Categoría: Iglesia en Latinoamérica

26
Nov

Santa Sede: El uso indebido de las nuevas tecnologías favorece la trata de personas

Vaticano. En su discurso en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, monseñor Marco Formica, Consejero de la Misión Permanente del Vaticano, reiteró que la trata de los grupos más vulnerables debe abordarse mediante una mayor cooperación internacional. Enfatizó la necesidad de promover respuestas de la justicia penal y atender las necesidades específicas de las víctimas. El reclutamiento, el control y el abuso de las víctimas: estas son las actividades que alimentan la lacra de la trata de personas, un fenómeno exacerbado por el uso cada vez más frecuente y distorsionado de las nuevas tecnologías. Para combatirlo, se necesitan políticas que pongan estas herramientas al servicio del bien común. Así lo afirmó la Santa Sede a través de monseñor Marco Formica, Consejero de la Misión Permanente del Vaticano ante las Naciones Unidas, quien intervino este 26 de noviembre, en la Cuarta Reunión de Alto Nivel sobre la Evaluación del Plan de Acción Mundial de las Naciones Unidas contra la Trata de Personas, en la sede de Nueva York. Menores entre los más afectados por la trata Monseñor Formica expresó el agradecimiento de toda la delegación por las evaluaciones realizadas sobre el Plan de Acción Mundial, quince años después de su adopción. Sin embargo, señaló que el número de víctimas sigue creciendo en todo el mundo, con una participación cada vez mayor de menores no acompañados o separados. Entre ellos, las niñas suelen ser objeto de trata «con fines de explotación sexual», mientras que los niños son sometidos a trabajos forzados, actividades delictivas o mendicidad. «Ambas formas de explotación», afirmó, «socavan la dignidad divina de las víctimas». Las tecnologías facilitan el reclutamiento, el control y la explotación Reiterando la preocupación de la Santa Sede por esta dramática situación, monseñor Formica enfatizó que, a pesar de los avances logrados, las redes de trata continúan explotando las vulnerabilidades creadas por la pobreza, el subdesarrollo y las emergencias humanitarias. «El creciente abuso de las tecnologías en rápida evolución», añadió, «facilita el reclutamiento, el control y la explotación de las víctimas». Esto requiere revertir la tendencia, garantizando que las nuevas herramientas, incluida la inteligencia artificial, se utilicen «al servicio de la dignidad humana, la justicia y el bien común». Justicia y reunificación familiar Desde la perspectiva de la Santa Sede, la nueva Declaración Política sobre la implementación del Plan Global insta a fortalecer la cooperación internacional y regional para prevenir todas las formas de trata, responder a las necesidades específicas de las víctimas —incluida la reunificación familiar oportuna— y promover respuestas eficaces a través de la justicia penal. «Revertir la tendencia deshumanizante» El representante del Vaticano también enfatizó que las personas migrantes y refugiadas se encuentran entre las más afectadas por la trata: «Es importante recordar que los más débiles son quienes más sufren». De ahí el llamado, ya expresado por el Papa León XIV, a un «compromiso colectivo y solidario para revertir la tendencia deshumanizante de las injusticias sociales y promover el desarrollo humano integral». Reservas de la Santa Sede Monseñor Formica también expuso algunas de las reservas de la Santa Sede con respecto a partes de la Declaración Política. Respecto a la «explotación de la maternidad subrogada», reiteró que esta práctica es «deplorable en todos los casos, ya que constituye una grave violación de la dignidad tanto de la mujer como del niño». En cuanto a los «servicios de salud sexual y reproductiva», el Vaticano interpreta su significado a la luz de un concepto «holístico» de salud que no incluye el aborto ni el acceso a esta práctica. Finalmente, la Santa Sede entiende que el término «género» se refiere a la identidad sexual biológica, masculina y femenina. Se reiteró el llamamiento del Papa León XIV Monseñor Formica concluyó sus palabras citando nuevamente al Papa León XIV: «Frente a las guerras, el terrorismo, la trata de personas y la agresión generalizada, los niños y los jóvenes necesitan experiencias que los eduquen en la cultura de la vida, el diálogo y el respeto mutuo». 26 de noviembre de 2025Fuente: Vatican NewsCEV Medios

26
Nov

Equipo continental del Sínodo lanza Recursos orantes de Adviento 2025

El Equipo continental de recepción del Sínodo, a través del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam), pone a disposición de toda la Iglesia una serie de recursos orantes de Adviento. Estos subsidios están diseñados para vivir la espiritualidad sinodal. La colección se puede descargar gratuitamente en la biblioteca del CELAM. El enlace de acceso es: https://bit.ly/48xypQd. Semanalmente se publicará durante este tiempo litúrgico de preparación. Teología sinodal y los tres pilares Estos materiales espirituales acompañarán a la Iglesia en el Adviento. Buscan apoyar la preparación del camino para la llegada del Señor y para que la Iglesia sea cada vez más sinodal. Los recursos han sido preparados por la Comisión de Espiritualidad del Equipo Continental de recepción del Sínodo en América Latina y el Caribe. En su redacción participaron Hna. Daniela Cannavina (Argentina), P. Rafael González (México, Rosa Ramos (Uruguay), Hna. Cleusa Alves (Brasil), la Hna. Liliana Franco (Colombia), y Hna. Birgit Weiler (Perú). El texto se estructura de la siguiente manera: una oración de inicio, el texto bíblico y una reflexión de la Palabra. Incluye una iluminación desde el tiempo de una Iglesia sinodal, preguntas para la interiorización, una oración final y la invitación a realizar un gesto sinodal. Esperanza y escucha activa La hermana Birgit Weiler, integrante de esta comisión y consultora de la Secretaría general del Sínodo, destaca que el Adviento es un tiempo litúrgico para fortalecer nuestra esperanza en el Señor. “Este periodo nos exige vivir con un corazón atento, lleno de amor. La clave para la conversión se halla en disponer nuestro corazón para perdonar y a pedir perdón”, señaló. Además, indica la religiosa, es esencial escuchar a nuestros hermanos y hermanas con apertura y sin prejuicios, incluso ante puntos de vista diferentes. Desde la perspectiva sinodal, la hermana Weiler subraya el compromiso social y la fidelidad a Jesucristo. Afirma que la Iglesia está llamada a caminar “pobre con los pobres”. Por ello, los pobres, tanto varones como mujeres, deben tener “un sitio privilegiado” (DF. 21) dentro de ella. Esta es la esencia de una Iglesia que busca ser comunión, participación y misión. El Adviento: Tiempo de conversión integral El Adviento es un tiempo litúrgico para prepararnos y celebrar dignamente la llegada de Jesús al mundo. Como tiempo de preparación, es un tiempo de reflexión, contemplación y de conversión. Este cambio profundo de mente y corazón es la metanoia (transformación) en el sentido bíblico. La conversión integral busca verdaderamente “preparar el camino del Señor” (Lc. 3,4). La Iglesia, Pueblo de Dios en camino, vive este Adviento implementando el Sínodo de la Sinodalidad. “Estos materiales espirituales nos acompañan a lo largo del Adviento para apoyarnos en nuestros empeños de preparar el camino para la llegada del Señor y para que nuestra Iglesia sea cada vez más sinodal, una Iglesia en el Espíritu de Jesús”, apuntó Weiler. 26 de noviembre de 2025Fuente: CELAMCEV Medios

26
Nov

El libro “Mujeres en sinodalidad” recoge memorias, dolores y esperanzas del camino continental de las mujeres

El Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño realizó el lanzamiento del libro Mujeres en sinodalidad: memorias del proceso, eje mujeres en la Iglesia y la sociedad 2021–2023. El encuentro, transmitido en vivo a través de las redes del Celam, coincidió con la conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, ofreciendo un espacio eclesial para reafirmar la dignidad y los derechos de todas las mujeres del continente. Celebración comunitaria Este encuentro, se dio también en el marco del Jubileo de la Esperanza y tuvo como fin el encuentro, la reflexión y la celebración comunitaria, para con alegría acompañar este lanzamiento organizado por la Comisión Animadora del Eje Mujeres en la Iglesia y en la Sociedad. Esta instancia, integrada por la CLAR, el Celam y Cáritas América Latina y el Caribe, ha impulsado un camino de escucha, discernimiento y articulación que se celebra con gratitud y esperanza. El foro contó con la participación de tres referentes que han acompañado de cerca el proceso sinodal con mirada de género y participación activa de las mujeres: Romina Gallegos (Ecuador), la hermana Luz Angélica Arenas Vargas (México) y el padre Pedro Brasesco (Argentina). Sinodalidad, derechos y prevención de violencias: la reflexión de Romina Gallegos Romina Gallegos, socióloga, amazónica y especialista en género y cultura, mujer al servicio del territorio y sus pueblos, con una trayectoria clave en procesos eclesiales como Repam, la Asamblea Eclesial de ALC, el Ceprap y actualmente el PUAM. Consultada sobre la relación entre sinodalidad, promoción de derechos y prevención de violencias contra las mujeres, señaló que estas dimensiones se complementan en la experiencia eclesial. Explicó que la sinodalidad parte de la disposición de la Iglesia a “escuchar a su mismo pueblo” y reconocer la diversidad de quienes la integran. Desde esta perspectiva, “no debería haber tratos diferenciados para hombres y mujeres”, porque ambos comparten la misma dignidad bautismal. En relación con los derechos, resaltó que el principio de igualdad y no discriminación implica que “la variable de hombre, mujer, sexo, cultura o creencia no debe influenciar si una persona puede o no tener derechos”. Por ello, remarcó que se trata de “un principio de dignidad humana”. Gallegos sostuvo que al integrar sinodalidad y derechos humanos es posible identificar acciones concretas frente a las violencias: “Reconocemos las violencias que están dentro de nuestra misma Iglesia: violencias espirituales, simbólicas, sexuales, físicas y psicológicas”. Por eso, afirmó que la prevención surge “como una acción concreta ante una realidad que nos lastima profundamente a las mujeres todos los días en América Latina”. Señaló la importancia del capítulo dedicado al enfoque de género en el libro, insistiendo en que “el enfoque de género no es contrario a nuestras creencias”. Y “nos permite entrar en diálogo” con la sinodalidad, los derechos y los desafíos actuales de la Iglesia. Padre Pedro Brassesco: conversión y compromiso para superar el clericalismo Por su parte, el padre Pedro Brassesco, referente en la articulación del camino sinodal continental, impulsando espacios de escucha y participación, habló sobre los aportes de la perspectiva de género para superar el clericalismo y potenciar el liderazgo de las mujeres. Recordó que este tema “apareció de manera específica y notoria” tanto en la Asamblea Eclesial como en el proceso del Sínodo de la Sinodalidad, expresión del sentir del Pueblo de Dios escuchado en los últimos años. Por ello, valoró la creación de la Comisión Animadora del Eje como respuesta concreta a ese clamor. Para superar el clericalismo, dijo, se requiere “un proceso de conversión”, entendido como un cambio de mentalidad y de criterios para decidir en la vida eclesial. Esta conversión se nutre de la Palabra de Dios, de la reflexión intelectual y “de la experiencia en el territorio, en la vida concreta de los pueblos”. Sobre la perspectiva de género, aclaró que no parte de “un constructo intelectual ideológico”, sino de una lectura seria de la Escritura, las mediaciones teológicas y los signos de los tiempos. Por eso, insistió en que la Iglesia debe “seguir hablando, explicando y enseñando” qué significa realmente este concepto, para evitar confusiones y temores. El padre Brassesco comentó que “la mayoría todavía desconoce este tema”, lo que genera rechazos asociados a la ideología de género. Por eso, animó a “seguir abriendo y ocupando espacios”, de modo que la participación equitativa de mujeres y hombres se vuelva “con natural” en el estilo eclesial. Al referirse a los compromisos de la Iglesia, recordó palabras del Papa Francisco: “Les voy a pedir que den mucho espacio a las mujeres, mucho espacio en los lugares de decisión”. El sacerdote dijo que el Papa abrió caminos con pasos “muy audaces” y que este proceso debe continuar con decisión en las iglesias locales. Hermana Luz Angélica Arenas: el primer encuentro latinoamericano, un kairós para la Iglesia La hermana Luz Angélica Arenas, Carmelita del Sagrado Corazón, reconocida por su servicio a los pueblos originarios y su caminar con quienes sostienen la vida desde la memoria y la resistencia comunitaria, compartió la experiencia del Primer Encuentro Latinoamericano Mujeres en Sinodalidad, presentado como un verdadero “kairós” y “un hito” para la Iglesia del continente. Compartió que el encuentro respondió a “una deuda histórica” de la jerarquía con las mujeres, al crear un espacio de escucha, diálogo y discernimiento que reflejó una Iglesia “inclusiva y participativa”. Señaló que allí se reunieron mujeres diversas, con historias, identidades y culturas distintas, todas vinculadas a procesos eclesiales en sus territorios. Relató que las participantes llevaron consigo “las espinas del dolor” por las violencias vividas en ámbitos familiares, sociales y eclesiales, pero también “las flores del trabajo conjunto para que nuestra Iglesia tenga un rostro más femenino”. Todo ello fue colocado en un altar común, símbolo del deseo de escuchar a “un Dios que también es madre” y que invita a “no callar”. La religiosa resaltó que el encuentro permitió reconocer el histórico protagonismo femenino en la evangelización, aunque no siempre haya sido visibilizado. Dijo que, pese a la falta de reconocimiento, las mujeres han sostenido procesos, liderazgos y discernimientos esenciales en la vida de la Iglesia. Su intervención ahondó en los compromisos asumidos por el eje y el impacto de este encuentro en el camino sinodal, subrayando que

24
Nov

Publicado el nuevo Reglamento de la Curia Romana

Vaticano. El Reglamento de la Curia Romana y el Reglamento de su personal, firmados por el Papa León XVI ayer, domingo 23 de noviembre, Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo, se publicaron hoy, 24 de noviembre. El primero se aplica a las instituciones y oficinas que conforman la Curia Romana, a saber, la Secretaría de Estado, los Dicasterios, las Instituciones de Justicia y las Organizaciones Económicas. El segundo se refiere a las normas organizativas, disciplinarias y económicas relativas al empleo del personal que presta servicios en la Secretaría de Estado, los Dicasterios, las Instituciones y las Oficinas que conforman la Curia Romana, así como en las instituciones asociadas a la Santa Sede. El nuevo Reglamento sustituye al aprobado por San Juan Pablo II el 15 de abril de 1999, que entró en vigor el 1 de julio del mismo año. Incorpora e implementa los cambios, innovaciones e indicaciones introducidos por el Papa Francisco mediante la Constitución Apostólica Praedicate Evangelium del 19 de marzo de 2022. A continuación los textos completos: REGLAMENTO GENERAL DE LA CURIA ROMANA  REGLAMENTO GENERAL PARA EL PERSONAL DE LA CURIA ROMANA  24 de noviembre de 2025Fuente: Vatican NewsCEV Medios

24
Nov

León XIV: La paz es tomar posición cuando se pisotea la dignidad humana

Vaticano. Decidir de qué lado estar, seguir ese fuego que Dios ha traído al mundo. El Papa, en la audiencia jubilar en la Plaza de San Pedro, precedida por un recorrido en el papamóvil, recuerda a Dorothy Day, activista estadounidense que cambió su vida tras su encuentro con el catolicismo, dedicándose por completo a los marginados de principios del siglo XX y convirtiéndose en promotora de la reconciliación. Un fuego que, al encenderse, transforma el corazón y la vida, exhorta a «tomar posición», a esperar un cambio, a modificar la realidad transformando «la indignación en comunión y en acción» para convertirse así en operadores de paz como la periodista Dorothy Day. Es el camino que el Papa León, tras dar una vuelta en el papamóvil entre los fieles, traza en la catequesis de la audiencia jubilar de hoy, 22 de noviembre, en la Plaza de San Pedro, Jubileo de los Coros y Corales. El fuego del que habla es el del amor de Dios que Jesús trae a la tierra y que enciende «el fuego del deseo en nuestros corazones». «En cierto modo —explica el Pontífice—, Jesús nos quita la paz, si pensamos en la paz como una calma inerte». Pero esa «no es la paz de Dios». “La paz que Jesús trae es como un fuego y nos exige mucho. Nos pide, sobre todo, que tomemos posición. Ante las injusticias, las desigualdades, donde se pisotea la dignidad humana, donde se silencia a los más frágiles: tomar posición. Esperar es tomar posición. Esperar es comprender en el corazón y demostrar con hechos que las cosas no deben seguir como antes. También este es el fuego bueno del Evangelio.” Unir la mente, el corazón y las manos El Papa concreta sus palabras señalando a la «pequeña gran mujer americana» Dorothy Day como ejemplo de alguien que «tenía fuego dentro» y que tomó posición como cristiana ante las injusticias de los trabajadores, los migrantes, los «descartados por una economía que mata», comprendiendo que «el modelo de desarrollo de su país no creaba las mismas oportunidades para todos». Nacida en Nueva York en 1897, se convirtió al catolicismo en 1928 y, unos años más tarde, fundó la revista mensual «The Catholic Worker», que dio lugar al nacimiento de muchas casas de acogida. “Escribía y servía: es importante unir la mente, el corazón y las manos. Esto es tomar posición. Escribía como periodista, es decir, pensaba y hacía pensar. Escribir es importante. Y también leer, hoy más que nunca. Y luego Dorothy servía las comidas, daba ropa, se vestía y comía como aquellos a quienes servía: unía la mente, el corazón y las manos. De esta manera, esperar es tomar posición.” Dorothy Day, trabajadora por la paz «Dorothy Day —continúa el Pontífice— involucró a miles de personas», a partir de su experiencia se abrieron casas en muchas ciudades, en muchos barrios: «no grandes centros de servicios, sino puntos de caridad y justicia en los que llamarse por su nombre, conocerse uno a uno y transformar la indignación en comunión y acción». “Así son los operadores de paz: toman posición y asumen las consecuencias, pero siguen adelante. Esperar es tomar posición, como Jesús, con Jesús. Su fuego es nuestro fuego. ¡Que el Jubileo lo reavive en nosotros y en toda la Iglesia!” Una Iglesia, «comunidad con límites humanos», que ha recibido tanto y sigue recibiendo de Jesús, que espera mucho de nosotros, «es un signo de confianza, un signo de amistad». «Espera mucho —dice el Papa— porque nos conoce y sabe que podemos». Los mártires que enseñan a sembrar la paz Dirigiéndose a los fieles portugueses, el Papa exhorta a no dejarse arrastrar «por la globalización de la indiferencia, que parece no tener fin en el mundo de hoy» e invita a sacar fuerza de la Palabra de Dios, uniendo «la mente, el corazón y las manos para marcar la diferencia en la sociedad». En su saludo a los peregrinos polacos, León XIV recuerda que entre su pueblo hay muchos mártires que tomaron partido, como la beata familia Ulma, todos ellos elevados a los honores de los altares, incluido el niño que la madre llevaba en su vientre. Fueron exterminados por haber escondido a ocho judíos durante la Segunda Guerra Mundial. El Papa también menciona a la joven voluntaria, la Sierva de Dios Helena Kmieć, misionera asesinada en enero de 2017 durante un ataque contra el orfanato en el que trabajaba en Cochabamba, Bolivia. “Encendidos por el fuego de Jesús y edificados por su ejemplo, sembrad la paz de Dios allí donde vivís y trabajáis cada día.” Santa Cecilia, música y oración El Pontífice, en sus saludos en italiano, recuerda el Jubileo de los Coros y Corales, agradeciéndoles su «precioso servicio» en sus comunidades. “La música y el canto vinculados al ámbito litúrgico son una forma de oración, una percepción de la atracción, de la belleza que eleva hacia Dios y une los corazones en la alabanza. Santa Cecilia, patrona de la música y del canto, cuya memoria celebramos hoy, sostenga vuestro compromiso y vuestra misión.” 24 de noviembre de 2025Fuente: Vatican NewsCEV Medios

24
Nov

León XIV en el jubileo de los Coros: La música como camino sinodal de fe y alegría

Vaticano. En el Jubileo de Coros y Corales, el Santo Padre destacó que el canto es un camino de fe y unidad que acompaña al Pueblo de Dios en su peregrinar, invitando a los coristas a vivir su servicio litúrgico como un auténtico ministerio de amor, armonía y alegría que refleja el corazón de la Iglesia. Esta mañana, desde la Plaza de San Pedro en el marco del Jubileo dedicado a los Coros y Corales, el Santo Padre dirigió una homilía centrada en el valor espiritual, eclesial y humano de la música. Partiendo del salmo responsorial —«Vayamos con alegría al encuentro del Señor»— propuso un recorrido espiritual donde el canto se revela como un modo privilegiado de caminar juntos hacia Cristo, Rey del Universo, cuyo poder se manifiesta no en la fuerza sino en el amor crucificado. Estaban presentes en esta celebración Eucarística conrezo mariano del Ángelus, más de 60 mil fieles, peregrinos y participantes en este jubileo. El Papa al final de la ceremonia, el Pontífice hizo un recorrido en su papamóvil llegando hasta el final de la Vía de la Conciliazione, saludando a los fieles presentes. El canto: expresión del corazón y de la fe El Papa recordó que la música ha acompañado a la humanidad desde sus orígenes, permitiendo expresar aquello que las palabras solas no alcanzan. Citó a san Agustín para subrayar que «cantar es propio de quien ama», pues quien canta no solo manifiesta sus emociones más profundas, sino que también ama a Aquel a quien dirige su canto. Esta dimensión se vuelve aún más profunda para el Pueblo de Dios: el canto litúrgico participa del “cántico nuevo” que Cristo resucitado eleva al Padre. De esta manera, cada coro se convierte en instrumento de la gracia, ayudando a la asamblea a vivir la liturgia con mayor intensidad espiritual. “… hoy celebran su jubileo y agradecen al Señor por haberles concedido el don y la gracia de servirlo ofreciendo sus voces y sus talentos para su gloria y para la edificación espiritual de los hermanos. Su tarea es la de involucrarlos en la alabanza a Dios y de hacerlos participar mejor de la acción litúrgica por medio del canto. Hoy expresan plenamente su “iubilum”, su regocijo, que nace del corazón inundado de la alegría de la gracia.” Coros que caminan juntos: imagen viva de la Iglesia sinodal “Las grandes civilizaciones nos han regalado la música para que podamos manifestar lo que llevamos en lo profundo de nuestro corazón y que no siempre pueden expresar las palabras. Todos los sentimientos y las emociones que nacen en nuestro interior y de una relación viva con la realidad pueden encontrar voz en la música.” El Santo Padre retomó una bella imagen agustiniana: la del viajero que, cansado pero esperanzado, canta en el camino anticipando la alegría del encuentro final con Dios. Así comparó la vida de un coro con el caminar de la Iglesia: un grupo de personas diversas que avanzan juntas, se sostienen mutuamente y encuentran en el canto un impulso de consuelo, fraternidad y esperanza. La referencia a san Ignacio de Antioquía reforzó este punto. Según el santo, es Cristo mismo quien canta en la armonía de un coro cuando este vive en el amor y la unidad. Así, las voces distintas que se unen para entonar una sola melodía se vuelven signo luminoso de la Iglesia, llamada a ser comunión. “Quien canta expresa el amor, pero también el dolor, la ternura y el deseo que alberga en su corazón y, al mismo tiempo, «ama a aquel a quien canta». En Cristo somos cantores de la gracia, hijos de la Iglesia que encuentran en el Resucitado la causa de su alabanza. La música litúrgica se convierte así en un instrumento muy valioso mediante el cual desempeñamos el servicio de alabanza a Dios y expresamos el gozo de la vida nueva en Cristo.” Un ministerio exigente al servicio de la liturgia El Papa destacó el valor del servicio litúrgico de los coros, subrayando que no se trata de un adorno, sino de un auténtico ministerio. Requiere preparación, dedicación, disciplina y, sobre todo, una vida espiritual profunda. León XIV recordó a los coristas que su misión consiste en ayudar al pueblo de Dios a rezar, evitando el riesgo del exhibicionismo musical que desplaza a la comunidad en lugar de integrarla. Los animó a estudiar el Magisterio litúrgico, especialmente las orientaciones conciliares, para ejercer su servicio en plena sintonía con la Iglesia. 24 de noviembre de 2025Fuente: Vatican NewsCEV Medios

24
Nov

In unitate fidei: la Carta apostólica de León XIV sobre el Concilio de Nicea

Vaticano. A pocos días del Viaje Apostólico a Turquía para conmemorar el 1700 aniversario del Concilio Ecuménico de Nicea, el Papa León XIV publica una nueva Carta apostólica reafirmando “en la unidad de la fe” la respuesta de los Padres conciliares que “confesaron que Jesús es el Hijo de Dios”. Y su exhortación a la Comunidad Cristiana a “ser signo de paz e instrumento de reconciliación”. “En la unidad de la fe, proclamada desde los orígenes de la Iglesia, los cristianos están llamados a caminar concordes, custodiando y transmitiendo con amor y con alegría el don recibido”, así empieza la Carta apostólica In unitate fidei que publica el Papa León XIV este 23 de noviembre, en la solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo Rey del Universo, y en vísperas de su primer viaje apostólico a Turquía para conmemorar el 1700 aniversario del Concilio de Nicea. LEA EL TEXTO COMPLETO DE LA CARTA APOSTÓLICA «IN UNITATE FIDEI» «Creemos en Jesucristo, Hijo único de Dios, que por nuestra salvación bajó del cielo» En la Carta apostólica el Santo Padre profundiza los temas esenciales del Concilio de Nicea y su importancia actual para fe de la Iglesia y o bautizados, reflexionando con el documento de la Comisión Teológica Internacional: Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador. El 1700 aniversario del Concilio Ecuménico de Nicea. La profesión de fe en Jesucristo “En este Año Santo -escribe el Papa León XIV- dedicado a Cristo, quien es nuestra esperanza, es una coincidencia providencial que se celebre también el 1700 aniversario del primer Concilio Ecuménico de Nicea, que en el 325 proclamó la profesión de fe en Jesucristo, Hijo de Dios. Este es el corazón de la fe cristiana”. El Papa recuerda que “los tiempos del Concilio de Nicea no eran menos turbulentos. Cuando comenzó, en el 325, aún estaban abiertas las heridas de las persecuciones contra los cristianos”. Y con las amenazas externas también “surgieron disputas y conflictos en la Iglesia”, de manera precisa la doctrina de Arrio quien “enseñaba que Jesús no es verdaderamente el Hijo de Dios”. “Se trataba del centro de la fe cristiana, es decir, de la respuesta a la pregunta decisiva que Jesús había planteado a los discípulos en Cesarea de Filipo: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy?» (cf. Mt 16,15)” La respuesta de los Padres conciliares En respuesta los Padres conciliares en Nicea “confesaron que Jesús es el Hijo de Dios en cuanto es «de la misma sustancia (ousia) del Padre […] generado, no creado, de la misma sustancia (homooúsios) del Padre». Con esta definición se rechazaba radicalmente la tesis de Arrio. Para expresar la verdad de la fe, el Concilio usó dos palabras, “sustancia” (ousia) y “de la misma sustancia” (homooúsios)” El Pontífice resalta también del “Credo de Nicea, el verbo descendit, «descendió»”, y “la afirmación bíblica «se hizo carne»”. Y explica que “Nicea toma así distancia de la falsa doctrina según la cual el Logos habría asumido sólo un cuerpo como revestimiento exterior, pero no el alma humana, dotada de entendimiento y libre albedrío. Al contrario, quiere afirmar lo que el Concilio de Calcedonia (451) declararía explícitamente: en Cristo, Dios ha asumido y redimido al ser humano entero, con cuerpo y alma. El Hijo de Dios se hizo hombre —explica san Atanasio— para que nosotros, los hombres, pudiéramos ser divinizados”. “La divinización no tiene nada que ver con la auto-deificación del hombre. Por el contrario, la divinización nos protege de la tentación primordial de querer ser como Dios (cf. Gn 3,5). Aquello que Cristo es por naturaleza, nosotros lo llegamos a ser por gracia” La profesión de fe hoy En su reflexión, León XIV advierte que “hoy, para muchos, Dios y la cuestión de Dios casi ya no tienen significado en la vida. El Concilio Vaticano II recalcó que los cristianos son al menos en parte responsables de esta situación, porque no dan testimonio de la verdadera fe y ocultan el auténtico rostro de Dios con estilos de vida y acciones alejadas del Evangelio”. Y con el Credo de Nicea invita a un examen de conciencia: ¿Qué significa Dios para mí y cómo doy testimonio de la fe en Él? ¿Es el único y solo Dios realmente el Señor de la vida, o hay ídolos más importantes que Dios y sus mandamientos?, entre otras preguntas “En el centro del Credo niceno–constantinopolitano destaca la profesión de fe en Jesucristo, nuestro Señor y Dios. Este es el corazón de nuestra vida cristiana. Por eso nos comprometemos a seguir a Jesús como Maestro, compañero, hermano y amigo” El valor ecuménico de Nicea También en la Carta el Papa reconoce que “el Concilio de Nicea es actual por su altísimo valor ecuménico”. Enumerando algunos frutos: “compartimos de hecho la fe en el único y solo Dios, Padre de todos los hombres, confesamos juntos al único Señor y verdadero Hijo de Dios Jesucristo y al único Espíritu Santo, que nos inspira y nos impulsa a la plena unidad y al testimonio común del Evangelio”. Exhortando también a que “la única Comunidad cristiana universal puede ser signo de paz e instrumento de reconciliación, contribuyendo de modo decisivo a un compromiso mundial por la paz”. “Necesitamos un ecumenismo espiritual de oración, alabanza y culto, como sucedió en el Credo de Nicea y Constantinopla” Y concluye el Papa León XIV con una oración invocando al Espíritu Santo: “… Indícanos los caminos que hay que recorrer, para que con tu sabiduría volvamos a ser lo que somos en Cristo: una sola cosa, para que el mundo crea. Amén.” 24 de noviembre de 2025Fuente: Vatican NewsCEV Medios

24
Nov

Directivos del Celam inspiran un renovado compromiso comunicacional durante el Encuentro Reclac 2025 en Bogotá

En el marco del II Encuentro de la Red Eclesial de Comunicación de América Latina y el Caribe (RECLAC), que se desarrolló del 21 al 23 de noviembre en Bogotá, las directivas del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam) presentes en este espacio, reafirmaron su firme respaldo al trabajo que la red viene impulsando en la región. Desde el inicio, el presidente del Celam, monseñor Jaime Spengler, y del secretario general, monseñor Lizardo Estrada, coincidieron en la urgencia de fortalecer los procesos comunicacionales en clave sinodal, así como la importancia de acompañar a quienes —desde conferencias episcopales, diócesis y congregaciones— son responsables de narrar la vida de la Iglesia. A esta presencia se sumaron el secretario general de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Germán Medina, y la secretaria general de la CLAR, hermana María Inés Castellaro. Sus intervenciones reforzaron el carácter continental del encuentro y la voluntad de trabajar unidos en contextos desafiantes. La comunicación que nace del silencio Monseñor Jaime Spengler insistió en que la comunicación eclesial debe nacer de una hondura interior. Citó a San Agustín para recordar el llamado a “volver a uno mismo” y sostuvo que parte de la crisis actual se debe a la poca disposición para reflexionar en silencio aquello que se vive y se comunica. El también arzobispo de Porto Alegre, apuntó que “Sin silencio y sin disponibilidad interior no comunicamos; hablamos, pero no comunicamos”. Recordó el testimonio de un empresario cuya vida interior se expresa de manera elocuente sin necesidad de hablar mucho. El arzobispo invitó a mirar con honestidad la actuación de la Iglesia en el mundo digital, asegurando que “Tenemos una tentación de pensar que debemos estar… y ciertamente debemos estar. Pero el desafío es preguntarnos qué deseamos comunicar realmente”. La comunicación como misión sagrada y colaborativa Estrada hizo ver que la comunicación es hoy una responsabilidad central para la Iglesia latinoamericana y caribeña. Igualmente, valoró a Reclac como un espacio que une esfuerzos y articula procesos, subrayando que ninguna acción comunicativa puede sostenerse sola. “Solo caminamos bien cuando caminamos juntos”. Asimismo, el secretario general del Celam advirtió que, en un ambiente mediático cargado de agresividad y noticias falsas, los comunicadores de la Iglesia se convierten en un signo de esperanza. Invitó a las conferencias y diócesis a cuidar y potenciar su labor comunicacional mediante procesos formativos y un acompañamiento constante. Para Estrada, comunicar en la Iglesia implica una misión sagrada que exige fidelidad a la verdad y perseverancia que afectan la vida social y eclesial. “La verdad y el bien siempre van a ganar”. Desarmar la comunicación: desafío para Colombia y la región En representación de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Germán Medina, dirigió una palabra a los participantes al encuentro y agradeció al Celam por fortalecer esta articulación regional. Invitó a mirar la situación del país con realismo, afirmando que “la comunicación está armada” y se ha vuelto un elemento que potencia la violencia. El también obispo auxiliar de Bogotá, hizo eco del mensaje del papa León XIV de “desarmar la comunicación”, recordando que el primer gesto es la escucha. La participación del episcopado colombiano confirmó la voluntad de avanzar juntos para que la comunicación contribuya a la reconciliación. La vida religiosa reclama una palabra que transforme Desde la visión de la vida consagrada, la hermana María Inés Castellaro, secretaria general de la CLAR, observó que, aunque hoy se pide más comunicación, paradójicamente aumenta la desconexión entre las personas. Frente a este contraste, exhortó a comunicar desde una palabra gestada en el silencio, la escucha atenta y la vida espiritual. “Hoy muchos esperan una palabra que les ilumine con esperanza”, expresó. Para Castellaro, este espacio confirma que la vida religiosa tanto aporta como aprende, y que la comunicación más profunda surge del recogimiento interior y de la relación con Dios. Este segundo encuentro de la Reclac se consolida como un espacio decisivo de coordinación entre episcopados, organismos continentales, y comunidades religiosas. La presencia de liderazgo del Celam para fortalecer la red, se presenta desde una visión común centrada en la verdad, la esperanza y la sinodalidad. 24 de noviembre de 2025Fuente: CELAMCEV Medios

24
Nov

Celam inicia curso para predicadores orientado a renovar el anuncio y la acción pastoral continental

El Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam), a través de su secretaría general inauguró el curso de formación para predicadores “Profetas de esperanza en el mundo”, orientado a fortalecer la predicación en clave bíblica, pastoral y sinodal. La propuesta académica reúne a 101 predicadores de 15 países de la región, quienes se formarán del 24 al 29 de noviembre de 2025. El proceso formativo pretende consolidar la idoneidad de quienes tienen la tarea de predicar, ayudándoles a generar experiencias de encuentro con Dios y a comunicar la Palabra en sintonía con la vida de la Iglesia. La propuesta desarrolla un recorrido que incluye la identidad del predicador, el estudio de la Palabra, metodologías actuales de anuncio, la lectura del proceso sinodal y la vivencia del Jubileo de la Esperanza. Además, este paso formativo anima a los participantes a fortalecer su vocación bautismal como profetas, llamado a renovar el ardor misionero de anunciar el Evangelio en los ambientes que forman parte de la historia diaria. ¿Qué predicar y cómo hacerlo? El programa organiza sus contenidos a partir de cuatro interrogantes que orientan el arte de predicar: quién la realiza, qué comunica, de qué manera lo hace y a quién va dirigida. El proceso comienza con una mirada al propio predicador, favoreciendo su crecimiento interior, la madurez emocional, la vida espiritual y la manera de relacionarse con los demás. En cuanto al mensaje, se abordan los fundamentos bíblicos y teológicos de la predicación, el anuncio del kerygma, la experiencia de la Iglesia primitiva y las claves de los Padres de la Iglesia. Metodologías contemporáneas y uso nuevas tecnologías El programa incorpora un amplio abanico de métodos de predicación —kerygmático, catequético, multitudinario y de diálogo pastoral— junto con recursos de oratoria, debate y manejo de tecnologías, sumado al uso de la Inteligencia artificial. Asimismo, incorpora dinámicas actuales inspiradas en formatos creativos como TED y PIXAR. El programa está dirigido a predicadores de diversos movimientos eclesiales, así como a líderes pastorales, catequistas, religiosos, religiosas, diáconos y presbíteros con el interés de seguir creciendo en su misión de anunciar de manera clara la Palabra. Un equipo internacional de formadores La propuesta cuenta con un equipo de reconocidos especialistas: Yuan Fuei Liao (Taiwán–Rep. Dominicana), Miguel Pastorino (Uruguay), Carlos Valdez (Argentina), padre Rodrigo Hernández (España–Rep. Dominicana), padre Fidel Oñoro (Colombia), padre Jaime Pérez (Colombia) y Francisco “Pacho” Bermeo (Colombia). El curso será certificado por el Celam a través de su Secretaría General, consolidando un itinerario formativo que busca fortalecer la predicación como un servicio insustituible para la vida y misión de la Iglesia en el continente. 24 de noviembre de 2025Fuente: CELAMCEV Medios

21
Nov

América Latina y el Caribe se ha unido en oración por las víctimas de abuso en la II Jornada Continental

La Red Latinoamericana y Caribeña para la Cultura del Cuidado realizó la II Jornada Internacional de Oración por las Víctimas y Sobrevivientes de Abuso, una iniciativa eclesial que reunió a conferencias episcopales, congregaciones religiosas y equipos de prevención de toda la región. La transmisión, conducida por Dafne Ainda Zape desde Perú y Osnilda Lima desde Brasil, convocó voces de la Iglesia latinoamericana, el Celam, la CLAR, comisiones de prevención y organizaciones dedicadas a la promoción de ambientes seguros. Un día para unir fe, memoria y esperanza Al iniciar la jornada, Dafne Ainda Zape dio la bienvenida a esta segunda jornada “un día para unirnos en la fe, el dolor y la esperanza”. Por su parte, Osnilda Lima recordó el origen de la iniciativa, citando que la Pontificia Comisión para la Protección de Menores acogió la propuesta aprobada por el Papa Francisco en 2016: “El Papa solicitó que todas las conferencias episcopales nacionales escogiesen un día apropiado para rezar por los sobrevivientes, sus familias y comunidades como parte de una iniciativa universal”. Desde entonces, la Iglesia latinoamericana adoptó el 19 de noviembre como su fecha propia de oración, propuesta impulsada por el Núcleo Lux Mundi de Brasil. Celam: “La conversión exige escucha, verdad y reparación” El secretario general del Celam, monseñor Lizardo Estrada Herrera, abrió la sección de reflexiones continentales: “Nos unimos como Iglesia latinoamericana y caribeña para orar por las víctimas sobrevivientes de abusos. En el Celam reafirmamos nuestro compromiso para erradicar los abusos en todas sus formas”. Señaló que este desafío es inseparable del Evangelio: “No se trata solo de prevenir, sino de transformar profundamente nuestra manera de relacionarnos, de cuidar y de acompañar”. “Queremos seguir construyendo ambientes seguros, confiables, donde cada persona pueda sentirse protegida y respetada”, dijo, llamando a consolidar ambientes seguros. “Cuando ocurre en nuestros ambientes eclesiales es inaceptable” Desde Brasil, habló Mons. Wellington de Queiroz Vieira, presidente de la comisión para la tutela de menores y adultos vulnerables de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil: “Somos contra todo y cualquier tipo de abuso a cualquier persona. Donde existe justicia, verdad y amor, no existe espacio para abusos”. Se refirió al dolor que provoca la violencia sexual: “Cuando ocurre en nuestros ambientes eclesiales, es simplemente inaceptable, es una vergüenza y una tragedia”. “Que podamos trabajar juntos para que estas situaciones jamás ocurran o vuelvan a ocurrir en nuestros ambientes eclesiales”, dijo, haciendo un llamado directo a toda la Iglesia. Red para sanar y reconstruir confianza La periodista chilena Doris Ponce, coordinadora del Consejo de Prevención de Abusos en Copiapó, subrayó el espíritu de trabajo común: “En nuestra Iglesia latinoamericana contamos con una red de esperanza y compromiso que nace desde el conocer y compartir el dolor de tantos hermanos y hermanas heridos”. Recordó que la red busca transformar la relación pastoral con el objetivo de “construir una auténtica cultura del cuidado… donde cada persona sea valorada, respetada, escuchada y protegida”. Advirtió sobre los desafíos pendientes: “Fortalecer la confianza, poner en el centro a las víctimas… y transformar las estructuras para que nunca más haya silencio ni encubrimiento”. “Es urgente romper el silencio” “Se trata de un desafío que exige una verdadera transformación de paradigma… Es urgente que este asunto sea tratado con seriedad, transparencia y valentía”, dijo la coordinadora del proyecto Núcleo Lux Mundi, Eliane De Carli, insistiendo en un cambio. Afirmó que aún persisten barreras culturales y “es preciso romper el silencio y desmitificar el tema porque el tabú y la cultura del silencio todavía representan una realidad”. Además, se refirió al compromiso del Núcleo: “Colaborar efectivamente con la Iglesia en la creación e implementación de servicios eclesiales de protección destinados al acogimiento de las víctimas”. “La oración sin acción ya no alcanza” Desde la Santa Sede, el miembro de la Pontificia Comisión para la Protección de Menores, Juan Carlos Cruz, envió un mensaje, agradeciendo el poder rezar por las víctimas “porque la oración sin acción ya no alcanza”. Cuestionó la falta de responsabilidad histórica: “Tantos escuchamos de obispos y sacerdotes: ‘yo no sabía’. Eso ya no vale. Hay normas, información, datos, testimonios claros”. Recalcó la obligación de liderazgo episcopal: “Los obispos no pueden delegar, tienen que liderar”. Y detalló elementos que puede ayudar: “Canales de denuncia accesibles… acompañamiento psicológico, espiritual y legal desde el primer día… y una reparación que incluya recursos, seguimiento y reconocimiento público”. “Purifica a tu Iglesia, Señor” El obispo de Copiapó, Mons. Ricardo Basílio Morales Galindo, elevó una oración: presentando a todas las víctimas y sobrevivientes de abuso en la Iglesia: “Ellas han conocido en su propia carne la herida del poder mal usado”. Pidió conversión y verdad: “Líbranos de toda forma de silencio, de indiferencia o de miedo… Danos la humildad para pedir perdón y la perseverancia para reparar el daño”. Asimismo, la presidenta de la Conferencia de Religiosas de Brasil, Hermana María do Disterro Rocha, expresó: “Este es un tiempo de memoria, escucha y compromiso. La CRB reafirma su compromiso con el acogimiento, la verdad y la reparación”. Y añadió que “los abusos hieren el corazón de Cristo… Somos llamados a aprender de las lecciones del pasado y a restaurar la confianza”. “Orar es comprometernos a que nunca se repitan los abusos” La jornada continuó con una oración conjunta dirigida en las voces de Fray João Ferreira, Bárbara Pimpão, hermano Alfonso Levis y hermana Rosa Elena, quienes suplicaron: “Te encomendamos las vidas de tantos niños, niñas y adultos vulnerables que han sido abusados… Ayúdanos a asumir la responsabilidad de tantas vidas destrozadas”. “Que logren sanar sus heridas y recuperar la paz”. El secretario adjunto de la CLAR, Padre Israel Arévalo, señaló que “esta jornada nos recuerda que cada historia herida merece ser acogida, escuchada y cuidada. No es solo un día para recordar, es una jornada de compromiso para transformar.” Recalcó que la vida religiosa quiere ser un refugio seguro: “Que la verdad tenga espacio, que la justicia y la reparación sean posibles y que cada persona pueda volver a confiar”. Y concluyó: “Orar es también comprometernos para que nunca se repitan los abusos”. La jornada cerró con una invitación a convertir las plegarias en acciones para que “nuestra oración se transforme en gestos de protección y acogida”, y “Que Dios nos dé la fuerza para