Con motivo del 135.º aniversario de la «Rerum novarum», el Pontífice reflexiona en su primera encíclica, «Magnifica humanitas», sobre la Doctrina Social de la Iglesia en la era de la inteligencia artificial. El Santo Padre hace un llamamiento urgente a custodiar «una magnífica humanidad habitada por Dios», promoviendo activamente la verdad, la dignidad del trabajo, la justicia social y la paz. En plena era digital, el documento señala la necesidad de desarmar la IA y superar la teoría de la «guerra justa», relanzando el diálogo y el multilateralismo.
Un pensamiento dinámico fiel al Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia
«La magnífica humanidad que Dios ha creado se encuentra hoy ante una elección decisiva: levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos». Con este profundo incipit, la primera encíclica de León XIV —Magnifica humanitas, «sobre la custodia de la persona humana en la era de la inteligencia artificial»— resume sus razones fundamentales y su propósito. Publicada hoy, lunes 25 de mayo, fue firmada por el Pontífice el pasado 15 de mayo, en el 135.º aniversario de la promulgación de la histórica Rerum novarum de León XIII.
En este contexto, el primer capítulo de la carta encíclica —titulado Un pensamiento dinámico fiel al Evangelio— repasa la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) en el magisterio reciente y en el Concilio Vaticano II, poniendo de relieve «su carácter dinámico» (17). Lejos de ser considerada «un manual de principios y normas que aplicar», el Papa nos recuerda que la DSI es más bien «un camino de discernimiento comunitario», una verdadera «teología de la comunión en la historia» (27) que orienta la lectura de los acontecimientos a la luz del Evangelio.
Fundamentos éticos para proteger la dignidad humana frente a la tecnología
Al profundizar en el segundo capítulo, León XIV enumera con precisión los Fundamentos y principios de la Doctrina Social de la Iglesia. Entre los primeros, incluye la dignidad de la persona, creada a imagen y semejanza de Dios. El Pontífice considera necesario recordarlo, ya que «la presión de nuevas ideologías y de determinados intereses muy poderosos» puede reducir a la persona a «un recurso que se usa y se explota» o a «lo que realiza o produce» (51).
Vinculado a esto, el segundo principio se refiere a la destinación universal de los bienes. Aquí, y en otros puntos de la encíclica, León XIV insiste firmemente en la necesidad de que los conocimientos y las tecnologías no se concentren en manos de unos pocos, evitando así alimentando la brecha entre los incluidos y los excluidos de la revolución digital (67).
Hacia un código ético global ante el paradigma tecnocrático de la IA
Por su parte, el tercer capítulo —Técnica y dominio. La grandeza de la persona humana ante las promesas de la IA— entra directamente en el tema de la inteligencia artificial. En sus páginas, León XIV advierte contra el «paradigma tecnocrático» ya denunciado por Francisco y por el cual toda elección viene dictada exclusivamente por parámetros de eficiencia y beneficio (92). Por lo tanto, el texto señala que es necesario abordar la IA con sobriedad y vigilancia, manteniendo la claridad sobre las responsabilidades de todas sus etapas (accountability) y apostando por políticas y marcos jurídicos adecuados.
Frente a este escenario, el Sucesor de Pedro aclara que ante la IA, la verdadera alternativa no está entre el entusiasmo y el miedo, sino entre dos formas de construir el progreso: al servicio de la persona y de los pueblos o de las lógicas de poder (129).
Custodiar lo humano en la transformación del trabajo y la comunicación
En el cuarto capítulo – Custodiar lo humano en la transformación. Verdad, trabajo, libertad — la encíclica considera la verdad como un bien común y un elemento esencial de la democracia. Al evaluar la «cuarta revolución industrial» que representa la transición digital, el Pontífice destaca la importancia de proteger la dignidad y el valor del trabajo. «Las nuevas formas de trabajar no son necesariamente mejores», explica, ya que la tecnología puede descalificar a los trabajadores, relegarlos a funciones marginales y someterlos a una vigilancia automatizada (150).
La civilización del amor frente a la cultura del poder y la guerra
Finalmente, en el quinto y último capítulo —La cultura del poder y la civilización del amor—, León XIV dirige su mirada hacia la guerra, advirtiendo que «la revolución digital está modificando la gramática de los conflictos». El Papa lamenta que, sin un enfoque ético, las decisiones sobre la vida y la muerte de las personas serán cada vez más impersonales (182-183). Por ello, el Pontífice reitera que —sin perjuicio del derecho a la legítima defensa en su sentido más estricto— es necesario superar la teoría de la «guerra justa», promoviendo más bien el diálogo, la diplomacia y el perdón (192).
Al concluir la carta, el Pontífice invita a todos los fieles a vivir las nuevas tecnologías a la luz del Evangelio, siguiendo «un itinerario de vida cristiana sobrio y exigente», para que, incluso en la era de la IA, todos puedan dar testimonio de «la belleza de una magnífica humanidad habitada por Dios».
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25 de mayo de 2026
Fuente: Vatican News
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