Cuarenta años después del histórico encuentro del Espíritu de Asís, donde el papa san Juan Pablo II resaltó que la paz constituye un valor sin fronteras, la ciudad de san Francisco fue nuevamente sede de diálogo intercultural y religioso. El Encuentro Internacional por la Paz, inspirado en el mensaje del Papa León XIV para la Jornada Mundial de la Paz con el lema «Una paz desarmada y desarmante», comenzó el pasado domingo 25 de octubre.
Aunque el Papa León XIV tenía previsto viajar a San Francisco, no estuvo presente el 27 de octubre para continuar su proceso de recuperación tras la cirugía torácica realizada el pasado martes 13 de octubre. En su lugar, envió un mensaje de cercanía a organizadores, líderes y representantes religiosos, manifestando su convicción de que el diálogo y las acciones pacíficas son recursos fundamentales en tiempos de conflicto.
Rechazar la violencia y recuperar el espíritu de Asís
En su intervención transmitida en Asís, el Pontífice renovó el llamado eclesial a trabajar intensamente por la paz y a rechazar cualquier justificación religiosa de la violencia, recordando cómo la primera jornada evidenció la unión entre la vivencia religiosa y el compromiso pacífico. Asimismo, saludó a las autoridades religiosas reunidas, al pastor de la Iglesia local, monseñor Felice Accrocca, y a las familias franciscanas, afirmando el valor del testimonio de fraternidad: «¡Vivir como hermanos y hermanas ya es posible!».
El Santo Padre agradeció al Dicasterio para el Diálogo Interreligioso y a la Comunidad de Sant’Egidio por mantener este camino desde 1986. Recordando las reflexiones de san Juan Pablo II y del papa Francisco, advirtió sobre el panorama actual donde se observa una preocupante rehabilitación de la guerra como instrumento internacional. Frente a la acumulación de armas y las dinámicas que generan desconfianza, el Papa propuso recuperar el espíritu de Asís mediante la oración y el diálogo como vías creativas para edificar el futuro.
Reconstruir la paz sin recurrir a la violencia en nombre de la religión
Un punto central del videomensaje fue el rechazo categórico a legitimar la violencia mediante la religión. El Pontífice enfatizó la urgencia de reconstruir la paz en todo lugar en vez de preparar conflictos armados, expresando que no existe ninguna guerra santa, pues solo la paz posee tal carácter. Ante esto, invitó a todos los creyentes a asumir un compromiso de convivencia asentado en la comprensión, el respeto y la dignidad humana.
El Papa indicó que la paz debe afianzarse como el ideal fundamental de los pueblos y el criterio para visibilizar e impugnar las injusticias en la sociedad.
La oración como herramienta humilde para la transformación global
El Pontífice destacó que la vía trazada en Asís es fundamentalmente un recorrido de oración. A pesar de parecer frágil ante los poderes mundiales, la oración representa la fuerza humilde de los creyentes para mantener encendida la esperanza. Al evocar a san Francisco de Asís en el octavo centenario de su fallecimiento, presentó su legado como guía para una sociedad requerida de diálogo, fraternidad y cuidado del entorno.
Finalmente, el Santo Padre exhortó a los líderes religiosos a promover la cultura del entendimiento para sustituir el lenguaje de la arrogancia por la negociación y la empatía. Al concluir el videomensaje, confió a la oración el anhelo de paz para todas las naciones e invocó las palabras evangélicas: «Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios» (Mt 5,9).
28 de octubre de 2026
Fuente: Vatican News
CEV Medios
