Día Mundial de la Discapacidad: no dejar a nadie atrás

03
Dic
2020


Vaticano.- Desde 1981, la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció el 3 de diciembre, para promover la inclusión de las personas con discapacidad y combatir todas las formas de discriminación. El tema de este año es «Reconstruir mejor: hacia un mundo post-Covid-19 que incluya la discapacidad, accesible y sostenible».

Según el Informe de la Organización Mundial de la Salud, el 15% de la población mundial vive con discapacidad. Del total de personas que se encuentran en esta situación (más de mil millones), unos 450 millones viven con problemas mentales o neurológicos y dos tercios de los discapacitados no buscan atención médica profesional por temor a ser objeto de estigmatización, discriminación y abandono. Además, se estima que otros 69 millones de personas en todo el mundo sufren cada año lesiones cerebrales traumáticas, mientras que a uno de cada 160 niños se le diagnostica un trastorno del espectro autista.

La llamada de la Golden Wire League

Este año, se quiso prestar especial atención a las personas que viven con formas de discapacidad no evidentes de inmediato, como los trastornos mentales, el dolor o la fatiga crónica, los trastornos de la vista o la audición, la diabetes, las lesiones cerebrales, los trastornos neurológicos, la disfunción cognitiva. De hecho, la emergencia sanitaria de los últimos meses ha aislado con frecuencia aún más a quienes padecen estas patologías, como lo demuestra el llamamiento lanzado por la Lega del Filo d’Oro en favor de los sordociegos y los sordociegos multisensoriales que, precisamente a causa de la segunda ola de la pandemia, corren el riesgo de vivir cada vez más aislados de la sociedad y de que sus familias tengan que suplir los servicios de atención y rehabilitación que se prestan en caso de hipo o que se reduzcan considerablemente.

Ir más allá de la discapacidad con la hipoterapia

El deporte, y en particular la equitación, sirven como ayuda para las personas con discapacidad. En la hipoterapia, el entorno natural y la relación con el caballo se convierten en un elemento esencial de cuidado para la persona; de hecho, montar a caballo significa anular las diferencias entre los niños sanos y los que padecen incluso discapacidades graves, que pueden compartir las mismas experiencias.

«El caballo es un generoso compañero de deporte y un formidable terapeuta para estos niños -explica Marco Di Paola, presidente de Fise, la Federación Italiana de Deportes Ecuestres- porque son capaces de construir una relación especial y de confianza con él. Incluso los caballos de carrera que son verdaderos atletas, con una sensibilidad y preparación especial, entran en contacto especialmente con chicos con discapacidades mentales de manera especial, superando ellos mismos cualquier adversidad hacia el hombre». Y respecto a ello, el Presidente Di Paola recuerda un episodio. «A veces sucede que estos chicos no son capaces de respetar los espacios y tiempos de nuestros caballos – dice – uno de ellos un día se lanzó hacia uno de los caballos, tal vez para acariciarlo. Temía que el animal reaccionara con miedo. En cambio se quedó quieto, no se movió contra el chico, como si entendiera la situación. Ese día nació una hermosa amistad entre ellos».

Prensa CEV
Nota de prensa de Vatican News
03 de diciembre de 2020

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