Categoría: Eclesial Internacional

24
Sep

“Comida para todos”: La Inteligencia Artificial, un arma contra el hambre

Vaticano.- Este 24 de septiembre, la Pontificia Academia para la Vida, la FAO, Microsoft e IBM organizan la Conferencia Internacional online, “IA, comida para todos”, enfocado en indicar soluciones concretas para el negocio agroalimentario e indicar la ruta post Covid-19. La tecnología que puebla la «galaxia digital» es «un regalo de Dios», aunque no siempre es fácil «predecir sus efectos» y «definir sus responsabilidades». El Papa Francisco habló así de las nuevas fronteras de la Inteligencia Artificial a fines de febrero, en la Asamblea Plenaria de la Pontificia Academia para la Vida, que se celebró junto con la Conferencia “El ‘buen’ algoritmo”. Y como don, si se usa de manera ética, la Inteligencia Artificial puede ayudar al hombre a ganar el desafío de la comida para todos. El llamamiento de la FAO, IBM, Microsoft y Pav De ello están convencidos los primeros firmantes del llamado «Llamamiento a una ética de la IA», resultado concreto de la Conferencia de febrero, es decir, el Director General de la FAO Qu Dongyu, el Vicepresidente de IBM John Kelly II, el Presidente de Microsoft Brad Smith y el Presidente de la Academia para la Vida, el Arzobispo Vincenzo Paglia, que esta tarde a las 15.00 horas, hora de Roma, se reunirán en línea en la Conferencia Internacional: «IA, comida para todos. Diálogo y experiencias». Inteligencia Artificial al servicio del hombre, no para reemplazarlo En una hora y media de debate se reafirmará en primer lugar el objetivo del Llamamiento: asegurar un futuro en el que la innovación digital y el progreso tecnológico estén al servicio del genio y la creatividad humana y no su sustitución gradual. A continuación se presentarán soluciones concretas a la crisis alimentaria mediante el uso ético de la IA y finalmente se indicará un camino virtuoso para la post-pandemia del Covid-19. Monseñor Paglia: ciencia y humanismo unidos por un futuro mejor «Tenemos los recursos para hacer este planeta más habitable, sin explotarlo indiscriminadamente, como nos pide el Papa» es la convicción del Presidente de la Pontificia Academia para la Vida, el Arzobispo Vincenzo Paglia, que recuerda a Vatican News el valor del llamamiento de febrero y de esta nueva etapa. R. – Con la FAO, con Microsoft e IBM, el pasado mes de febrero en Roma, firmamos un «Llamamiento a una ética de la IA», para un desarrollo y uso de la inteligencia artificial a favor de toda la familia humana y no de unos pocos afortunados. La ciencia y la cultura humanística deben unirse y fusionarse con las culturas, el conocimiento y las tradiciones de los pueblos de todo el mundo, para dar a toda la humanidad un futuro diferente y mejor. La Iglesia emprende este camino y lo señalamos precisamente con esta cita, convencida de que la tecnología debe ser utilizada de manera ética, para afrontar y resolver las deficiencias, incluida la escasez de alimentos. En este sentido, la Iglesia se siente comprometida, en un mundo en el que por primera vez se puede alimentar a más de 9.000 millones de personas, pero más de 500 millones siguen sufriendo hambre. ¿Qué sucederá concretamente hoy? R. – Reanudaremos el diálogo con el Presidente de Microsoft, Brad Smith, el Vicepresidente de Ibm John Kelly II, y el Director General de la FAO Qu Dongyu. El tema será la comida y la inteligencia artificial. En efecto, la maldición del hambre es un pozo sin fondo de dolor donde incluso el misterio de Dios permanece enredado, donde la vida humana está expuesta a su límite biológico y a la violencia del pecado. Desde que el suministro de alimentos para todo el planeta se ha vuelto científica y técnicamente sostenible, nuestras estadísticas se han vuelto desafortunadamente insostenibles. Hay demasiada gente que no puede sentarse en esta mesa común en nuestro planeta, y ya no es soportable. Durante la reunión también se presentarán algunas experiencias concretas positivas del uso de la Inteligencia Artificial en los desafíos ambientales mundiales. ¿Puede decirnos algo? R. – Presentaremos dos experiencias concretas de vigilancia del uso de los recursos hídricos, porque el agua es también un tema muy delicado. Se vuelve central para el futuro: no pocos estudiosos hablan de las guerras del futuro como las guerras por el agua. También aquí los recursos deben ponerse al servicio del bien común y no para dominar o explotar indiscriminadamente tanto la tierra como la gente. La tecnología vinculada a la vigilancia y la correcta distribución de los recursos, los alimentos y el agua, es a su vez un gran recurso para hacer este planeta más habitable, como el Papa Francisco nunca deja de recordar. Su deseo era que los gobiernos y las nuevas empresas se unieran a este debate y pidieran la ética en la Inteligencia Artificial. ¿Lo han logrado? R. – Sí, ya tuvimos la importante firma del gobierno italiano con la Ministra Paola Pisano. Ahora, tras el inevitable estancamiento debido a la cuarentena, se reanuda nuestro compromiso, para llevar a otros gobiernos, empresas, universidades y sociedad civil, a un gran compromiso moral a nivel planetario, para que la técnica, en este caso la Inteligencia Artificial, responda a criterios éticos, educativos e incluso legales para ayudar a todos a un renacimiento humanístico y no a una incivilidad que se convertiría en una guiada sólo por la técnica. Con este llamamiento la Iglesia Católica demuestra una apertura de crédito y confianza en la ciencia y la tecnología. Como el Papa Francisco les ha dicho, la tecnología es un regalo para ser usada, pero de una manera correcta… R. – Claro que sí. El Papa también escribió esto últimamente en la Exhortación Apostólica Querida Amazonia, y durante 5 años la Encíclica Laudato si ha estado señalando este camino. Lo está reafirmando ahora en la catequesis dominical. De hecho, hay que hacer una doble reflexión. Por un lado, debemos cuidar esta casa común, que debe ser habitada. Por otro lado, debemos prestar atención a la familia humana que la habita. Y así las relaciones entre los pueblos, entre las personas y las

24
Sep

Pacto Educativo Global: en octubre encuentro virtual con el mensaje del Papa

Vaticano.- Juntos, ¡para mirar más allá a través de la educación! Se reanudan las iniciativas del Pacto Ecucativo Mundial, (Global compact on education), con un encuentro virtual que se abrirá el 15 de octubre próximo, con el mensaje del Papa Francisco. Educar a los jóvenes a la fraternidad, a aprender a superar las divisiones y los conflictos, promover la acogida, la justicia y la paz: el Papa Francisco invita a todos los que se preocupan por la educación de las jóvenes generaciones a firmar un Pacto Educativo Mundial, para generar un cambio de mentalidad a escala planetaria a través de la educación. En mayo de 2020 habría tenido lugar el Global compact on education, promovido por el Santo Padre, para generar, a través de la educación, un cambio de mentalidad a escala planetaria. La pandemia, que obligó a cancelar el evento, hizo aún más apremiante el llamado Sumo Pontífice: es necesario unir esfuerzos para la casa común, para que la educación sea creadora de hermandad, paz y justicia. Por esta razón, la Congregación para la Educación Católica dio a conocer, a través de un comunicado, la fecha del encuentro que se llevará a cabo en modo virtual, durante el cual se transmitirá el mensaje en vídeo del Papa Francisco, junto con testimonios y experiencias internacionales: la cita es el 15 de octubre de 2020 a las 2.30 p.m. (UTC +2). Se trata de un encuentro “para mirar más allá con creatividad”, abierto a todos, que será transmitido en directo a través del canal de Youtube de Vatican Media. Tal como leemos, «son muchas las escuelas, universidades católicas y no católicas, que están profundizando en las dimensiones antropológicas, comunicativas, culturales, económicas, generacionales, interreligiosas, pedagógicas y sociales de este Pacto Mundial». Al evento, organizado por la Congregación para la Educación Católica, recurren 216 mil escuelas católicas, con más de 60 millones de alumnos, y 1.750 universidades católicas, con más de 11 millones de estudiantes. Prensa CEVNota de prensa de Vatican News24 de septiembre de 2020

24
Sep

Recursos pastorales para la Jornada del Migrante y del Refugiado 2020

Vaticano.- A pocos días de la 106º Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado que se celebrará el próximo domingo 27, el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral ha puesto a disposición diversos materiales y subsidios pastorales para la celebración de la Jornada cuyo tema este año es “Como Jesucristo, obligados a huir”, dedicado al cuidado pastoral de los desplazados internos. En el sitio web de la sección Migrantes y Refugiados, se pueden descargar el Mensaje de Papa Francisco para la Jornada de este año, algunas orientaciones pastorales sobre los desplazados internos, y propuestas para la homilía de la Jornada Mundial, a través de una reflexión bíblica y una pastoral. También se ofrecen diversos materiales para profundizar en los seis pares de verbos propuestos por el Santo Padre en el mensaje de este año. Estos recursos tienen por objetivo difundir a través de las redes sociales la realidad de los desplazados internos y las palabras del Pontífice. Allí también se podrán encontrar recurso en diversos idiomas realizados para esta ocasión por conferencias episcopales, diócesis y diversas instituciones. Para quienes deseen compartir sus recursos elaborados para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, pueden enviarlos a media@migrants-refugees.va. Prensa CEVNota de prensa de Vatican News24 de septiembre de 2020

24
Sep

Papa Francisco acepta renuncia de Becciu a derechos vinculados con el cardenalato

Vaticano.- Becciu también renuncia al cargo de Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos. «Hoy, jueves 24 de septiembre, el Santo Padre ha aceptado la renuncia al cargo de Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos y los derechos relacionados con el Cardenalato, presentada por Su Eminencia el Cardenal Giovanni Angelo Becciu». Lo dio a conocer esta tarde en un comunicado la Oficina de Prensa de la Santa Sede. Prensa CEVNota de prensa Vatican News 24 de septiembre de 2020

23
Sep

Desarrollo Humano Integral: 20º Boletín de la Sección Migrantes y Refugiados

Vaticano.- La Sección de Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral publica su vigésimo boletín, en el que comparte la situación de migrantes y refugiados en diversas partes del globo, y las buenas prácticas de diferentes actores católicos de todo el mundo. En este número, se presta particular atención a la ayuda a los refugiados africanos y también se dedican unas palabras de solidaridad para los refugiados del campo de Moria, en Lesbos, tras el reciente incendio.  Actores católicos asisten a los refugiados en África La pandemia y el consiguiente período de confinamiento han afectado negativamente la labor humanitaria que se lleva a cabo con los refugiados. Los agentes católicos tuvieron que interrumpir algunos proyectos en curso y adaptar su respuesta a las necesidades actuales más urgentes. Tanzania acoge a más de 286.100 refugiados y solicitantes de asilo, la mayoría de los cuales llegaron huyendo de la inestabilidad política y de los conflictos en Burundi y la República Democrática del Congo. Para dar respuesta a la pandemia, el JRS está apoyando a lascomunidades desplazadas forzosas en las zonas rurales que carecían de artículos sanitarios o acceso a fuentes de información. El JRS ya ha distribuido unos 100 puestos de lavado de manos y 350 barras de jabón en los campamentos de Nduta y Mtendeli, destinados a20 escuelas de primaria y secundaria, así como a áreas públicas como hospitales, mercados, centros infantiles, y lugares de culto en ambos campamentos. Además, el JRS ha producido anuncios de prevención del COVID-19 de un minuto de duración y un programa educativo bimensual sobre la pandemia. Por último, el JRS también ofrece ayuda psicosocial para reducir el miedo dentro de la comunidad y evitar la discriminación y la estigmatización de quienes recientemente contrajeron el COVID-19 y de los que le sobrevivieron. Se estima que en los últimos tres meses, unos 2.500 refugiados, en su gran mayoría mujeres y niños, han cruzado la frontera de la República Democrática del Congo para desplazarse a Uganda, según la Hna. Pasqua Binen Anena, religiosa de la congregación de las Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús. Aunque Uganda es un país donde la acogida es grande, el período de confinamiento impuesto por la pandemia del COVID-19 ha puesto de rodillas a la economía, dejando a muchas personas sin empleo e incapaces de valerse por sí mismas, especialmente en los mismos países donde los refugiados han encontrado santuario en el pasado y ahora pueden ser los más afectados. La Hermana Pasqua dirige el orfanato “Reddemer”, un centro que acoge a niños huérfanos en Uganda, así como a niños refugiados y huérfanos de la vecina República Democrática del Congo y Sudán del Sur. El personal y los niños mayores del orfanato han estado produciendo jabón líquido y cosiendo mascarillas, que distribuyen en el cercano asentamiento de refugiados de Pariginya. En el orfanato también se realizan labores de agricultura y los productos se donan al campamento de refugiados. Además, el orfanato matricula a los niños en la escuela y proporciona protección, asesoramiento y apoyo psicosocial a los niños víctimas de violencia en sus países de origen. Los estudiantes de secundaria en los campamentos de refugiados de Milé, Kounoungou y Farchana, donde Entreculturas, en colaboración con JRS Chad, ha llevado a cabo un proyecto educativo, podrán regresar a las aulas después de que éstas cerraran durante un largo período de tiempo debido al COVID-19 . El JRS se ha comprometido a que la reapertura de las escuelas se lleve a cabo de forma segura y respetando las medidas sanitarias recomendadas. Por poner un ejemplo, los estudiantes se han dividido en grupos de veinte personas por aula para garantizar una adecuada distancia de seguridad. Sin embargo, no todos los estudiantes han regresado a las aulas. Entre algunas de las causas, que JRS sigue investigando, se encuentran los embarazos prematuros o los matrimonios forzosos a los que se han visto abocadas muchas jóvenes durante el cierre de los centros. Otros estudiantes se marcharon lejos de los campamentos de refugiados en el último período por razones económicas, en busca de trabajo en campos de cultivo, mercados e incluso en otros países. En este contexto, el programa La Luz de las Niñas , puesto en marcha por Entreculturas en Chad y en otros países de todo el mundo, ha estado prestando apoyo a unas 13.107 niñas para garantizar que no abandonen la escuela y fortalezcan su capacidad de cuidar de su higiene durante el período menstrual y su salud sexual, a través de la formación, distribución de suministros, construcción de letrinas y espacios seguros para ellas. La Iglesia católica aboga por África El coronavirus en África es un gran problema que se suma a muchos otros y, a menudo, los agrava. La Iglesia católica siempre está muy atenta a la protección de los derechos de los más vulnerables en África. En este momento de gran crisis, más que nunca es importante permanecer vigilantes ante las necesidades de los más pequeños y últimos para que no caigan en el olvido. Los hijos de los migrantes en el sur de África corren el peligro de vivir al margen de la sociedad debido a la falta de documentos adecuados para poder registrar su nacimiento. Esto es motivo de gran preocupación para la Conferencia Episcopal de África Meridional (EN), por lo que emitió un comunicado con ocasión del tercer Día del Registro Civil y las Estadísticas Vitales, el 10 de agosto. Este año, muchas familias han experimentado grandes dificultades con las autoridades civiles a la hora de registrar los nacimientos y las defunciones a consecuencia del COVID-19. “La Iglesia desea animar a los Estados miembros y a los gobiernos a incrementar la capacidad de los sistemas de registro civil, con la esperanza de que no exista así ninguna forma de exclusión que impida a una persona acceder a sus derechos fundamentales y humanos”, escribieron los obispos en el mensaje. Es fundamental garantizar un adecuado registro universal de los nacimientos, independientemente de la nacionalidad o la condición jurídica

22
Sep

Sinodalidad, colegialidad, profetismo e incidencia; principios de la reestructuración del CELAM

En el marco de la reunión efectuada este 21 y 22 de septiembre, las directivas del Consejo Episcopal Latinoamericano compartieron con los presidentes y Secretarios Generales de las Conferencias Episcopales de América Latina y el Caribe; su propuesta de renovación y reestructuración del organismo en lo referente a su estructura y funcionamiento. Esta propuesta es el resultado de un proceso de análisis y discernimiento adelantado durante los últimos meses y que se viene preparando con el fin de ser puesta a consideración de los miembros de la Asamblea del CELAM,  prevista para el 2021 en Puerto Rico. La propuesta de la actual presidencia del CELAM, plantea una estructura organizacional más ligera, menos pesada con mayor flexibilidad y eficacia en las respuestas, otorgando mayor importancia a las acciones pastorales. De acuerdo con esta propuesta se redefinen los siete departamentos y el Centro Bíblico Teológico Pastoral vigentes hasta 2019, para dar paso a un ecosistema pastoral dentro de la Secretaría General y que entre otras novedades estaría organizado en centro pastorales. Los centros pastorales Como producto de la oración, la escucha a las mociones del Espíritu y el diálogo con los interlocutores, la propuesta habla de configurar cuatro centros pastorales que estén articulados entre sí y trabajen bajo las orientaciones de la presidencia del CELAM. – Centro de gestión del conocimiento– Centro de programas y redes de acción pastoral– Centro de formación CEBITEPAL– Centro de comunicación El objetivo es que estos centros trabajen bajo los principios de colegialidad y sinodalidad, orientados por un Obispo, un director y la participación de expertos que podrán ser Obispos, presbíteros, religiosos, religiosas y laicos. Cada centro dará prioridad a la articulación, el fortalecimiento y la generación de redes de trabajo, esfuerzo que se adelantará en coordinación con las Conferencias Episcopales. De esta manera se busca potenciar y articular la capacidad de la Iglesia, transformando algunas prácticas y actuando con mayor eficiencia en la utilización de los recursos. Estos centros pastorales estarán al servicio de la Iglesia en América Latina y el Caribe y constituyen una propuesta sujeta a cambios y transformaciones de acuerdo con los conceptos de los miembros de la Asamblea del Consejo Episcopal Latinoamericano. De esta forma avanza el proceso de renovación y reestructuración del Consejo Episcopal Latinoamericano. La misión En su intervención el presidente del CELAM, Monseñor Miguel Cabrejos Vidarte, indicó que como parte de su servicio a las Conferencias Episcopales, la organización busca responder a los apremiantes signos de los tiempos y contribuir a que la Iglesia establezca nuevos caminos de cara a las realidades de América Latina y el Caribe. Una presencia renovada mostrando esa Iglesia que es capaz de escuchar los clamores de la gente y de la tierra que siempre son un mismo clamor. El deseo de la presidencia es que las Conferencias Episcopales perciban al CELAM como suyo y a su servicio. Siempre ayudándoles en el discernimiento y ofreciendo su respaldo, dadas las condiciones de la realidad que vive el continente. En este sentido el prelado explicó que el Consejo Episcopal promueve y anima la comunión, la colegialidad, la sinodalidad misionera; propendiendo por un encuentro personal y comunitario con Cristo. Así, reafirma la opción preferencial por los pobres, que como en su momento indicó el Papa Emérito Benedicto XVI, hace parte de la fe cristológica, que identifica a la Iglesia Católica. Así Monseñor Cabrejos, aseguró que con el Papa Francisco el CELAM quiere vivir una conversión permanente, promoviendo una Iglesia en salida, pobre para los pobres, misionera y pascual; capaz de llevar la alegría del Evangelio durante la pandemia y en la postpandemia. Principios de la reestructuración En este sentido el prelado aseguró que el proceso de renovación y reestructuración del Consejo Episcopal Latinoamericano está fundamentado en los principios que orientan sus actividades respondiendo a la realidad de la Iglesia en América Latina y el Caribe. Conocer y aplicar estos principios es clave para emprender acciones pastorales. En primer lugar es preciso comprender que lo esencial y la prioridad es la evangelización, labor que siempre debe ser transversal a toda la actividad misionera de la Iglesia. La Iglesia Latinoamericana y Caribeña ha de vivir una conversión integral conforme a los documentos del magisterio de la Iglesia. El CELAM ha de ser una voz profética, no solo para denunciar realidades de pecado estructural, sino para proponer otra manera de hacer las cosas. Colegialidad y sinodalidad que deben hacerse realidad en la vida cotidiana de la Iglesia del continente. Incidencia o transformación de la realidad, buscando un diálogo constante entre la Iglesia y la sociedad, situación que debe estar a la altura de estas circunstancias. Es decir, buscando dar eficacia a la profecía, promoviendo políticas públicas y de comunión con la Iglesia Universal. Se trata de trabajar con pasión para superar la autorrefencialidad. Iglesia en salida. Para el CELAM es necesario asumir el mensaje central de documentos como la carta Encíclica Laudato Si, que invita a romper la autorreferencialidad viendo más allá. El objetivo es entender que el mundo necesita un cambio, porque la lectura de los signos de los tiempos ha de hacerse con los ojos del creyente, los ojos de la fe y preguntándose en forma permanente: Señor, ¿Qué quieres tu de mi?. Todo esto para que con actitud humilde, la Iglesia se acerque al que sufre y debe ser rehabilitado, atendiendo al llamado del Papa Francisco por la evangelización, la promoción humana y el cuidado de la casa común. “No es solo escuchar sino caminar sinodalmente…hacerlo en la práctica, obispos, religiosos y laicos“. Concluyó. Prensa CEVNota de prensa CELAM22 de septiembre de 2020

22
Sep

Reestructuración del CELAM: Organización más flexible y eficaz

Vaticano.- Durante dos días, los Presidentes y Secretarios de las Conferencias episcopales latinoamericanas discuten sobre la renovación de la institución regional para impulsar una Iglesia más evangelizadora, misionera, sinodal y en salida Tejer una “Red de redes”, articular e integrar los organismos eclesiales y fortalecer las alianzas institucionales, para que en una clave de colegialidad y sinodalidad misionera, se impulse una conversión integral, descentralizada y profética en la Iglesia de América Latina. Esta es la visión que el Presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano, Monseñor Miguel Cabrejos Vidarte ofreció de la reestructuración de la institución regional, en su discurso de apertura, ayer, de la reunión de Presidentes y Secretarios Generales de las 22 Conferencias Episcopales de América Latina y el Caribe. Dedicada precisamente al proceso de renovación y reestructuración del CELAM que se lleva a cabo desde 2019 por mandato de la Asamblea general realizada en Tegucigalpa, la reunión de carácter virtual está abordando temas y reflexiones que van desde el análisis de la identidad y principios del organismo, su estructura, los centros propuestos para su funcionamiento, las prioridades pastorales y su articulación; así como las instancias de decisión. Tras la oración dirigida por el Presidente del Comité Económico, Monseñor Rogelio Cabrera, el Presidente del CELAM recordó las líneas y orientaciones surgidas en Tegucigalpa por los Obispos, cuyo mandato de Renovación y Reestructuración, exigía lograr una estructura organizacional “más ligera, menos pesada, más flexible y eficaz en las respuestas, especialmente las pastorales, y totalmente dispuesta a asumir los desafíos de la realidad de la Iglesia en el continente”. Proceso en construcción desde 2019 Al respecto, Monseñor Cabrejos, según refiere una nota de prensa del CELAM, recalcó que este objetivo supone: “Un proceso en construcción, que se está realizando a partir de un discernimiento teológico-pastoral de los signos de los tiempos, para lograr una conversión integral e impulsar una Iglesia evangelizadora, misionera, sinodal y en salida que tenga en cuenta los rostros presentes en la realidad del continente, sin perder de vista que los procesos son siempre trasversales, y que todo está interconectado” Riqueza del magisterio Al poner de relieve la  riqueza del magisterio representada en documentos como  “Lumen Gentium”, “Christus Dominus” y “Episcopalis Communio”, el Presidente del CELAM recordó que la finalidad del organismo es de acompañamiento a las Conferencias Episcopales, es mostrar nuevos caminos de evangelización frente a los desafíos pastorales y socioculturales del continente. Sin  embargo,  el prelado también advirtió que el discernimiento sobre la realidad continental hace evidentes diversas formas de crisis que se perciben en la familia, la desigualdad social y la educación. Situaciones que para Monseñor Cabrejos, no pueden ser sólo sujeto de denuncia y crítica, sino de propuestas para superar con esperanza esas crisis, es decir, ser esa voz profética a la que está llamada la Iglesia. Ponentes Seguidamente, como parte de la reflexión, el Decano de la Facultad de Teología de la Universidad Católica argentina y miembro de la Comisión Teológica Internacional, padre Carlos María Galli, compartió su ponencia titulada: «El contexto teológico pastoral: la sinodalidad misionera de la Iglesia latinoamericana y caribeña». Luego fue el turno del Dr. Guillermo Sandoval, quien se refirió al contexto COVID-19, la virtualidad y las implicaciones para la Iglesia Latinoamericana y caribeña. La primera jornada finalizó con una oración dirigida por el Arzobispo Metropolitano de Managua, Cardenal Leopoldo José Brenes. Además de los temas inherentes a la restructuración, este martes, se esperan disertaciones en torno a la Conferencia Eclesial de la Amazonía y la Asamblea Eclesial sobre Aparecida prevista para el 2021,  además de las conclusiones del encuentro. Prensa CEVNota de prensa de Vatican News22 de septiembre de 2020

22
Sep

ONU: desde hace 75 años en busca de la paz

Vaticano.- El Secretario de Estado interviene con un video mensaje en las conmemoraciones del aniversario de la apertura de la Asamblea General de las Naciones Unidas: «La difícil tarea de la búsqueda del bien común sigue guiando a los miembros de las Naciones Unidas que, tras 75 años de historia y compromiso con los derechos, la justicia y la paz, siguen siendo una Organización necesaria para responder a las esperanzas de los pueblos», afirmó. 75 años de trabajo y compromiso en favor del derecho, la protección y el desarrollo del mundo, con fracasos y reveses, pero aún con la necesidad de seguir respondiendo a las esperanzas de los pueblos. Es así como el Cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolin, habla en nombre de la Santa Sede en un video mensaje con motivo de la conmemoración del septuagésimo quinto aniversario de la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York, que hoy lanza su Asamblea General en modo virtual a causa de la pandemia. En su mirada histórica, el Cardenal recuerda las esperanzas de paz y armonía entre los Estados, con las que los pueblos del mundo han mirado a las Naciones Unidas en los últimos decenios, esperando un respeto cada vez mayor de la dignidad humana, la cercanía, el cuidado de la pobreza, el sufrimiento y el progreso de la justicia, todos ellos valores fundacionales a los que las Naciones Unidas han tratado de dar una expresión concreta a lo largo del tiempo. La ONU: la casa de las naciones fraternas y solidarias También la contribución de la Santa Sede en este largo período -señala el Secretario de Estado- nunca ha fallado en cuanto a apoyo y participación, desde 1964, cuando fue reconocida como Estado observador. Los Papas -recuerda el cardenal citando a Pablo VI, Juan Pablo II y el Papa Francisco- siempre han instado a esta «noble institución» a ser un «centro moral» donde cada país pudiera «sentirse en casa», donde la «familia de naciones» se reuniera y donde la «comunidad internacional, en un espíritu de fraternidad y solidaridad, avanzara con soluciones multilaterales a los desafíos mundiales». Porque, como dejó claro la pandemia del Covid – 19, no podemos «seguir pensando sólo en nosotros mismos», debemos trabajar juntos para superar el sufrimiento más grave del mundo, «conscientes de que la carga que llevan algunos concierne necesariamente a toda la familia de naciones». Una historia de derecho, justicia y diálogo Lo que cabe señalar de estos primeros 75 años de las Naciones Unidas, en palabras del Cardenal Secretario de Estado, es el compromiso de proteger y promover el derecho y la justicia en el mundo contra «la guerra y la violencia», llevar alimentos a los que no los tienen, «proteger nuestro hogar común» y «avanzar en un mundo de desarrollo humano integral». Parolin no deja de mencionar, por tanto, la labor de la ONU en defensa del derecho esencial a la libertad religiosa y el compromiso para que la diplomacia y el diálogo puedan resolver las guerras y los conflictos y reparar lo que la violencia destruye. En la búsqueda del bien común: la Onu no es perfecta En la historia de la institución internacional ha habido reveses y fracasos. Las Naciones Unidas no son perfectas -señala el Secretario de Estado- y no siempre han estado a la altura de su nombre e ideales, y esto cada vez que los «intereses especiales» han prevalecido sobre la búsqueda del bien común. De ahí la advertencia que el representante del Vaticano dirige a los diplomáticos que se sientan en la Asamblea, no sólo para revitalizar, en un mundo cambiante, el espíritu original de la Institución, sino sobre todo para renovar el compromiso sincero con la búsqueda del bien común a través de un consenso y un compromiso auténticos. A pesar de todo -concluye el cardenal Parolin en su discurso- la Organización de las Naciones Unidas, donde los pueblos se encuentran en el diálogo y la acción común, es hoy más necesaria que nunca para responder a las grandes esperanzas del mundo. Prensa CEVNota de prensa de Vatican News22 de septiembre de 2020

22
Sep

“La eutanasia es un crimen contra la vida: incurable no significa ‘in-cuidable’”

Vaticano.- «Samaritanus bonus», la Carta de la Congregación para la Doctrina de la Fe aprobada por el Papa, reitera la condena de toda forma de eutanasia y de suicidio asistido, teniendo en cuenta los casos de los últimos años. Se da apoyo a las familias y a los trabajadores de la salud. “Incurable no es nunca sinónimo de ‘in-cuidable’”: quien sufre una enfermedad en fase terminal, así como quien nace con una predicción de supervivencia limitada, tiene derecho a ser acogido, cuidado, rodeado de afecto. La Iglesia es contraria al ensañamiento terapéutico, pero reitera como “enseñanza definitiva” que «la eutanasia es un crimen contra la vida humana», y que «toda cooperación formal o material inmediata a tal acto es un pecado grave» que “ninguna autoridad puede legítimamente imponerlo ni permitirlo”. Esto es lo que leemos en «Samaritanus bonus», la Carta de la Congregación para la Doctrina de la Fe «sobre el cuidado de las personas en las fases críticas y terminales de la vida», aprobada por el Papa Francisco el pasado mes de junio y publicada hoy, 22 de septiembre de 2020. La actualidad del Buen Samaritano El texto, que reafirma la posición ya expresada varias veces por la Iglesia sobre el tema, se ha hecho necesario debido a la multiplicación de noticias y al avance de la legislación que en un número cada vez mayor de países autoriza la eutanasia y el suicidio asistido de personas gravemente enfermas, pero también que están solas o tienen problemas psicológicos. El propósito de la carta es proporcionar indicaciones concretas para actualizar el mensaje del Buen Samaritano. También cuando “la curación es imposible o improbable, el acompañamiento médico y de enfermería, psicológico y espiritual, es un deber ineludible, porque lo contrario constituiría un abandono inhumano del enfermo». Incurable, pero jamás ‘in-cuidable’ “Curar si es posible, cuidar siempre”. Estas palabras de Juan Pablo II explican que incurable nunca es sinónimo de “in-cuidable”. La curación hasta el final, «estar con» el enfermo, acompañarlo escuchándolo, haciéndolo sentirse amado y querido, es lo que puede evitar la soledad, el miedo al sufrimiento y a la muerte, y el desánimo que conlleva: elementos que hoy en día se encuentran entre las principales causas de solicitud de eutanasia o de suicidio asistido. Al mismo tiempo, se subraya que «son frecuentes los abusos denunciados por los mismos médicos sobre la supresión de la vida de personas que jamás habrían deseado para sí la aplicación de la eutanasia». Todo el documento se centra en el sentido del dolor y el sufrimiento a la luz del Evangelio y el sacrificio de Jesús: «el dolor es existencialmente soportable sólo donde existe la esperanza » y la esperanza que Cristo transmite a la persona que sufre es «la de su presencia, de su real cercanía». Los cuidados paliativos no son suficientes “si no existe alguien que ‘está’ junto al enfermo y le da testimonio de su valor único e irrepetible”. El valor inviolable de la vida “El valor inviolable de la vida es una verdad básica de la ley moral natural y un fundamento esencial del ordenamiento jurídico”, afirma la Carta. “Así como no se puede aceptar que otro hombre sea nuestro esclavo, aunque nos lo pidiese, igualmente no se puede elegir directamente atentar contra la vida de un ser humano, aunque éste lo pida”. Suprimir un enfermo que pide la eutanasia “no significa en absoluto reconocer su autonomía y apreciarla”, sino al contrario, significa “desconocer el valor de su libertad, fuertemente condicionada por la enfermedad y el dolor, y el valor de su vida”. Actuando de este modo “se decide al puesto de Dios el momento de la muerte”. Por eso, “aborto, eutanasia y el mismo suicidio deliberado degradan la civilización humana, deshonran más a sus autores que a sus víctimas y son totalmente contrarias al honor debido al Creador”. Obstáculos que oscurecen el valor sagrado de la vida El documento menciona algunos factores que limitan la capacidad de acoger el valor de la vida. El primero es un uso equívoco del concepto de «muerte digna» en relación con el de «calidad de vida», con una perspectiva antropológica utilitarista. La vida se considera «digna» sólo en presencia de ciertas características psíquicas o físicas. Un segundo obstáculo es una comprensión errónea de la «compasión». La verdadera compasión humana «no consiste en provocar la muerte, sino en acoger al enfermo, en sostenerlo», ofreciéndole afecto y medios para aliviar su sufrimiento. Otro obstáculo es el creciente individualismo, que es la raíz de la «enfermedad más latente de nuestro tiempo: la soledad». Ante las leyes que legalizan las prácticas eutanásicas, «surgen a veces dilemas infundados sobre la moralidad de las acciones que, en realidad, no son más que actos debidos de simple cuidado de la persona, como hidratar y alimentar a un enfermo en estado de inconsciencia sin perspectivas de curación». El Magisterio de la Iglesia Ante la difusión de los protocolos médicos relativos al final de la vida, existe la preocupación por «el abuso denunciado ampliamente del empleo de una perspectiva eutanásica» sin consultar al paciente o a las familias. Por esta razón, el documento reitera como enseñanza definitiva que «la eutanasia es un crimen contra la vida humana», un acto «intrínsecamente malo, en toda ocasión y circunstancia». Por lo tanto, cualquier cooperación inmediata, formal o material, es un grave pecado contra la vida humana que ninguna autoridad «puede legítimamente» imponer ni permitir. «Aquellos que aprueban leyes sobre la eutanasia y el suicidio asistido se hacen, por lo tanto, cómplices del grave pecado» y son «culpables de escándalo porque tales leyes contribuyen a deformar la conciencia, también la de los fieles». Por lo tanto, ayudar al suicidio es «una colaboración indebida a un acto ilícito». El acto eutanásico sigue siendo inadmisible aunque la desesperación o la angustia puedan disminuir e incluso hacer insustancial la responsabilidad personal de quienes lo piden. «Se trata, por tanto, de una elección siempre incorrecta» y el personal sanitario nunca puede prestarse «a ninguna práctica eutanásica ni siquiera a petición del interesado,

22
Sep

Samaritanus bonus: La esperanza es posible incluso cuando la vida es más frágil

Vaticano.- Fue presentada a los medios de comunicación la Carta de la Congregación para la Doctrina de la Fe sobre el cuidado de las personas en fases críticas y terminales de la vida: el cuidado «no puede reducirse al cuidado del enfermo en una perspectiva médica o psicológica», sino que debe extenderse al «cuidado de toda la persona». «Un nuevo orgánico pronunciamiento de la Santa Sede sobre el cuidado de las personas en las fases críticas y terminales de la vida parecía oportuno y necesario en relación con la situación actual, caracterizada por un contexto legislativo civil internacional cada vez más permisivo en lo que respecta a la eutanasia, el suicidio asistido y las disposiciones relativas al final de la vida». Así lo declaró el Cardenal Luis Francisco Ladaria Ferrer, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, al presentar la Carta Samaritanus bonus en la Oficina de Prensa del Vaticano. El testimonio cristiano – añadió el Cardenal – muestra cómo «la esperanza siempre es posible, incluso cuando la vida está envuelta y agobiada por la cultura del descarte». «Y todos estamos llamados a ofrecer nuestra contribución específica, porque – como dijo el Papa Francisco – la dignidad de la vida humana y la dignidad de la vocación médica están en juego». Sufrimiento, esperanza y testimonio Durante la conferencia de prensa, teniendo en cuenta la Samaritanus bonus, se subrayó también que el término «incurable» nunca es sinónimo de «in-cuidable». Es importante centrarse bien, dijo Monseñor Giacomo Morandi, Secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que «el dolor es existencialmente soportable sólo cuando hay una esperanza fiable». Y una esperanza así sólo puede ser comunicada cuando hay una colectividad de presencia que espera alrededor del paciente que sufre». «Es el testimonio, humilde pero seguro, de la cercanía de Dios a nuestra vida, una cercanía que nos permite acompañar con una esperanza fiable, incluso en la prueba suprema del sufrimiento y la muerte». En el centro está el hombre en su integridad La Profesora Gabriella Gambino, Subsecretaria del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, se refirió a tres aspectos del documento elaborado por la Congregación para la Doctrina de la Fe. La primera es la condición humana de la que parte el texto, «la vulnerabilidad de todo ser humano». La atención «no puede reducirse al cuidado de la persona enferma desde una perspectiva médica o psicológica», sino que debe extenderse al «cuidado de toda la persona». El segundo aspecto se refiere al principio de que el cuidado del otro es estado de necesidad «no es sólo una cuestión ética de solidaridad social». Es mucho más: «es el deber jurídico, dijo la Dr. Gambino, reconocer a cada persona lo que le corresponde en virtud de su vulnerabilidad». El tercer aspecto en el que ha insistido el Subsecretario del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida es «el valor de cada persona en cualquier fase y condición crítica de la existencia». Cuidar al enfermo y a quien lo cuida El profesor Adriano Pessina, miembro de la Junta Ejecutiva de la Academia Pontificia para la Vida, examinó finalmente algunas de las cuestiones planteadas por Samaritanus bonus en relación con la antropología actual. En un período histórico en el que parece más fácil confiar en la ciencia y la tecnología que en los hombres, la Carta «pone claramente en el centro la importancia de las relaciones humanas en situaciones críticas de enfermedad y en las fases terminales de la vida». «La soledad del enfermo – añadió – es también a menudo la soledad de los que lo cuidan». Una comunidad de curación – concepto introducido por Samaritanus bonus – debería expresar «la doble dimensión de cuidar tanto del enfermo como de los que lo cuidan». Si el Covid-19 – concluyó el profesor Pessina – nos recordó nuestra fragilidad, también nos obligó «a reconfigurar los lazos y a ‘vigilar’ al otro, sin malentendidos». Pero sobre todo hacer como Dios: tener «compasión» porque «nadie en su sufrimiento es nunca un extraño para nosotros». Prensa CEVNota de prensa de Vatican News22 de septiembre de 2020