Papa León XIV en el Regina Caeli: «En Dios existe un lugar reservado para cada persona»
En el Regina Coeli, El Papa León XIV hace una meditación sobre el Evangelio de Juan (14,1-12), invitando a los fieles a redescubrir la promesa que Jesús pronunció en la Última Cena: “Voy a prepararles un lugar». El Santo Padre concluyó invitando a las comunidades cristianas a convertirse ya desde ahora en signo visible de esa casa del Padre. Si el cielo es acogida, nuestras parroquias y comunidades deben ser espacios abiertos. Si el cielo es fraternidad, nuestras relaciones deben reflejar esa realidad. En Dios existe un lugar reservado para cada uno El Papa León XIV en su alocución previa al rezo mariano del Regina Caeli, recordando el Evangelio de hoy, en el que se narra que Jesús, en la Última Cena dialogando con sus discípulos, les ofrece una promesa que atraviesa el dolor y abre el horizonte de la vida eterna: «Y cuando haya ido y les haya preparado un lugar, volveré otra vez para llevarlos conmigo, a fin de que donde yo esté, estén también ustedes.» (Jn 14,3). Los apóstoles descubren que en Dios existe un lugar reservado para cada persona. Nadie está de más, nadie queda fuera. Desde el primer encuentro junto al río Jordán, algunos de ellos ya habían experimentado esa acogida cuando Jesús los invitó a quedarse con Él (cf. Jn 1,39). Ahora, afirmó el Papa León XIV, ante la muerte, Jesús vuelve a hablar de una casa, pero esta vez no es una vivienda sencilla: es la casa del Padre, inmensa, abierta, capaz de recibir a todos. Lo más valioso al alcance de todos Seguidamente el Pontífice recordó que en el mundo en que vivimos, todavía marcado por la lógica antigua, muchas veces lo que más atrae son los lugares exclusivos, los privilegios reservados a unos pocos, el deseo de pertenecer a un grupo selecto. Se valora el acceso restringido, lo que pocos pueden alcanzar. Pero en el mundo nuevo que Cristo resucitado inaugura, dijo el Papa León XIV, ocurre lo contrario: lo más valioso está al alcance de todos. Donde antes había competencia, nace la gratitud. Donde antes existía exclusión, aparece la acogida. Donde antes la abundancia generaba desigualdad, ahora se convierte en plenitud compartida. Y, sobre todo, nadie se pierde en el anonimato: cada persona es reconocida en su identidad única. No se inquieten: Crean en Dios La muerte amenaza con borrar nombres, historias y recuerdos. Pero en Dios, señaló el Papa León XIV, cada uno es finalmente él mismo. Allí nadie es confundido, ignorado ni olvidado. Ese es el lugar que el ser humano busca durante toda su vida, a veces incluso desesperadamente: un lugar donde ser visto, amado y reconocido. Por eso Jesús nos dice con firmeza: «No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí.» (Jn 14,1). La fe, añadió el Papa León XIV, libera el corazón de la ansiedad por poseer, por sobresalir, por ganar prestigio para sentir que uno vale. En Dios, cada persona ya tiene un valor infinito. Esa es la verdadera realidad, aunque el mundo muchas veces nos haga creer lo contrario. 4 de mayo de 2026Fuente: Vatican NewsCEV Medios
