La comunidad eclesial de la Arquidiócesis de Calabozo, vivió un día de gracia al celebrar la ordenación de tres nuevos ministros para el servicio de Dios y su pueblo. Se realizó el pasado 12 de septiembre en la Catedral Metropolitana de Todos los Santos.
En una emotiva y solemne Eucaristía, Monseñor Manuel Felipe Díaz Sánchez, Arzobispo Metropolitano, confirió el orden del presbiterado. Fue conferido a los jóvenes José Miguel Silva y Pedro José Ortiz y el orden del diaconado a el jóven Erick Edwin Algarin, por haber respondido «Sí» al llamado del Señor, acompañados por un nutrido grupo del clero Arqudiocesano.
Consagración pastoral y llamado al servicio
Durante la celebración, el Arzobispo Metropolitano, Monseñor Manuel Felipe Díaz Sánchez, impuso las manos sobre los jóvenes diáconos José Miguel y Pedro, para consagrarlos como nuevos sacerdotes de nuestra Iglesia. Sobre Erick para ordenarlo como diácono, un grado del orden sagrado dedicado al servicio de la caridad y la liturgia.
En su homilía, el Arzobispo recordó a los ordenandos el verdadero sentido del ministerio eclesiástico. Destacó que el servicio que hoy asumen encuentra su modelo en Jesucristo, quien vino al mundo a servir y no a ser servido.
El Prelado instó a los nuevos presbíteros a llevar el consuelo de Dios y los sacramentos a los corazones más necesitados. Mientras que al nuevo diácono le recordó que debe ser la mano extendida de la Iglesia para asistir a los pobres, los enfermos y los más olvidados.
Frutos de fe en la Arquidiócesis de Calabozo
No obstante, Monseñor exhortó a los tres jóvenes a cultivar una vida de íntima amistad con el Señor a través de la oración diaria. Asimismo, agradeció a las familias y a las comunidades parroquiales por haber sido el semillero donde florecieron estas vocaciones.
«Pedimos al Espíritu Santo que los llene de sabiduría, humildad y celo apostólico. Con el fin que su labor evangelizadora dé frutos abundantes en nuestro llano y que la Virgen del Rosario, patrona de la nuestra arquidiócesis, guíe y proteja siempre sus pasos pastorales siempre», expresó el Obispo.
El rito sagrado de la ordenación sacerdotal
El momento más emotivo de la liturgia fue la postración de los jóvenes en el suelo. Mientras toda la asamblea cantaba las Letanías de los Santos, pidiendo la protección del cielo para sus vidas.
Posteriormente, mediante la imposición de las manos de Monseñor y la oración consagratoria, se obró el milagro de la ordenación. Los nuevos sacerdotes recibieron la estola al modo presbiteral y la casulla, y sus manos fueron ungidas con el Santo Crisma.
Por su parte, el nuevo diácono fue revestido con la dalmática. Además, recibió el libro de los Santos Evangelios, los cuales está llamado a proclamar con su vida.
Al finalizar la celebración litúrgica, los tres consagrados ofrecieron palabras de agradecimiento a todos aquellas personas que hicieron posible su proceso de formación pastoral. También, pidieron a toda la feligresía que se una en oración por la santidad de su servicio y el ejercicio de su ministerio santo en la Arquidiócesis de Calabozo.
16 de septiembre de 2026
Fuente: Arquidiócesis de Calabozo
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