Categoría: Vaticano

26
Ene

El Papa a la Rota Romana: Resplandezca en su labor el servicio a la verdad en la caridad

Vaticano. León XIV recibió en audiencia a los prelados del Tribunal Apostólico de la Rota Romana, con motivo de la apertura del Año Judicial y los instó a orientar la actividad judicial según los criterios de verdad y caridad. «No se trata de dos principios opuestos, sino de dos dimensiones intrínsecamente unidas, que encuentran su armonía más profunda en el misterio mismo de Dios, que es Amor y Verdad”. «Ustedes están llamados a custodiar la verdad con rigor, pero sin rigidez, y a ejercer la caridad sin omisión»: lo recordó el Papa León XIV a los prelados del Tribunal Apostólico de la Rota Romana, a quienes recibió en audiencia en la mañana del 26 de enero en el Vaticano, con motivo de la apertura del Año Judicial. Dirigiéndose a los cerca de 400 prelados auditores presentes, Pontífice manifestó, en primer lugar, su aprecio por el trabajo que realizan, “que es un servicio precioso a la función judicial universal que compete al Papa y en la que el Señor los ha llamado a participar”. Verdad, justicia y caridad El Papa focalizó su discurso en un tema fundamental que ha sido dominante en los discursos dirigidos al Tribunal de la Rota Romana desde Pío XII hasta el Papa Francisco: “la estrecha relación que existe entre la verdad de la justicia y la virtud de la caridad”. No se trata – puntualizó –  de dos principios opuestos, ni de valores que deben equilibrarse según criterios puramente pragmáticos, sino de dos dimensiones intrínsecamente unidas, que encuentran su armonía más profunda en el misterio mismo de Dios, que es Amor y Verdad. El riesgo de la relativización de la verdad  “No es raro que surja una tensión dialéctica entre las exigencias de la verdad objetiva y las preocupaciones de la caridad”, precisó, subrayando que “a veces se percibe el riesgo de que una excesiva identificación con las vicisitudes  – a menudo turbulentas – de los fieles pueda conducir a una peligrosa relativización de la verdad”. De hecho, una compasión mal entendida, aunque aparentemente motivada por el celo pastoral, corre el riesgo de empañar la necesaria dimensión e l averiguación de la verdad propia del oficio judicial. «Esto puede ocurrir, además de en el ámbito de las causas de nulidad matrimonial – donde podría dar lugar a deliberaciones de carácter pastoral carentes de un fundamento objetivo sólido – también en cualquier tipo de procedimiento, viciando su rigor y equidad», detalló el Santo Padre. Respeto y misericordia Por otra parte – observó León XIV – a veces puede darse una afirmación fría y distante de la verdad que no tiene en cuenta todo lo que exige el amor a las personas, omitiendo aquellas preocupaciones dictadas por el respeto y la misericordia, que deben estar presentes en todas las fases de un proceso. Al considerar la relación entre la verdad y la caridad, el Obispo de Roma indicó la “clara orientación” que nos viene dada por la enseñanza del apóstol Pablo, que exhorta así: «Actuando con verdad en la caridad, procuremos crecer en todo hacia él, que es la cabeza, Cristo» (Ef 4,15). Veritatem facientes in caritate: no se trata solo de adaptarse a una verdad especulativa, sino de «hacer la verdad», es decir, una verdad que debe iluminar todo el actuar. Y esto debe realizarse «en la caridad», que es el gran motor que lleva a hacer verdadera justicia. La salus animarum “Ustedes están llamados a ser «cooperadores de la verdad»”, continuó el Santo Padre, citando esta vez a San Juan. Y  seguidamente, remitiéndose a la encíclica Caritas in veritate deBenedicto XVI recordó que «la verdad debe buscarse, encontrarse y expresarse en la «economía» de la caridad, pero la caridad, a su vez, debe comprenderse, valorarse y practicarse a la luz de la verdad» (n. 2). Por lo tanto, vuestra actuación debe estar siempre motivada por ese amor verdadero al prójimo que busca ante todo su salvación eterna en Cristo y en la Iglesia, lo que implica la adhesión a la verdad del Evangelio. Encontramos así el horizonte en el que debe situarse toda la actividad jurídica eclesial: la salus animarum como ley suprema en la Iglesia. De este modo, vuestro servicio a la verdad de la justicia es una contribución de amor a la salvación de las almas. En el marco de “la verdad en la caridad” se podrían enmarcar todos los aspectos de los procesos canónicos, añadió el Papa y señaló, en primer lugar, que “la actuación de los distintos protagonistas del proceso debe estar totalmente marcada por el deseo activo de contribuir a esclarecer la sentencia justa a la que se debe llegar, con una rigurosa honestidad intelectual, competencia técnica y conciencia recta”. El objetivo que une a todos los operadores en los procesos, cada uno en la fidelidad a su función, es la búsqueda de la verdad, que no se reduce al cumplimiento profesional, sino que debe entenderse como expresión directa de la responsabilidad moral. Esto lo mueve en primer lugar la caridad, sabiendo sin embargo ir más allá de las exigencias de la sola justicia, para servir en la medida de lo posible al bien integral de las personas, sin alterar su función, sino ejerciéndola con pleno sentido eclesial. Una verdadera vocación profesional Para el Pontífice, el “servicio a la verdad en la caridad debe resplandecer en toda la labor de los tribunales eclesiásticos”. Y esto,debe poder ser apreciado por toda la comunidad eclesial y especialmente por los fieles involucrados. Los procesos canónicos deben inspirar la confianza que proviene de la seriedad profesional, del trabajo intenso y atento, de la dedicación convencida a lo que puede y debe percibirse como una verdadera vocación profesional. Los fieles y toda la comunidad eclesial tienen derecho a un ejercicio recto y oportuno de las funciones procesales, porque es un camino que afecta a las conciencias y a las vidas. Actuar según una deontología Todos los operadores de justicia deben actuar según una deontología, que debe estudiarse y practicarse con cuidado en el ámbito canónico, haciendo que sea verdaderamente ejemplar, evidenció a

23
Ene

Vaticano, la Oficina del Trabajo: trabajamos para que nunca se violen los derechos de los empleados

Vaticano. Monseñor Marco Sprizzi explica en detalle la labor de la ULSA, la Oficina del Trabajo de la Sede Apostólica, de la que es presidente. Y comenta la reciente encuesta realizada por la Asociación de Empleados Laicos del Vaticano, en la que se denuncia el descontento y los comportamientos inadecuados: «No me parece que el descontento sea generalizado». Acoso laboral: «No tengo conocimiento de ningún caso». Diálogo, escucha, colaboración, en lugar de conflicto, competencia y reivindicación. Son las líneas de actuación que sigue la ULSA, la Oficina de Trabajo de la Sede Apostólica, en su relación con los empleados del Vaticano y con los demás organismos y dicasterios de la Santa Sede. Una Oficina con «las puertas siempre abiertas», como afirma su presidente, monseñor Marco Sprizzi, quien también comenta y aclara la reciente encuesta de la ADLV (Asociación de Empleados Laicos Vaticanos) en la que unos 250 de los más de 6000 empleados, incluidos los jubilados, denuncian situaciones de malestar, injusticias y desconfianza dentro de la comunidad laboral del Vaticano. El Papa aprobó el pasado mes de diciembre los nuevos Estatutos de la ULSA, en los que se puede leer la especial atención que el Pontífice presta al mundo del trabajo. ¿Qué significa este nuevo Estatuto para quienes trabajan hoy en el Vaticano y qué cambios ha supuesto hasta ahora? Sin duda, es una muestra de la gran atención que presta el Santo Padre a la aplicación de la doctrina social de la Iglesia dentro de la Santa Sede y con respecto a todos los empleados de la Curia romana, las entidades relacionadas, el Governatorato Vaticano y el Vicariato de Roma. Los cambios introducidos son importantes, no los enumeraré todos, pero me gustaría destacar que se ha reforzado aún más la representatividad y la misión de unidad y promoción de la Oficina del Trabajo, según la visión de Juan Pablo II y de los pontífices sucesivos. Unidad y, lo que significa remar todos en la misma dirección, sentirnos corresponsables y copartícipes de la misión de la Santa Sede, lo que no significa en modo alguno disminuir la protección de los trabajadores, sino promoverla y perseguirla en un espíritu de diálogo y confianza mutua. Una reciente encuesta realizada por la ADLV revela un clima de insatisfacción y denuncias de comportamientos inadecuados en los lugares de trabajo del Vaticano. ¿Cómo comenta esto? Yo también he tomado nota de la encuesta. Técnicamente, se trata de una encuesta realizada sobre una muestra muy pequeña, ya que afecta a menos del 5 % de los empleados. En cualquier caso, nos tomamos en serio todas las voces, aunque sea la voz de un solo empleado que se queje de una situación de poca atención, poco diálogo, poco respeto por las normas. Las puertas de la Oficina de Trabajo están siempre abiertas, porque somos, como dijo Juan Pablo II, una estructura de diálogo y, por lo tanto, escuchamos a todos. Trabajamos para que no haya situaciones en las que se incumplan o se violen de alguna manera los derechos de los empleados y, al mismo tiempo, nos comprometemos mucho en la formación para promover la conciencia de la participación en la única misión y la mejora de las competencias. Por lo tanto, consideramos la encuesta con seriedad y respeto. Con la ADLV mantenemos, según ellos mismos afirman, diálogos constructivos y frecuentes, y nos tomamos en serio todas las denuncias. Nuestra tarea consiste en profundizar en ellas y examinarlas a la luz del derecho y de la Doctrina Social de la Iglesia, e incorporarlas al diálogo con las administraciones interesadas, también mediante la creación de mesas técnicas y comisiones ad hoc, con el fin de verificar posibles soluciones en interés de todos: de los empleados, pero también de la Santa Sede, que no puede aceptar situaciones de desigualdad o injusticia en su seno. Por lo tanto, acogemos estos resultados y queremos verificarlos en cada caso concreto y en la mejora de la normativa. Nos tomamos muy en serio esta misión que interpela nuestra conciencia de cristianos y sacerdotes. La ADLV lo sabe bien. El 71 % de los encuestados indicó a la ADLV como interlocutor en caso de problemas en el trabajo, frente al 10 % que se dirigiría a la ULSA. ¿Es este un dato real? Recibimos decenas de casos a diario, los empleados acuden a nosotros constantemente, al igual que las administraciones. Gracias a Dios, no nos falta trabajo. Leo en la declaración de la Asociación que alrededor del 80 % de los que respondieron a la encuesta están inscritos en la ADLV, mientras que solo el 71 % de ellos acudiría a la propia ADLV, por lo que, en realidad, ni siquiera todos los inscritos acudirían en primer lugar a su propia Asociación… Pero no nos situamos en una perspectiva de competencia, la ADLV desempeña un papel importante y constructivo y nosotros lo incentivamos, lo promovemos y agradecemos a la Asociación por lo que hace. Seguiremos acogiendo y apoyando todas las necesidades, instancias y solicitudes, a la luz de las normas y de la Doctrina social, si se consideran adecuadas y responden a las exigencias de justicia. Me gustaría añadir que los jefes del Dicasterio, los responsables del Governatorato y todos aquellos a quienes presentamos estas peticiones son sensibles y están abiertos al diálogo. También hemos organizado mesas técnicas en las que se han reunido los máximos responsables del Dicasterio interesado con los representantes de la ADLV aquí, en nuestra sede, y con nuestra mediación. Y continuaremos por este camino del diálogo y de la búsqueda común de soluciones posibles y justas. Hay que seguir por este camino. El camino de la oposición y el conflicto está excluido de la visión de los Papas y del enfoque misionero de la Santa Sede. Quienes trabajan en la Santa Sede se comprometen con una misión: no hay lugar para el conflicto, sino que somos como una orquesta en la que cada instrumento debe tocar según sus propias especificidades. La voz de los empleados puede y debe contribuir

23
Ene

Unidad de los cristianos, Pace: «El ecumenismo, una promesa de futuro»

Vaticano. El Arzobispo, Secretario del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, en conversación con los medios vaticanos, reflexiona sobre la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos que concluye el próximo domingo y sobre los frutos del diálogo entre los creyentes en Cristo. «El ecumenismo es la experiencia en la que nos redescubrimos como hermanos y amigos, a partir de la experiencia de Jesús». Así describe el Arzobispo Flavio Pace, Secretario del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, en declaraciones a los medios vaticanos, el diálogo entre los creyentes en Cristo durante la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que concluye el domingo 25 de enero. Este es uno de los eventos ecuménicos anuales más importantes, que este año coincidió con la «providencial» decisión del Papa León XIV de meditar sobre la «Dei verbum» como parte de sus catequesis de los miércoles sobre el Concilio Vaticano II. La coincidencia con la Semana actual es significativa: el Concilio, de hecho, introdujo a los fieles a «la experiencia de la revelación divina en progresión». «Dei verbum es en cierto modo la culminación del Dei filius del Concilio Vaticano I», explica el arzobispo, «donde el enfoque se centró precisamente en estas verdades intelectuales». «Dei verbum completa y sitúa esta verdad en la dimensión relacional». Dios mismo habla a los hombres como amigos, como en la experiencia de Moisés y como se evidencia en las palabras de Jesús en el Evangelio de Juan: «Los he llamado amigos». El camino de la unidad La revelación, sin embargo, no es asunto de teólogos. En el centro está «la concreción de la experiencia humana de Jesús, de la verdad, de su mirada sobre los hombres de su tiempo, sobre las mujeres, sobre las situaciones, sobre el trabajo, sobre el sufrimiento, sobre la enfermedad física», continúa monseñor Pace. «Esa es la experiencia en la que Dios se hace carne, se revela. Y así, la carne de Jesús es crucial para encontrar la experiencia del Dios cristiano». Este encuentro une a los creyentes, quienes deben fortalecer su oración por la plena unidad visible, como pidió el Papa León XIV el domingo pasado en el Ángelus. «Plena unidad, porque el Bautismo es sin duda el fundamento», explica el Secretario del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos. «Pero a lo largo de la historia, en los cismas entre Oriente y Occidente, en las diversas fracturas, incluso dentro de nuestros socios ecuménicos, esta unidad del Bautismo no da lugar a la plena comunión». La esperanza es que «el camino hacia la plena comunión» también sea «sentarse a la única mesa de Cristo». Un camino de diálogo teológico que «va de la mano de la oración compartida y de un don: el del Evangelio». La experiencia del ecumenismo «La experiencia del ecumenismo es, en pequeña medida, una experiencia de diálogo también en otros frentes». El diálogo se convierte en «estar cara a cara con el otro, finalmente desarmado, para poder escuchar el don del Espíritu que es el otro y orar juntos para que este camino se convierta cada vez más en un camino de compartir pleno». En este camino, la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos es un momento fundamental, que las comunidades de todo el mundo están llamadas a vivir a través de las reflexiones preparadas este año por la Iglesia Apostólica Armenia. San Pablo Extramuros La Semana de Oración concluirá el próximo domingo 25 de enero con el rezo de las Vísperas en la Basílica de San Pablo Extramuros, presidida por el Papa León. Una basílica que el Santo Padre, como recuerda el arzobispo Pace, ya visitó no solo para su toma de posesión tras su elección, sino también el pasado 14 de septiembre para la conmemoración de los mártires que dieron testimonio de la fe, una conmemoración ecuménica. Es también la basílica que «presenció la visita del rey Carlos este año y la concesión del título de cohermanos, por lo que es una basílica que, sin embargo, está vinculada al ecumenismo». Es también el lugar donde Pablo VI donó su anillo episcopal en 1966 a Michael Ramsey, arzobispo de Canterbury. «Es también la basílica del Concilio, donde se anunció el Vaticano II, pero también es el lugar donde redescubrimos, en la experiencia de Pablo, que estamos en deuda con el Evangelio y, por lo tanto, volviendo juntos a la escuela del Evangelio, vivimos y pedimos ser evangelizadores como Pablo, pero porque estamos habitados por este soplo del Espíritu». Los frutos de Nicea Recientemente se celebró el 1700 aniversario del Concilio de Nicea, un evento que, según monseñor Pace, brindó «la oportunidad no solo de conmemorar el símbolo de la fe, sino también el deseo de mirar juntos hacia el futuro». Además de la oración pública, el encuentro, «llamémoslo Pentecostés», fue significativo. «Fue aquella reunión a puerta cerrada en la Iglesia Ortodoxa Siria de Estambul, donde el Santo Padre y otros líderes se escucharon mutuamente en una mesa redonda durante dos horas». Este momento histórico no tiene precedentes, pero «lo que me parece haber entendido es que se prometieron mutuamente que no sería el último momento de este tipo», observa. Hacia Augsburgo También está prevista otra conmemoración ecuménica para 2030, conmemorando el 500 aniversario de la Dieta de Augsburgo y la Confessio Augustana. Tras la crisis con Martín Lutero, se intentó encontrar un punto de encuentro, una profesión de fe compartida, en los países que ahora llamamos la Reforma —explica el arzobispo—. Es importante conmemorar ese texto para redescubrir un fundamento común y, al mismo tiempo, redescubrir algo más para nuestro presente. Se trata, por tanto, de una conmemoración histórica que también encaja con el 2030, año en el que se cumplirán 2000 años de la vida pública de Jesús, su Bautismo y el Sermón de la Montaña. «Existen también numerosas iniciativas ecuménicas transversales que se centran en esto, con experiencias que también se originan en Tierra Santa, por ejemplo, una lectura común del

23
Ene

El Papa: Respetar la sacralidad de la vida es fundamento de la sociedad

Vaticano. En un mensaje a los participantes de la Marcha por la Vida, que tiene lugar mañana 23 de enero, en Washington, D.C., León XIV reafirma que proteger la sacralidad de la existencia constituye el fundamento indispensable de todos los demás derechos. Dirigiéndose a los jóvenes, los insta a realizar esfuerzos valientes y pacíficos. Un diálogo que abarque todos los niveles de la sociedad, llevado a cabo con firmeza pero de forma pacífica, para reafirmar la sacralidad de la vida como «fundamento indispensable de todos los demás derechos humanos». Este es el llamamiento que el Papa León XIV dirige a los participantes de la Marcha por la Vida, mañana, 23 de enero, en Washington, D.C., capital de Estados Unidos, país natal del Pontífice. Animar a los jóvenes En su mensaje, el Papa asegura su cercanía espiritual al evento, que calificó de «elocuente testimonio público» para reafirmar el valor de la existencia humana. Sobre esto y sobre su activa promoción —como ya lo había subrayado León XIV en su discurso a los miembros del Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede el 9 de enero— se asienta y progresa una sociedad verdaderamente «sana». En este sentido, los animo, especialmente a los jóvenes, a seguir trabajando para garantizar que la vida se respete en todas sus etapas, mediante esfuerzos adecuados en todos los niveles de la sociedad, incluido el diálogo con los responsables civiles y políticos. Marcha pacífica y valiente El Pontífice finalmente confía a los participantes al acompañamiento de Jesús, «que prometió permanecer siempre con nosotros», invitándolos a marchar con valentía y paz «en favor de los niños no nacidos». Al defenderlos, sepan que cumplen el mandato del Señor de servirle en los más pequeños de nuestros hermanos y hermanas. «La vida es un regalo» » La vida es un regalo» es el tema elegido para la 53 edición de la Marcha que ha visto a manifestantes marchar hacia el Capitolio desde 1974, coincidiendo con el aniversario de la  sentencia Roe v. Wade de la Corte Suprema de Estados Unidos, que introdujo el derecho federal al aborto, posteriormente derogado por el mismo organismo el 24 de junio de 2022 con la  sentencia Dobbs v. Jackson Women’s Health Organization.  23 de enero de 2026Fuente: Vatican NewsCEV Medios

23
Ene

El Papa: Promover los valores católicos para construir una Europa más pacífica y justa

Vaticano. Mensaje de León XIV, firmado por el cardenal Parolin, para la Conferencia Europea sobre el tema «Construcción de la Paz en Europa», organizada en Luxemburgo por la Fundación Centesimus Annus, junto con la COMECE y la Escuela Luxemburguesa de Religión y Sociedad: «Ninguna comunidad ni continente puede vivir en paz y prosperar sin verdades compartidas que orienten sus normas y valores». «Que esta Conferencia contribuya a promover el papel de los valores católicos en la construcción de un continente europeo más pacífico y justo». Este es el deseo que expresa el Papa León XIV para la Conferencia Europea que se celebra hoy, 23 de enero, en Luxemburgo sobre el tema «Construcción de la Paz en Europa: ¿Qué papel desempeñan el pensamiento social católico y los valores universales?». El evento está organizado por la Fundación Centesimus Annus Pro-Pontefice, junto con la COMECE y la Escuela Luxemburguesa de Religión y Sociedad. La verdad hoy reducida a meras opiniones El mensaje, firmado por el cardenal Secretario de Estado Pietro Parolin y dirigido al Presidente de Centesimus Annus, Profesor Paolo Garonna, fue leído esta mañana por monseñor Bernardito Cleopas Auza, Nuncio Apostólico ante la Unión Europea. En el texto, el Papa expresa su agradecimiento por el tema elegido, que «resulta particularmente importante dada la gran reticencia actual a debatir los valores universales que la religión o cualquier sistema de fe puede aportar al bien común de la sociedad». «Si bien esta reticencia surge por diversas razones, la crisis subyacente es la propagación del relativismo y la reducción de la verdad a meras opiniones», afirma León XIV. Subraya que «ninguna comunidad, y mucho menos un continente, puede vivir en paz y prosperar sin verdades compartidas que orienten sus normas y valores». El valor de la Doctrina Social de la Iglesia El Pontífice reitera la «urgente necesidad» de recuperar «la verdad de que la persona humana es creada a imagen y semejanza de Dios». En este sentido, el Papa León XIV recuerda las palabras de Juan Pablo II en la encíclica Centesimus Annus, según las cuales «no es posible un auténtico progreso sin el respeto del derecho natural y fundamental a conocer la verdad y vivir conforme a ella». Desde esta perspectiva, la doctrina social de la Iglesia tiene mucho que ofrecer porque —recuerda el Papa— «trasciende fronteras y ofrece una plataforma para los intereses colectivos y un estilo de vida, haciendo posible así la coexistencia pacífica». 23 de enero de 2026Fuente: Vatican NewsCEV Medios

21
Ene

Congreso CIEC 2026: fortalecer la misión de la escuela católica

Vaticano. El encuentro reunió a directivos y educadores para debatir sobre identidad, innovación y esperanza, mientras la CIEC designó a Óscar Pérez Sayago como primer director general y se reforzó la misión evangelizadora de la escuela católica. Del 15 al 17 de enero de 2026, Lima fue sede del XXIX Congreso Interamericano de Educación Católica, convocado por la Confederación Interamericana de Educación Católica (CIEC) bajo el lema “Educar con alma, transformar con visión”. El encuentro congregó a equipos directivos, docentes, pastoralistas, autoridades educativas, formadores y estudiantes de carreras docentes de toda América, con el propósito de reflexionar sobre la misión de la escuela católica en el siglo XXI, integrando su tradición evangelizadora con los desafíos de la innovación educativa. A lo largo de las jornadas se abordaron temas clave como la identidad institucional en contextos de cambio, las pedagogías transformadoras, el impacto ético de la inteligencia artificial, el liderazgo educativo entendido como servicio, la ecología integral inspirada en el cuidado de la Casa Común y las estrategias de comunicación y proyección institucional con coherencia evangelizadora. Un nuevo paso en la historia de la CIEC En el marco del Congreso, la 63ª Asamblea General de la CIEC eligió a Óscar Pérez Sayago como el primer director general de la Confederación para el periodo 2026-2030. A sus 80 años de historia, la CIEC creó esta nueva figura con el objetivo de fortalecer el trabajo en red de las escuelas católicas del continente y consolidar una mayor articulación institucional. Desde la Confederación señalaron que este nombramiento “abre una nueva etapa de trabajo, diálogo y proyección continental al servicio de una educación con identidad, calidad y sentido evangelizador”. Pérez Sayago, hasta entonces secretario general, agradeció la confianza de la Asamblea y asumió el encargo como “una oportunidad renovada para seguir fortaleciendo la misión educativa de la Iglesia”, subrayando que el camino a recorrer estará marcado por la esperanza, la corresponsabilidad y la comunión entre las comunidades educativas de América. Óscar Pérez Sayago: perfil y trayectoria De nacionalidad colombiana, Óscar Pérez Sayago se desempeñaba como secretario general de la CIEC desde 2017 y se convierte ahora en el primer laico en liderar la Confederación, un hecho que marca un hito en la historia de la organización. Es licenciado en Educación con énfasis en Pedagogía y Filosofía, y cuenta con especializaciones en Pastoral Educativa y Catequética Fundamental. A nivel internacional, ha sido vicepresidente de la Oficina Internacional de Educación Católica (OIEC) y uno de los principales promotores del Pacto Educativo Global en América. Durante su gestión impulsó la integración transversal de la encíclica Laudato si’ en los proyectos educativos, promoviendo el cuidado de la Casa Común como eje formativo. Asimismo, fortaleció los Encuentros Interamericanos de Pastoral Educativa y es autor y compilador de diversos textos de referencia para educadores católicos en el continente. Tolentino de Mendonça: tradición e innovación en diálogo Uno de los momentos centrales del Congreso fue el mensaje en video del cardenal José Tolentino de Mendonça, prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación, quien expresó su “profunda gratitud y sincero reconocimiento” a la escuela católica de América por la labor que realiza con dedicación en contextos marcados por cambios acelerados. Al reflexionar sobre el lema del Congreso, el cardenal explicó que tradición e innovación no se oponen, sino que se necesitan mutuamente: la tradición ofrece identidad, memoria y continuidad, mientras que la innovación permite traducir ese patrimonio en un lenguaje comprensible para las nuevas generaciones. En este sentido, advirtió que “sin innovación, la tradición corre el riesgo de no lograr comunicar con el corazón de los jóvenes”, y animó a comprender la tecnología y la inteligencia artificial no como amenazas, sino como herramientas que deben ser humanizadas y puestas al servicio de la persona. Tolentino subrayó además que la educación cristiana no puede reducirse a estructuras o recursos técnicos, recordando que el verdadero proceso educativo nace del encuentro entre personas. Por ello, insistió en la importancia de la interioridad, la escucha y el discernimiento como dimensiones esenciales de toda propuesta formativa. Lizardo Estrada: educar como acto de esperanza Por su parte, monseñor Lizardo Estrada Herrera, secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM), definió el Congreso como “un signo de comunión y un llamado a la esperanza” en un contexto global atravesado por tensiones, conflictos y profundas transformaciones culturales. El prelado peruano destacó que la escuela católica está llamada a repensar su misión sin perder de vista la centralidad de Jesucristo en los proyectos pedagógicos, y a asumir con fidelidad creativa los cambios socioculturales y tecnológicos que impactan especialmente a niños y jóvenes. En sintonía con el magisterio del Papa León XIV, invitó a “diseñar nuevos mapas de esperanza”, entendiendo la educación como una pasión que se renueva y como un servicio decisivo al futuro de la humanidad. Estrada subrayó también la responsabilidad de formar para una paz auténtica, de priorizar la vida interior y de discernir el uso de lo digital desde una perspectiva humana y ética, elementos que consideró fundamentales para que la escuela católica siga siendo un espacio de transformación personal y social. Una educación al servicio del futuro El XXIX Congreso Interamericano de Educación Católica se inscribe así en la dinámica del Pacto Educativo Global, impulsado por el Papa Francisco y reafirmado por el Papa León XIV, y dejó como horizonte común el compromiso de seguir educando con sentido, identidad y apertura al futuro. Desde Lima, la escuela católica de América renovó su vocación de formar personas íntegras, capaces de conjugar fe, cultura y tecnología, y de construir comunidades educativas que sean verdaderos espacios de esperanza para las nuevas generaciones. 21 de enero de 2026Fuente: Vatican NewsCEV Medios

16
Ene

Avanzan trabajos para finalizar la torre de Jesucristo de la Sagrada Familia

Vaticano. Coincidiendo con el centenario de la muerte de Antoni Gaudí, la culminación de la torre de Jesucristo será un hito histórico en la Sagrada Familia y un homenaje a su arquitecto Los trabajos para la finalización de la torre de Jesucristo de la Basílica de la Sagrada Familia de Barcelona avanzan a buen ritmo. Este miércoles se ha colocado el cuarto brazo horizontal de la cruz, después de que hace unos días se colocara el tercer brazo y hace unas semanas se instalaran el brazo inferior, el núcleo y los brazos horizontales de los lados del Nacimiento y de la Pasión. Como indican los Àlbums de Temple, Gaudí quería que la cruz brillara de día y diera luz de noche. Por ello se han utilizado la cerámica blanca esmaltada y el vidrio, dos materiales que son resplandecientes y que al mismo tiempo resisten la exposición atmosférica, y está previsto instalar en las torres de los Evangelistas y los apóstoles unos focos de luz que iluminarán el terminal, se informa en una nota publicada en el sitio web oficial de la Basílica, en la que se precisa que en el interior de la cruz se colocará la escultura del Agnus Dei, obra del artista italiano Andrea Mastrovito, siguiendo el proyecto original de Gaudí. Los brazos de la cruz de la torre de Jesucristo siguen la geometría de doble giro que Gaudí dio a las columnas y a las cruces de la Sagrada Familia. Presentan una forma cuadrada en el extremo exterior y octogonal en el extremo interior, que conecta con el núcleo. Cada pieza tiene un peso aproximado de 12,8 toneladas y mide 4,40 m x 4,50 m x 4,50 m. Una vez terminada, la cruz tendrá 17 metros de altura, aproximadamente un edificio de cinco pisos, y una anchura de 13,5 metros, explica la nota, en la que se destaca que, “coincidiendo con el centenario de la muerte de Antoni Gaudí, la culminación de la torre de Jesucristo será un hito histórico en la Sagrada Familia y un homenaje a su arquitecto”. 16 de enero de 2026Fuente: Vatican NewsCEV Medios

16
Ene

Semana de la Unidad de los Cristianos 2026: Un solo espíritu, una sola esperanza

Vaticano. El programa de eventos organizado por el Vicariato de Roma, del 18 al 25 de enero, concluirá con las Vísperas celebradas por el Papa León XIV en San Pablo Extramuros. El jueves 22, a las 18:30 h, tendrá lugar la vigilia diocesana en Santa Lucía. Las oraciones y reflexiones fueron preparadas por fieles ortodoxos armenios. «Uno solo es el cuerpo y uno solo el Espíritu, como una es la esperanza a la que habéis sido llamados». Este es el tema, un llamado a la comunión, que acompañará la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, del domingo 18 al domingo 25 de enero. En esta última fecha, la Solemnidad de la Conversión de San Pablo, a las 17:30 h en la Basílica de San Pablo Extramuros, el Papa León XIV concluirá la semana con la celebración de las Vísperas. La vigilia ecuménica diocesana Entre los diversos eventos programados, un evento clave será la vigilia ecuménica diocesana, que se celebrará el jueves 22 de enero a las 18:30 h en la parroquia de Santa Lucía (Circonvallazione Clodia, 135). Representantes de las diversas confesiones cristianas presentes en Roma participarán en el servicio de oración. El servicio será presidido por el cardenal vicario Baldo Reina, mientras que la homilía estará a cargo del arzobispo ortodoxo Khajag Barsamian, representante de la Iglesia Apostólica Armenia ante la Santa Sede. Otros eventos en Roma También se celebrarán varios eventos en otras iglesias y comunidades. El lunes se celebrarán dos vigilias, una a las 18:30 en la parroquia de Dio Padre Misericordioso y la otra a las 19:15 en Santa Maria delle Grazie al Trionfale. El martes, a las 19:00, se programará un servicio de oración ecuménica en Santa Maria degli Angeli e dei Martiri; el viernes, de nuevo a las 19:00, en San Gioacchino in Prati y en Santi Mario e Compagni Martiri. El día 23, a las 20:00, el arzobispo anglicano Anthony Ball presidirá en Santa Maria in Trastevere, y estarán presentes estudiantes del Centro Ecuménico de Bossey. El servicio continúa el sábado 24, a las 19:00, en la parroquia de Santa Caterina. En la Basílica de Santa Maria in Via Lata, el Centro Eucarístico Ecuménico Hijas de la Iglesia ofrece oraciones todas las noches según los diversos ritos católicos de fe oriental y occidental. Oraciones preparadas por los fieles apostólicos armenios Este año, las oraciones y reflexiones que se utilizarán durante la Semana de Oración por la Unidad Cristiana fueron preparadas por los fieles apostólicos armenios, en colaboración con sus hermanos y hermanas de las Iglesias católica y evangélica armenia. Los materiales se prepararon, editaron y debatieron en la histórica sede espiritual y administrativa de la Iglesia Apostólica Armenia, Surp Etchmiadzin, en Ereván, durante la bendición del Santo Muron (óleo sagrado) y la reconsagración de la Catedral Madre, que tuvo lugar entre el 28 y el 29 de septiembre de 2024, tras una extensa renovación que duró diez años. Esta conmemoración ofreció al pueblo armenio y a los miembros del grupo ecuménico local la oportunidad de reflexionar y celebrar su fe cristiana compartida. Los materiales se inspiran en tradiciones e invocaciones de oración centenarias, utilizadas tradicionalmente por el pueblo armenio, junto con himnos originarios de los antiguos monasterios e iglesias de Armenia, algunos de los cuales datan del siglo IV. Aprovechar la «herencia cristiana compartida» La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2026 invita a los fieles a inspirarse en esta herencia cristiana compartida y a profundizar la comunión en Cristo que une a los cristianos de todo el mundo. «En Armenia, la espiritualidad es profunda y muy antigua», observa Monseñor Marco Gnavi, representante diocesano para el ecumenismo y el diálogo interreligioso. «En el año 301, el cristianismo fue adoptado como religión de Estado. Los textos propuestos para la Semana de Oración hablan de luz. «Luz de luz» es un pasaje central del Credo Niceno, cuyo 1700 aniversario celebramos recientemente. Cristo es nuestra luz, y esto nos ayuda a vivir con esperanza en estos tiempos difíciles». «Testigos de la unidad» El tema elegido es una invitación y un llamado a la unidad: «La oración —continúa— nos pide superarnos, acercarnos unos a otros, sin olvidar nuestras raíces, aceptando la invitación a caminar hacia la unidad, no solo porque la necesitamos, sino porque el mundo entero necesita testigos de unidad. La enseñanza del Papa León es muy clara y explícita al respecto, invitándonos a considerar la paz como fruto de la búsqueda de la unidad, primero entre nosotros y luego entre los pueblos». 16 de enero de 2026Fuente: Vatican NewsCEV Medios

16
Ene

Sellada la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro

Vaticano. El Cardenal Mauro Gambetti presidió esta tarde el rito que concluye el sellado de las cuatro Puertas Santas de las Basílicas papales de Roma. En el interior del muro se colocó el tradicional cofre de bronce que guarda las memorias del Año Santo. Con el último ladrillo colocado y la bendición final, la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro quedó oficialmente sellada. Tras la intensa espiritualidad del Jubileo Ordinario de 2025, la ceremonia se llevó a cabo este viernes 16 de enero de 2026 de manera privada, resguardando el acceso sagrado hasta el próximo Año Santo. La celebración estuvo presidida por el Cardenal Mauro Gambetti, Arcipreste de la Basílica de San Pedro, acompañado por el Arzobispo Diego Giovanni Ravelli, Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias.  El rito comenzó con una breve oración en la que el purpurado recordó a la multitud de peregrinos que, a lo largo del año, cruzaron el umbral de la Puerta Santa. El Cardenal Gambetti pidió especialmente que todos ellos permanezcan firmes en la fe y en comunión con el Sucesor de Pedro. El sellado técnico estuvo a cargo de los «sampietrini» de la Fábrica de San Pedro, quienes construyeron un muro interior compuesto por aproximadamente 3,200 ladrillos. Más allá de su función estructural, este muro sirve como un verdadero receptáculo de la memoria histórica de este período de la Iglesia. El momento central del rito fue la inserción del cofre de bronce dentro del muro. Este cofre, creado especialmente para la ocasión, lleva grabados los escudos de los dos pontífices que marcaron este tiempo: el del Papa Francisco, quien abrió el Jubileo 2025 el 24 de diciembre de 2024, y el del Papa León XIV, que lo clausuró el 6 de enero de 2026. En su interior se depositaron objetos que documentan este período histórico. Destaca un contenedor metálico que resguarda el pergamino oficial con el acta de apertura y cierre de la Puerta Santa, así como la llave que accionó el mecanismo del umbral sagrado. También se incluyó una selección numismática: dos medallas del primer año del pontificado de León XIV, una del último año de Francisco y otras piezas conmemorativas de la década que transcurrió entre el Jubileo de la Misericordia de 2016 y el actual de 2025, además de una medalla de la Sede Vacante de 2025. Una vez completada con estos testimonios, el cofre fue introducido en un contenedor de plomo, que fue soldado y sellado para garantizar su conservación. Para iniciar la fase final del amurallamiento, el Cardenal Arcipreste y el Maestro de Ceremonias colocaron simbólicamente los dos primeros ladrillos del cierre. El rito, marcado por la sobriedad y el recogimiento, concluyó con el rezo del Padre Nuestro y la bendición, dejando la Puerta Santa de San Pedro custodiada por el silencio hasta que la Iglesia convoque un nuevo Jubileo. Un momento de oración “Es un momento particular porque representa el acto final de cierre del Año Santo, con la muratura desde el interior de la Basílica de la Puerta Santa”, comenta con los medios vaticanos monseñor Orazio Pepe, secretario de la Fábrica de San Pedro. “Es un rito no solo técnico, sino también un momento de oración, porque debemos recordar que la Puerta Santa, con toda su simbología, es también una realidad espiritual; es un lugar donde los fieles experimentan a Dios incluso al cruzar esta puerta”. El flujo de peregrinos Monseñor Pepe -en declaraciones a Eugenio Bonanata- también habla de la “herencia” que deja el Jubileo recién concluido: “Si por un lado se cierra una puerta, por otro la puerta siempre permanece abierta. El flujo de peregrinos ciertamente disminuirá, pero siempre habrá mucha gente que vendrá a la tumba de San Pedro como lugar de peregrinación, como santuario, como un momento significativo de su vida. Este año también tuvimos un aumento notable de peregrinos que vinieron a pie: fueron muchísimos y crecieron considerablemente respecto al pasado. Hay, por tanto, un deseo de caminar hacia Dios y de llegar a los lugares donde es posible vivir una experiencia de Dios, como en la Basílica de San Pedro”. Pepe concluye expresando el deseo de que “todos los fieles que continúen visitando San Pedro puedan encontrar nuestra disponibilidad para acogerlos en todas sus necesidades espirituales, aquellas que llevan en el corazón y que consideran importantes para su vida”. 16 de enero de 2026Fuente: Vatican NewsCEV Medios

16
Ene

Año jubilar de San Francisco, publicado el Decreto de la Penitenciaría Apostólica

Vaticano. Se celebrará del 10 de enero de 2026 al 10 de enero de 2027, con motivo del octavo centenario de la muerte del Santo de Asís. Un decreto de la Penitenciaría Apostólica anuncia que se concederán indulgencias plenarias: «Que este Año especial nos impulse a todos, cada uno según sus posibilidades, a imitar al Pobrecillo, a formarnos en la medida de lo posible según el modelo de Cristo, a no hacer vanos los propósitos del Año Santo recientemente transcurrido». Un especial Año de San Francisco, del 10 de enero de 2026 al 10 de enero de 2027, en el que «cada fiel cristiano, siguiendo el ejemplo del Santo de Asís, se convierta en modelo de santidad de vida y testigo constante de paz». Así lo proclama el Papa León XIV con motivo del octavo centenario de la muerte del Pobrecillo y lo anuncia un decreto, publicado hoy, 16 de enero, de la Penitenciaría Apostólica, en el que se explica que se concederá la indulgencia plenaria «en las condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración según las intenciones del Santo Padre), aplicable también en forma de sufragio por las almas del Purgatorio». Indulgencias Más concretamente, el Decreto —firmado por el cardenal Angelo De Donatis, penitenciario mayor, y por monseñor Krzysztof Józef Nykiel, regente— comunica que las indulgencias se concederán a los miembros de las Familias Franciscanas de la Primera, Segunda y Tercera Orden Regular y Secular; a los miembros de los Institutos de vida consagrada, de las Sociedades de vida apostólica y de las Asociaciones públicas o privadas de fieles, masculinas y femeninas, «que observen la Regla de San Francisco o se inspiran en su espiritualidad o perpetúan su carisma de cualquier forma», y también a todos los fieles «indistintamente» que «con el alma desprendida del pecado, participarán en el Año de San Francisco visitando en forma de peregrinación cualquier iglesia conventual franciscana, o lugar de culto en cualquier parte del mundo dedicado a San Francisco o relacionado con él por cualquier motivo, y allí seguirán devotamente los ritos jubilares o pasarán al menos un tiempo en piadosas meditaciones y elevarán a Dios oraciones para que, siguiendo el ejemplo de San Francisco, broten en los corazones sentimientos de caridad cristiana hacia el prójimo y auténticos votos de concordia y paz entre los pueblos, concluyendo con el Padrenuestro, el Credo e invocaciones a la Santísima Virgen María, a San Francisco de Asís, a Santa Clara y a todos los santos de la Familia Franciscana». Indulgencias para ancianos y enfermos «Los ancianos, los enfermos y quienes los cuidan, así como todos aquellos que por motivos graves no puedan salir de casa —se lee en el Decreto— podrán igualmente obtener la Indulgencia Plenaria, siempre que se desprendan de cualquier pecado y tengan la intención de cumplir lo antes posible las tres condiciones habituales, si se unen espiritualmente a las celebraciones jubilares del Año de San Francisco, ofreciendo al Dios Misericordioso sus oraciones, los dolores o los sufrimientos de su vida». «Para que esta oportunidad de obtener la gracia divina a través del poder de las llaves de la Iglesia se haga realidad más fácilmente, esta Penitenciaría —continúa el documento— pide con firmeza a todos los sacerdotes, regulares y seculares, dotados de las facultades oportunas, que se pongan a disposición, con espíritu dispuesto, generoso y misericordioso, para la celebración del sacramento de la reconciliación». Los jubileos dedicados a San Francisco «Mientras aún son actuales y eficaces los frutos de gracia del Jubileo Ordinario del año 2025 que acaba de concluir, en el que todos hemos sido animados a convertirnos en peregrinos de esta esperanza que no defrauda, se suma a él, como continuación ideal, una nueva ocasión de júbilo y santificación: el octavo centenario del feliz tránsito de San Francisco de Asís de la vida terrenal a la patria celestial», subraya además la Penitenciaría Apostólica. «En los últimos años, otros jubileos importantes han tenido que ver con la figura y las obras del santo de Asís: el octavo centenario de la creación del primer pesebre en Greccio, de la composición del Cántico de las Criaturas, himno a la belleza santa de la creación, y el de la impresión de las Sagradas Estigmas, que tuvo lugar en el Monte de la Verna, casi un nuevo Calvario, dos años antes de su muerte. El año 2026 marcará la culminación y la realización de todas las celebraciones anteriores: será, de hecho, el Año de San Francisco y todos estaremos llamados a santificarnos en la contemporaneidad siguiendo el ejemplo del Seráfico Patriarca» (Carta del Papa Francisco, 2015). No hacer vanos los propósitos del Año Santo En el Decreto se recuerda la historia de Francisco, que «de hijo de un rico mercader, se hizo pobre y humilde, verdadero alter Christus en la tierra, proporcionando al mundo ejemplos tangibles de vida evangélica y una imagen real de perfección cristiana». «Nuestra época —se lee— no es muy diferente de aquella en la que vivió Francisco, y precisamente por eso su enseñanza es quizás hoy aún más válida y comprensible. Cuando la caridad cristiana languidece, la ignorancia se extiende como la mala costumbre y quienes exaltan la concordia entre los pueblos lo hacen más por egoísmo que por sincero espíritu cristiano; cuando lo virtual prevalece sobre lo real, las disputas y la violencia social forman parte de la vida cotidiana y la paz se vuelve cada día más insegura y lejana, que este Año de San Francisco nos impulse a todos, cada uno según sus posibilidades, a imitar al Pobrecillo de Asís, a formarnos en la medida de lo posible según el modelo de Cristo, a no hacer vanos los propósitos del Año Santo que acaba de pasar: que la esperanza que nos ha visto peregrinos se transforme ahora en celo y fervor de caridad activa». 16 de enero de 2026Fuente: Vatican NewsCEV Medios