Campaña “La vida pende de un hilo”: balance regional y desafíos 2026 en la defensa de los derechos humanos

21
Ene
2026

En el marco de la conmemoración del Día Internacional de los Derechos Humanos, el 10 de diciembre de 2024 se hizo pública la campaña regional “La vida pende de un hilo”, con el lema “Tejiendo futuro, protegiendo vidas”. Iniciativa surge como un esfuerzo colectivo frente a las graves amenazas que afectan a quienes defienden los derechos humanos en América Latina y el Caribe, reafirmando la exigencia permanente de justicia y protección.

Un año después de su presentación, la campaña aporta avances visibles en la articulación regional, acompañamiento solidario y visibilización de realidades marcadas por la violencia y la criminalización. Así lo afirmó Rosa Inés Floriano Carrera, directora de INSPyRE A.C y miembro de la Comisión de Defensores de Derechos Humanos de la Plataforma Paz, Democracia y DDHH, en diálogo con ADN Celam.

Una estructura colectiva para el acompañamiento

Desde su rol como coordinadora, Rosa Inés Floriano señala que, a lo largo de 2025, la campaña logró consolidar una estructura operativa que fortaleció la coordinación entre organizaciones eclesiales y de la sociedad civil, dando así una mayor organización. Para lograrlo —explicó— se apuntó a la creación de espacios estratégicos, comunicacionales y pedagógicos que permitió asumir responsabilidades desde las capacidades reales y la presencia territorial de cada organización.

Según Floriano, este proceso fue decisivo para consolidar un grupo regional con capacidad para consensuar orientaciones políticas comunes y acompañar de manera decisiva casos emblemáticos en diversos países. Allí donde defender derechos humanos supone riesgos elevados, afirma, la articulación colectiva se transforma en una herramienta vital de cuidado y permanencia.

Casos emblemáticos y realidades diversas

Al evaluar el primer año de la campaña, Floriano destaca el acompañamiento a cuatro casos emblemáticos. Ellos son: en Honduras (Juan Antonio López), México (Familias de Acapulco en búsqueda de sus desaparecidos), República Dominicana (Peregrinos de El Seibo) y Paraguay (Mujeres sembradoras de esperanza), estos —menciona— permitieron visibilizar realidades distintas, aunque atravesadas por patrones comunes de violencia, exclusión y amenaza. Procesos, señala, evidencian los múltiples rostros del riesgo que enfrentan personas defensoras, comunidades organizadas y movimientos sociales en la región.

Floriano señala que, para llegar a este acompañamiento de los cuatro casos, se han consensuado herramientas de recopilación de información basados en la cercanía y el respeto, cada uno contando con madrinazgos y padrinazgos de las organizaciones que acompañan, fortaleciendo así la confianza y garantizado acciones que respondan a los contextos, decisiones y ritmos de los territorios.

Herramientas comunes y estrategia comunicacional

En este mismo sentido, la especialista subraya que las herramientas metodológicas han permitido fortalecer el análisis de riesgos y la planificación de los procesos de acompañamiento. Estos instrumentos consensuados — formatos de análisis de riesgo, líneas base y hojas de ruta— han generado aportes significativos para una comprensión más exacta de los impactos de cada acción pensada y al cuidado de quienes defienden derechos humanos.

Floriano señala el componente comunicacional como unos de los avances importantes, se ha fortalecido con el desarrollo del portal web, el uso de redes sociales y la creación de un podcast, fruto de procesos de investigación y construcción colectiva. Estas plataformas digitales, apunta, han hecho posible dar mayor visibilidad a las voces de los territorios y sensibilizar a la opinión pública sobre la urgencia de proteger la vida de las personas defensoras de derechos humanos.

Aprendizajes y desafíos hacia 2026

Para Floriano, uno de los mayores logros que deja la campaña es la consolidación de un equipo de trabajo integral, quienes de manera profesional y articulada brindan su tiempo, energía y conocimiento en apoyar a personas y organizaciones defensoras de los derechos humanos que están en riesgo por su labor de denuncia. En este proceso, afirma, la campaña se ha ido consolidando como un espacio que acuerpa a personas y organizaciones desde una lógica horizontal, no impositiva y respetuosa de los procesos locales.

Además, para el 2026 la especialista plantea que el desafío de la campaña pasa por volver a los territorios mediante visitas que permitan fortalecer los vínculos y consensuar las hojas de ruta a seguir. Al mismo, sugiere la urgencia de abrir este espacio de la campaña a nuevos escenarios emblemáticos y transformar la experiencia recogida en una lectura regional de los riesgos, lo que explica, exigirá apoyos para acciones jurídicas, de incidencia y fortalecimiento de capacidades.

Al iniciar el nuevo año, Floriano ofreció un mensaje de esperanza dirigido a las personas en movilidad humana y reconoció el impacto profundo —físico, emocional y espiritual— que implica migrar. Igualmente, ratifica que la campaña «La vida pende de un hijo» camina a su lado, tejiendo redes de solidaridad para que el cruce de fronteras no quiebre los hilos que sostienen la dignidad y la vida.

21 de enero de 2026
Fuente: CELAM
CEV Medios