Cardenal Parolin: Fe y conciencia cívica son los pilares de la renovación social

23
Jun
2026

El Cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolin, fue incorporado como miembro honorario de la Academia del Reino de Marruecos en Rabat. En su alocución, titulada «Creyentes y ciudadanos: Construyendo juntos la fraternidad humana tras 50 años de relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y Marruecos», el purpurado remarcó que la fe y la conciencia cívica se complementan de manera natural. Advirtió que la mera tolerancia jurídica es insuficiente y que se debe avanzar hacia una auténtica fraternidad humana arraigada en el espíritu, evitando que las relaciones sociales se degraden en una visión netamente utilitaria.

Medio siglo de lazos entre la Santa Sede y Marruecos

Al transmitir las bendiciones del Papa León XIV, el Cardenal Parolin celebró el «Jubileo de Oro» de los vínculos diplomáticos entre ambas naciones, iniciados en 1976. Destacó el respeto mutuo que ha guiado estas cinco décadas de historia compartida y subrayó que la religión debe consolidarse siempre como un baluarte frente al extremismo y nunca como un factor de división, un principio fundamental que sostiene el camino hacia la fraternidad humana.

Un camino histórico de encuentro interreligioso

Este compromiso se refleja en hitos históricos específicos: la visita del Rey Hassan II al Vaticano en 1980, el viaje de San Juan Pablo II a Marruecos en 1985 —primer encuentro de un Pontífice con la juventud musulmana— y la visita apostólica del Papa Francisco en 2019. Estos acontecimientos históricos consolidan la base de una diplomacia orientada enteramente al bien común.

El llamado a la compasión activa de las naciones

El Secretario de Estado evocó el histórico Documento sobre la Fraternidad Humana para la Paz Mundial y la Convivencia Común, suscrito en Abu Dabi en 2019. Este magisterio recuerda que el Creador dotó a todos los hombres de la misma dignidad. Por lo tanto, se exige de los Estados una compasión activa y una solidaridad renovada para afrontar las crisis internacionales bajo el principio de la fraternidad humana.

Una hermandad fundamentada en la vida espiritual

La fe se convierte en el cimiento de la justicia cuando se traduce en servicio concreto a la comunidad. Citando los consensos entre el Papa Francisco y el Rey Mohammed VI, el Cardenal recordó que la espiritualidad debe manifestarse en obras. Del mismo modo, hizo eco de las recientes palabras del Papa León XIV en el Jubileo de los Gobiernos, ratificando que la experiencia de Dios es fuente de bondad y que, sin este sustento espiritual, la fraternidad humana corre el riesgo de desvanecerse.

La indisoluble unión entre fe y ciudadanía

Para edificar una sociedad sana, la fe y la ciudadanía deben marchar juntas. El Cardenal Parolin reiteró la urgencia de transitar de la tolerancia pasiva a la acogida fraterna, recordando que el nombre de Dios jamás puede justificar el odio. En este sentido, encomió la Declaración de Marrakech de 2016, mediante la cual Marruecos ratificó la protección y los derechos de las minorías religiosas bajo un enfoque inclusivo.

El valor pastoral del diálogo interreligioso

La construcción de la paz global requiere un diálogo interreligioso constante. Al valorar los esfuerzos de Marruecos, el Cardenal aludió a la convivencia histórica de mezquitas, iglesias y sinagogas en el Reino africano. Para la Santa Sede, esta «diplomacia del encuentro» es clave, ya que la dignidad humana es un don sagrado otorgado por Dios a su imagen y semejanza, no una concesión estatal.

Respuestas ante los desafíos globales contemporáneos

Frente al drama de la migración, se destacó el Pacto de Marrakech como una guía para proteger e integrar a los migrantes en el espíritu de la fraternidad humana. Igualmente, vinculó la encíclica Laudato si’ con el liderazgo ecológico de Marruecos en energías renovables. Finalmente, ante la aceleración tecnológica, propuso como brújula la encíclica Magnifica Humanitas, reafirmando que la dignidad del ser humano es ontológica, primordial y superior a cualquier creación técnica.

La educación como baluarte de las nuevas generaciones

Para contrarrestar los extravíos del mundo moderno, el Cardenal señaló que la educación de la juventud es la piedra angular indispensable. Esta formación integral es el único escudo capaz de resguardar a los jóvenes frente al nihilismo y el fanatismo, preparándolos para ser auténticos constructores de la sociedad del mañana.

Testimonio vivo de paz y concordia

El purpurado concluyó aseverando que la unión de la conciencia cívica y la fe transforma profundamente las estructuras sociales. Advirtió que la paz auténtica no surge de acuerdos pragmáticos y pasajeros, sino de una perseverante cultura del diálogo que garantice las libertades fundamentales. Expresó su esperanza de que la Santa Sede y Marruecos sigan ofreciendo al mundo un testimonio radiante de fraternidad humana.

23 de junio de 2026
Fuente: Vatican News
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