En la Misa de envío que clausuró el I Encuentro Hispanoamericano del Movimiento Laudato Si’, el secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam) y arzobispo coadjutor del Cusco, Mons. Lizardo Estrada Herrera, exhortó a los delegados a vincular la espiritualidad con la realidad y convertir la sinodalidad en una vivencia permanente.
La Eucaristía de acción de gracias reunió a representantes de cerca de 20 países con el propósito de fortalecer la conversión ecológica y acompañar a las comunidades azotadas por el deterioro ambiental. En su reflexión sobre el Evangelio de la viña, celebrada en la fiesta de San Francisco de Asís y al término del Tiempo de la Creación, el prelado enfatizó que la creación es un don confiado por Dios para su custodia.
Espiritualidad encarnada en lo cotidiano con el Movimiento Laudato Si’
El secretario general del Celam destacó que una de las enseñanzas de este espacio fue revalorizar la vida cotidiana. Señaló que las transformaciones profundas inician en los espacios inmediatos como la familia, la parroquia o el trabajo: «Quizás no puedo cambiar todo el mundo, pero puedo cambiar el metro cuadrado donde vivo».
Asimismo, recordó que la Eucaristía implica un envío misionero para asumir el rol de administradores y no de propietarios absolutos de la creación. Al analizar la parábola de los labradores, advirtió que intentar apropiarse de los bienes recibidos origina las crisis ecológicas y sociales actuales. En este sentido, instó al Movimiento Laudato Si’ a articular las demandas de la tierra y de los más vulnerables en una sola red integradora.
Fe, oración y compromiso social
Mons. Estrada subrayó la necesidad imperiosa de fundamentar el compromiso ecológico en la oración personal y comunitaria: «Si queremos dar fruto hay que cuidar la raíz. Somos creyentes. Una acción sin oración se cansa». No obstante, advirtió sobre el peligro de una piedad desconectada del dolor ajeno: «Una oración que no se compromete con la realidad queda corta».
El prelado invitó a superar las acciones aisladas mediante la disciplina y la perseverancia, recordando que las pequeñas iniciativas comunitarias son capaces de sembrar futuro.
Hacia una Iglesia que vive la sinodalidad
En relación con el camino sinodal de la Iglesia universal, el secretario general del Celam puntualizó que este tiempo exige transitar «de la reflexión a la vida», de tal manera que la sinodalidad no se reduzca a organizar reuniones, sino a renovar la fidelidad a Jesucristo y al Evangelio.
Resumió este compromiso en transformaciones concretas para la vida eclesial:
- «Que la escucha se vuelva cultura».
- «Que la participación se vuelva práctica».
- «Que el discernimiento se vuelva habitual».
- «Que la corresponsabilidad se vuelva realidad».
- «Que la comunión se vuelva experiencia».
Misión y envío por la conversión ecológica
La celebración concluyó con la renovación de los compromisos de los asistentes para simplificar sus estilos de vida, defender los derechos humanos y promover el cuidado ambiental. Tras la entrega de las cruces de envío, Mons. Estrada animó a los participantes a asumir su misión como discípulos: «Jesús inició con 12 y aquí son más de 100, ¿cómo no vamos a transformar?».
07 de octubre de 2026
Fuente: Celam
CEV Medios
