Categoría: Iglesia en Latinoamérica

02
Jul

Iglesias del Sur Global alzan la voz por la justicia climática

Vaticano. Las Conferencias Episcopales de América Latina, África y Asia, coordinadas por la Pontificia Comisión para América Latina, presentan un documento intercontinental en camino hacia la COP30: una denuncia contra las falsas soluciones y un llamado urgente a la conversión ecológica. El texto ha sido entregado al Santo Padre León XIV. En una jornada marcada por la urgencia, la esperanza y la voz profética del Sur Global, fue presentado este martes 1 de julio de 2025 en la Oficina de Prensa de la Santa Sede el documento “Un llamado por la justicia climática y la casa común: conversión ecológica, transformación y resistencia a las falsas soluciones”. Se trata de una iniciativa conjunta de las conferencias episcopales de África, Asia y América Latina y el Caribe —SECAM, FABC y CELAM, respectivamente— con la coordinación de la Pontificia Comisión para América Latina (PCAL), en preparación a la próxima COP30 que se celebrará en noviembre en Belém do Pará, Brasil. Participaron en la presentación el cardenal Jaime Spengler (CELAM), el cardenal Filipe Neri Ferrão (FABC), el cardenal Fridolin Ambongo (SECAM) y la Dra. Emilce Cuda (PCAL). Al final del encuentro, también tomó la palabra el cardenal Michael Czerny, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. El documento había sido previamente presentado al Papa León XIV en una audiencia privada concedida a los tres cardenales presidentes de los organismos episcopales continentales, acompañados por Mons. Lizardo Estrada, secretario general del CELAM, y Mons. Josef Sayer. Fruto del discernimiento y la resistencia El cardenal Jaime Spengler, arzobispo de Porto Alegre y presidente del CELAM, explicó que el texto es fruto de un “discernimiento espiritual y comunitario entre Iglesias hermanas del Sur Global”. Desde América Latina, llega cargado de experiencias concretas de sufrimiento y esperanza: “Levanto una voz que no es sólo mía, sino de los pueblos amazónicos, de los mártires de la tierra, de comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas que cuidaron la vida en medio de la amenaza”. Criticó duramente las falsas soluciones climáticas que ignoran el componente ético de la crisis: “¿Cómo podemos aceptar que la solución climática sea un negocio para pocos y un sacrificio para los pueblos originarios y locales?”, preguntó. Frente a la lógica del “capitalismo verde”, propuso una transición “justa, popular y comunitaria”, centrada en las comunidades, las mujeres y los jóvenes. Asia: entre catástrofes reales y soluciones ilusorias Desde el continente asiático, el cardenal Filipe Neri Ferrão ofreció una visión pastoral y ética. Denunció las consecuencias visibles del cambio climático: “Nuestra región vive ya inundaciones, migraciones forzadas, pérdida de islas… mientras se imponen soluciones como mega infraestructuras o minería para baterías verdes que no respetan la dignidad humana”. Ferrão instó a los países del Norte a reconocer su deuda ecológica, estimada en 192 billones de dólares para 2050, y a garantizar una financiación climática justa y sin nuevas deudas. Subrayó que la respuesta de la Iglesia debe ser más que crítica: “Queremos promover alternativas como economías del decrecimiento, programas educativos, espiritualidad ecológica y redes interreligiosas por la vida”. África: un grito por dignidad y justicia El cardenal Fridolin Ambongo, arzobispo de Kinshasa y presidente del SECAM, alzó la voz en nombre de un continente que, aunque rico en recursos, ha sido históricamente saqueado. “África no es pobre: es un continente expoliado”, afirmó con firmeza. “No aceptamos que se sacrifiquen comunidades enteras en nombre de la transición energética, ni que nuestros bosques se conviertan en activos financieros mientras falta agua potable”. Ambongo subrayó que la Iglesia africana propone una transformación centrada en la vida, los derechos de los pueblos indígenas y migrantes climáticos, y la equidad intergeneracional. “El tiempo de la indiferencia ha terminado. África quiere vivir, respirar y contribuir a un futuro justo para toda la humanidad”. Cuda: organización, catolicidad y poder simbólico La Dra. Emilce Cuda, secretaria de la PCAL, destacó en la rueda de prensa y en entrevista con Radio Vaticana el carácter profundamente comunitario del proceso. “Esto nace en América Latina con la necesidad de tener una voz profética para que nuestros pueblos tengan vida. Luego se sumaron África y Asia, y el Papa aprobó esta capacidad de organización de nuestra Iglesia en el Sur Global”. Subrayó que la catolicidad no es un concepto abstracto, sino “la práctica concreta de una comunidad organizada que combate el individualismo y construye puentes”. En su opinión, este documento aporta a la COP30 “un poder simbólico que derriba muros”, aunque no posea fuerza política ni financiera directa. “Nuestra misión es pastoral: tocar el corazón también de quienes hoy están en lugares de decisión. Ellos también son católicos. Esta es una llamada para todos”. En un mensaje dirigido especialmente a los comunicadores, Cuda afirmó: “La comunicación es parte del credo católico. Hoy necesitamos a los especialistas en comunicación más que nunca, para contrarrestar el negacionismo y organizar la esperanza”. Mons. Lizardo Estrada: conversión y coraje desde el Evangelio En diálogo con Vatican News, el secretario general del CELAM, Mons. Lizardo Estrada, sintetizó el mensaje del documento: “Estamos en una crisis que hay que tomar en serio. No esperemos más muertes ni exclusiones. Es tiempo de conversión, como pide el Evangelio”. Destacó que el texto no sólo recoge la voz de los pastores, sino también de científicos, teólogos y especialistas. “Este es un llamado a actuar ya, con coraje. Como decía San Agustín, la esperanza tiene dos hijas: la indignación ante la injusticia, y el coraje para cambiar. A eso nos llama hoy la Iglesia”. Czerny: la realización concreta de Laudato si’ Al tomar la palabra, el cardenal Michael Czerny vinculó el documento con el legado profético del Papa Francisco: “Me pregunto si hay alguien que, hace diez años, podría haber imaginado esta conferencia de prensa como un cumplimiento y una implementación de Laudato si’. Esta es una extraordinaria expresión de lo que el Papa Francisco ha pedido y lo que el Papa León sigue subrayando. Estoy agradecido”, expresó. Hacia Belém: una voz unida y profética El documento será presentado oficialmente en la COP30, con el objetivo de incidir en las decisiones globales desde una perspectiva

30
Jun

El Papa: La unidad en las Iglesias se crea con la confianza y el perdón

Vaticano. Vivir «en continua conversión». El Papa León XIV en el Ángelus de la solemnidad de los santos Pedro y Pablo, patronos de Roma, recuerda que en la peregrinación a las tumbas de los Apóstoles se descubre que se puede vivir como ellos, en la llamada de Jesús que sucede varias veces, no sólo una, y en la que todos nosotros, especialmente en el Jubileo, podemos esperar. El Papa recuerda que el Nuevo Testamento no esconde «los errores, las contradicciones, los pecados de aquellos que veneramos como los más grandes Apóstoles», sino que «su grandeza ha sido modelada en el perdón». La unidad de la Iglesia y entre las Iglesias, hermanas y hermanos, se nutre del perdón y de la confianza recíproca, que comienza por nuestras familias y nuestras comunidades. En efecto, si Jesús confía en nosotros, también nosotros podemos fiarnos los unos de los otros, en su Nombre. Al servicio de la unidad y de la comunión Hay también otro elemento que el Papa León subraya y que concierne a los «cristianos a los que el Evangelio vuelve generosos y audaces incluso al precio de su vida». Existe de ese modo un ecumenismo de la sangre, una invisible y profunda unidad entre las Iglesias cristianas, que a pesar de ello no viven todavía la comunión plena y visible. Quiero por lo tanto confirmar en esta fiesta solemne que mi servicio episcopal es servicio a la unidad y que la Iglesia de Roma está comprometida por la sangre de los santos Pedro y Pablo a servir, en el amor, a la comunión entre todas las Iglesias. En contraste con la mentalidad mundana Un servicio a la unidad que nace de las piedras desechadas, una inversión que se realiza en Cristo, la «piedra de la que Pedro recibe también su propio nombre». Una piedra desechada por los hombres y que Dios ha convertido en piedra angular»; piedras que están al margen, «extramuros», como las que construyen la plaza de San Pedro y las basílicas papales de San Pedro y San Pablo. Lo que a nosotros nos parece grande y glorioso antes fue descartado y excluido, porque contrastaba con la mentalidad mundana. Quien sigue a Jesús se encuentra recorriendo el camino de las bienaventuranzas, en el que la pobreza de espíritu, la mansedumbre, la misericordia, el hambre y la sed de justicia, y el trabajo por la paz encuentran oposición e incluso persecución. Y, sin embargo, la gloria de Dios brilla en sus amigos y a lo largo del camino los va modelando, cada vez que se convierten. Iglesia, casa y escuela de comunión «Que los Apóstoles Pedro y Pablo, junto con la Virgen María», concluye el Papa, «intercedan por nosotros, de modo que, en este mundo herido, la Iglesia sea casa y escuela de comunión». León XIV: Que callen las armas y se trabaje por la paz a través del diálogo Al final del Ángelus, el Papa asegura sus oraciones por las víctimas de la explosión en el liceo Barthelemy Boganda de Bangui, capital de la República Centroafricana, que dejó 29 muertos y centenares de heridos. Con ocasión de la solemnidad de los santos patronos Pedro y Pablo, dirige un pensamiento «lleno de afecto» a los sacerdotes de la diócesis de Roma, animándolos en su ministerio. Saluda a los peregrinos ucranianos, renovando su cercanía: «Rezo siempre por su pueblo». Edoardo Giribaldi – Ciudad del Vaticano “Hermanas y hermanos, sigamos rezando para que en todas partes callen las armas y se trabaje por la paz a través del diálogo” Un renovado y sentido llamamiento por el fin de los conflictos se eleva desde una soleada Plaza de San Pedro esta mañana, 29 de junio. Al final del Ángelus, el Papa León XIV asegura sus oraciones por la comunidad del liceo Barthélémy Boganda de Bangui, capital de la República Centroafricana, «en duelo por el trágico accidente» del miércoles 26 de junio en el que perdieron la vida 29 adolescentes y más de 260 personas resultaron heridas. La causa fue una explosión y el posterior aplastamiento. Más de 5.000 estudiantes de diferentes escuelas estaban realizando sus exámenes de graduación de secundaria cuando un transformador eléctrico del interior del edificio dejó de funcionar y provocó una explosión mientras se restablecía el suministro, según el Ministerio de Educación Nacional local. Un pensamiento para los sacerdotes de Roma El saludo del Papa se dirige en particular a los fieles de Roma, que han acudido a la plaza con motivo de la solemnidad de los santos patronos Pedro y Pablo. «Un pensamiento lleno de afecto» León XIV reservó a los párrocos y sacerdotes que trabajan en las parroquias de la capital, «con gratitud y aliento por su servicio». Conocer y honrar a los santos patronos de Roma El Pontífice bendice a los participantes en el evento Quo Vadis? Dos recorridos urbanos paralelos pero convergentes, uno de más de 13,6 km y el otro de unos 7 km, «a través de los lugares romanos de la memoria de los santos Pedro y Pablo». A continuación, agradece a los organizadores, que con empeño ayudan a «conocer y honrar a los santos patronos de Roma». León XIV: Que callen las armas y se trabaje por la paz a través del diálogo Al final del Ángelus, el Papa asegura sus oraciones por las víctimas de la explosión en el liceo Barthelemy Boganda de Bangui, capital de la República Centroafricana, que dejó 29 muertos y centenares de heridos. Con ocasión de la solemnidad de los santos patronos Pedro y Pablo, dirige un pensamiento «lleno de afecto» a los sacerdotes de la diócesis de Roma, animándolos en su ministerio. Saluda a los peregrinos ucranianos, renovando su cercanía: «Rezo siempre por su pueblo». “Hermanas y hermanos, sigamos rezando para que en todas partes callen las armas y se trabaje por la paz a través del diálogo” Un renovado y sentido llamamiento por el fin de los conflictos se eleva desde una soleada Plaza de San Pedro esta mañana, 29 de junio. Al final del Ángelus,

30
Jun

El Papa: Hagamos de nuestras diversidades un taller de unidad y comunión

Vaticano. “La historia de Pedro y Pablo nos enseña que la comunión a la que el Señor nos llama es una armonía de voces y rostros, no anula la libertad de cada uno”. Así se expresó el Papa León XIV en la solemnidad de los santos patronos de la diócesis y de la ciudad de Roma. Al presidir hoy, 29 de junio, la Misa en el Altar de la Confesión de la Basílica de San Pedro -con la bendición e imposición de palios a los 54 nuevos arzobispos metropolitanos- el Pontífice presentó a las dos figuras apostólicas como verdaderos «pilares de la Iglesia». En la homilía de la celebración -a la que asistieron unos 5.500 fieles en la Basílica y otros 5.000 fuera, en los diversos sectores de la Plaza de San Pedro- el Papa se detiene en dos aspectos de su testimonio, a partir de la «comunión eclesial». Lo hace comentando los textos litúrgicos: en la Primera Lectura, tomada de los Hechos de los Apóstoles, Pedro es arrestado y encarcelado por Herodes; en la Segunda Lectura, Pablo -también él «con cadenas»- confía a Timoteo un auténtico testamento espiritual, afirmando que su sangre está a punto de ser «derramada y ofrecida a Dios». La fraternidad que no cancela las diferencias «Esta comunión en la única confesión de la fe no es una conquista pacífica», subraya el Papa. Los dos apóstoles la alcanzan como una meta a la que llegan después de un largo camino, en el cual cada uno ha abrazado la fe y ha vivido el apostolado de manera diversa. Su fraternidad en el Espíritu no borra la diversidad de sus orígenes: Simón era un pescador de Galilea, Saulo en cambio un riguroso intelectual perteneciente al partido de los fariseos; el primero deja todo inmediatamente para seguir al Señor; el segundo persigue a los cristianos hasta que es transformado por Cristo Resucitado; Pedro predica sobre todo a los judíos; Pablo es impulsado a llevar la Buena Noticia a los gentiles. Enfrentamientos con franqueza evangélica El Papa cita un pasaje de la Carta a los Gálatas: «Cuando Cefas llegó a Antioquía, yo le hice frente porque su conducta era reprensible» (Ga 2,11). Y de dicha cuestión, como sabemos, se ocupará el Concilio de Jerusalén, en el que los dos apóstoles seguirán debatiendo». La historia de Pedro y Pablo nos enseña que la comunión a la que el Señor nos llama es una armonía de voces y rostros, no anula la libertad de cada uno. Nuestros patronos han recorrido caminos diferentes, han tenido ideas diferentes, a veces se enfrentaron y discutieron con franqueza evangélica. Sin embargo, eso no les impidió vivir la concordia apostolorum, es decir, una viva comunión en el Espíritu, una fecunda sintonía en la diversidad. A continuación, citando a san Agustín, que en el Sermón 295 se refiere a la “unidad” de los dos apóstoles, dice: «En un solo día celebramos la pasión de ambos apóstoles. Pero ellos dos eran también una unidad; aunque padeciesen en distintas fechas, eran una unidad». Puentes de unidad en la variedad de los carismas Esta comunión eclesial – explica además León XIV  – «nace del impulso del Espíritu, une las diversidades y crea puentes de unidad en la variedad de los carismas, de los dones y de los ministerios». E indica: Es importante aprender a vivir la comunión de ese modo, como unidad en la diversidad, para que la variedad de los dones, articulada en la confesión de la única fe, contribuya al anuncio del Evangelio. Estamos llamados a caminar por esta senda, mirando precisamente a Pedro y Pablo, porque todos necesitamos de esa fraternidad. Que nuestras diversidades sean taller de unidad y comunión Todos necesitamos de esa fraternidad: «la Iglesia, las relaciones entre los laicos y los presbíteros, entre los presbíteros y los obispos, entre los obispos y el Papa, así como lo necesitan la vida pastoral, el diálogo ecuménico y la relación de amistad que la Iglesia desea mantener con el mundo», afirma el Pontífice y exhorta: Comprometámonos a hacer de nuestras diversidades un taller de unidad y comunión, de fraternidad y reconciliación para que cada uno en la Iglesia, con la propia historia personal, aprenda a caminar junto con los demás. Apertura a los cambios y escucha de los acontecimientos Los santos Pedro y Pablo nos interpelan también sobre la vitalidad de nuestra fe, afirma seguidamente el Papa, evidenciando cómo, en la experiencia del discipulado, «siempre existe el riesgo de caer en la rutina, en el ritualismo, en esquemas pastorales que se repiten sin renovarse y sin captar los desafíos del presente». En la historia de los dos apóstoles, en cambio, nos inspira su voluntad de abrirse a los cambios, de dejarnos interrogar por los acontecimientos, los encuentros y las situaciones concretas de las comunidades, de buscar caminos nuevos para la evangelización partiendo de los problemas y las preguntas planteados por los hermanos y hermanas en la fe. «Y ustedes, ¿quién dicen que soy?» La pregunta que Jesús hace a sus discípulos en el Evangelio, «Y ustedes, ¿quién dicen que soy?» interpela a cada creyente también hoy “para que podamos discernir si el camino de nuestra fe conserva dinamismo y vitalidad, si aún está encendida la llama de la relación con el Señor”, afirma León XIV e indica: Cada día, en cada momento de la historia, siempre debemos prestar atención a esta pregunta Y recordando la advertencia del Papa Francisco sobre el riesgo de una fe reducida a una «herencia del pasado», «cansada y estática», señala las preguntas que hay que plantearse: ¿Quién es hoy para nosotros Jesucristo? ¿Qué lugar ocupa en nuestra vida y en la acción de la Iglesia? ¿Cómo podemos testimoniar esta esperanza en la vida cotidiana y anunciarla a aquellos con quienes nos encontramos? Iglesia de Roma, signo de unidad «El ejercicio del discernimiento, que nace de estos interrogantes, le permite a nuestra fe y a la Iglesia que se renueven continuamente y que experimenten nuevos caminos y nuevas prácticas para el anuncio del Evangelio. Esto, junto a

30
Jun

El Papa: Matar de hambre a la población es una forma muy barata de hacer la guerra

Vaticano. El hambre, escándalo para el mundo, utilizada hoy injustamente como arma de guerra y “forma barata” de hacer guerras. El drama de las personas que mueren haciendo cola para conseguir comida, de la desnutrición de los niños, de los recién nacidos y de sus madres, de la corrupción que se aprovecha de la debilidad de los pueblos, del tráfico de armas que desvía recursos financieros y tecnológicos del objetivo de erradicar la pobreza, es tan grande que se alza la voz del Papa León XIV. El Pontífice envía un Mensaje en español a la FAO (su primer mensaje), la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, que este año celebra el 80 aniversario de su fundación y que del 28 de junio al 4 de julio se reúne en la 44 sesión de la Conferencia, su máximo órgano de gobierno. Dirigiéndose al director general, Qu Dongyu, y a todos los participantes, el Papa León XIV denuncia en el documento – firmado hoy en el Vaticano – este nuevo frente de conflictos, la muerte por hambre, denunciando los ataques de grupos civiles armados que incendian tierras, roban ganado y bloquean ayudas para «controlar poblaciones enteras e indefensas» o los ataques militares contra las redes de abastecimiento de agua y las vías de comunicación. “Esto conduce a que ingentes cantidades de personas sucumban al flagelo de la inanición y perezcan, con el agravante de que, mientras los civiles enflaquecen por la miseria, las cúpulas políticas engordan con la corrupción y la impunidad”.  Recursos financieros y tecnológicos utilizados para armas El Papa León no olvida recordar que, en esta época en la que asistimos a la «polarización de las relaciones internacionales» debido a las crisis y los conflictos, «los recursos financieros y las tecnologías innovadoras se desvían del objetivo de erradicar la pobreza y el hambre en el mundo para ser utilizados en cambio en la producción y el comercio de armas». De este modo, se alimentan “ideologías cuestionables” y se “enfrían las relaciones humanas”, destaca el Papa; Todo esto “devalúa la comunión y aleja la fraternidad y la amistad social”. “Nunca antes ha sido tan inaplazable como ahora que nos convirtamos en artesanos de la paz trabajando para ello por el bien común, por lo que favorece a todos y no solamente a unos pocos, por lo demás siempre los mismos. Para garantizar la paz y el desarrollo, entendido como la mejora de las condiciones de vida de las poblaciones que sufren el hambre, la guerra y la pobreza, son necesarias acciones concretas, arraigadas en planteamientos serios y con visión de futuro”.  La Iglesia insta a poner fin al escándalo del hambre En esta perspectiva, León XIV alienta el trabajo que la FAO realiza diariamente para «buscar respuestas adecuadas al problema de la inseguridad alimentaria y de la malnutrición, que sigue representando uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo». «La Iglesia alienta todas las iniciativas para poner fin al escándalo del hambre en el mundo», afirma, refiriéndose al Evangelio de la multiplicación de los panes y los peces con el que Cristo, subraya el Papa, mostró que «la clave para vencer el hambre está más en el compartir que en la acumulación codiciosa». “Algo que quizás hoy hemos olvidado porque, aunque se hayan dado algunos pasos relevantes, la seguridad alimentaria mundial no deja de deteriorarse, lo que vuelve cada vez más improbable la consecución del objetivo de ‘Hambre cero’ de la Agenda 2030. Esto significa que estamos lejos de que se cumpla el mandato que dio origen en 1945 a esta institución intergubernamental”. El hambre como arma de guerra Hoy, de hecho, observa el Obispo de Roma, «hay personas que sufren cruelmente y desean ardientemente que sus muchas necesidades sean satisfechas». Y «sabemos muy bien que no pueden resolverlos solos». Lo que hace que la tragedia constante del hambre y la malnutrición generalizadas en muchos países sea «aún más triste y vergonzosa» es la constatación de que, «aunque la tierra es capaz de producir suficiente alimento para todos los seres humanos, y a pesar de los compromisos internacionales en materia de seguridad alimentaria, es deplorable que tantos pobres del mundo sigan careciendo de su pan de cada día», denuncia el Papa León XIV. Además, en esta época de conflicto, presenciamos “con consternación” el “injusto uso del hambre como arma de guerra”. “Matar de hambre a la población es una forma muy barata de hacer la guerra. Por eso hoy, cuando la mayoría de los conflictos no los libran ejércitos regulares sino grupos de civiles armados con pocos recursos, quemar tierras, robar ganado, bloquear la ayuda son tácticas cada vez más utilizadas por quienes pretenden controlar a poblaciones enteras inermes”.  Sancionar los abusos León XIV llama luego al mundo a adoptar «límites claros, reconocibles y acordados para sancionar estos abusos y perseguir a sus autores y perpetradores». “Posponer la solución a esta situación devastadora no servirá de nada; por el contrario, la angustia y las dificultades de quienes la necesitan seguirán acumulándose, haciendo el camino aún más arduo y complejo”, afirma. Para el Papa «es imperativo pasar de las palabras a los hechos, apostando por medidas eficaces que permitan a estas personas mirar el presente y el futuro con confianza y serenidad, y no sólo con resignación, poniendo así fin a la era de los eslóganes y de las promesas engañosas». No a un legado de injusticia y desigualdad para las generaciones futuras La mirada está, de hecho, dirigida al futuro y a las generaciones que lo habitarán, cargando sobre sus hombros «un legado de injusticia y desigualdad si no actuamos con sentido común ahora». “Las crisis políticas, los conflictos armados y las perturbaciones económicas juegan un papel central en el empeoramiento de la crisis alimentaria, dificultando la ayuda humanitaria y comprometiendo la producción agrícola local, negando así no solo el acceso a los alimentos sino también el derecho de llevar una vida digna y llena de oportunidades. Sería un error fatal no curar las heridas y fracturas

27
Jun

El Papa: Necesitamos propuestas fuertes y liberadoras para los jóvenes

Vaticano. León XIV intervino en el Auditorio de la Conciliazione durante el encuentro internacional “Sacerdotes Felices”, promovido por el Dicasterio para el Clero. El Pontífice recordó a los numerosos sacerdotes mártires, pidió una formación que fuera un camino de relación con el Señor y habló de la crisis vocacional, afirmando que “Dios sigue llamando”. Amigos, hermanos, hijos, pastores, en algunos casos incluso mártires que “dieron su vida hasta derramar su sangre”, discípulos cuyo “celo misionero” puede ser redescubierto, especialmente para muchos jóvenes que “parecen haberse alejado de la fe” pero que en cambio “tienen sed de infinito y de salvación”. León XIV declina de muchas maneras la figura, el ministerio y la misión de los sacerdotes (“Es hermoso ser sacerdotes”, dice), a quienes indica la encíclica Dilexit nos , la última del papa Francisco sobre el Sagrado Corazón de Jesús (“un don precioso para toda la Iglesia”), como el camino a seguir para “custodiar juntos la mística y el compromiso social, la contemplación y la acción, el silencio y el anuncio”. Saludos al Papa de todos los sacerdotes del mundo. El Papa habla desde el escenario del Auditorio de la Conciliazione, a pocos pasos del Vaticano. Es el momento culminante del encuentro « Sacerdotes Felices – «Los he llamado amigos» (Juan 15,15) », un evento internacional promovido por el Dicasterio para el Clero con motivo del Jubileo dedicado a los seminaristas y sacerdotes. Una cita para el diálogo, la reflexión y el intercambio que reúne a quienes, en diferentes partes del mundo, participan en la pastoral vocacional y la formación en seminarios. El Papa León XIV llega poco después de las 17:00 h, tras regresar de la Secretaría General del Sínodo, donde se reunió con los miembros del Consejo Ordinario. Entra por la escalera central del Auditorio y es recibido con una larga ovación por las aproximadamente 1700 personas presentes, acompañada de los habituales gritos de «¡Viva el Papa!» y «¡Papa León XIV!». La sesión inaugural del encuentro se celebró primero, dedicada a cinco experiencias significativas y buenas prácticas de pastoral vocacional implementadas en México, Italia, Argentina, Irlanda y España. La espera del Pontífice se interrumpe con cantos tradicionales que surgen del escenario y del público, compuesto por formadores, seminaristas y animadores vocacionales. Aquellos a quienes León XIV, en su discurso, llama “amigos en el Señor” y a quienes expresa una “gran alegría” por este encuentro que, “en el corazón del Año Santo”, ofrece la oportunidad de “testimoniar que es posible ser sacerdotes felices” y, al mismo tiempo, de “valorizar el patrimonio de experiencias ya maduradas” para que lo que se siembra en tantas comunidades se convierta en “luz y estímulo para todos”. Amistad con Cristo, apoyo en las pruebas y renovación de la vocación Agradeciendo al Dicasterio para el Clero su generoso y competente servicio, vasto y valioso, realizado la mayor parte del tiempo en silencio y discreción, León XIV desarrolla su reflexión a partir de las palabras de Jesús que dan título al evento: «Os he llamado amigos». No es solo una declaración afectuosa hacia los discípulos —subraya—, sino una verdadera clave para comprender el ministerio sacerdotal. El sacerdote, de hecho, es amigo del Señor, llamado a vivir con él una relación personal y de confianza, alimentada por la Palabra, la celebración de los sacramentos y la oración diaria. Esta amistad con Cristo es el fundamento espiritual del ministerio ordenado, el sentido de nuestro celibato y la energía del servicio eclesial al que dedicamos nuestra vida. Nos sostiene en los momentos de prueba y nos permite renovar cada día el «sí» pronunciado al inicio de nuestra vocación. Vivir como hermanos entre sacerdotes y obispos, no como competidores. El Papa señala tres implicaciones para la formación sacerdotal. En primer lugar, vivirla como un camino de relación y no como una simple adquisición de nociones, involucrando a toda la persona: corazón, inteligencia y libertad. Esto, dice, requiere escucha profunda, meditación y una vida interior rica y ordenada. El Obispo de Roma señala la fraternidad como un estilo esencial de vida sacerdotal. Porque hacerse amigos de Cristo implica vivir como hermanos entre sacerdotes y obispos, no como competidores o individualistas. Y la formación, entonces, debe ayudar a construir vínculos sólidos en el presbiterio como expresión de una Iglesia sinodal, en la que crecemos juntos, compartiendo las fatigas y alegrías del ministerio. En efecto, ¿cómo podríamos nosotros, ministros, ser constructores de comunidades vivas si, ante todo, no reinara entre nosotros una fraternidad efectiva y sincera? Finalmente, el Papa pide que «se preste el máximo cuidado a la preparación de los formadores, pues la eficacia de su labor depende, ante todo, del ejemplo de vida y de la comunión entre ellos». Además, la propia institución de los Seminarios simboliza que «la formación de los futuros ministros ordenados no puede realizarse de forma aislada, sino que requiere la implicación de todos los amigos del Señor». La crisis de las vocaciones y la fidelidad de Dios El Papa León XIII tampoco deja de hablar sobre el tema de las vocaciones, en una época —ya más que prolongada— caracterizada por la disminución de las llamadas, especialmente en Occidente, mientras que hay un gran auge en África y regiones de Asia. «A pesar de los signos de crisis que atraviesan la vida y la misión de los sacerdotes, Dios sigue llamando y permanece fiel a sus promesas», dice el Papa Provost. «Debe haber espacios adecuados para escuchar su voz». Por ello, enfatiza, «son importantes los entornos y las formas de pastoral juvenil impregnadas del Evangelio, donde las vocaciones a la entrega total de sí puedan manifestarse y madurar». ¡Tengan la valentía de hacer propuestas fuertes y liberadoras! Al observar a los jóvenes de nuestro tiempo que dicen su generoso «aquí estoy» al Señor, todos sentimos la necesidad de renovar nuestro «sí», de redescubrir la belleza de ser discípulos misioneros siguiendo a Cristo, el Buen Pastor. Redescubriendo el impulso misionero La invitación es a redescubrir juntos el celo misionero. «A través de nuestra acción pastoral, es el Señor mismo quien cuida de su

27
Jun

León XIV: Luchar contra la droga, desmantelar las organizaciones criminales

Vaticano. Un llamamiento para combatir a quienes negocian con las adicciones es el que lanzó el Papa en la audiencia de esta mañana, en el Patio de San Dámaso, a los participantes en la Jornada Internacional de Lucha contra la Droga: «La Iglesia necesita de ustedes, la sociedad necesita de su testimonio y del gran trabajo que realizan». El Papa nos insta a dejar que la dignidad prevalezca sobre la dependencia degradante y a luchar contra la “marginación” y no “a los marginados”. “Existen enormes concentraciones de intereses y organizaciones criminales generalizadas que los Estados tienen el deber de desmantelar. Es más fácil luchar contra sus víctimas. Con demasiada frecuencia, en nombre de la seguridad, se ha librado y se sigue librando una guerra contra los pobres, llenando las cárceles con quienes son sólo el último eslabón de una cadena de muerte. Aquellos que tienen la cadena en sus manos, en cambio, logran tener influencia e impunidad”. En los rostros de quienes escuchan al Papa León XIV, en el Patio de San Dámaso, donde se desarrolla un encuentro con ocasión del Día Internacional contra la Droga proclamado por la ONU en 1989, se vislumbra un sufrimiento antiguo, un vacío, una falta de sentido y de afecto que en el pasado se convirtieron en resortes para buscar un anestésico, algo capaz de borrar o silenciar el dolor. Muchas de las personas presentes han experimentado la adicción, pero también el renacimiento, la “libertad” – dice León XIV – de la “prisión invisible” que representan la droga y las adicciones. El encuentro, que tiene lugar el mismo día de su celebración, es una oportunidad para lanzar un fuerte llamamiento «contra aquellos que hacen de la droga y de cualquier otra adicción -pensemos en el alcohol o en el juego- su inmenso negocio», afirma el Pontífice. Limpiarse de la desesperación En su discurso cita luego el Evangelium Gaudium del Papa Francisco para recordar que las ciudades mejoran si integran “a los que son diferentes”, si también construyen arquitectónicamente puentes y, por tanto, relaciones que “favorezcan el reconocimiento del otro”. Palabras que apoyan el pensamiento de León XIV. “Nuestras ciudades deben liberarse no de los marginados, sino de la marginación; no deben ser limpiados por los desesperados, sino por la desesperación”. Una dignidad que se marchita «La paz esté con ustedes», dice el Papa en su saludo, en el que recuerda que el encuentro se sitúa en el corazón del Jubileo, «un año de gracia en el que a cada uno se le reconoce su dignidad, muchas veces disminuida o negada». “La esperanza –subraya– es para ustedes una palabra rica en historia: no es un eslogan, sino la luz que se encuentra a través del gran trabajo”. Recuerda luego la tarde de Pascua, cuando Jesús saluda a los discípulos en el Cenáculo, entrando con las puertas cerradas, trayendo la paz, infundiendo en ellos «el Espíritu Santo, que es el aliento de Dios en nosotros». También hoy hay personas que, mirando más allá –subraya el Papa– vislumbran la dignidad olvidada o negada. “Cuando no hay aire, cuando no hay horizonte, nuestra dignidad se marchita. ¡No olvidemos que Jesús resucitado viene de nuevo y trae su aliento! Lo hace a menudo a través de las personas que van más allá de nuestras puertas cerradas y que, a pesar de todo lo que haya sucedido, ven la dignidad que hemos olvidado o que se nos ha negado”. «Juntos» Para León XIV, la presencia de tanta gente en el Patio de San Dámaso es “un testimonio de libertad”; libre de la prisión de las adicciones. “Al encontrarlos”, dice, “pienso en el abismo de mi corazón y de todo corazón humano”, en esa inquietud de la que hablaba san Agustín y que encuentra paz en Dios. Buscamos la paz y la alegría; tenemos sed de ellas. Y muchos engaños pueden decepcionarnos e incluso aprisionarnos en esta búsqueda. Pero hay una salida: “juntos”, sólo así se puede vencer el mal y sólo así podremos alegrarnos más. “El Dios que creó y conoce a cada uno de nosotros –y es más íntimo de mí que yo mismo– nos hizo para que estuviéramos juntos. Por supuesto, también hay vínculos que duelen y grupos humanos que carecen de libertad. Pero incluso esto solo lo podemos conseguir juntos, confiando en aquellos que no se aprovechan de nuestra piel, en aquellos a quienes podemos encontrar y que nos atienden con atención desinteresada”. El martirio de hoy El Papa recuerda que también hoy se puede experimentar el martirio cuando, por ejemplo, el compromiso de restituir y redistribuir la riqueza acumulada injustamente se convierte en motivo de conflicto. “La lucha contra el narcotráfico, el compromiso educativo entre los pobres, la defensa de las comunidades indígenas y de los migrantes, la fidelidad a la doctrina social de la Iglesia son considerados subversivos en muchos lugares”. “La Iglesia necesita de ustedes” En la confianza, primer paso hacia el renacimiento, las vidas florecen de nuevo, especialmente las de los jóvenes. «Dios hace cosas grandes», subraya el Pontífice, «con aquellos que libera del mal», con «las piedras descartadas» que tienen la fuerza y ​​el coraje de cambiar el rumbo de la propia historia. “La Iglesia necesita de ustedes. La humanidad tiene necesidad de ustedes. La educación y la política los necesitan. Juntos haremos que la dignidad infinita impresa en cada uno de nosotros prevalezca sobre toda dependencia degradante”. Nadie está perdido jamás Dignidad que “a veces brilla sólo cuando está casi completamente perdida” pero es allí donde “viene una sacudida y se hace evidente que levantarse de nuevo es una cuestión de vida o muerte”. “Hoy toda la sociedad –explica el Papa– necesita ese empujón, necesita su testimonio y el gran trabajo que están haciendo”. “De hecho, todos tenemos la vocación de ser más libres y de ser humanos, la vocación de la paz. Éste es el llamado más divino. Avancemos, pues, juntos, multiplicando los lugares de curación, de encuentro y de educación: caminos pastorales y políticas sociales que empiezan en la calle

27
Jun

El Papa: La sinodalidad es una actitud que ayuda a la Iglesia a fomentar la comunión

Vaticano. El jueves por la tarde, el Papa León XIV se reunió con el Consejo Ordinario de la Secretaría General del Sínodo de los Obispos. En sus breves palabras, el Papa reflexionó sobre «una idea que considero fundamental», antes de escuchar las reflexiones de la Secretaría del Sínodo. Dijo que el Papa Francisco dio un nuevo impulso al Sínodo de los Obispos inspirándose en el Papa San Pablo VI. «El legado que nos ha dejado, en mi opinión, es sobre todo esto: que la sinodalidad es un estilo, una actitud que nos ayuda a ser Iglesia promoviendo experiencias auténticas de participación y comunión», dijo el Papa León. El Santo Padre dijo que el Papa Francisco llevó adelante esta visión del Sínodo en diversas asambleas, especialmente, dijo el Papa León, «las relativas a la familia». «Luego la expresó plenamente en el camino más reciente, dedicado precisamente a la sinodalidad», dijo el Papa. «El Sínodo de los Obispos conserva naturalmente su identidad institucional, al tiempo que se enriquece con los frutos madurados en esta temporada», concluyó el Papa León XIV. «Y ustedes son el cuerpo encargado de recoger estos frutos y de participar en una reflexión orientada hacia el futuro». 27 de junio de 2025Fuente: Vatican NewsCEV Medios

27
Jun

La Santa Sede ante la ONU: No más violaciones del derecho a la vida de los niños

Vaticano. El resurgimiento de los conflictos armados y el creciente uso de la fuerza en las disputas pesan cada vez más sobre la vida de los más frágiles, como los niños, «cuyas vidas se ven con demasiada frecuencia marcadas por la brutalidad de la guerra y cuya dignidad y futuro se ven violados y comprometidos». Esta es la profunda preocupación expresada por la delegación de la Santa Sede, que intervino ayer, 26 de junio, en Nueva York, ante el Consejo de Seguridad de la ONU, con motivo de un debate dedicado a «Los niños y los conflictos armados». Violaciones del derecho a la vida La Santa Sede expresa su preocupación por las terribles condiciones que padecen los niños en zonas densamente pobladas afectadas por conflictos armados, donde el uso de armas explosivas causa daños indiscriminados y desproporcionados. Resulta especialmente alarmante que lugares que deberían permanecer como refugios inviolables, como escuelas, hospitales y lugares de culto, sean cada vez más objeto de ataques, convirtiéndose en lugares de devastación y temor. Todas las formas de violación que sufren los niños, se reitera, constituyen una clara violación de su derecho fundamental a la vida. Las peticiones de la Santa Sede Por consiguiente, la Santa Sede pide que nunca se obstaculice el acceso a la asistencia humanitaria, lo cual constituiría una grave violación del derecho internacional humanitario. Insta a poner fin al uso, la producción y el almacenamiento de armas de efecto indiscriminado y renueva su llamamiento a todos los Estados para que se adhieran a las convenciones relativas a la prohibición de las armas y a los derechos del niño. Asimismo, alienta al Consejo de Seguridad a utilizar eficazmente todos los mecanismos disponibles para impulsar la aplicación de la agenda sobre los niños y los conflictos armados, incluida la labor de su Grupo de Trabajo específico.  Condena por el atentado en Siria  La delegación del Vaticano, además de considerar los daños físicos inmediatos, analiza también las amenazas a largo plazo derivadas de los restos de guerra, incluidas las minas terrestres, que causan un profundo trauma psicológico y emocional. Expresa su preocupación y condena por el atentado terrorista del pasado 22 de junio contra la Iglesia Ortodoxa Griega de Mar Elias en Damasco, Siria. Por lo tanto, se solicita al Consejo de Seguridad que aborde la persecución de los cristianos y tome medidas contra la cristianofobia. 27 de junio de 2025Fuente: VaticanoCEV Medios

27
Jun

El Papa exhortó a los obispos a ser siempre hombres de comunión y unidad

Vaticano. “Para guiar a la Iglesia confiada a nuestros cuidados, debemos dejarnos renovar profundamente por Él, el Buen Pastor”: con estas palabras, el Papa León XIV se dirigió a los cerca de 300 obispos llegados a Roma con motivo de su Jubileo, con quienes se reunió en la mañana del miércoles 25 de junio de 2025, en la basílica vaticana. Tras la peregrinación a la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro y la participación en una misa, los prelados escucharon la meditación del Santo padre,  que comenzó agradeciendo a todos su compromiso de venir “en peregrinación a Roma sabiendo bien cuánto sean apremiantes las exigencias del ministerio”.  León XIV describió, a continuación, los rasgos que deben caracterizar a los obispos, pastores que son ejemplo con su palabra y su testimonio, que a veces tienen que “ir contra corriente” para “proclamar que la esperanza no defrauda” porque “no viene de nosotros, sino de Dios”. Los rasgos del testimonio de los obispos “El pastor es testigo de esperanza con el ejemplo de una vida firmemente anclada en Dios y totalmente dedicada al servicio de la Iglesia” – afirmó el Papa – describiendo a continuación los rasgos que caracterizan su testimonio: En primer lugar, “el obispo es el principio visible de unidad en la Iglesia particular que le ha sido confiada”. “Su tarea es velar para que ella se edifique en la comunión entre todos sus miembros y con la Iglesia universal, valorizando la contribución de los diversos dones y ministerios para el crecimiento común y la difusión del Evangelio”. En este servicio, como en toda su misión, “el obispo cuenta con una gracia divina especial que le fue conferida en la ordenación episcopal”, que lo sostiene como maestro de la fe. El segundo lugar el obispo como hombre de vida teologal. Es decir, es “hombre plenamente dócil a la acción del Espíritu Santo, que suscita en él la fe, la esperanza y la caridad y las alimenta, como la llama del fuego, en las diferentes situaciones existenciales”. “El obispo es también hombre de fe”, prosiguió el Pontífice, “es el intercesor, porque el Espíritu mantiene viva en su corazón la llama de la fe”. “Es alguien que, por la gracia de Dios, ve más allá, ve la meta y permanece firme en la prueba” como Moisés quien, llamado por Dios para guiar al pueblo hacia la tierra prometida, “se mantuvo firme”. En esta misma perspectiva, el obispo es hombre de esperanza, porque “la fe es la garantía de los bienes que se esperan, la plena certeza de las realidades que no se ven”, afirmó León XIV, precisando: Especialmente cuando el camino del pueblo se hace más difícil, el pastor, por virtud teologal, ayuda a no desesperar; no con las palabras, sino con la cercanía. Cuando las familias llevan cargas excesivas y las instituciones públicas no las sostienen adecuadamente; cuando los jóvenes están decepcionados y hartos de mensajes falsos; cuando los ancianos y las personas con discapacidades graves se sienten abandonados, el obispo está cerca y no ofrece recetas, sino la experiencia de comunidades que tratan de vivir el Evangelio con sencillez y compartiendo con generosidad. De esta manera, su fe y su esperanza se funden en él como “hombre de caridad pastoral”. Toda la vida del obispo, todo su ministerio, tan diverso y multiforme, encuentra su unidad en lo que san Agustín llama amoris officium: “En la predicación, en las visitas a las comunidades, en la escucha a los presbíteros y a los diáconos, en las decisiones administrativas”. El obispo da “ejemplo de amor fraternal” hacia sus hermanos obispos, hacia sus colaboradores más cercanos, como también hacia los sacerdotes en dificultades o enfermos. Su corazón es abierto y accesible, y así es también su casa”. Las virtudes indispensables Después de abordar “el núcleo teológico de la vida del pastor” el Papa citó otras virtudes indispensables: la prudencia pastoral, la pobreza, la perfecta continencia en el celibato y las virtudes humanas. La prudencia pastoral – explicó – “es la sabiduría práctica que guía al Obispo en sus decisiones, en el gobierno, en las relaciones con los fieles y con sus asociaciones. Una clara señal de prudencia es el ejercicio del diálogo como estilo y método en las relaciones, y también en la presidencia de los organismos de participación, es decir, en la gestión de la sinodalidad en la Iglesia particular”. “En este aspecto – subrayó León XIV –  el Papa Francisco nos ha hecho dar un gran paso adelante, insistiendo, con sabiduría pedagógica, en la sinodalidad como dimensión de la vida de la Iglesia”. La prudencia pastoral permite al obispo guiar a la comunidad diocesana valorizando sus tradiciones y promoviendo nuevos caminos y nuevas iniciativas. Otra virtud para dar testimonio del Señor Jesús, es la pobreza evangélica del obispo: Tiene un estilo sencillo, sobrio y generoso, digno y al mismo tiempo adecuado a las condiciones de la mayoría de su pueblo. Las personas pobres deben encontrar en él un padre y un hermano, sin sentirse incómodas al encontrarse con él o al entrar en su casa. Está personalmente desapegado de las riquezas y no cede a favoritismos basados en estas o en otras formas de poder. “Junto con la pobreza efectiva, el obispo también vive esa otra forma de pobreza que es el celibato y la virginidad por el Reino de los Cielos”, afirmó también el Papa, añadiendo: No se trata sólo de ser célibe, sino de practicar la castidad del corazón y de la conducta y, de este modo, vivir el seguimiento de Cristo, para poder manifestar a todos la verdadera imagen de la Iglesia, que es santa y casta en sus miembros como en su Cabeza. Además, deberá ser firme y decidido al afrontar las situaciones que puedan provocar escándalo, así como cualquier caso de abuso, especialmente contra menores, ateniéndose a las disposiciones vigentes. Cultivar las virtudes humanas “a semejanza de Cristo” Por último, el pastor está llamado además a cultivar aquellas virtudes humanas que también los Padres conciliares quisieron mencionar en el Decreto Presbyterorum Ordinis: La lealtad, la sinceridad, la magnanimidad, la

25
Jun

“Mujeres migrantes en América Latina y el Caribe”, una investigación que visibiliza sus desafíos y luchas

“Dios camina con cada una de estas mujeres. Sin embargo, su tránsito rara vez es reconocido”, con estas palabras, el padre Eric García, secretario general adjunto del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam), abrió el espacio virtual de Investigaciones Celam, dedicado a presentar una amplia investigación sobre la realidad de las mujeres en situación de migración y movilidad forzada en América Latina y el Caribe. La investigación, titulada “Mujeres migrantes en América Latina y el Caribe desde la perspectiva de los agentes pastorales que las asisten”, es fruto de un trabajo colaborativo entre el Celam y la Unión Mundial de Organizaciones Femeninas Católicas (UMOFC), a través del Observatorio Mundial de Mujeres. Durante este encuentro virtual se dieron cita agentes pastorales, expertos en migración, teólogas y representantes de la sociedad civil para reflexionar sobre las causas, condiciones y consecuencias de la migración femenina, así como el rol de la Iglesia y la sociedad frente a esta realidad. Investigación construida desde la escucha y la red Mónica Santamarina, presidenta de la UMOFC, explicó que el estudio forma parte de un modelo de intervención que parte de la escucha y directa a las mujeres más vulnerables, aunque en esta ocasión, por razones metodológicas, se optó por escuchar a líderes de organizaciones que las asisten. “Escuchar para transformar vidas”, es el lema del Observatorio remarcó. La directora de proyectos del Observatorio, Ana Martearena, explicó que se aplicaron 89 encuestas a líderes de 73 organizaciones en 18 países, el 55% de ellas vinculadas a la Iglesia Católica. Además, se realizaron 41 entrevistas cualitativas a expertos y expertas de 28 organizaciones. Los resultados ofrecen una visión sobre tres grandes ejes: las causas que empujan a las mujeres a migrar, las vulnerabilidades y riesgos que enfrentan, y las posibilidades de inserción en los países de destino. Causas, riesgos y prioridades Según el estudio, el 82% de las mujeres migran por razones económicas, principalmente por pobreza, falta de empleo o para buscar un mejor futuro para sus hijos. Un 18% lo hace por motivos sociales, políticos o familiares, destacando la inseguridad política y la falta de acceso a salud y educación. Las principales vulnerabilidades que enfrentan incluyen la violencia de género (física, sexual, emocional y laboral), discriminación, xenofobia, estrés, choque cultural y trabajo precario. Además, los agentes pastorales identificaron como áreas prioritarias de intervención: el apoyo psicológico, el acceso a oportunidades laborales y de emprendimiento, la asistencia legal y el fortalecimiento de redes de apoyo. Teología desde los márgenes La teóloga Carmen Lussi ofreció una reflexión sobre los enfoques bíblicos para el acompañamiento de mujeres migrantes. A partir de figuras como Agar, la esposa negra de Moisés, Rut y Noemí o Tamar, la teóloga destacó cómo la migración femenina también está presente en la historia sagrada, y cómo Dios se revela en el cuerpo y las voces de estas mujeres. “Cada una es una Agar, cada una tiene un Dios que camina con ella”, aseguró durante su participación. Lussi invitó a “acoger sin imponer, escuchar sin juzgar, servir sin decidir por ellas”. Desde la frontera México y EE. UU La hermana Leticia Gutiérrez Valderrama, misionera escalabriniana y directora del Ministerio de Hospitalidad para Migrantes en la Diócesis de El Paso, Texas, ofreció un testimonio desde la realidad actual en la frontera entre México y EE. UU. “Estamos viviendo una criminalización de la migración en todos los sentidos”, dijo la religiosa, quien habló de cómo las políticas migratorias actuales, tanto en México como en Estados Unidos, han endurecido sus medidas, afectando especialmente a las mujeres, quienes llegan marcadas por el sufrimiento. “Entre el 90% y el 95% de las mujeres que recibimos han sido secuestradas en su tránsito por México”, denunció. El secuestro, según explicó, se ha convertido en un crimen sistemático: muchas mujeres migrantes, al llegar a territorio mexicano, son interceptadas por redes de trata o crimen organizado, y mantenidas en cautiverio para pedir rescate a sus familias, ser explotadas laboral o sexualmente, o incluso vendidas. Resistencia y esperanza La religiosa también relató que muchas de ellas llegan a los centros de acogida embarazadas producto de violaciones, con secuelas físicas y emocionales severas, y que en muchos casos no se atreven a hablar por temor, vergüenza o por el trauma vivido: “Es urgente acompañarlas desde la dignidad, no desde el asistencialismo ni desde el juicio”, señaló. La Hna. Leticia, también alertó sobre un fenómeno creciente: las desapariciones forzadas en manos de las propias autoridades migratorias. Explicó que en la frontera con Estados Unidos muchas mujeres son detenidas sin que se notifique a sus familias, ni se les brinde acceso a abogados, y en ocasiones son deportadas a lugares peligrosos sin ningún tipo de protección. Ante esto, compartió herramientas prácticas para localizar personas detenidas por el ICE, como el uso del Online Detainee Locator System, e instó a formar redes de contacto y defensa legal entre las diócesis, organizaciones y familias. “La frontera se ha convertido en un espacio de descarte”, afirmó. Y, sin embargo, también es un espacio de resistencia, de comunidad y de esperanza. La hermana Leticia compartió sobre la labor de la Iglesia como “refugio” para los excluidos y recordó que el trabajo pastoral con migrantes no puede limitarse a lo asistencial: debe ser profético y transformador. “Lo que las mujeres migrantes viven hoy es un Gólgota. La pregunta es: ¿quiénes queremos ser? ¿Los que pasan de largo? ¿Los que crucifican? ¿O los que permanecen de pie, junto a ellas, como María al pie de la cruz?”, cuestionó, a tiempo de recordar que la frontera también es lugar de revelación, donde el rostro de Cristo se manifiesta en las mujeres heridas, en su resistencia, en su clamor por justicia y en su capacidad de seguir caminando. Las manos de Dios que sana Elvy Monzant, secretario ejecutivo de la Red Clamor, cerró el panel manifestando que la Iglesia no puede permanecer indiferente: “La migración femenina clama al cielo y nos interpela como Iglesia samaritana y profética”. La Dra. Jeanette Rincón, coordinadora de OSAP, recordó las palabras del profeta Isaías: “Romper las cadenas injustas, dejar libre a los oprimidos y no volver la espalda a tu hermano”. La hermana María Alejandra Leguizamón, autora de