Guillermo Vallarino, el misionero digital que invita a reparar las redes desde la fe

22
Jun
2026

Durante el Encuentro Internacional de Comunicadores de Schoenstatt, Guillermo Vallarino compartió cómo las plataformas digitales se han transformado en un escenario providencial para aproximar a miles de personas a la liturgia, aclarar dudas sobre la doctrina y brindar acompañamiento pastoral a quienes experimentan un distanciamiento de la Iglesia.

Evangelizadores digitales desde el «fin del mundo»

“Somos Católicos del Fin del Mundo”, expresa con alegría Guillermo Vallarino, un joven laico argentino que descubrió en los nuevos entornos una vía idónea para la misión, compartiendo contenidos didácticos sobre datos litúrgicos y meditaciones del Evangelio. Su testimonio fue ofrecido a la agencia ADN Celam en el marco del Encuentro Internacional de Comunicadores de Schoenstatt, espacio donde describió los retos y las bendiciones de proclamar el mensaje de Cristo en el continente digital.

Para el joven comunicador, la respuesta y receptividad de sus seguidores representa un estímulo permanente en su labor: “La verdad que fue una experiencia hermosa. Veo que la gente está muy contenta y siempre recibo muchos mensajes de aliento”.

Su principal desafío apostólico radica en captar el interés de los usuarios y presentar contenidos que faciliten la comprensión de realidades de la vida eclesial que suelen pasar desapercibidas: “El reto es tratar de que la gente no se aburra y pueda llegar a conocer cosas que ve continuamente y no sabe qué son”.

La pedagogía de hacer comprensible el mensaje eclesial

La vivencia de la fe ha marcado su camino desde la niñez. Gracias al testimonio de su núcleo familiar y a su educación en un colegio de la congregación salesiana en Bernal, provincia de Buenos Aires, cultivó una profunda relación con el Señor que hoy busca irradiar a su prójimo.

Al reflexionar sobre la acción de los evangelizadores digitales, precisó que una de las mayores exigencias actuales es la simplificación del lenguaje. “Intentar hacer un tipo de contenido que la gente lo pueda entender de manera fácil, que no tenga mucha complejidad en palabras, sino que lo pueda ver rápido y lo comprenda”, afirmó.

Las interrogantes y comentarios de su comunidad virtual evidencian que existe una sed auténtica por profundizar en la liturgia y en el valor sagrado de los signos de la celebración eucarística. “Muchas veces me llegó un comentario de personas que hacía 50 años que iban a misa y no sabían ciertas cosas que siempre veían y que no sabían qué eran”, manifestó.

El llamado pontificio a reparar las redes y acoger al prójimo

Con la mirada puesta en el porvenir, el joven tiene la certeza de que su vocación exige una capacitación continua como comunicador, asegurando que el anuncio del Evangelio se extienda con mayor eficacia. “Intentando mejorar cada día para que la Palabra y todas las curiosidades y toda esa información lleguen cada vez mejor”, señaló.

Respecto a las vivencias del evento internacional, valoró positivamente el intercambio de experiencias con otros evangelizadores digitales y asumió con responsabilidad la exhortación que el Papa Francisco ha hecho a las misiones virtuales: “Me llevo una experiencia hermosa y, como decía el Papa, hay que salir a reparar las redes”, manifestó.

El diálogo pastoral diario con miles de usuarios le ha permitido también aproximarse a las heridas espirituales de quienes buscan respuestas en la red. “Mucha gente se ha separado de la Iglesia por sentirse juzgada”, aseveró. Ante esta realidad, sostiene que el deber del comunicador católico es reflejar la cercanía y la esperanza del Reino: “Siempre intento darles una palabra de aliento, recordarles que Dios los ama y que, a pesar de cualquier cosa, siempre va a estar al lado de ellos”.

Un testimonio de salud, fe y esperanza cristiana

En el transcurso del diálogo, Guillermo ofreció un testimonio personal de sanación que consolidó su opción de vida. Durante su infancia fue diagnosticado con epilepsia, una realidad médica que afrontó bajo tratamiento clínico por varios años: “Sentí la presencia de Dios y sentí que fue un apoyo para poder salir adelante”, rememoró.

Por este motivo, envió una palabra de fortaleza a los fieles que padecen enfermedades o tribulaciones: “Que no pierdan la fe, que se abracen a Dios, que Él siempre va a estar con ellos y que no pierdan las esperanzas, porque para Dios nada es imposible”.

Desde la humildad y el compromiso bautismal, Guillermo encarna a una nueva generación de evangelizadores digitales que descubren en la tecnología un espacio idóneo para catequizar, construir puentes de comunión con los alejados y recordar que el amor misericordioso de Dios no se detiene ante las fronteras del mundo virtual.

22 de junio de 2026
Fuente: Celam
CEV Medios