Papa León XIV en el Ángelus: «Somos la Iglesia en un mundo atormentado que busca la paz»

17
Ago
2026

Durante el rezo de la oración mariana del Ángelus de este domingo 16 de agosto, XX Domingo del Tiempo Ordinario, el Papa León XIV dirigió su mensaje a los fieles congregados en la plaza de La Libertad, en Castel Gandolfo. En su reflexión sobre el Evangelio, el Pontífice enfatizó que «de la mujer cananea aprendemos la humildad y la determinación». Recordando que la mesa del Señor está dispuesta para todos y que cada persona cuenta con un lugar junto al Padre.

El Santo Padre alentó a los peregrinos a comprender que «también hoy la Iglesia puede dejarse sorprender por la obra de Dios y comunicar la paz de Cristo más allá de las fronteras ya trazadas».

La Resurrección es una vida nueva que nos compromete

Al hacer memoria de la solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María, el Vicario de Cristo resaltó la unión indisoluble entre María y su Hijo. Destacó que es una comunión de cuerpo y alma que permanece eternamente.

El Santo Padre explicó que cada domingo nos invita a recordar que esa misma plenitud está reservada para quienes siguen al Señor. La resurrección de Jesucristo no representa un hecho del pasado, sino una vida nueva que exige el compromiso de cada creyente.

Intentar con insistencia hablar con Jesús

Al abordar el pasaje evangélico, el Obispo de Roma destacó la figura de la mujer cananea. A pesar de provenir de una tierra extranjera, ella busca con insistencia al Señor. Que está guiada por una fe madura que clama por la sanación y la paz de su hija. En Jesús, la mujer reconoce al Mesías esperado.

«Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas»

El Pontífice señaló que el texto evangélico muestra las dificultades que atravesó la mujer, ante la mirada de los discípulos y la aparente distancia inicial de Jesús. Sin embargo, la persistencia de su oración conmovió el corazón del Redentor, quien terminó alabando la grandeza de su fe y concediendo lo solicitado.

Enseña el Papa León XIV en el Ángelus sobre la obra de Dios

A partir de este pasaje, el Sucesor de Pedro reiteró que la Iglesia debe permanecer abierta a las sorpresas de Dios. La gracia divina actúa en el interior de los corazones y antecede a la acción eclesial, por lo que es necesario mantener el oído, los ojos y el corazón atentos a lo que el Señor manifiesta en cada encuentro.

Aprendamos la humildad y la determinación

El Santo Padre subrayó que la fe de la mujer cananea enseña que ante Dios no existen las migajas. Por ello, a la luz del Evangelio, resultan inaceptables las discriminaciones, desigualdades y barreras que lesionan la dignidad de los hijos de Dios.

Una Iglesia que busca la paz en un mundo atormentado

Haciendo referencia a su Carta Encíclica Magnifica humanitas, el Santo Padre concluyó recordando la misión eclesial en la sociedad actual: somos la Iglesia de Cristo llamada a llevar paz a un mundo lleno de tribulaciones. Finalmente, encomendó la oración a la Santísima Virgen María, cuyo Magníficat enseña a contemplar la realidad con los ojos de Dios, manteniendo viva la esperanza y la caridad.

17 de agosto de 2026
Fuente: Vatican News
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