«Permanecer junto al que sufre»: La respuesta pastoral a un mes del terremoto en Caracas y La Guaira

29
Jul
2026

A un mes del doble evento sísmico que afectó a la capital y al litoral central, la Arquidiócesis de Caracas presentó un informe integral sobre el despliegue de atención pastoral en Caracas y La Guaira iniciado desde la tarde del 24 de junio de 2026.

El Pbro. Ricardo Guillén, vicario episcopal de pastoral, repasó las claves del documento y detalló cómo la presencia física, la escucha activa y la caridad organizada orientaron la acción eclesial en medio de la contingencia.

La cercanía y el acompañamiento como prioridad inmediata

Consultado sobre el criterio fundamental que guio las acciones eclesiales, el Pbro. Guillén afirmó que la prioridad inmediata fue hacer acto de presencia en los lugares de mayor sufrimiento. Junto al arzobispo, los obispos auxiliares, sacerdotes, diáconos, religiosos, seminaristas y voluntariado laico, la Iglesia se desplegó directamente en las zonas más golpeadas para constatar la magnitud de la emergencia.

El vicario de pastoral detalló que la presencia eclesial se concretó en espacios neurálgicos: el acompañamiento espiritual a los familiares en morgues y cementerios, la administración de la Sagrada Comunión y la Unción de los Enfermos en hospitales de Caracas y La Guaira, y la articulación de equipos multidisciplinarios —junto a médicos y psicólogos— en refugios temporales, donde los seminaristas también brindaron atención recreativa y formativa a la infancia.

Red logística y solidaridad comunitaria parroquial

Respecto a la organización del auxilio material, el Pbro. Guillén subrayó la respuesta espontánea del pueblo creyente. Templos y salones parroquiales fueron transformados en centros de acopio para la recepción, clasificación y embalaje de alimentos, agua, ropa y medicinas.

Para coordinar la recolección y garantizar una distribución equitativa según las prioridades, la arquidiócesis estableció una comisión de atención a la emergencia dirigida por Mons. José Manuel León, obispo auxiliar electo de Caracas. El sacerdote reconoció el trabajo extenuante de los jóvenes parroquiales, colegios católicos y la Pastoral Juvenil, quienes trasladaron la ayuda incluso hacia las comunidades del estado La Guaira. Destacó además que esta capacidad de respuesta es fruto de la vida comunitaria que se cultiva a diario en la diócesis.

La presencia sacramental y la compasión en medio del dolor

Al abordar el acompañamiento espiritual, el vicario episcopal explicó que la Iglesia trasladó su labor a las calles frente al riesgo en infraestructuras. Plazas, parques y canchas fueron dispuestos como altares para la celebración de la Eucaristía, la imagen del Nazareno de San Pablo fue expuesta a las puertas de la Basílica de Santa Teresa y el Santísimo Sacramento fue llevado a los campamentos.

Asimismo, las congregaciones religiosas abrieron las puertas de sus conventos para acoger damnificados, albergar brigadistas y preparar alimentos. Por su parte, sacerdotes y misioneros priorizaron el consuelo en el duelo y la contención emocional en los centros de acopio y refugios, reafirmando que la compasión divina se manifiesta en la cercanía efectiva.

Cuidado de los agentes pastorales y fraternidad con La Guaira

Sobre el desgaste humano de los voluntarios y ministros, el Pbro. Guillén indicó que se aplicó el principio del cuidado de los cuidadores mediante talleres de primeros auxilios psicológicos dictados en alianza con la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). De igual forma, se formó a más de 500 ministros extraordinarios de la Sagrada Comunión para el acompañamiento en las comunidades.

El vicario enfatizó que la atención pastoral en Caracas extendió sus límites territoriales para socorrer a la Diócesis de La Guaira. En coordinación con Cáritas La Guaira, equipos caraqueños entregaron insumos esenciales en sectores severamente afectados como Macuto, Caraballeda y Caribe.

Aprendizajes pastorales y compromiso con el futuro

Finalmente, al valorar el impacto de la emergencia a un mes del suceso, el sacerdote ratificó que la tragedia demanda hacer de la fraternidad una actitud permanente. Señaló que este tiempo deja como enseñanza la necesidad de consolidar la estructura de Cáritas Arquidiocesana y las Cáritas parroquiales, así como fortalecer la formación continua del voluntariado.

La Arquidiócesis de Caracas reafirmó su compromiso de acompañar a la población más allá de la fase inicial de la emergencia, manteniendo su presencia durante la etapa de reconstrucción social y sanación integral.

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27 de julio de 2026
Fuente: Arquidiócesis de Caracas
CEV Medios