En el marco del Día del Diácono y la festividad litúrgica de San Lorenzo, diácono y mártir, la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), a través de la Comisión Episcopal para el Clero, Seminarios, Vocaciones y Diaconado Permanente, extendió una cordial felicitación a todos los diáconos que ejercen su ministerio en el país.
En el mensaje, suscrito por Mons. Lisandro Alirio Rivas Durán, I.M.C., Obispo de San Cristóbal y Presidente de la referida comisión, se destaca el reconocimiento a los 452 diáconos permanentes que, repartidos en las distintas diócesis venezolanas, sirven con entrega al Pueblo de Dios en la Palabra, la liturgia y la caridad.
El valor de la comunión y el servicio según el Magisterio de la Iglesia
El mensaje recoge las orientaciones del Papa León XIV expresadas en la Carta Apostólica Una fidelidad que genera futuro, donde reflexiona sobre la urgencia de vivir el servicio en profunda comunión ecclesial. El Pontífice señala que, en momentos de fragilidad, los ministros ordenados deben aproximarse a la realidad de las personas y volver a lo esencial para custodiar la esperanza.
Asimismo, el Santo Padre resalta que el ministerio del diácono permanente, configurado con Cristo Siervo, representa un signo vivo de amor cercano que escucha, se inclina y se entrega. En este sentido, la colaboración armónica entre presbíteros y diáconos fortalece la credibilidad y la fuerza del anuncio evangélico.
Presencia constante y entrega pastoral en las comunidades
El documento subraya que la corresponsabilidad entre los ministros ordenados y los fieles laicos constituye un valioso testimonio para la vida eclesial. Los diáconos, como estrechos colaboradores de los sacerdotes, desempeñan sus tareas en diversos ámbitos pastorales
Testimonio solidario ante emergencias en el país
La Comisión Episcopal enfatizó la valiosa labor desplegada por el diaconado permanente frente a emergencias nacionales, como la provocada por el doble terremoto que afectó a distintas regiones del país, con especial impacto en el estado La Guaira.
En esa contingencia, la presencia de los diáconos fue indispensable mediante el acompañamiento humano y espiritual en refugios y centros de acopio, así como en la administración de las exequias a los fallecidos, sumando esfuerzos con diversas instituciones y personas de buena voluntad.
Identidad del diácono: seguir a Cristo Servidor
Al tomar el ejemplo de San Lorenzo, la Iglesia invita a los diáconos a renueva diariamente su vocación a la luz de las palabras de Jesús: «El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor» (Jn 12, 26). Para el diácono, el servicio humilde no es solo una función, sino la fuente misma de su identidad y seguimiento a Cristo.
El comunicado concluye encomendando las vocaciones diaconales en Venezuela a la protección e intercesión de Nuestra Señora de Coromoto.
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