Cardenal Parolín: Monseñor Giordano «Hombre de diálogo, sereno en todas las circunstancias»

09
Dic
2021

El cardenal Pietro Parolin presidió la Misa con la celebración de las Exequias de Monseñor Aldo Giordano, anterior Nuncio Apostólico en Venezuela, en la catedral de Cuneo, Italia. En su homilía, el purpurado recordó que al ver la vida del prelado Aldo Giordano, «no podemos dejar de sentir alegría y repetir las palabras, siempre ciertas, de San Agustín: Señor, no te preguntamos por qué nos lo quitaste, sino que te damos gracias por habérnoslo dado».

Vaticano. A primera hora de la tarde del jueves 9 de diciembre, el cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado del Vaticano, presidió la Santa Misa con la celebración de la Exequias del difunto Monseñor Aldo Giordano, quien fue, entre otros cargos, Nuncio Apostólico en Venezuela uqe se celebró en la catedral de Cuneo, repleta de fieles, y retransmitidos por el canal de YouTube de la diócesis.

El prelado falleció el pasado 2 de diciembre tras complicaciones derivadas del Covid-19, enfermedad contra la cual luchaba desde los primeros días de octubre, en Bruselas, Bélgica.

Gracias por la vida de Monseñor Aldo Giordano

«Teníamos la esperanza de que pudiera salir de cuidados intensivos y recuperar gradualmente su salud. Muchos de nosotros rezamos por esta intención. Muchos, especialmente en Venezuela, se encomendaron a la intercesión del beato José Gregorio Hernández Cisneros», dijo el cardenal Parolin en su homilía, recordando que Monseñor Giordano presidió el rito de beatificación de este «médico de los pobres» el pasado 30 de abril en Caracas, como delegado del Papa, y señaló la figuara de este hombre como «Patrono de los tiempos difíciles» provocados por la pandemia del Covid-19.

Por otro lado, el Secretario de Estado del Vaticano, hizo hincapié en que al ver la vida del prelado Aldo Giordano, «no podemos dejar de sentir alegría y repetir las palabras, siempre ciertas, de San Agustín: Señor, no te preguntamos por qué nos lo quitaste, sino que te damos gracias por habérnoslo dado». 

«La suya fue una vida verdaderamente buena», destacó el purpurado, subrayando que fue «un hombre amable, sabio, equilibrado, acogedor, con un gran corazón y una gran inteligencia, sereno en todas las circunstancias», incluso ante las situaciones más complejas y atormentadas, como han recordado los obispos venezolanos, observando que su presencia en Venezuela coincidió con años especialmente difíciles para esa querida Nación:

«Varias veces pensé que mi servicio más importante en Venezuela -declaró recientemente- era el de la confianza y la esperanza que nace de la fe en el Evangelio de Jesucristo.  La sensación de abandono, el cansancio y la desesperación son males rastreros y muy peligrosos». 

Asimismo, Parolin aseveró que fue un hombre que tenía el «culto a la amistad y que sabía crear lazos con todos», sin cerrazones, sin distinciones. «¡Cuántas personas he conocido que se sentían honradas de tenerlo como amigo!», añadió.

Hombre de diálogo, experto en temas europeos

Igualmente el purpurado puntualizó sobre el gran trabajo de diplomacia de este hombre de diálogo «gran experto en temas europeos que estaba convencido de que otra Europa es posible» y trabajó en este sentido, insistiendo «en su unidad siempre en una perspectiva mundial y reflexionando sobre el contenido y el fundamento de los valores, temas en los que la Iglesia y los cristianos pueden aportar una valiosa contribución».

«Que el ejemplo y el testimonio del difunto prelado nos sostengan en la reafirmación de nuestra fe», concluyó el cardenal.

Prensa CEV
Nota de Vatican News
09 de diciembre de 2021

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