Categoría: Papa León XIV

19
Ene

El Papa a la Inspectoría de Seguridad Pública: Gracias por la valiosa labor que realizan

Vaticano. León XIV recibió hoy en audiencia a los funcionarios y directivos de la Inspectoría de Seguridad Pública italiana que prestan servicio en el Vaticano y les agradeció por la “valiosa labor” que realizan para garantizar su seguridad y la de los numerosos peregrinos que visitan la Basílica de San Pedro y el Vaticano. De manera especial, el Pontífice manifestó su agradecimiento por lo que han hecho durante el Jubileo, el funeral del Papa Francisco y el cónclave. Espíritu de sacrificio, profesionalidad, flexibilidad y discreción: son estas las virtudes de los funcionarios y agentes de policía de la Inspectoría de Seguridad Pública del Vaticano que el Papa León XIV evidenció hoy, 19 de enero, al recibir a sus miembros en audiencia en la Sala Clementina. La Inspectoría de Seguridad Pública del Vaticano, “orgullo” de la Policía Estatal italiana, constituye de hecho un caso único en el mundo, ya que ejerce sus funciones en el territorio de otro Estado, la Ciudad del Vaticano. Una valiosa labor Como de costumbre, al comienzo del año civil, el Papa – la primera vez para León XIV – recibió en audiencia a sus directivos y al personal, destacando, en primer lugar, la valiosa labor que realizan. “Me complace reunirme con ustedes para desearles a ustedes y a sus familias todo lo mejor en el Señor para el 2026”, expresó el Santo Padre al inicio de su discurso, dando la bienvenida a los “queridos funcionarios y agentes”, encabezados por el Vice Jefe de Policía, la Prefecta, el dirigente y los capellanes. Aprovecho la ocasión para expresarles a todos mis más sincero agradecimiento por la valiosa labor que realizan con el fin de garantizar mi seguridad, la de mis colaboradores y la de los numerosos peregrinos y turistas que visitan la Basílica de San Pedro y el Vaticano. De manera especial, el Pontífice manifestó su agradecimiento “por lo que han hecho durante el Jubileo que acaba de concluir, así como con motivo del fallecimiento de mi difunto predecesor, el Papa Francisco, de sus funerales y del cónclave” evidenciando que en esos días intensos, que “pusieron a prueba también sus fuerzas, supieron mantener el ritmo de los acontecimientos que se sucedían con gran rapidez, a veces programados y otras veces imprevisibles, asegurando que todo se desarrollara con orden y demostrando, como siempre, espíritu de sacrificio, profesionalidad, flexibilidad y discreción”. Un servicio para el bien de todos Recordando que en los últimos meses, más de treinta y tres millones de peregrinos han visitado Roma y los lugares jubilares, principalmente, la Basílica Vaticana y las zonas adyacentes, el Pontífice detalló el trabajo realizado por la Policía italiana en servicio en la plaza de San Pedro, que ha tenido que gestionar “interminables filas de personas y multitudes numerosas, acompañar desplazamientos y mantener puestos de control, con buen y mal tiempo y con horarios y ritmos a menudo incómodos y exigentes”.  Y en este sentido, dirigió también un pensamiento a las familias, expresando su agradecimiento “a sus seres queridos que, de manera indirecta, se han visto involucrados en esta dinámica, adaptándose a las exigencias de sus compromisos y turnos extraordinarios de trabajo e, imagino, renunciando a menudo a su presencia”. El orden y la seguridad son dones que suponen un sacrificio para quienes los garantizan, pero que contribuyen notablemente al bien de todos: en este caso, no solo al desarrollo práctico de las actividades respetando las normas, sino también a que estas se desarrollen en un clima sereno y de recogimiento.  De hecho, un ambiente seguro es de gran ayuda para la oración, y muchos visitantes —algunos de los cuales han llegado a Roma tras largos viajes y asumiendo sacrificios físicos y económicos— han podido experimentarlo en los últimos meses gracias también a ustedes. Un programa y un estilo de servicio León XIV citó a continuación la Oración a San Miguel Arcángel, Patrono de la Policía Estatal, a quien se le pide ayuda celestial para garantizar a los ciudadanos «concordia, honestidad y paz, a fin de que, en el respeto de todas las leyes, se alimente el espíritu de fraternidad humana»; y con este fin, se le pide: «Rectitud para nuestras mentes, vigor para nuestras voluntades, honestidad para nuestros afectos, por la serenidad de nuestros hogares y por la dignidad de nuestra tierra». “Son palabras hermosas que expresan un programa y un estilo de servicio, y al mismo tiempo indican un camino de continuo crecimiento personal y comunitario”, notó el Papa. “Creo – puntualizó – que durante el año pasado las han encarnado fielmente y les deseo que las conviertan cada vez más en la brújula de su vida y de su trabajo, cada uno en el ámbito de su propia responsabilidad, también con la ayuda de sus Asistentes espirituales”. Para concluir, el Santo Padre hizo suyas las palabras que el Papa Benedicto XVI dirigía a la Inspectoría de Seguridad Pública del Vaticano hace algunos años: Que su presencia queridos amigos, sea una garantía cada vez más válida de ese buen orden y esa tranquilidad que son fundamentales para construir una vida social pacífica y serena y que, además de enseñarnos el mensaje evangélico, son signo de auténtica civilización. Y antes de despedirse, encomendándolos a la protección maternal de María Santísima y de San Miguel Arcángel”, les aseguró su oración “por ustedes y por sus familias”, bendiciéndoles de corazón. 19 de enero de 2026Fuente: Vatican NewsCEV Medios

19
Ene

El Papa al Camino Neocatecumenal: Testimonien la unidad, sin cerrarse

Vaticano. León XIV agradece a los miembros del movimiento por su misión evangelizadora y les anima a promover la unidad en la Iglesia, evitando rigidez y moralismos. El Papa León XIV agradeció al Camino Neocatecumenal por su testimonio y su labor en la difusión del Evangelio en todo el mundo, e instó a sus miembros a promover la unidad y evitar la rigidez y el moralismo, durante un encuentro con los líderes del movimiento en el Vaticano, el lunes 19 de enero de 2026. «Avancen con alegría y humildad, sin cerrarse, como constructores y testigos de comunión», dijo el Pontífice. «La Iglesia los acompaña, los apoya y le agradece lo que hacen». El Camino Neocatecumenal es un itinerario de formación católica fundado en España en los años 60 por Kiko Argüello y Carmen Hernández. Está compuesto por pequeñas comunidades que siguen un proceso de redescubrimiento del Bautismo y de formación continua en la fe. Actualmente, el movimiento está presente en 139 países y cuenta con más de 20.000 comunidades. El encuentro con el Santo Padre tuvo lugar en el Aula de las Bendiciones del Vaticano y reunió a cientos de personas, incluyendo obispos, sacerdotes, miembros del Camino y representantes de distintas comunidades, junto al equipo internacional que lidera actualmente el movimiento: Kiko Argüello, María Ascensión Romero y el padre Mario Pezzi. Reavivar la alegría de la fe León XIV destacó primero el carisma misionero que caracteriza al Camino Neocatecumenal, señalando que constituye «un aporte valioso para la vida de la Iglesia». Agradeció y animó especialmente a las familias del Camino que, «siguiendo el impulso del Espíritu, dejan la seguridad de la vida cotidiana y se embarcan en la misión, incluso en territorios lejanos y difíciles, con el único deseo de anunciar el Evangelio y ser testigos del amor de Dios». El Obispo de Roma subrayó la labor de los equipos itinerantes, formados por familias, catequistas y sacerdotes, que «participan en la misión evangelizadora de toda la Iglesia». Sostuvo que estos equipos «contribuyen a despertar la fe de quienes nunca han oído hablar de Jesucristo, pero también de muchos bautizados que, aunque cristianos, han olvidado quién es Jesús», citando la intervención del Papa Francisco ante el grupo en 2015. «Han reavivado el fuego del Evangelio donde parecía apagarse y han acompañado a numerosas personas y comunidades cristianas, despertándolas a la alegría de la fe, ayudándolas a redescubrir la belleza de conocer a Jesús y fomentando su crecimiento espiritual y compromiso de testimonio», aseveró León XIV. Ser testigos de unidad Prevost invitó también a los miembros del Camino a mantener «vigilancia interior y capacidad crítica sabia» para discernir los riesgos que siempre acechan en la vida espiritual y eclesial. Recordó que el Bautismo nos une a Cristo y nos hace miembros vivos de su cuerpo, de su pueblo y de su familia, y que «si el Espíritu concede a cada uno una manifestación particular, es para la misión de la Iglesia». «Los carismas deben estar siempre al servicio del Reino de Dios y de la única Iglesia de Cristo, donde ningún don de Dios es más importante que otro -excepto la caridad, que los perfecciona y armoniza a todos-y ningún ministerio debe convertirse en motivo para sentirse superior a los hermanos o excluir a quienes piensan distinto», explicó el Pontífice. Por ello, los animó a ser «testigos de esta unidad». Evitar rigidez y moralismo «Su misión es particular, pero no exclusiva; su carisma es específico, pero da fruto en comunión con los demás dones presentes en la vida de la Iglesia; hacen mucho bien, pero su fin es permitir que las personas conozcan a Cristo, respetando siempre la vida y conciencia de cada uno», añadió. Los instó a vivir su espiritualidad sin separarse del resto del cuerpo eclesial y a formar parte «de la pastoral ordinaria de las parroquias y sus diversas realidades, en plena comunión con los hermanos y, en particular, con sacerdotes y obispos». Citando la Segunda Carta de San Pablo a los Corintios, el Sucesor de Pedro recordó que la Iglesia enseña que «donde está el Espíritu del Señor, hay libertad». Por ello, la proclamación del Evangelio, la catequesis y las acciones pastorales deben mantenerse libres de imposiciones, rigidez o moralismos, para que no generen culpa o temor, sino liberación interior. Al concluir, León XIV impartió su bendición y agradeció al grupo por su compromiso, «testimonio alegre» y servicio a la Iglesia y al mundo, alentándolos a «continuar con entusiasmo». 19 de enero de 2026Fuente: Vatican NewsCEV Medios

19
Ene

León XIV: Reforcemos la oración por la plena unidad visible de los cristianos

Vaticano. Tras el Ángelus, el Papa recordó los dos siglos de vida de la Semana de Oración, que comienza hoy con el tema «Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a la que han sido llamados» y concluirá el 25 de enero con el rezo de las Vísperas en la Basílica de San Pablo. Las reflexiones han sido preparadas para 2026 por un grupo ecuménico coordinado por el Departamento de Relaciones Interreligiosas de la Iglesia Apostólica Armenia. Una oración que nació hace dos siglos, «muy alentada» por León XIII y enriquecida hace justo cien años «por primera vez» con las «Sugerencias para el Octavario de oración por la unidad de los cristianos». León XIV, tras el Ángelus de hoy, 18 de enero, recuerda a la multitud los orígenes de la Semana de Oración que comienza hoy y que tradicionalmente involucra a las confesiones cristianas. Las oraciones y reflexiones han sido preparadas por un grupo ecuménico coordinado por el Departamento de Relaciones Interreligiosas de la Iglesia Apostólica Armenia. Invito, por tanto, a todas las comunidades católicas a intensificar, en estos días, la oración por la plena unidad visible de todos los cristianos. El Papa recuerda el título de la Semana 2026, tomado de la carta de San Pablo a los Efesios: «Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a la que han sido llamados». Una invitación a la comunión que acompañará la reflexión sobre el tema hasta el cierre de la Semana de Oración, el próximo domingo 25 de enero, cuando, como es habitual, en la solemnidad de la Conversión de San Pablo, a las 17:30 horas, León XIV estará en la Basílica ostiense para presidir la celebración de las Vísperas. La vigilia ecuménica diocesana Entre los diversos eventos programados, tendrá un papel central la vigilia ecuménica diocesana, el jueves 22 de enero a las 18:30, en la parroquia de Santa Lucía (circonvalación Clodia, 135). En el momento de oración intervendrán representantes de las diferentes confesiones cristianas presentes en Roma; estará presidida por el cardenal vicario Baldo Reina, mientras que la homilía correrá a cargo del arzobispo ortodoxo Khajag Barsamian, representante de la Iglesia Apostólica Armenia ante la Santa Sede. Otros eventos en Roma Habrá varios eventos también en otras iglesias y comunidades. El lunes se celebrarán dos vigilias, una a las 18:30 en la parroquia de Dios Padre Misericordioso y otra a las 19:15 en Santa María de las Gracias en el Trionfale. El martes, a las 19:00, está programado un momento de oración ecuménica en Santa María de los Ángeles y de los Mártires; mientras que el viernes, también a las 19:00, en San Joaquín en Prati y en los Santos Mario y Compañeros Mártires, a la misma hora. Además, el día 23 a las 20:00 horas, el arzobispo anglicano Anthony Ball presidirá en Santa María en Trastevere y estarán presentes los estudiantes del Centro Ecuménico de Bossey. La celebración continuará el sábado 24, a las 19:00 horas, en la parroquia de Santa Caterina. En la basílica de Santa María en Via Lata, el Centro Eucarístico Ecuménico Hijas de la Iglesia propone cada noche la oración según los diversos ritos católicos de Oriente y Occidente. Las oraciones preparadas por los fieles apostólicos armenios Este año, las oraciones y reflexiones que se utilizarán en la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos han sido preparadas por los fieles apostólicos armenios, en colaboración con sus hermanos y hermanas de las Iglesias armenias católicas y evangélicas . El material se preparó, redactó y debatió en la sede espiritual y administrativa histórica de la Iglesia Apostólica Armenia, Surp Etchmiadzin, en Ereván, durante los días de la bendición del Muron (aceite santo) y la reconsagración de la Catedral Madre, que tuvo lugar entre el 28 y el 29 de septiembre de 2024, tras una extensa labor de restauración que duró diez años. Esta conmemoración ofreció al pueblo armenio y a los miembros del Grupo ecuménico local una oportunidad para reflexionar y celebrar la fe cristiana común. El material propuesto se inspira en tradiciones seculares de oración e invocaciones, utilizadas desde siempre por el pueblo armenio, junto con himnos nacidos en los antiguos monasterios e iglesias de Armenia, algunos de los cuales se remontan incluso al siglo IV. Recurrir al «patrimonio cristiano compartido» La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2026 invita a los fieles a recurrir a este patrimonio cristiano compartido y a profundizar en la comunión en Cristo, que une a los cristianos de todo el mundo. «En Armenia, la espiritualidad es profunda y muy antigua —observa monseñor Marco Gnavi, encargado diocesano para el Ecumenismo y el diálogo interreligioso—; en el año 301, el cristianismo fue adoptado como religión del Estado. Los textos propuestos para la Semana de Oración hablan de la luz. «Luz de luz» es un pasaje central del Credo Niceno, cuyo mil septuagésimo aniversario hemos celebrado recientemente. Cristo es nuestra luz y esto nos ayuda a vivir la esperanza en estos tiempos difíciles». «Testigos de unidad» El tema elegido es una invitación y un llamamiento a la unidad: «La oración —continúa— nos pide que nos superemos, que vayamos unos hacia los otros, sin olvidar nuestras raíces, acogiendo la invitación a caminar hacia la unidad, no solo porque nosotros la necesitamos, sino porque el mundo entero necesita testigos de unidad. El magisterio del Papa León es muy claro y explícito en este sentido, invitándonos a considerar la paz como fruto de la búsqueda de la unidad, primero entre nosotros y luego entre los pueblos». 19 de enero de 2026Fuente: Vatican NewsCEV Medios

19
Ene

El Papa: Nuestra alegría no se basa en ilusiones pasajeras sino en el amor del Padre

Vaticano. En el Ángelus dominical, León XIV instó a no malgastar tiempo y energías persiguiendo lo que es mera apariencia, sino a conformarnos con lo necesario y amar “las cosas sencillas y las palabras sinceras”. El amor del Padre nos revela “quiénes somos realmente y cuánto valemos a sus ojos”. “Nuestra alegría y nuestra grandeza no se basan en ilusiones pasajeras de éxito y de fama, sino en sabernos amados y deseados por nuestro Padre que está en los cielos”. Lo afirmó el Papa en su reflexión previa a la oración del Ángelus de hoy, 18 de enero, II domingo del tiempo ordinario. Asomado desde la ventana del Palacio Apostólico, ante los fieles romanos y peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro, León XIV basó su reflexión en el pasaje del Evangelio de Juan de la liturgia del día que nos habla de Juan el Bautista, que reconoce en Jesús al Cordero de Dios, el Mesías, diciendo: «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo».  Y añade: «He venido a bautizar con agua para que él fuera manifestado a Israel» Juan reconoce en Jesús al Salvador – evidenció el Obispo de Roma –proclama su divinidad y su misión al pueblo de Israel y luego se aparta, una vez cumplida su tarea, como atestiguan estas palabras suyas: «Después de mí viene un hombre que me precede, porque existía antes que yo» (v. 30). La decepción de estilos de vida efímeros   Para el Bautista, nota el Papa León, habría sido fácil aprovecharse de su fama, ya que era un hombre muy querido por las multitudes, hasta el punto de ser temido por las autoridades de Jerusalén. “En cambio, no cede en absoluto a la tentación del éxito y la popularidad” sino que “frente a Jesús, reconoce su propia pequeñez y le da espacio a su grandeza. Sabe que ha sido enviado para preparar «el camino del Señor» y cuando el Señor viene, reconoce su presencia con alegría y humildad y se retira de la escena. ¡Qué importante es para nosotros hoy su testimonio!”, señala el Obispo de Roma, observando a continuación : De hecho, a menudo se le da una importancia excesiva a la aprobación, al consenso y a la visibilidad, hasta el punto de condicionar las ideas, los comportamientos y los estados de ánimo de las personas, causando sufrimiento y divisiones, y produciendo estilos de vida y de relación efímeros, decepcionantes y oprimentes. El amor del Padre nos revela quienes somos y cuánto valemos a sus ojos En realidad, no necesitamos estos “sucedáneos de la felicidad”, observa el Papa León, porque “nuestra alegría y nuestra grandeza no se basan en ilusiones pasajeras de éxito y de fama, sino en sabernos amados y deseados por nuestro Padre que está en los cielos”. Y añade: El amor del que nos habla Jesús es el de un Dios que aún hoy viene entre nosotros, no para sorprendernos con efectos especiales, sino para compartir nuestro esfuerzo y asumir nuestras cargas, revelándonos quiénes somos realmente y cuánto valemos a sus ojos. Mantener alerta el espíritu para encontarnos con el Señor “Queridos hermanos, no nos dejemos distraer ante su paso. No malgastemos tiempo y energías persiguiendo lo que es mera apariencia”, exhorta el Santo Padre antes de concluir su catequesis. Y finalmente, ayudados por la Virgen María, “modelo de sencillez, sabiduría y humildad”, invita a mirar al Bautista y a seguir su ejemplo: Aprendamos de Juan el Bautista a mantener alerta el espíritu, amando las cosas sencillas y las palabras sinceras, viviendo con sobriedad y profundidad de mente y de corazón, conformándonos con lo necesario y encontrando cada día, en cuanto sea posible, un momento especial en el que detenernos en silencio para rezar, reflexionar, escuchar; en definitiva, para “ir al desierto”, y allí encontrarnos con el Señor y estar con Él. 19 de enero de 2026Fuente: Vatican NewsCEV Medios