“Toda comunicación auténtica nace de Dios y conduce al encuentro generoso con el otro”, afirmó Monseñor Lizardo Estrada, el secretario general del Celam, en el Encuentro Nacional de Comunicadores Católicos en Cusco. En la jornada inaugural, Monseñor Lizardo llamó a ejercer una comunicación centrada en la dignidad humana, la verdad y el encuentro, a pesar de la polarización, la desinformación y el avance tecnológico.
Humanizar y dignificar desde la fe
Durante la Eucaristía de apertura, el obispo auxiliar de Cusco recordó que comunicar implica humanizar y dignificar. Ante obispos, sacerdotes, religiosas y comunicadores católicos, el prelado afirmó que Dios continúa pronunciando “palabras de vida y esperanza en medio de un mundo saturado de ruido, superficialidad y fake news”.
Subrayó que la misión no se reduce a transmitir información o dominar herramientas digitales, sino a custodiar la dignidad humana a través de la verdad de Jesucristo.
Los riesgos de la despersonalización de la comunicación
Al recordar el mensaje papal de “custodiar voces y rostros humanos”, Estrada advirtió que la inteligencia artificial y la manipulación informativa pueden despersonalizar la comunicación. Señaló la tentación de reducir a las personas a números o tendencias.
Frente a esto, insistió en que la tecnología nunca reemplazará el corazón humano, exhortando a los comunicadores católicos a ser discípulos misioneros capaces de humanizar la sociedad.
Escuchar antes de hablar para generar comunión
El prelado pidió priorizar la verdad y la dignidad antes que el impacto mediático o la viralización. Afirmó que la comunicación eclesial debe generar comunión sin desligarse de la realidad, valorando las raíces culturales y las tradiciones. “La comunicación no puede alejarse del pueblo. Debe tener olor a pueblo, rostro de pueblo y corazón de pastor”, afirmó, cuestionando además cómo se comunica la fe en el entorno digital.
Caminos para el encuentro con Cristo
Monseñor Estrada agregó que la misión de los comunicadores católicos no consiste en ganar discusiones, sino en abrir caminos para el encuentro con Cristo. Abogó por que este evento sea una experiencia espiritual que renueve la vocación de la Iglesia, utilizando los medios como instrumentos de verdad, justicia y fraternidad. Finalizó pidiendo a María que guíe a los profesionales para que este encuentro sea un verdadero Pentecostés.
03 de junio de 2026
Fuente: Celam
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