Con un profundo llamado a caminar juntos como esencia de la vida eclesial, Mons. Aurelio Pesoa Ribera OFM, obispos del Vicariato Apostólico del Beni y presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana, presidió la misa inaugural del Encuentro Regional de países Andinos del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam), que se desarrolla en la Casa de Retiros Cardenal Clemente Maurer.
Desde el inicio de su homilía, el prelado compartió el sentido espiritual del encuentro: “Nos reunimos bajo el soplo del Espíritu Santo con el corazón encendido por el caminar juntos. No estamos aquí para cumplir una agenda burocrática, sino para inaugurar un tiempo de gracia”.
La sinodalidad en la realidad de la región andina
En su reflexión, Mons. Pesoa contempló la realidad social y política que atraviesan las naciones de la región andina, señalando que los pueblos cargan “profundas heridas sociales, políticas” y diversos sufrimientos que permanecen en el corazón de las comunidades. Sin embargo, resaltó también “la reserva espiritual de nuestros pueblos”, capaz de sostener la esperanza y la fraternidad.
A la luz de la Palabra de Dios, señaló que la sinodalidad ha sido el gran tema de reflexión en las Iglesias locales durante el último año y recordó que “caminar juntos no es una moda, sino la esencia misma de nuestra fe”.
Una santidad comunitaria para avanzar en sinodalidad
Comentando la primera carta de San Pedro, remarcó el llamado universal a la santidad. Desde ahí, sostuvo que “la comunión es el antídoto contra la fragmentación, contra toda polarización y el dolor fruto de los conflictos que sufren nuestros pueblos”.
Mons. Pesoa insistió en que la experiencia cristiana no puede vivirse de manera individualista. “La santidad cristiana es esencialmente comunitaria”, dijo, recordando incluso una expresión conocida en los cursillos de cristiandad: “Nos salvamos y nos santificamos caminar juntos, pero en gracia”. El obispo recordó además que “no podemos caminar con Cristo si caminamos separados de nuestros hermanos”.
Una Iglesia que escucha y da protagonismo a todos
Por ello, exhortó a los participantes del encuentro a dejar de lado todo aquello que se opone a la comunión y a renovar el compromiso de caminar juntos: “La sinodalidad exige una participación activa y real de todos los bautizados”.
Explicó que participar significa “poner nuestros carismas al servicio de los demás” y que la Iglesia sinodal debe caracterizarse por “la escucha mutua y el servicio que transforma nuestras relaciones”. El obispo insistió en que una Iglesia sinodal en la región debe abrir espacios reales para todos los sectores del Pueblo de Dios: “Una Iglesia sinodal en la región bolivariana debe dar protagonismo a los laicos, a las mujeres, a las comunidades indígenas, a los afrodescendientes y a los jóvenes”.
El impulso misionero y la conversión pastoral
Indicó que la comunión y la participación tienen “un norte claro”, que es la misión evangelizadora. En esa línea, resaltó que el Espíritu Santo “nos da la suficiente energía para anunciar la buena nueva de Jesucristo” y aseguró que “no hay vida sinodal sin un impulso misionero que nos desacomode”.
El obispo exhortó a vivir una auténtica conversión pastoral y espiritual. “El camino sinodal nos exige una conversión de mente y corazón”, expresó, insistiendo en que los desafíos actuales requieren nuevas respuestas y nuevas formas de presencia eclesial. “Este encuentro es una invitación a la conversión pastoral”, subrayó. Y agregó: “No podemos responder a los desafíos de hoy con los métodos del ayer”.
Mons. Aurelio Pesoa concluyó su homilía poniendo el camino regional bajo la protección de la Virgen María: “Que María, Madre de la Iglesia, guíe los pasos de cada uno de nosotros y también los pasos de nuestra Iglesia bolivariana. Dios nos bendiga y Dios siempre nos acompañe. Así sea”.
27 de mayo de 2026
Fuente: Celam
CEV Medios




