La Iglesia en Venezuela celebra este jueves 6 de agosto la Jornada Pro Orantibus, una fecha de profunda gratitud y comunión espiritual que coincide con la festividad de la Transfiguración del Señor. No obstante, en este día de oración y reflexión, se destaca el don inestimable de los monasterios y comunidades contemplativas que, con su fe sostenida, constituyen un pilar fundamental para toda la nación.
La vida contemplativa en la Jornada Pro Orantibus
La Jornada Pro Orantibus invita a dirigir la mirada hacia quienes dedican su vida a la escucha del Maestro, la lectio divina y la contemplación de la gloria divina. Además, esta actitud orante constituye una de las fuentes primordiales de la experiencia cristiana y un faro de esperanza para nuestro país.
Asimismo, la Iglesia reconoce con gratitud a las diversas familias contemplativas presentes en el territorio nacional:
- Orden de San Benito (Benedictinos): Güigüe (Carabobo).
- Orden Cisterciense de la Estricta Observancia (Trapenses): Hato de Estanques (Mérida) y Humocaro Alto (Lara).
- Orden de Ermitaños Camaldulenses de Montecorona: Pregonero (Táchira).
- Orden de Carmelitas de la Antigua Observancia: Porlamar (Nueva Esparta).
- Orden de Carmelitas Descalzas: Chirgua (Carabobo), San Cristóbal y Rubio (Táchira), Alto de Escuque (Trujillo), San Felipe (Yaracuy), Caracas, Maracaibo, Barquisimeto y Mérida.
- Orden de Santa Clara (Clarisas): Machiques (Zulia) y Guanare (Portuguesa).
- Orden del Santísimo Salvador (Brígidas): Ciudad Guayana (Bolívar).
- Orden del Santísimo Redentor (Redentoristas): San Cristóbal (Táchira).
- Ermitañas del Corazón de Jesús y Monasterio Santa María del Pie del Monte: Mérida y Barinas, junto a los eremitas diocesanos.
Refugio de silencio, fe y solidaridad para Venezuela
Los monasterios son verdaderos espacios de silencio orante de los que brota un manantial espiritual para sostener a la sociedad en sus realidades más complejas. En ese sentido, la presencia de estas comunidades nos brinda la certeza continua de que hay hermanos intercediendo sin cesar por las necesidades del pueblo venezolano y del mundo entero.
También, en el camino sinodal, la Jornada Pro Orantibus nos recuerda que los monasterios son «profecía de un más allá» y signos vívidos de la esperanza cristiana. Ante las difíciles realidades y emergencias que ha atravesado la nación, la oración contemplativa se une al dolor del pueblo, pidiendo al Señor la gracia para emprender la reconstrucción espiritual, moral y material de nuestra tierra, acompañando siempre a los más vulnerables.
Mensaje de la Comisión Episcopal para la Jornada Pro Orantibus
Además, para profundizar en esta reflexión y unirte en oración por las vocaciones a la vida contemplativa, la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada ha emitido un mensaje firmado por Mons. Ernesto José Romero Rivas, O.F.M. Cap., Obispo Vicario Apostólico de Tucupita y Presidente de la comisión.
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