La experiencia del Encuentro Regional de la Zona Andina se está viviendo como un espacio de fraternidad, tejido común y esperanza entre las Iglesias de los países bolivarianos. Sus participantes destacan que estas jornadas permiten a obispos, sacerdotes y agentes pastorales compartir sus realidades y búsquedas comunes.
Tejer lazos de comunión entre los pueblos andinos
La metáfora del “tejer” se ha convertido en una clave para entender el ambiente del encuentro: se busca entrelazar historias, desafíos y esperanzas comunes entre países que, aunque separados por fronteras, comparten una misma fe. Desde la organización se subraya que el objetivo es construir un tejido de elementos comunes entre las Iglesias de la Zona Andina, descubriendo aquello que nos une. Esta dinámica se vive como un proceso de escucha mutua con un fuerte acento en el respeto, la solidaridad y el amor al prójimo.
Esperanza, caridad y sinodalidad en el contexto actual
En las sesiones del encuentro se comparten situaciones concretas de cada país, especialmente las que afectan a los más vulnerables. Desde la experiencia de Cáritas se ha señalado cómo la crisis social obliga a reinventar formas de acompañar y organizarse mejor para enfrentar las carencias que golpean a las comunidades. Asimismo, se insiste en la llamada a la conversión pastoral, retomando las orientaciones del Sínodo.
Los testimonios coinciden en que los pueblos se mantienen resilientes y con esperanza. En este tiempo de Pentecostés, los participantes del encuentro piden al Espíritu Santo que impulse una Iglesia cada vez más sinodal, capaz de seguir tejiendo redes comunitarias y de protección para los más desfavorecidos.
29 de mayo de 2026
Fuente: Celam
CEV Medios
