El Cardenal Michael Czerny, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, dirigió un videomensaje a la Conferencia de Obispos de Suiza en su asamblea plenaria. En su intervención, el purpurado destacó el valor de la primera encíclica del Papa León XIV, Magnifica Humanitas, señalando que este documento interpela directamente las estructuras eclesiales y el enfoque actual de la evangelización frente a los retos de la humanidad contemporánea.
El Cardenal Czerny definió la encíclica como un texto profundamente sinodal por su carácter inclusivo y su aceptación universal, porque nadie, solo, puede «soportar el peso de los desafíos que enfrenta el mundo, así como nadie es demasiado débil para cumplir con su función».
El llamado a no tener miedo de la realidad
El Prefecto no pudo asistir presencialmente a la abadía de Einsiedeln debido a sus compromisos con la reciente comisión vaticana sobre inteligencia artificial. Desde esa perspectiva, profundizó en el sentido de la iniciativa planteando una interrogante: «¿cómo puede esta nueva comisión dialogar con las Iglesias locales, acompañarlas y apoyarlas ante los retos y discernimientos que plantea la inteligencia artificial hoy en día?».
Evocando el magisterio pontificio, recordó una lección fundamental: «Una de las mayores lecciones que me ha enseñado el Papa Francisco es esta: «No tengan miedo a la realidad»». Asimismo, advirtió sobre «la tentación que todos podemos sentir —yo mismo, como muchos otros en la Iglesia— de protegernos de la realidad o, a veces, de distanciarnos de ella de diversas maneras».
Frente a esto, el purpurado explicó que la publicación de Magnifica Humanitas busca entablar un diálogo directo con el mundo actual. «Al revivir con fuerza los grandes fundamentos y principios de la doctrina social de la Iglesia – explica Czerny – esta encíclica nos ayuda a reconocer, comprender, interpretar, discernir y, en última instancia, afrontar los numerosos desafíos —y no solo los relacionados con la inteligencia artificial— que amenazan nuestra humanidad o que constituyen, en términos de nuestro Dicasterio, serios obstáculos para el desarrollo humano integral.»
Un documento inclusivo y de sinodalidad abierta
La reflexión del Dicasterio invita a vivir una sinodalidad que mire hacia afuera y que no se quede «limitada a los asuntos internos de la Iglesia». Se trata de un itinerario pastoral para «caminar con los demás, con valentía y esperanza, sin apartar la mirada de las realidades, a veces inquietantes, de hoy y de mañana». Esto confiere a la encíclica Magnifica Humanitas su carácter sinodal, «porque es inclusiva y acoge a todos: nadie puede, solo, soportar el peso de los desafíos que enfrenta el mundo, así como nadie es demasiado débil como para no poder cumplir con su papel».
En este contexto, el Cardenal interpeló también las virtudes del sistema de democracia directa del país helvético, cuestionando el rol eclesial: «En las circunstancias actuales, ¿no está acaso llamada la Iglesia a hacer una contribución particular a la buena gobernanza de su país y sus diversos componentes?».
Protección de la persona humana ante la Inteligencia Artificial
Al analizar el subtítulo de la encíclica, «Sobre la protección de la persona humana en la era de la inteligencia artificial», el Cardenal Czerny detectó urgentes desafíos para la pastoral contemporánea. «Aquí reconocemos profundas necesidades de evangelización, acompañamiento pastoral, reconciliación y participación en la vida de la Iglesia en todas sus formas concretas —y, podríamos decir, tradicionales—», observó.
Para concluir, el mensaje dejó una tarea de introspección para las Iglesias locales. El documento Magnifica Humanitas «nos invita, a obispos, sacerdotes y agentes de pastoral, a un verdadero examen de conciencia». El Cardenal Czerny exhortó a la Iglesia a evaluar sus métodos: «Debemos plantearnos también estas preguntas: sobre nuestras estructuras, nuestras formas de funcionar, nuestra manera, como Iglesia, de transitar la historia entre las demás realidades de este mundo. Porque esta también es una forma esencial de evangelizar».
01 de junio de 2026
Fuente: Vatican News
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