Papa León XIV en el Ángelus: La vida de oración y contemplación nos transforma en apóstoles auténticos

22
Jun
2026

El Papa León XIV exhortó a la Iglesia universal a intensificar su comunión con el Señor. Esta petición a través de la vida de oración y contemplación, recordando que la fecundidad de la misión evangelizadora no proviene de planes humanos. Tampoco de las metodologías, sino de la gracia del Espíritu Santo y de un testimonio coherente.

La escucha del corazón como motor de la misión

Durante la celebración del XII domingo del Tiempo Ordinario, el Sucesor de Pedro se dirigió a los peregrinos desde la ventana del Palacio Apostólico. Desde allí para rezar la oración mariana del Ángelus en la Plaza de San Pedro. En su alocución previa, el Pontífice meditó sobre el Evangelio de San Mateo, donde el Señor Jesús envía a los doce Apóstoles exclamando: “Lo que les digo en la oscuridad, díganlo a la luz, y lo que les digo al oído, pregónenlo desde la azotea”. Al respecto, Su Santidad precisó que este mandato expresa el vínculo indisoluble que existe entre el recogimiento interior y el anuncio kerigmático.

“Establece una relación entre lo que escuchamos “al oído”, es decir, en lo secreto del corazón, y lo que estamos llamados a proclamar a todos. Recordándonos que el anuncio del Evangelio es ante todo compartir un encuentro personal con Él, único para cada quien”.

Asimismo, el Obispo de Roma subrayó que el fruto de la labor misionera no responde prioritariamente a las plataformas comunicacionales. En es sentido, explica que responde a la presencia e iniciativa del Altísimo:

“La fuerza del apostolado, más allá de las técnicas y los instrumentos, se basa en la obra del Espíritu Santo en nosotros y en la autenticidad de nuestra respuesta”.

Cultivar la vida de oración y contemplación en la cotidianidad

En sus palabras dominicales, el Papa profundizó en la dimensión mística de la fe. Aclarando que esta búsqueda no es un privilegio de la vida consagrada o monástica, sino una vocación universal para todo bautizado en sus deberes diarios:

“No hay que pensar en el “contemplar” como una experiencia exclusiva, reservada a algunos santos o a los monjes y a los ermitaños. Todos podemos hacerlo, esforzándonos por dedicar, entre los compromisos de cada día, momentos de quietud para permanecer en silencio ante Dios. También, escuchar su voz, encomendarle nuestras alegrías y nuestras preocupaciones, y revisar con Él nuestra vida”.

De igual manera, enfatizó que regalarle un espacio diario al Creador consolida en la Iglesia una «fe firme y madura». Forjando testigos creíbles y plenamente libres. Este hábito espiritual moldea a hombres y mujeres aptos para irradiar la verdad evangélica en los diversos ámbitos sociales, sosteniendo el testimonio cristiano incluso en las realidades donde la Verdad divina es rechazada o incomprendida.

Firmeza en la fe ante las dificultades del mundo actual

Por otra parte, León XIV argumentó que el texto de San Mateo fue dirigido a comunidades primitivas que padecían tribulaciones severas, expuestas al desaliento, el cansancio y el miedo debido a las persecuciones, un panorama doloroso que se replica hoy en la Iglesia sufriente de varias naciones: “Tanto hoy como ayer, es difícil permanecer fieles a las enseñanzas de Jesús y anunciar su Palabra: responder al odio con el amor, a la prepotencia con la mansedumbre, al desánimo con la perseverancia”.

Finalmente, hizo un vehemente llamado a robustecer nuestra vida de oración y contemplación arraigada en el Señor, puesto que esta íntima unión concede la fortaleza espiritual para perseverar en el anuncio de la esperanza, la caridad y la reconciliación, virtudes de las cuales el mundo contemporáneo tiene profunda necesidad.

22 de junio de 2026
Fuente: Vatican News
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