lo describió en su discurso durante el Encuentro ecuménico e interreligioso que reunió en la Plaza de los Mártires, en Beirut, a los líderes de las diversas Iglesias cristianas y de otras religiones que desde siempre han convivido en la Tierra de los Cedros. Que en esta amada tierra, cada repique de campana, cada adhān, cada llamada a la oración se armonice en un único y grandioso himno, no sólo para glorificar al misericordioso Creador del cielo y de la tierra, sino también para elevar una sincera oración por el don divino de la paz. Bajo una carpa de vidrio el diálogo y la paz El escenario de encuentro de líderes religiosos cristianos y musulmanes ha sido una gran carpa instalada en la Plaza de los Mártires de Beirut, símbolo de la resistencia libanesa durante el levantamiento contra los turcos durante la Primera Guerra Mundial y uno de los principales focos de las protestas antigubernamentales de 2019. Allí el Patriarca siro-católico, Ignacio Youssif III Younan, dio la bienvenida al Pontífice, manifestando su deseo de que su visita contribuya a establecer la paz y la estabilidad en el Líbano y otros países de Oriente Medio. El saludo del Patriarca fue seguido por la proyección de un video con el testimonio de la convivencia pacificadora y la coexistencia de religiones en Líbano. Y luego,  tras cánticos del Evangelio y el Corán, seis líderes religiosos tomaron la palabra por turnos, para manifestar su deseo de diálogo y reconciliación por la salvación del mundo. Tierra exaltada por los profetas del Antiguo Testamento Al abrir su discurso, el Pontífice manifestó su agradecimiento por estar en una “tierra bendita, una tierra exaltada por los profetas del Antiguo Testamento”, una tierra donde el eco del Logos, el Verbo encarnado, nunca ha enmudecido, sino que continúa llamando, “a aquellos que desean abrir sus corazones al Dios vivo”. Pero también, el Líbano y, en particular, Beirut, recordó León XIV, fue el lugar donde Benedicto XVI quiso firmar en 2012 su Exhortación apostólica postsinodal Ecclesia in Medio Oriente, para enfatizar, como él mismo escribió, “que la naturaleza y vocación universal de la Iglesia exigen ella dialogue con los miembros de otras religiones” y que en Oriente Medio, este diálogo no está dictado principalmente por consideraciones pragmáticas, políticas o sociales, guiado no por intereses políticos o sociales, sino por preocupaciones teológicas subyacentes que tienen que ver con la fe y «profundas verdades teológicas arraigadas en la fe» Oriente medio, cuna de las religiones abrahámicas El Santo Padre destacó que el mundo siempre a fijado su mirada en Oriente Medio, cuna de las religiones abrahámicas, observando, a veces con aprehensión, el arduo camino y la incesante búsqueda del preciado don de la paz, ante conflictos complejos y prolongados. Sin embargo, aseguró el Papa, en medio de estas luchas, se puede encontrar esperanza y aliento cuando “nos centramos en lo que nos une”, es decir, la creencia en un Dios de amor y misericordia. En una época en la que la coexistencia puede parecer un sueño lejano, el pueblo libanés, aun abrazando diferentes religiones, se erige como un poderoso recordatorio de que el miedo, la desconfianza y los prejuicios no tienen la última palabra, y que la unidad, la reconciliación y la paz son posibles. Una misión, que el pueblo libanés ha cumplido a los largo de su historia dando testimonio de “la verdad imperecedera de que cristianos, musulmanes, drusos y muchos otros pueden vivir juntos y construir un país unido por el respeto y el diálogo”. Un diálogo enraizado en el amor divino León XIV se refirió también a la Declaración Nostra aetate, con la que hace 60 años, el Concilio Vaticano II, abrió un nuevo horizonte para el encuentro y el respeto mutuo entre católicos y personas de diferentes religiones, enfatizando que el verdadero diálogo y la colaboración están enraizados en el amor, único fundamento para la paz, la justicia y la reconciliación. Este diálogo, inspirado por el amor divino, debe abrazar a todas las personas de buena voluntad, rechazar los prejuicios, la discriminación y la persecución, y afirmar la igual dignidad de todo ser humano. La presencia de Dios más allá de todas las fronteras Más adelante, el Pontífice destacó que en su ministerio público Jesús más allá de Galilea y Judea, visitó otras regiones de Oriente Medio, como la Decápolis o los alrededores de Tiro y Sidón, ahora en territorio libanés, que convierte a esta tierra en un sitio donde la humildad, la confianza y la perseverancia superan todas las barreras y se encuentran con el amor infinito de Dios. Este es «el núcleo mismo del diálogo interreligioso: el descubrimiento de la presencia de Dios más allá de todas las fronteras y la invitación a buscarlo juntos con reverencia y humildad. Tierra de cedros y olivos: resistencia y esperanza Otra imagen que resaltó el Papa de la tierra libanesa fue la abundancia, más allá de los cedros, de los olivos “una piedra angular de su patrimonio, “venerado en los textos sagrados del cristianismo, el judaísmo y el islam”, que han servido como símbolo de reconciliación y paz, pues su longevidad y capacidad de sobrevivir a en entornos hostiles, son muestra de resistencia y esperanza. De este árbol fluye aceite que sana, un bálsamo para las heridas físicas y espirituales, manifestando la infinita compasión de Dios por todos los que sufren. Su aceite también proporciona luz, recordándonos la

01
Dic

El Papa a los jóvenes: Tienen el don del tiempo, úsenlo para soñar y construir la paz

Vaticano. En su encuentro con jóvenes libaneses reunidos en la plaza frente al Patriarcado Maronita de Antioquía, León XIV los invita a buscar relaciones con raíces sólidas, como los cedros que simbolizan el país, en un mundo que parece poner plazos incluso al amor. Tras escuchar sus testimonios y responder a sus preguntas, les hace una «promesa» de un futuro sin conflictos, un «amanecer brillante» capaz de iluminar la «noche oscura» del mundo. En un mundo que lucha por reconocerse en el espejo por lo «desfigurado» que está, donde nada parece echar raíces, poniendo plazos incluso al amor, los jóvenes conservan un don tan fugaz como poderoso: el tiempo. Hay «un tiempo para todo», nos recuerda el Libro de Qohelet, y en la juventud se abren espacios para soñar, organizar y crear una paz que el paso del tiempo no pueda arrebatar. Que arraigue, sí, porque sus raíces son tan profundas como sus ramas. Como un cedro del Líbano. Es este paralelismo —un árbol milenario que inspira a las nuevas generaciones reunidas, como en una JMJ en miniatura, en las alturas de Bkerké con vistas a la bahía de Jounieh— el que sirve de telón de fondo a las palabras del Papa León XIV. Desde el escenario instalado en la plaza frente al Patriarcado Maronita de Antioquía, el Pontífice se dirige a los jóvenes, envueltos en las banderas de su patria mientras ondean las blancas y amarillas de la Ciudad del Vaticano: los escucha, responde a sus preguntas y, junto con ellos, les hace una «promesa de paz», que se asemeja al «resplandor del amanecer» que se vislumbra en la «noche oscura» que vive la humanidad. «¡Ustedes tienen tiempo!» ¡Assalamu lakum! “¡La paz esté con ustedes!” El Papa saluda en árabe a los jóvenes presentes, provenientes no solo del Líbano, sino también de Siria e Irak. Durante el encuentro, algunos compartieron sus historias, hablando de “valentía en el sufrimiento”, “esperanza en la decepción” y “paz interior” en tiempos de guerra. Son experiencias con las que todos pueden identificarse, pero en el caso del Líbano, cuentan la historia de un país afligido por profundas heridas, “que luchan por sanar”, porque trascienden las fronteras nacionales y se entrelazan con complejas dinámicas sociales y políticas. “Queridos jóvenes, quizá lamenten haber heredado un mundo desgarrado por guerras y desfigurado por injusticias sociales. Y, sin embargo, en ustedes reside una esperanza, un don, que a nosotros adultos parece escapársenos. Ustedes tienen tiempo. Tienen más tiempo para soñar, organizar y realizar el bien. ¡Ustedes son el presente y en sus manos ya se está construyendo el futuro! Y tienen el entusiasmo para cambiar el curso de la historia. La verdadera resistencia al mal no es el mal, sino el amor, capaz de curar las propias heridas mientras sana las de los demás”. «¡Sean la savia de la esperanza que el país espera!» El Líbano se asocia a menudo con sus cedros, símbolos de unidad y fecundidad. El Papa recuerda su forma singular: “Sabemos bien que la fuerza del cedro está en las raíces, que normalmente tienen la misma extensión que las ramas. El número y la fuerza de las ramas corresponde al número y la fuerza de las raíces”. Un detalle que evoca el «bien» presente en la sociedad libanesa, fruto del humilde compromiso de numerosos pacificadores: «buenas raíces» que aspiran no a que crezca solo una rama, sino el cedro «en toda su belleza». “Recurran a las raíces buenas del compromiso de quienes sirven a la sociedad y no se sirven de ella para interés propio. Con un compromiso generoso por la justicia, proyecten juntos un futuro de paz y desarrollo. ¡Sean la savia de esperanza que el país espera! La paz no es auténtica si es solo fruto de intereses partidistas León XIV continúa respondiendo a la primera pregunta de los jóvenes: cómo mantenerse firmes en la esperanza en el contexto de un país carente de estabilidad social y económica, asfixiado por el miedo a un conflicto que podría estallar en cualquier momento. “Queridos amigos, ese punto firme no puede ser una idea, un contrato o un principio moral. El verdadero principio de vida nueva es la esperanza que viene de lo alto: ¡es Cristo! Él murió y resucitó para la salvación de todos. Él, el que vive, es el fundamento de nuestra confianza; Él es el testigo de la misericordia que redime al mundo de todo mal”. El mal de la guerra se erradica mediante una reconciliación que no surge de intereses partidistas, sino del principio de no hacer a los demás lo que no queremos que nos hagan a nosotros mismos. León XIV se hace eco de las palabras de san Juan Pablo II: «No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón», reiterando que la reconciliación es la base de la ausencia de conflicto. No se ama verdaderamente si se ama por un tiempo limitado La segunda pregunta se refiere a las relaciones, que evolucionan cada vez más rápidamente: «del encuentro a la separación, del compromiso al abandono». Para cultivar relaciones sinceras y auténticas, el Papa advierte contra el individualismo. Las relaciones, observa, parecen cada vez más efímeras y se «consumen» como objetos. La confianza en los demás a menudo se sustituye por la búsqueda del propio beneficio, vaciando los conceptos de amistad y afecto, a veces confundidos con «una sensación de satisfacción egoísta». “Si en el centro de una relación de amistad o de amor está nuestro yo, esa relación no puede ser fecunda. Del mismo modo, no se ama de verdad si se ama con fecha de caducidad, mientras dura un sentimiento. Un amor con vencimiento es un amor mediocre. Al contrario, la amistad es verdadera cuando dice “tú” antes que “yo”. Esta mirada respetuosa y acogedora hacia el otro nos permite construir un “nosotros” más grande, abierto a toda la sociedad, a toda la humanidad”. El amor auténtico y duradero refleja el esplendor de Dios, «que es amor», y se funda en la confianza mutua y

01
Dic

Segundo Vicepresidente del Celam fortalece relaciones ecuménicas en histórica audiencia con el Patriarca Bartolomé en Constantinopla

El pasado 27 de noviembre, en Estambul, monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, arzobispo de Panamá y presidente del episcopado, segundo vicepresidente del Consejo episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam), sostuvo una audiencia privada con Su Santidad Bartolomé I, Patriarca Ecuménico, cuya sede histórica es Constantinopla. El encuentro se desarrolló en un ambiente de profunda cordialidad y se inserta en las actividades internacionales que recuerdan los 1700 años del Concilio de Nicea, un hito que definió la identidad doctrinal del cristianismo y continúa siendo referencia para las distintas tradiciones eclesiales. La presencia del prelado panameño en este contexto responde a la invitación oficial que recibió para participar en la conmemoración ecuménica, que reunirá a líderes cristianos de diversas confesiones con el propósito de reflexionar sobre los desafíos actuales y el testimonio común que las Iglesias están llamadas a ofrecer al mundo. Latinoamérica en el horizonte del ecumenismo La presencia de Ulloa Mendieta cobra un significado especial para el continente, cuyo aporte al diálogo, la protección de la vida y la búsqueda de acuerdos entre distintas Iglesias ha sido constante. La celebración de los 1700 años del Concilio de Nicea vuelve a colocar en primer plano la certeza de que la unidad que marcó los primeros siglos del cristianismo sigue animando hoy su misión, anclada en la fe compartida en Cristo y en la voluntad de mantener un camino común. Por su parte, la Iglesia panameña ha seguido de cerca este camino con su acompañamiento espiritual y su labor pastoral cotidiana. Lo acontecido en la audiencia reafirma el camino sinodal impulsado por el Papa Francisco y anima a las comunidades a ser signo de esperanza en un continente marcado por las desigualdades, tensiones y desafíos. Un símbolo panameño ante la sede del Patriarcado Ecuménico En el marco de la audiencia, monseñor Ulloa presentó al Patriarca un icono de Santa María la Antigua, imagen que forma parte de la identidad histórica y espiritual de América. Con este regalo, quiso poner de manifiesto el afecto de los panameños y su deseo de consolidar puentes de comunión entre Oriente y Occidente. Bartolomé I, ampliamente valorado por su compromiso con el diálogo intereclesial, agradeció el presente y reconoció la vitalidad de la comunidad católica panameña. El Patriarca Ecuménico destacó la necesidad de profundizar los lazos ecuménicos en este año del Jubileo 2025, un tiempo en el que la Iglesia universal insiste en la importancia de la reconciliación y la esperanza. 01 de diciembre de 2025Fuente: CELAMCEV Medios

01
Dic

Asamblea de Red Clamor analizará realidad migratoria y definirá prioridades pastorales

Este 2 y 3 de diciembre, la Red Eclesial Latinoamericana y Caribeña de Migración, Desplazamiento, Refugio y Trata de Personas (Red Clamor) llevará a cabo de manera virtual su VIII Asamblea General, un encuentro de reflexión y planificación que convoca a más de cincuenta organizaciones católicas comprometidas con la defensa de los derechos de las personas en movilidad humana en toda la región. El encuentro será transmitido por Zoom y por los canales del Celam, y contará con delegados de las organizaciones miembro y de las redes nacionales, quienes participarán activamente en la definición de las prioridades pastorales y sociales para 2026. Para conocer detalles de lo que será esta jornada, Elvy Monzant, secretario ejecutivo de Red Clamor, compartió con ADN Celam los principales desafíos y expectativas que se esperan del encuentro. Prioridades en un año crítico para la movilidad humana Según lo expresado por Monzant, esta VIII Asamblea ocurre en un contexto marcado por fuertes tensiones para las personas migrantes, refugiados y víctimas de trata, en el que diversos países —en especial Estados Unidos— han endurecido sus políticas antimigratorias. Para el directivo, el panorama se hace aún más crítico con la combinación de medidas como deportaciones, bloqueo de rutas regulares y obstáculos al tránsito, junto al recorte de fondos de Estados Unidos para las organizaciones que acompañan a los migrantes, a lo que aseguró, ha derivado en el cierre de numerosos servicios de acogida y apoyo psicosocial. En medio de este escenario, la Red Clamor reafirmó su determinación de continuar con su labor. Monzant insistió en que “la Iglesia nunca se rinde. Tenemos que reinventarnos para seguir acogiendo, protegiendo, promoviendo e integrando”, aseguró, añadiendo que el momento exige creatividad para continuar apoyando la migración forzada. “El principal reto de la Asamblea es discernir cómo enfrentar el 2026 con esperanza, fortaleciendo la sinergia y la unidad de las organizaciones”. Agenda de evaluación y proyección de la Red Clamor La agenda del encuentro propone hacer una lectura integral de la realidad migratoria, enriquecida por el magisterio y orientada a las decisiones comunes. Según Monzant, el primer momento estará dedicado a una mirada compartida de la situación actual, marcada por la creciente dificultad en las rutas y por desplazamientos impulsados por crisis sociales y políticas. A continuación, el análisis se apoyará en el magisterio, con énfasis en la encíclica Dilexit te, del Papa León XIV, que ofrece luces para profundizar en la acción pastoral de acompañar a los pobres con rostro de migrantes. Además de revisar lo realizado en 2025, la asamblea proyectará las acciones de 2026, que se consolidarán en un encuentro presencial en Bogotá, previsto del 26 al 30 de enero, donde el equipo animador ampliado establecerá las prioridades y acciones de la red frente a un contexto desafiante. Unidad, articulación e incidencia: Desafíos de Clamor Monzant destaca que la Asamblea será una oportunidad para reimpulsar el trabajo en red, evitando esfuerzos aislados y potenciando la cooperación entre Iglesias, organizaciones y comunidades. Además, seguir buscando caminos para responder con acciones pastorales coordinadas en el fortalecimiento, la protección, la incidencia y la organización comunitaria. “No podemos actuar como islas separadas —advierte—. La fuerza está en la comunión, en la unidad, en articular nuestros servicios pastorales de forma conjunta para servir mejor a las personas en movilidad forzada”, concluyó. 01 de diciembre de 2025Fuente: CELAMCEV Medios

01
Dic

Rafael Luciani en las Reflexiones Sociales de Adviento: «Caminar juntos es un proceso de aprendizaje, cambio y renovación»

El camino de la sinodalidad de cara a la llegada del Adviento, fue el tema que abordó Rafael Luciani durante el reciente ciclo de Reflexiones Sociales. Una propuesta que desde los centros pastorales del Celam, invitan a vivir este tiempo al modo de Jesús, es decir, descubriendo la huella de Dios en todas las cosas y la historia. El teólogo venezolano propuso una serie de reflexiones para comprender el sentido de caminar juntos a la luz de los signos de los tiempos. Un proceso que nos implica como iglesia, en nuestras comunidades, junto a otras personas, familias y en medio del contexto eclesial de renovación que se quiere impulsar para la Iglesia hasta 2028. Al respecto, Luciani recordó que ese caminar juntos tiene distintas dimensiones; porque se hace en comunión con los bautizados y las Iglesias locales. «Caminamos juntos en esa polifonía de lo que se llama la catolicidad», dijo refiriéndose a la “diversidad de la iglesia». Un proceso que se hace juntos y con la sociedad. En realidad con cualquier persona, más allá de su religión o posición, porque según sostiene, así nos vamos constituyendo como personas y pueblo de Dios. Aprendizaje, cambio y renovación Luciani, señala que ese caminar juntos es el eje fundamental de la Iglesia, un proceso que se abrió paso con el sínodo de la sinodalidad. «Cuando decimos que este caminar juntos es un proceso de aprendizaje, cambio y renovación; es algo que nos recuerda el Adviento»; porque como creyentes, estamos inmersos en un proceso que implica “la transformación de nuestras maneras de pensar, estilos de vida y la apuesta por la conversión permanente”. El director de Cebitepal asegura que cuando se habla de sinodalidad es fundamental preguntarnos de que modo estamos caminando juntos y si realmente nos está situando como signos e instrumentos para ir hacia el reino, porque solo así, se puede construir esperanza en un mundo herido y fragmentado. Si estamos caminando juntos; ¿Cómo caminamos? ¿Con quién caminamos? ¿A quién invitamos a caminar? ¿Escuchamos a lo largo del camino a las personas a quienes no hemos dado espacio o voz para ser escuchadas?; preguntas que formuló el académico, pensando en el Adviento, un tiempo para reflexionar, discernir y hacer de la conversión un acto concreto. Pensando en la figura de las mesas del sínodo y los escenarios de este tiempo, el investigador habló de “esa silla vacía que nos ayuda a discernir, sobre la calidad de nuestro caminar juntos”. Abrir el corazón Recordó que el discernimiento es un elemento que nos ayuda y debemos poner en práctica en el Adviento y que la sinodalidad le aporta fortaleza y profecía. Por eso, es preciso cuestionarnos sobre la manera en la que estamos caminando juntos; reconociendo que “a través de la otra persona, el Espíritu se manifiesta y va renovando mi vida, porque aquello que no había visto, captado, o dejado entrar; lo hago a través de la voz y la existencia de la persona que usa el Espíritu para hablarme”. Rafael Luciani, insiste en que es fundamental “abrir nuestros corazones para dar cabida a otras personas, las que no hemos querido o ni siquiera hemos tomado en cuenta”. Desde su experiencia durante el Adviento, hablar de discernimiento es comprender que ese proceso “debe estar conectado a la conversión, la metanoia, el cambio al que estamos llamados”. La sinodalidad, busca algo semejante, un proceso de conversión para revisar, corregir, sanar y en el caso de las estructuras eclesiales, renovar los modos que usamos para relacionarnos, vivir e interactuar. De acuerdo con el teólogo venezolano, si hay un discernimiento verdadero, este nos llevará a una conversión relacional que debe manifestarse en una conversión estructural. Discernimiento comunitario La realidad nos muestra que la Iglesia necesita escuchar, aprender de la sociedad y las personas. “Eso es el Adviento, una época que nos sitúa en un discernimiento que no es solamente individual, sino en conjunto, como la Iglesia en su totalidad”, dice Luciani. En ese proceso de caminar juntos existen algunos signos que nos ayudan a comprender el momento que estamos viviendo, es decir, ese nivel de discernimiento y conversión que hemos ido alcanzando, es lo que la asamblea sinodal definió como una «ulterior recepción del concilio», a esto se le agrega el lugar teológico que damos a los pobres, la opción preferencial que nos permite reconocerlos como una manifestación de la revelación de Dios, los que deben caminar con nosotros y aportarán a nuestro discernimiento. El teólogo concluyó su reflexión invitando en el Adviento a una conversión mucho más rica, partiendo de las preguntas fundamentales o reconociendo si es que solo me estoy limitando a una experiencia individual que no construye ese nosotros eclesial del que tanto nos habló el Papa Francisco. 01 de diciembre de 2025Fuente: CELAMCEV Medios

28
Nov

Un diálogo abierto sobre la devoción mariana: Celam anuncia Webinar sobre Mater Populi Fidelis

El Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam) invita a toda la comunidad eclesial del continente al Webinar “María, Madre del Pueblo”, un encuentro formativo y espiritual para reflexionar sobre la reciente Nota doctrinal Mater Populi Fidelis, publicada por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe. La cita será el 3 de diciembre, con transmisión en vivo a través de YouTube – Celam TV. Este espacio contará con la participación del teólogo Félix Palazzi, quien presentará las claves fundamentales del documento, dedicado a clarificar algunos títulos marianos y su relación con la cooperación de María en la obra de la salvación. La Nota —como explica su presentación oficial— busca iluminar “el lugar de María en su relación con los creyentes, a la luz del Misterio de Cristo como único Mediador y Redentor”, integrando fidelidad doctrinal y apertura ecuménica. Devoción mariana del Pueblo de Dios El Webinar está dirigido a agentes pastorales, comunidades, académicos, religiosos y laicos que deseen comprender mejor la maternidad espiritual de María, un tema que atraviesa todo el documento como un eje que “se retoma, se enriquece y se completa a modo de espiral”. Todo ello bajo la organización del Centro teológico Cebitepal. Desde esta perspectiva, Mater Populi Fidelis valora la devoción mariana del Pueblo de Dios, descrita como “un tesoro de la Iglesia” que expresa la ternura, la fortaleza y la esperanza que los creyentes encuentran en la Madre del Señor. El encuentro también brindará luz sobre desafíos contemporáneos, como el surgimiento de nuevas devociones o interpretaciones que requieren discernimiento para conservar la armonía del mensaje cristiano. Horarios del Webinar Este encuentro es una invitación para contemplar a María “desde el corazón de la Iglesia” y para renovar, juntos, la comprensión y vivencia de la devoción mariana en nuestro continente. Además, durante la jornada se presentará la nueva propuesta formativa del Cebitepal para 2026. 25 de noviembre de 2025Fuente: CELAMCEV Medios

28
Nov

Jóvenes de Economía de Francisco reciben llamado urgente del Papa León XIV a reiniciar la justicia económica

Durante el encuentro mundial “Restarting the Economy”, que se celebra del 28 al 30 de noviembre en Castel Gandolfo con la participación de jóvenes economistas, emprendedores y agentes de cambio de más de 60 países, el Papa León XIV presentó un mensaje, instando a los presentes a encaminar la economía hacia un horizonte de esperanza, justicia y servicio al bien común. Este será el primer encuentro presencial desde 2022 y el primero tras la creación de la Fundación Economía de Francisco en 2024. La iniciativa busca aprovechar el Jubileo 2025 y el 800 aniversario del Cántico de las Criaturas para promover un cambio de paradigma económico. El legado y la esperanza como punto de partida El Santo Padre afirmó que los jóvenes, más que nadie, están en contacto con las “nuevas realidades” que moldearán el futuro, recordando que ese camino solo avanza cuando el Evangelio se encarna de forma creativa. Subrayó también que la Economía de Francisco sigue generando proyectos y visiones capaces de “hacer florecer incluso el desierto”. Al evocar el legado del Papa fallecido en Pascua, el mensaje animó a mantener vivo su impulso y a apostar por modos renovados de convivencia, producción sin desperdicio y bienestar integral. Insistió, además, en la valentía vocacional “si son fieles a su vocación, su vida florecerá”. Reiniciar la economía desde los últimos El Santo Padre precisó que el propósito del encuentro es “reiniciar la economía” es decir, romper con las injusticias, reparar lo dañado y abrir caminos que devuelvan dignidad y esperanza a las personas. Señaló que lo verdaderamente nuevo se descubre no desde el poder, sino desde las periferias, donde nacen transformaciones verdaderas. Apoyándose en la visión de los Movimientos Populares, el obispo de Roma recordó que una economía merece llamarse “de Francisco” únicamente cuando se orienta hacia quienes son excluidos. Evocó además el “principio de pequeñez”, señalando que el motor de la historia lo impulsa la pobreza que renueva, no el poder que domina. Un compromiso que une espiritualidad y acción El líder de la Iglesia católica alentó a los jóvenes a testimoniar con su existencia y su trabajo las fallas de un sistema que perpetúa desigualdades. Les instó volver a lo esencial, nutrir su vida interior y reconocer en la Escritura el lugar donde Dios suscita nuevas perspectivas para renovar el mundo. Para concluir, el Pontífice invitó a caminar unidos en una esperanza compartida. “Juntos podemos abrazar los sueños de Dios, derribar muros y hacer florecer la paz”. Cerró su mensaje impartiendo su bendición a todos los participantes. 28 de noviembre de 2025Fuente: CELAMCEV Medios