Con ocasión del Día Mundial del Refugiado, que se conmemora cada 20 de junio, el padre José Luis Loyola, presidente de la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosos y Religiosas (CLAR), extendió una invitación a reavivar el compromiso cristiano con aquellos hermanos que se han visto forzados a abandonar sus hogares debido a flagelos como la violencia, las crisis estructurales y diversas amenazas que atentan contra su vida y dignidad inherente.
Esta efeméride, impulsada globalmente por la Organización de las Naciones Unidas, busca visibilizar el drama humano. Ese que atraviesan millones de hombres, mujeres y niños en situación de movilidad forzada. En ese sentido, valoró simultáneamente el testimonio de fortaleza, valentía y resiliencia con el que asumen este doloroso caminar.
Una respuesta desde la caridad solidaria y el anuncio profético
En el marco de su alocución, el presbítero de origen mexicano puntualizó que el Día Mundial del Refugiado representa un tiempo propicio para valorar la eminente dignidad. También, para recordar la capacidad de superación y la profunda fe de quienes migran en salvaguarda y mejores condiciones de vida. Bajo esta premisa, instó formalmente a las diversas familias religiosas e instituciones eclesiales del continente a insertarse con fervor en las actividades y pastorales promovidas para esta fecha.
«Esta jornada se nos presenta como una oportunidad providencial para caminar en sinodalidad. Concienciar a nuestras estructuras eclesiales y dinamizar nuestra acción caritativa y solidaria. Esto, ante los complejos desafíos de la movilidad humana y el desplazamiento forzado dentro de nuestras fronteras», manifestó el religioso.
En ese sentido, el representante del organismo episcopal exhortó a encarnar con mayor arraigo las directrices pastorales emanadas de la Comisión de Migración, Refugio y Desplazamiento Interno de la CLAR. Con el firme propósito de asumir esta fecha desde una auténtica conversión pastoral, con entrañas de misericordia y a través de obras de justicia concretas.
Hacia una Iglesia sinodal que acoge, protege y promueve
Al concluir su exhortación, el presidente de la CLAR hizo un llamado urgente a edificar comunidades parroquiales y espacios de fe más hospitalarios. Que estén decididos a levantar la voz en la defensa irrestricta de la dignidad humana. «Que este Día Mundial del Refugiado nos movilice a constituirnos en testimonios vivos de hospitalidad y acompañamiento pastoral. Configurando una Iglesia de puertas abiertas que rechaza la exclusión y custodia celosamente la vida en cada una de sus etapas», concluyó.
Sintonizando con este clamor eclesial, CLAR recordó que el Papa León XIV ha recordado recientemente que los hermanos migrantes y refugiados custodian en su dolor la condición de «mensajeros de esperanza», una verdad evangélica que interpela directamente la conciencia de la Iglesia y de las naciones del mundo para robustecer los mecanismos de acogida, protección e integración fraterna.
23 de junio de 2026
Fuente: Celam
CEV Medios
