Presidente de la REPAM: “Fratelli tutti, un camino de hermandad social”

22
Oct
2020

Vaticano.- El cardenal Pedro Barreto, Arzobispo de Huancayo habla sobre los desafíos que le esperan en su misión de llevar adelante la presidencia de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM), y sobre cómo explicar a los latinoamericanos el mensaje de la encíclica del Papa Francisco, “Fratelli tutti”.

Entrevista al cardenal Pedro Barreto, Arzobispo Metropolitano de Huancayo y nuevo presidente de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM), quien hasta ahora desempeñaba el cargo de vicepresidente y que comenzará oficialmente su nueva función el 9 de noviembre, en el espíritu del Sínodo, con ocasión de la asamblea de la REPAM, que se llevará a cabo de manera virtual debido a la pandemia.

El purpurado habla sobre los desafíos que le esperan en su misión de llevar adelante la presidencia, y sobre cómoexplicar a los latinoamericanos el mensaje de la encíclicadel Papa Francisco, “Fratelli tutti”.

– Al asumir la presidencia de la REPAM, ¿qué desafíos le esperan?

Son dos desafíos principales e inmediatos: el primero es apoyar decididamente a la flamante Conferencia Eclesial de la Amazonía – CEAMA (29 de junio 2020), cuyo presidente es el Cardenal Claudio Hummes O.F.M., Arzobispo Emérito de Sao Paulo (Brasil). La CEAMA es el principal y más significativo fruto del camino sinodal que se vivió hace un año en Roma, y del deseo expreso del papa Francisco. Así, en el Documento Final del Sínodo de la Amazonía (octubre 2019) se plantea la creación “de un organismo eclesial, permanente y representativo que promueva la sinodalidad en la región amazónica, articulado con el Consejo Episcopal Latinoamericano – CELAM y con la Red Eclesial Panamazónica – REPAM” (DF, 115). La CEAMA, es inédita en la historia de la Iglesia, por ser un cauce sinodal y por ser amazónica. Por tanto, es un signo de amor y de servicio de la Iglesia a la Querida Amazonía (QA), título de la Exhortación Post Sinodal. En ella, el Papa Francisco formula cuatro sueños que la Amazonía le inspira; el cuarto alienta a profundizar el camino pastoral para “regalar a la Iglesia nuevos rostros con rasgos amazónicos” (QA, 7).

El segundo desafío de la REPAM es continuar el proceso sinodal desde la cercanía a las poblaciones indígenas y ribereñas de la Amazonía, escuchar sus gritos y el clamor de la tierra. La REPAM, como espacio articulador del proceso evangelizador de la Iglesia, debe ofrecer a la CEAMA un vínculo muy estrecho de comunicación con el territorio y de ella con las poblaciones indígenas. Por eso es necesario pedir a Dios la fuerza y la luz del Espíritu Santo, para que la Iglesia y la sociedad en la Amazonía, duramente golpeada por la pandemia, continúen caminando juntas para dignificar a la persona humana y buscar el bien común, respetando sus derechos, la diversidad de culturas y el entorno natural.

Es necesario mencionar el intenso proceso de discernimiento espiritual que la REPAM está viviendo para identificar las propuestas del Sínodo que le son más propios para implementar su puesta en práctica. De esta manera acompañaremos la articulación de esas orientaciones en el territorio amazónico.

– En relación a la encíclica Fratelli tutti, ¿cómo explica esta encíclica a los latinoamericanos? ¿Cuáles son los puntos centrales, los énfasis a tener en cuenta por la Iglesia y las sociedades de ese continente? ¿Posibles dificultades?

La Encíclica Fratelli tutti (Ft) es un impulso para los católicos, los creyentes en Dios y las personas de buena voluntad, a fin de transformar la sociedad en una comunidad de hermanos mediante la amistad social. Todos hemos sido creados a “imagen y semejanza de Dios” y llamados a vivir en comunidad, en sociedad. Por tanto, somos corresponsables de proteger nuestra vida en sociedad y de cuidar nuestra casa común. La realidad de nuestro entorno y de la persona humana nos revela que “todo está conectado” y nadie puede eximirse de esta responsabilidad personal y social.

Fratelli tutti es un verdadero camino de hermandad social que el Papa Francisco nos propone recorrer como familia humana, y debemos tener en cuenta que se nos invita a vivir la fraternidad desde el seno de la familia, es ahí donde se experimenta la solidez de la amistad social. Sin duda desde allí podemos imaginar un nuevo horizonte de esperanza, donde la persona humana aprenda a reconocerse como criatura de Dios en una vivencia de fraternidad. Desde esta sólida experiencia de hermandad, la persona podrá compartir y ampliar su mirada mediante el diálogo y la amistad social.

En América Latina vivimos – con matices diversos – una situación de desconfianza entre personas e Instituciones sociales. La desigualdad se agudiza en todos los campos de la vida social. Más aún ahora que vivimos la angustia y el prolongado confinamiento debido al Covid-19. El sufrimiento, la desesperanza y el luto están presentes en nuestras vidas. Las consecuencias de la pandemia las experimentamos con crudeza. Por un buen tiempo acompañarán las secuelas a los contagiados por el virus e igualmente se experimentarán en nuestra vida social, con el aumento de la pobreza, el desempleo y el peligro de seguir expandiéndose el contagio de este enemigo invisible pero real, que nos destruye y paraliza.

Una seria dificultad que vivimos, especialmente en la Amazonía la plantea claramente el Papa Francisco en su reciente Encíclica: “El desprecio de los débiles puede esconderse en formas populistas, que los utilizan demagógicamente para sus fines, o en formas liberales al servicio de los intereses económicos de los poderosos. En ambos casos se advierte la dificultad para pensar un mundo abierto que tenga lugar para todos, que incorpore a los más débiles y que respete las diversas culturas” (FT 155).

En este contexto de oscuridad y desesperanza, la encíclica Fratelli tutti nos abre horizontes de esperanza mediante una acción urgente y compartida como comunidad de hermanos y hermanas. Tenemos un camino a recorrer, para pensar y gestar juntos una sociedad que se abre a la solidaridad mediante el diálogo y la amistad social. Se trata de buscar caminos de reencuentro para construir espacios de fraternidad.

La propuesta de la parábola del “buen samaritano” que nos presenta FT en el capítulo II “Un extraño en el camino”, nos habla que, ante el sufrimiento de cualquier persona, la compasión activa debe darse. Y así iremos avanzando en el camino hacia el crecimiento de la hermandad en el mundo, desde la diversidad social, racial, cultural, económica y religiosa: “Hermanos todos”. 

Prensa CEV
Nota de prensa de Vatican News
22 de octubre de 2020

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