Congreso CIEC 2026: fortalecer la misión de la escuela católica

21
Ene
2026

Vaticano. El encuentro reunió a directivos y educadores para debatir sobre identidad, innovación y esperanza, mientras la CIEC designó a Óscar Pérez Sayago como primer director general y se reforzó la misión evangelizadora de la escuela católica.

Del 15 al 17 de enero de 2026, Lima fue sede del XXIX Congreso Interamericano de Educación Católica, convocado por la Confederación Interamericana de Educación Católica (CIEC) bajo el lema “Educar con alma, transformar con visión”. El encuentro congregó a equipos directivos, docentes, pastoralistas, autoridades educativas, formadores y estudiantes de carreras docentes de toda América, con el propósito de reflexionar sobre la misión de la escuela católica en el siglo XXI, integrando su tradición evangelizadora con los desafíos de la innovación educativa.

A lo largo de las jornadas se abordaron temas clave como la identidad institucional en contextos de cambio, las pedagogías transformadoras, el impacto ético de la inteligencia artificial, el liderazgo educativo entendido como servicio, la ecología integral inspirada en el cuidado de la Casa Común y las estrategias de comunicación y proyección institucional con coherencia evangelizadora.

Un nuevo paso en la historia de la CIEC

En el marco del Congreso, la 63ª Asamblea General de la CIEC eligió a Óscar Pérez Sayago como el primer director general de la Confederación para el periodo 2026-2030. A sus 80 años de historia, la CIEC creó esta nueva figura con el objetivo de fortalecer el trabajo en red de las escuelas católicas del continente y consolidar una mayor articulación institucional.

Desde la Confederación señalaron que este nombramiento “abre una nueva etapa de trabajo, diálogo y proyección continental al servicio de una educación con identidad, calidad y sentido evangelizador”.

Pérez Sayago, hasta entonces secretario general, agradeció la confianza de la Asamblea y asumió el encargo como “una oportunidad renovada para seguir fortaleciendo la misión educativa de la Iglesia”, subrayando que el camino a recorrer estará marcado por la esperanza, la corresponsabilidad y la comunión entre las comunidades educativas de América.

Óscar Pérez Sayago: perfil y trayectoria

De nacionalidad colombiana, Óscar Pérez Sayago se desempeñaba como secretario general de la CIEC desde 2017 y se convierte ahora en el primer laico en liderar la Confederación, un hecho que marca un hito en la historia de la organización. Es licenciado en Educación con énfasis en Pedagogía y Filosofía, y cuenta con especializaciones en Pastoral Educativa y Catequética Fundamental.

A nivel internacional, ha sido vicepresidente de la Oficina Internacional de Educación Católica (OIEC) y uno de los principales promotores del Pacto Educativo Global en América. Durante su gestión impulsó la integración transversal de la encíclica Laudato si’ en los proyectos educativos, promoviendo el cuidado de la Casa Común como eje formativo. Asimismo, fortaleció los Encuentros Interamericanos de Pastoral Educativa y es autor y compilador de diversos textos de referencia para educadores católicos en el continente.

Tolentino de Mendonça: tradición e innovación en diálogo

Uno de los momentos centrales del Congreso fue el mensaje en video del cardenal José Tolentino de Mendonça, prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación, quien expresó su “profunda gratitud y sincero reconocimiento” a la escuela católica de América por la labor que realiza con dedicación en contextos marcados por cambios acelerados.

Al reflexionar sobre el lema del Congreso, el cardenal explicó que tradición e innovación no se oponen, sino que se necesitan mutuamente: la tradición ofrece identidad, memoria y continuidad, mientras que la innovación permite traducir ese patrimonio en un lenguaje comprensible para las nuevas generaciones. En este sentido, advirtió que “sin innovación, la tradición corre el riesgo de no lograr comunicar con el corazón de los jóvenes”, y animó a comprender la tecnología y la inteligencia artificial no como amenazas, sino como herramientas que deben ser humanizadas y puestas al servicio de la persona.

Tolentino subrayó además que la educación cristiana no puede reducirse a estructuras o recursos técnicos, recordando que el verdadero proceso educativo nace del encuentro entre personas. Por ello, insistió en la importancia de la interioridad, la escucha y el discernimiento como dimensiones esenciales de toda propuesta formativa.

Lizardo Estrada: educar como acto de esperanza

Por su parte, monseñor Lizardo Estrada Herrera, secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM), definió el Congreso como “un signo de comunión y un llamado a la esperanza” en un contexto global atravesado por tensiones, conflictos y profundas transformaciones culturales.

El prelado peruano destacó que la escuela católica está llamada a repensar su misión sin perder de vista la centralidad de Jesucristo en los proyectos pedagógicos, y a asumir con fidelidad creativa los cambios socioculturales y tecnológicos que impactan especialmente a niños y jóvenes. En sintonía con el magisterio del Papa León XIV, invitó a “diseñar nuevos mapas de esperanza”, entendiendo la educación como una pasión que se renueva y como un servicio decisivo al futuro de la humanidad.

Estrada subrayó también la responsabilidad de formar para una paz auténtica, de priorizar la vida interior y de discernir el uso de lo digital desde una perspectiva humana y ética, elementos que consideró fundamentales para que la escuela católica siga siendo un espacio de transformación personal y social.

Una educación al servicio del futuro

El XXIX Congreso Interamericano de Educación Católica se inscribe así en la dinámica del Pacto Educativo Global, impulsado por el Papa Francisco y reafirmado por el Papa León XIV, y dejó como horizonte común el compromiso de seguir educando con sentido, identidad y apertura al futuro.

Desde Lima, la escuela católica de América renovó su vocación de formar personas íntegras, capaces de conjugar fe, cultura y tecnología, y de construir comunidades educativas que sean verdaderos espacios de esperanza para las nuevas generaciones.

21 de enero de 2026
Fuente: Vatican News
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