Categoría: Iglesia en Latinoamérica

24
Mar

San Óscar Romero, pastor del diálogo y de la no violencia

Vaticano.- Hace 42 años, el lunes 24 de marzo de 1980, al final de la tarde, el entonces arzobispo de San Salvador, Monseñor Oscar Arnulfo Romero, celebraba la Eucaristía en la capilla del hospital Divina Providencia, un hospital de enfermos terminales de cáncer. Un disparo al corazón, ejecutado por un sicario, acabó con su vida. La cercanía a la gente, a los pobres, a los campesinos, a los trabajadores, es una constante que encontramos en la vida de Monseñor Romero. Su trabajo en San Miguel, Santiago de María y finalmente en San Salvador da testimonio de ello. La miseria en que vivían las grandes mayorías, la difícil situación social y los reclamos por una mayor justicia y bienestar impactaron en la fe profunda de Romero y en la lectura que él hace de la Palabra de Dios, de manera que fe en Dios y la vida de las personas se volvieron elementos inseparables de su predicación y acción pastoral. El asesinato del padre Rutilio Grande S.J. y el de otros muchos sacerdotes y religiosas, puso en evidencia hasta donde eran capaces de llegar los poderes económicos, políticos y militares de El Salvador quienes buscaban preservar sus privilegios. Romero fue consciente de ello. La conversión, un llamado a ser hermanos La invitación a la conversión es una de las columnas fundamentales de la acción pastoral de Romero. Recordamos la homilía del 23 de septiembre de 1979, cuando llama a la conversión a los ricos: “Despójense a tiempo. Todavía pueden compartir como hermanos. Si no lo hacen ahora, después los despojarán a la fuerza”. De esta manera,cuestiona la absolutización de la riqueza y de la propiedad privada y llama a un cambio de vida. San Óscar Romero en el discurso en la Universidad de Lovaina, cuando recibió el doctorado honoris causa afirmó: “Pecado es aquello que dio muerte al Hijo de Dios, y pecado sigue siendo aquello que da muerte a los hijos de Dios”. De esta manera define lo que es el pecado y sus implicaciones en la sociedad humana, de manera que la conversión trae como consecuencia la vida de los seres humanos y no su muerte. Los sueños de Monseñor Romero La Palabra de Dios es una invitación a la conversión que trae como fruto primero, la hermandad, así lo define Romero en su homilía del 27 de enero de 1980: “¡Qué otra cosa quiere la palabra de Dios, en este ambiente salvadoreño, sino la conversión de todos para que nos sintamos hermanos!” Esta conclusión, el hecho de experimentar que somos hermanos es central en la construcción de unas estructuras y relaciones sociales según la Palabra de Dios. Esto nos lleva a pensar y organizar la sociedad con otros valores, donde la vida y el bienestar de todos sean elementos decisivos. San Óscar Romero creyó profundamente en una sociedad plural, así lo testimonia en su homilía del 29 de mayo de 1977: “Unidad quiere decir pluralidad, pero respeto al pensamiento de los otros, crear una unidad que es mucho más rica que mi solo pensamiento”. La búsqueda de la equidad es otro elemento central en el sueño de Romero, por eso el 16 de diciembre de 1979 afirmó: “No hay hombres de dos categorías. No hay unos que han nacido para tenerlo todo y dejar sin nada a los demás; y una mayoría que no tiene nada y que no puede disfrutar de la felicidad que Dios ha creado para todos. Esta es la sociedad cristiana que Dios quiere: en que compartamos el bien que Dios ha dado para todos”. Finalmente, ante la creciente efervescencia social que parecía encontrar en el enfrentamiento armado la solución de todos los problemas, monseñor Romero declaró el 10 de febrero de 1980: Creemos firmemente en la paz y, por eso voy a terminar por donde comenzamos. Dios nos llama a construir con él nuestra historia. Y la construcción de Dios no quiere ser sobre sangre y dolor; quiere ser una construcción de hijos de Dios que hagan valer la característica más propia del hombre: la razón y la libertad iluminada por la bondad.” Ante las guerras que vivimos en Europa, África y otras partes del mundo, las palabras de Romero resuenan siempre actuales. La violencia de las armas no trae ningún bienestar a los seres humanos. El Papa Francisco durante el Ángelus del pasado 23 de marzo de este año declaró: “Pidamos al Señor de la vida que nos libre de esta muerte de guerra. Con la guerra se pierde todo. En una guerra no hay victoria: todo está derrotado. Que el Señor envíe su Espíritu para hacernos comprender que la guerra es una derrota para la humanidad, para hacernos comprender que la guerra debe ser derrotada”. Celebran a San Óscar Romero en la ciudad de Milán La comunidad de salvadoreños residentes en Milán celebrarán a San Romero de América. Para Rosy Figueroa se trata de “mantener vivo el legado que nos dejó monseñor Romero y seguir con las enseñanzas como por ejemplo, la opción por los pobres y la justicia”. Uno de los desafíos que Rosy Figueroa identifica para los salvadoreños que han migrado a Italia es el dar a conocer y profundizar en la figura del santo salvadoreño. Para ello han involucrado a los jóvenes, quienes realizarán un Vía Crucis Romeriano el próximo domingo por la mañana en el centro Schuster de Milán. El joven Pier López, miembro de la comunidad cristiana declaró que, para él, “monseñor Romero fue un santo que luchó por la unidad en El Salvador. Para él no había diferencia entre ricos y pobres y lo que más me ha impactado es que dio la vida por su país”. Prensa CEVNota de prensa de Vatican News24 de marzo de 2022

22
Mar

Praedicate Evangelium: Cada cristiano es un discípulo misionero

Vaticano.- La Sala de Prensa de la Santa Sede organizó, este lunes 21 de marzo, una conferencia de presentación de la Constitución Apostólica Praedicate Evangelium sobre la Curia Romana y su servicio a la Iglesia en el mundo, promulgada el 19 de marzo por el Papa Francisco. El proceso de redacción del documento, la sinodalidad y el rol de los laicos en posiciones de gobierno estuvieron al centro de las reflexiones. En la mañana de este lunes 21 de marzo, en la Sala de Prensa de la Santa Sede tuvo lugar la conferencia de presentación de la Constitución Apostólica Praedicate Evangelium sobre la Curia Romana y su servicio a la Iglesia en el mundo. Este texto fue promulgado por el Papa Francisco el sábado 19 de marzo, en la Solemnidad de San José, Patrono de la Iglesia universal. Con la entrada en vigor del susodicho documento, que será el 5 de junio (Solemnidad de Pentecostés), queda totalmente abrogada y sustituida la Constitución Apostólica Pastor Bonus y se completa así la reforma de la Curia Romana. El primer expositor fue el Cardenal Marcello Semeraro, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos. El purpurado detalló los contextos históricos en que se promulgaron los antecedentes de esta Constitución Apostólica y profundizó en la naturaleza de la Curia Romana. En este sentido, enfatizó que el Concilio Vaticano II recuerda que la Curia es una realidad de servicio, un instrumento que colabora y ayuda al Papa en el gobierno de toda la Iglesia. “Escribe el Concilio que, ‘en el ejercicio de su suprema, plena e inmediata potestad sobre toda la Iglesia, el romano Pontífice se vale de los dicasterios de la Curia Romana” (Christus Dominus, 9). “Se trata de un principio fundamental”, aclaró Semeraro. El Prefecto añadió que, en consecuencia, los diversos dicasterios «realizan su trabajo en su nombre y en su autoridad (nomine et auctoritate illius), en beneficio de las Iglesias y al servicio de los sagrados pastores (in bonum Ecclesiarum et in servitium Sacrorum Pastorum)». Semeraro también recapituló los doce criterios guía de la reforma que fueron explicados por el Papa, entre otras ocasiones, el 22 de diciembre de 2016: individualidad, pastoralidad, misionariedad, racionalidad, funcionalidad, modernidad, sobriedad, subsidiariedad, sinodalidad, catolicidad, profesionalismo, gradualidad, y se detuvo en algunos. El segundo ponente, Mons. Marco Mellino, Secretario del Consejo de Cardenales, articuló su alocución en seis puntos: elaboración del texto, la Constitución como la “pieza” que concluye la reforma de la Curia, el título de Praedicate Evangelium como indicador de una perspectiva, el rol de servicio de la Curia, la sinodalidad y la corresponsabilidad en la comunión. Para entender el camino hasta este documento, Mellino tomó como punto de partida una frase del Papa Francisco en la exhortación apostólica Evangelii gaudium: “También el papado y las estructuras centrales de la Iglesia universal necesitan escuchar el llamado a una conversión pastoral”. Secundando este espíritu, dijo Mellino, también en fuerza del mandato y de las precisas indicaciones que las Congregaciones generales celebradas en los días anteriores al Cónclave habían puntualizado para el nuevo Pontífice que sería elegido, el Santo Padre, en estos años, asistido por el Consejo de Cardenales, discutió y reflexionó largamente en los últimos años, con la intención de proponer una revisión a la Pastor Bonus. Además, el Papa ha escuchado las observaciones, opiniones, sugerencias y peticiones de los responsables de los dicasterios de la Curia Romana, reuniéndose con ellos personalmente en las sesiones del Consejo de Cardenales, pero también celebrando reuniones interdicasteriales y un Consistorio de Cardenales (12 y 13 de febrero de 2015). También ha tenido en cuenta las opiniones y sugerencias de los episcopados locales y otros. De este modo, junto con el Consejo de Cardenales, ha madurado una visión de conjunto que ha ido tomando forma en un proyecto de reforma del que el texto promulgado es el resultado. Es el resultado de un proceso de elaboración en el que se han dado una serie de pasos en línea con el principio de que «una Iglesia sinodal es una Iglesia que escucha». Casi cinco años después del inicio de los trabajos (28 de septiembre de 2013), las diversas consideraciones maduradas en las reflexiones y discusiones abordadas en las sesiones del Consejo de Cardenales condujeron a la redacción de un primer borrador (fechado entre septiembre y diciembre de 2018), que en la redacción de sus diversas partes, además de la elección de la continuidad ideal con la Constitución Apostólica Pastor Bonus, contenía los criterios y principios rectores de la nueva estructura constitucional. Este texto fue cuidadosamente revisado y discutido en las sesiones de febrero y abril de 2019 del Consejo de Cardenales, y luego sometido a consulta de todos los Superiores de los Dicasterios e Institutos de la Curia Romana y de las Instituciones relacionadas con la Santa Sede. También se envió a todas las Conferencias Episcopales, Patriarcados e Iglesias Mayores Arzobispales; a las Representaciones Pontificias; a todas las Universidades Pontificias presentes en Roma y a algunas de las de los distintos continentes indicadas personalmente por el Santo Padre; a algunas Agencias de Información elegidas por áreas continentales y lingüísticas. Recogidas todas las observaciones y propuestas recibidas de esta consulta, el Santo Padre y el Consejo de Cardenales, en las sesiones de junio y septiembre de 2019, examinaron, discutieron y votaron cada una de las enmiendas, llegando así a la redacción de un texto que, en octubre de 2019, se sometió de nuevo a la consulta de algunos de los Jefes de Dicasterio de la Curia Romana y en enero de 2020 se envió a los Cardenales residentes en Urbe para que dieran su opinión junto con las posibles sugerencias. Todas las enmiendas recibidas de esta segunda consulta se sometieron de nuevo a examen, debate y votación, en parte en la sesión del Consejo de Cardenales celebrada en febrero de 2020, y las restantes, que no pudieron tener lugar en las sesiones programadas debido a la pandemia, se examinaron por vía electrónica. El resultado de sus trabajos fue un proyecto de texto, fechado el 8 de junio de

22
Mar

Encuentro Eclesial virtual de América Latina y el Caribe: recuperar lo vivido y avanzar en el camino del Sínodo

Bogotá. El próximo 30 de marzo, el Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), en una tentativa de retomar el proceso de la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe ha convocado el primer “Encuentro Eclesial virtual de América Latina y el Caribe”. Se quiere establecer un puente entre los 41 desafíos de la Asamblea Eclesial y el Sínodo sobre la Sinodalidad. Aprender de Aparecida Según el padre David Jasso, “somos una Iglesia en camino, de discípulos y misioneros de Jesús, quien se hizo llamar ‘el Camino’”. Para el Secretario General Adjunto del Celam, “la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe fue un paso en este itinerario pastoral al que nos llamó el Papa, pues todavía hay mucho que aprender de Aparecida como acontecimiento eclesial”. En ese sentido, el presbítero mexicano destaca que “fruto del discernimiento comunitario de la Asamblea Eclesial tenemos desafíos pastorales que buscamos atender, acompañando a las personas, familias y comunidades del Continente”. Para ello, “este Encuentro Eclesial nos dará la oportunidad de modo virtual de coincidir recuperando la experiencia de la Asamblea Eclesial y aquello más significativo para cada uno”, reitera el padre Jasso, que hace ver no se puede “dejar de lado la ocasión para mirar animarnos en el proceso sinodal que estamos viviendo juntos”. Semilla de transformación Para la Hna. Daniela Cannavina, la Asamblea Eclesial es un “signo de alinearnos con el camino sinodal de la Iglesia Universal, que llegó a su momento cumbre cuando en noviembre pasado, vivimos dicho evento como un Kairós para la vida de nuestro continente”. Para la Secretaria General de la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosas y Religiosos (CLAR), “esta Asamblea, llamada ‘desborde del Espíritu’, suscitó un acontecimiento inédito que, si bien contiene en sus entrañas algo nuevo que aún no vislumbramos acabadamente, es semilla de transformación. Por eso esta Asamblea se convirtió para muchos en una tierra de promisión, de la que se espera frutos de conversión”. Según la religiosa, “este acontecimiento no emergió de manera espontánea, el camino se fue construyendo in crescendo con muchas expectativas y tensión hacia una novedad que comenzaba a despuntar”. Después de cuatro meses, “seguimos expectantes por lo que acontecerá como proyección”, afirma. Y ahora, ¿cómo sigue todo esto? En ese sentido, recogiendo voces que le han llegado en este tiempo, afirma que “muchos creen que, con la celebración de la Asamblea y los 12 desafíos pastorales prioritarios, ya llegamos a término”, a lo que se une para otros que “se cerró la página del Discernimiento para el Camino, y se abrió el Vademecum para el Sínodo de la Sinodalidad”. También se refiere a quienes sienten un vacío proyectivo y se preguntas “y ahora, ¿cómo sigue todo esto?”, y a quienes “no se enteraron aún que tenemos por delante 41 desafíos por abrazar, y temen que los 12 desafíos prioritarios dejen en el recuerdo a aquellos más relevantes que tocan aspectos medulares en orden a la misión, a la transformación de estructuras, modos de proceder, métodos de discernimiento y estilos de vida”. También recoge las voces de quienes “cuestionaron la poca participación en la Asamblea de voces laicales o representantes de los márgenes”, lo que desafía a la Iglesia a “atrevernos a incorporar social y eclesialmente otras voces y saberes, otras perspectivas e interpretaciones, evitando el temor a lo diverso”. Traducir la escucha en una conversión eclesial También reflexiona sobre los pasos en vista de la operatividad de la Asamblea en las instituciones, algo que es dificultado por el desconocimiento del proceso, la poca participación de los obispos antes y durante, lo que debe dificultar la animación de lo que viene. También recoge las preguntas de quienes cuestionan si se traduce la escucha en un cambio, en una transformación, en una conversión eclesial, como también de quienes buscan qué hacer con lo discernido comunitariamente. También hay quienes esperaban una mayor difusión de las conclusiones, evitando “seguir quedando en el mismo punto clerical de partida”. Pero al mismo tiempo “se valora grandemente el esfuerzo, la apuesta eclesial, la iniciativa de una experiencia sinodal que deja su impronta y vuelve a hacer visible la rica tradición que acompaña a la Iglesia Latinoamericana, y que ha marcado la identidad de la Iglesia en el Continente desde los primeros tiempos de la Evangelización”. Apuntalar la incidencia Finalmente, ante quienes aguardan resultados, un Documento final a ejemplo de las Conferencias Generales, la Hna. Daniela destaca la urgencia de “ayudar a apuntalar la incidencia en la pastoral, las interpelaciones emergentes ante lo compartido, discernido y reflexionado como Pueblo de Dios, así como los desafíos a responder en esta hora histórica”. Frente al encuentro del día 30, Mons. Jorge Eduardo Lozano, afirma que “la experiencia de la Asamblea Eclesial que estamos viviendo, que ha tenido varias fases, una de las más conocidas o importantes del 21 al 28 de noviembre, y los desafíos que allí se elaboraron, son un campo sembrado más que propicio para esta experiencia de Iglesia sinodal”. Sin olvidar que se trata de “una experiencia sinodal en un camino sinodal que está llevando adelante la Iglesia universal”, según el Secretario General del Celam. Prensa CEVNota de prensa CELAM22 de marzo de 2022

22
Mar

Cardenal Parolin: «La guerra es un estrago, si hay voluntad la paz es posible»

En el marco de la inauguración del nuevo Centro Bambino Gesù de Passoscuro, Roma, el cardenal secretario de Estado del Vaticano volvió a hablar sobre la urgencia de negociar el conflicto en Ucrania el cual define como un «estrago». Vaticano. El cardenal secretario de Estado del Vaticano habló nuevamente sobre la urgente necesidad de negociar el conflicto en Ucrania, reiterando la voluntad de la Santa Sede de contribuir a la mediación. El purpurado respondió las preguntas de los periodistas en el marco de la inauguración del nuevo centro infantil para cuidados paliativos «Bambino Gesù» de Passoscuro, Roma, en el que también se encuentran niños ucranianos. Durante esta visita, Parolin expresó la profunda consternación que le ha causado ver la condición de enfermos y refugiados que viven estos pequeños: «Estos niños ucranianos que también están aquí, nos han mostrado algunas fotografías, y la situación de la guerra es algo realmente inaceptable… Debido a «sueños» de no sé qué tipo, las consecuencias luego las pagan las personas y los más débiles, los más vulnerables». Al hablar de «sueños», el cardenal hace referencia a las ambiciones que durante 27 días han desatado un infierno en Europa del Este, y que el Secretario de Estado califica de «estrago». «Creo que todos estamos perdidos ante lo que ha ocurrido y sigue ocurriendo, sin saber lo que nos depara el futuro, esperando lograr que se ponga fin a este estrago y que consigamos, en primer lugar, detener la guerra y, después, iniciar negociaciones que puedan conducir a una solución», declaró. La «buena voluntad» de la paz Asimismo, el Papa Francisco ha repetido sin cesar que la Santa Sede está dispuesta a hacer todo lo posible para detener la guerra y el cardenal Parolin también lo reafirma, subrayando que se necesitan intenciones reales para un avance: «Siempre existe la posibilidad de encontrar una solución, una solución que sea honorable para todos, basta con tener la buena voluntad de hacerlo. Creo que en este caso se necesita mucha buena voluntad. La alternativa es la guerra, la alternativa es la violencia, la alternativa es la muerte. Insistimos en que debe haber negociaciones, y estamos dispuestos a hacerlo en la medida en que las partes crean que también pueden aprovechar nuestra colaboración para ayudar a poner fin a esta guerra». Prensa CEVNota de Vatican News22 de marzo de 2022

21
Mar

Carta a los sacerdotes con ocasión del Sínodo: que la Iglesia sea una casa acogedora

Vaticano.- El Secretario General del Sínodo de los Obispos y el Prefecto de la Congregación para el Clero escriben a todos los sacerdotes del mundo exhortándoles a continuar sin miedo el camino de la escucha del Pueblo de Dios, arraigados en la Palabra y superando el riesgo de la autorreferencialidad, el inmovilismo y el intelectualismo Una casa acogedora, de puertas abiertas, habitada por el Señor y animada por relaciones fraternas: este es el verdadero rostro de la Iglesia que el Papa se propone mostrar a través del proceso sinodal. Así lo han recordado el secretario general del Sínodo de los Obispos, el cardenal Mario Grech, y el prefecto de la Congregación para el Clero, monseñor Lazarus You Heung sik, en una carta dirigida a todos los sacerdotes del mundo. Evitar el formalismo, el intelectualismo y el inmovilismo El texto reitera la urgencia de la fraternidad en el mundo, que anhela sin quererlo el encuentro con Jesús. La escucha del Espíritu, junto con todo el Pueblo de Dios, es el método para «renovar nuestra fe y encontrar nuevas formas y lenguajes para compartir el Evangelio». Pone de manifiesto -como ya ha hecho Francisco- los riesgos del “formalismo, que reduce el Sínodo a un eslogan vacío, el intelectualismo, que hace del Sínodo una reflexión teórica sobre los problemas, y el inmovilismo, que nos aferra a la seguridad de nuestros hábitos para que nada cambie – es importante abrir el corazón y escuchar lo que el Espíritu sugiere a las Iglesias».  Corresponsabilidad en la evangelización Seguros de la riqueza de las experiencias de sinodalidad vividas en esta fase diocesana, Grech y You Heung invitan a los sacerdotes a no considerar el camino sinodal como una carga más de trabajo pastoral, una cosa más que hacer, sino que los animan a utilizar esa mirada contemplativa que se complace en observar los brotes que ya están surgiendo espontánea e informalmente. El otro temor que hay que disipar – advierten los autores de la carta – se refiere al papel del liderazgo y a la identidad específica de los ministros ordenados. Qué será de ellos, cabe preguntarse. Aquí se invita a «descubrir cada vez más la igualdad fundamental de todos los bautizados y de estimular a todos los fieles a participar activamente en el camino y la misión de la Iglesia». En definitiva, la palabra clave es la corresponsabilidad en la evangelización.  Escucha mutua para la aceptación mutua Enraizar la Palabra de Dios en la vida es esencial, de lo contrario se corre el riesgo de caminar en la oscuridad y que las reflexiones se conviertan en ideología. La escucha del otro debe conducir a la aceptación mutua: esto es lo que se subraya de nuevo en el texto, que también advierte del riesgo de la autorreferencialidad. En esencia, es necesario sentirse como una sola familia, empezando por los propios sacerdotes. «Cuidar que el viaje no nos lleve a la introspección, sino que nos estimule a salir al encuentro de todos», destaca otro pasaje en el que se citan la Evangelii gaudium y Fratelli tutti, así como aquel conocido sueño de la Iglesia en salida, con el fuego de la caridad y la brújula de la Palabra.  Prensa CEVNota de prensa de Vatican News21 de marzo de 2022

18
Mar

Guerra en Ucrania. Cardenal Tagle: ningún arma puede matar la esperanza

Entrevista con el Presidente de Caritas Internationalis sobre el conflicto en Ucrania, la gran prueba de solidaridad de Europa y los testimonios de humanidad que dan esperanza incluso en un tiempo marcado por el sufrimiento y el dolor. Vaticano. Bajo las bombas, pero trabajando sin parar. Así es como los trabajadores de Cáritas están llevando ayuda a los necesitados en Ucrania, devastada por la agresión militar rusa. A pesar de las dificultades sobre el terreno, Cáritas Ucrania y Cáritas-Spes Ucrania siguen atendiendo a la población. Desde el comienzo del conflicto, se ha prestado asistencia a más de 160.000 personas. Estos van desde la distribución de alimentos hasta la provisión de refugio, pero también la asistencia psicológica. Todas las organizaciones de Cáritas en Europa, y en particular en aquellos países -como Polonia, Rumanía, Moldavia, Hungría y Eslovaquia- que han recibido el mayor número de refugiados que huyen de la guerra, también han realizado esfuerzos extraordinarios. Pedimos al Presidente de Caritas Internationalis y Prefecto de «Propaganda Fide», Luis Antonio Tagle, que se detenga en este compromiso en un mundo que, apretujado entre pandemias y conflictos, tiene dificultades para mirar al futuro con confianza. Cardenal Tagle, desde hace dos años la humanidad se enfrenta a la pandemia del Covid-19. Ahora la guerra en Ucrania, desatada por Rusia con el temor -de muchos- de un nuevo conflicto mundial. ¿Dónde podemos encontrar la esperanza ante un tiempo que parece tan angustioso? Como cristianos debemos confiar en que la esperanza está siempre en Dios. En este tiempo de Cuaresma, la Iglesia -a través de las lecturas- nos invita a renovar nuestra esperanza en Jesucristo. Y esta esperanza significa el triunfo del amor, de la misericordia. Ahora estamos viendo concretamente los signos de esta esperanza. Ninguna pistola puede matar la esperanza, la bondad del espíritu en una persona humana. Hay muchos testimonios al respecto. La esperanza en Jesucristo y en su resurrección es verdadera y puede verse en el testimonio de tantas personas. En el Ángelus del domingo pasado, el Papa Francisco habló de «una agresión militar inaceptable». El 6 de marzo dijo que esto «es una guerra», no «una operación militar especial». Como filipino, y por tanto no europeo, ¿qué emociones siente ante una guerra en el corazón de Europa? En primer lugar, la tristeza. Me siento triste viendo las fotos, escuchando las noticias y estando cerca de este lugar donde hay guerra. Me siento triste y también un poco confundido, ¡porque la humanidad no ha aprendido las lecciones de la historia! Después de tanta guerra y destrucción, ¡seguimos siendo tan duros de corazón! Cuando escucho las historias de mis padres, que vivieron la Segunda Guerra Mundial, no puedo imaginarme, ¡ni siquiera imaginarme! – la pobreza, el sufrimiento que soportaron. Esa generación todavía lleva las heridas de la guerra en su cuerpo y todavía tiene un estado de ánimo herido. ¿Cuándo, cuándo aprenderemos? Estos son mis sentimientos. Esperamos realmente aprender de las lecciones de la historia. Caritas Internationalis nació hace 70 años para hacer frente a las necesidades humanitarias surgidas de la Segunda Guerra Mundial. En la actualidad, ¿cuál es el mayor reto de la red Cáritas en relación con el conflicto de Ucrania? Me parece que el mayor reto de la red, de la familia Cáritas, está inscrito en su misión. La misión es siempre recordar al mundo que todo conflicto, toda catástrofe tiene un rostro humano. La respuesta de Cáritas es siempre humanitaria. Por ejemplo, el conflicto de Ucrania y otros países del mundo suelen presentarse como conflictos políticos y militares, ¡pero se olvidan de las personas! Con nuestra misión, Cáritas recuerda al mundo que la guerra no es una cuestión militar o política, sino ante todo una cuestión humana. El pueblo ucraniano está dando un increíble testimonio de valentía, mientras que los países vecinos -en particular Polonia y Rumanía- están ofreciendo un testimonio de solidaridad excepcional. ¿Qué lección podemos aprender nosotros, que estamos «cerca» pero todavía lejos de esta guerra en Ucrania? Debemos agradecer el testimonio de las personas de Ucrania y de otros países vecinos, y también de los más lejanos, que están enviando ayuda y ofreciendo asistencia. La lección para mí es ésta: en el desierto de la violencia, la persona humana tiene la capacidad de ser buena. La lección para mí es que incluso en una situación mala como la guerra, puede surgir una humanidad mejor. Pero hay un reto: la formación del corazón, de la mente. ¿Cómo empiezan los conflictos? En el corazón, en las decisiones de las personas. La lección está en la forma en que las familias forman a sus hijos en los valores del respeto a los demás, de la escucha, de la compasión, de la elección de un camino de justicia, del diálogo en lugar de la venganza, de la violencia. ¿Hay alguna historia, alguna imagen de esta guerra -estamos conociendo y viendo tantas- que le haya impactado de manera particular, que represente de alguna manera el dolor, pero también la fuerza, la bondad de la gente? Es difícil elegir, pero quizás como cristiano y obispo, las imágenes que más me han impactado son las de personas rezando. Esta fe de las madres arrodilladas ante el Sacramento. La oración, la red de oración que une a la humanidad, es para mí un signo de esperanza a pesar de la guerra. El Señor está con nosotros. El Señor ama a su familia. Prensa CEVNota de Vatican News18 de marzo de 2022

18
Mar

Vaticano: XXXII Curso sobre el Foro Interno y el sacramento de la Reconciliación

Tal como explican sus organizadores, el curso que comenzará el 21 de marzo abordará cuestiones morales y canónicas, a la vez que ofrecerá una amplia actualización sobre la correcta administración del sacramento de la Reconciliación; así como las funciones y competencias específicas del Tribunal de la Misericordia, la Penitenciaría Apostólica. Vaticano. Ya está todo listo para el Curso sobre el Foro Interno, que este año realiza su XXXII edición y que comenzará el lunes 21 de marzo en el Palacio de la Cancillería del Vaticano. Se trata de un evento anual organizado y promovido por la Penitenciaría Apostólica, que desea ofrecer a los nuevos sacerdotes y a los candidatos a las órdenes sagradas una oportunidad para reflexionar y profundizar en la formación del sacramento de la Penitencia, también llamado el sacramento de la Reconciliación.Tal como explican sus organizadores en un comunicado, el curso tendrá una asistencia excepcional (un total de 800 participantes, de los cuales 250 serán presenciales y 550 a través de conexión a distancia, en cumplimiento de la normativa sanitaria vigente). Entre los contenidos que se abordarán destacan cuestiones morales y canónicas, al tiempo que se ofrecerá una amplia actualización sobre la disciplina penitencial, la correcta administración del sacramento de la Penitencia; así como las funciones y competencias específicas del Tribunal de la Misericordia, la Penitenciaría Apostólica.  En particular, se tratarán situaciones de delicadeza relevante y actual que afectan al ministerio penitencial y la resolución de casos complejos que se sometan al discernimiento y a la misericordia de la Iglesia. Intervendrán el Cardenal Mayor Penitenciario, Mauro Piacenza; el Regente del Dicasterio, Mons. Krzysztof Nykiel; el P. Ján Ďačok S.J. y Mons. Giacomo Incitti, Prelado Teólogo y Prelado Canonista respectivamente de la Penitenciaría; el P. Luca Ferrari, Misionero de la Misericordia; Mons. Giuseppe Tonello, el P. Paolo Benanti TOR y el P. Marco Panero SDB, Prelados Consejeros de la Penitenciaría. También intervendrán el profesor Francesco Borghini, psiquiatra y psicoterapeuta; el padre Emilio González Magaña S.J., profesor de la Pontificia Universidad Gregoriana; y monseñor Alessandro Saraco, profesor del Instituto Teológico Calabrés. Cada conferencia irá seguida de un debate, durante el cual se propondrán cuestiones de aclaración y resolución de dudas a casos complejos y delicados. Los participantes en el curso serán recibidos en audiencia por el Santo Padre Francisco el viernes 25 de marzo a las 12 horas.  El Curso concluirá, como ya es habitual, con la Celebración Penitencial presidida por el Santo Padre en la Basílica Vaticana a las 17 horas.  Para la ocasión, estarán disponibles 80 sacerdotes puestos a disposición por la Penitenciaría Apostólica para escuchar las confesiones de los fieles, la mayoría de los cuales son los Penitenciarios de las Basílicas Papales de Roma, el mismo Cardenal Penitenciario Mayor, el Regente y los sacerdotes oficiales del Dicasterio. Durante la celebración, el Papa Francisco escuchará las confesiones de los fieles y consagrará solemnemente a Rusia y Ucrania al Inmaculado Corazón de María. Prensa CEVNota de Vatican News18 de marzo de 2022

18
Mar

Segunda predicación de Cuaresma: la Plegaria eucarística

En la segunda reflexión cuaresmal centrada en la Eucaristía, el Cardenal Raniero Cantalamessa OFMCAP, Predicador de la Casa Pontificia, se detiene hoy en la parte central de la Misa, la Plegaria eucarística, que tiene en su centro la consagración  Vaticano. “Para comprender el papel del sacerdote en la consagración es de vital importancia conocer la naturaleza del sacrificio y del sacerdocio de Cristo, porque de ellos deriva el sacerdocio cristiano, tanto el sacerdocio bautismal común a todos, como el de los ministros ordenados.” Lo afirmó el cardenal Raniero Cantalamessa, este viernes 18 de marzo en el Aula Pablo VI, en la segunda predicación de Cuaresma para los miembros de la Curia Romana, ante la presencia del Papa Francisco. Continuando con la catequesis mistagógica sobre la Eucaristía, el Predicador de la Casa Pontificia dedicó hoy su reflexión a la parte central de la Misa, la Plegaria eucarística e hizo dos tipos de consideraciones sobre ella: una litúrgica y ritual, la otra teológica y existencial. A continuación, el texto integral de la segunda predicación de Cuaresma del P. Raniero Cantalamessa ofmcap: TOMAD, COMED: ESTO ES MI CUERPO Segunda predicación, Cuaresma 2022 El objeto de nuestra catequesis mistagógica de hoy es la parte central de la Misa, la Plegaria eucarística, o Anáfora, que tiene en su centro la consagración. Hacemos dos tipos de consideración sobre ella: una litúrgica y ritual, la otra teológica y existencial. Desde el punto de vista ritual y litúrgico, tenemos hoy un nuevo recurso que no tenían los Padres de la Iglesia y los doctores medievales. El nuevo recurso del que disponemos hoy es el acercamiento entre cristianos y judíos. Desde los primeros días de la Iglesia, diversos factores históricos llevaron a acentuar la diferencia entre cristianismo y judaísmo, hasta el punto de contraponerlos entre sí, como ya hace Ignacio de Antioquía[1]. Distinguirse de los judíos —en la fecha de la Pascua, en los días de ayuno y en muchas otras cosas—, se convierte en una especie de consigna. Una acusación dirigida a menudo a los propios adversarios y a los herejes es la de «judaizar». La tragedia del pueblo judío y el nuevo clima de diálogo con el judaísmo, iniciado por el Concilio Vaticano II, han hecho posible un mejor conocimiento de la matriz judía de la Eucaristía. Igual que no se entiende la Pascua cristiana si no se la considera como el cumplimiento de lo que preanunciaba la Pascua, tampoco se entiende a fondo la Eucaristía si no se la ve como el cumplimiento de lo que hicieron y dijeron los judíos durante su comida ritual. Un primer resultado importante de este punto de inflexión ha sido que hoy ningún estudioso serio plantea la hipótesis de que la Eucaristía cristiana se explique a la luz de la cena en boga entre algunos cultos mistéricos del helenismo, como se ha intentado hacer durante más de un siglo. Los Padres de la Iglesia consideraban las Escrituras del pueblo judío, pero no su liturgia, a la que ya no tenían acceso, después de la separación de la Iglesia de la Sinagoga. Por eso, utilizaron las figuras contenidas en las Escrituras —el cordero pascual, el sacrificio de Isaac, el de Melquisedec, el maná—, pero no el contexto litúrgico concreto en el que el pueblo judío celebraba todos estos recuerdos, es decir,  la comida ritual celebrada una vez al año en la cena pascual (el Séder) y semanalmente en el culto de la sinagoga. El primer nombre con el que Pablo designa la Eucaristía en el Nuevo Testamento es el de «comida del Señor» (kuriakon deipnon) (1 Cor 11,20), con evidente referencia a la comida judía de la que ahora difiere por la fe en Jesús. La Eucaristía es el sacramento de la continuidad entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, entre el judaísmo y el cristianismo. La Eucaristía y la Beraka judía Esta es la perspectiva en la que se sitúa Benedicto XVI en el capítulo dedicado a la institución de la Eucaristía en su segundo volumen sobre Jesús de Nazaret. Siguiendo la opinión de los eruditos prevaleciente ahora, acepta la cronología joánica según la cual la Última Cena de Jesús no fue una Cena de Pascua, sino que fue una solemne comida de despedida (¡la «Última Cena»!) y mantiene que es posible «trazar el desarrollo de la eucaristía cristiana, es decir, del canon, de la Berakah judía»[2]. Por diversas razones culturales e históricas, desde la Escolástica en adelante, se ha intentado explicar la Eucaristía a la luz de la filosofía, en particular de las nociones aristotélicas de sustancia y accidentes. Esto también era poner al servicio de la fe el nuevo conocimiento del momento y, por lo tanto, imitar el método de los Padres. En nuestros días, debemos hacer lo mismo con los nuevos conocimientos de orden, esta vez, histórico y litúrgico más que filosófico. Tienen la ventaja de ser las categorías con las que Jesús pensaba y hablaba, que ciertamente no eran los conceptos aristotélicos de materia y forma, sustancia y accidentes, sino los de signo y realidad y de memorial. Siguiendo algunos estudios recientes, especialmente el de L. Bouyer[3], me gustaría tratar de mostrar la luz brillante que cae sobre la Eucaristía cristiana cuando colocamos los relatos evangélicos de la institución en el trasfondo de lo que sabemos sobre la comida ritual judía. La novedad del gesto de Jesús no disminuirá, sino que será exaltada al máximo. El vínculo entre el rito antiguo y el nuevo lo da la Didachè, un escrito de la era apostólica que podemos considerar como el primer borrador de la anáfora eucarística. El rito de la sinagoga estaba compuesto por una serie de oraciones llamadas «berakah» que en griego se traduce como «Eucaristía». Al comienzo de la comida, cada uno,por turno, tomaba una copa de vino en la mano y, antes de llevársela a los labios, repetía una bendición que la liturgia actual nos hace repetir casi literalmente en el momento del ofertorio: «Bendito seas, Señor, Dios nuestro, Rey de los siglos, que nos has dado este fruto de la

17
Mar

Encuentro Eclesial virtual de América Latina y el Caribe: Sínodo de la Sinodalidad y Asamblea Eclesial

El Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), junto a diversos organizaciones eclesiales del continente, convocan al primer “Encuentro Eclesial virtual de América Latina y el Caribe”, este 30 de marzo de 2022, con el objetivo de empalmar el Sínodo de la sinodalidad con los 41 desafíos de la Asamblea Eclesial. El Pbro. David Jasso, secretario adjunto del Celam, ha señalado que con este primer encuentro buscan “renovar lo vivido en la Asamblea Eclesial en un clima de oración y reflexión” y, además, tendrán “presente la celebración de los 15 años de Aparecida como antesala a los venideros Encuentros que se realizarán por regiones del 13 al 31 de mayo de 2022”. En esta ocasión han invitado a los 1.000 asambleístas de noviembre, Miembros de los Consejos de los Centros Pastorales del Celam, equipo de Reflexión Teológica, animadores nacionales del Sínodo, presidentes y secretarios de las Conferencias Episcopales, la Red interinstitucional del Proceso de Escucha, entre otros. Para quienes deseen participar podrán hacerlo por las redes sociales del Celam y de la Asamblea Eclesial (Facebook @celam.oficial y @asambleaeclesial y por los canales de Youtube Celam TV y Asamblea Eclesial) en los siguientes horarios: México y Centroamérica  15:30 Hrs Panamá, Colombia, Perú, Ecuador 16:30 Hrs República Dominicana, Cuba, Haití, Puerto Rico, Antillas 17:30 Hrs Venezuela, Manaos, Bolivia 17:30 Hrs Paraguay, Brasilia, Uruguay, Argentina y Chile 18:30 Hrs Camino pastoral de la Iglesia en el continente La Presidencia del Celam en pleno ha suscrito una carta en la que han trazado el camino pastoral de la Iglesia en América Latina y el Caribe, teniendo como horizonte la Asamblea Eclesial y el Sínodo sobre la Sinodalidad. Al respecto, han mencionado que “la tarea actual y hasta abril-mayo del 2022, consiste en tomar como punto de partida los desafíos y orientaciones pastorales y a partir de allí elaborar una propuesta para el discernimiento de la Iglesia en el Continente”. “El Equipo de Reflexión Teológico Pastoral del CELAM está recogiendo estos aportes para integrarlos en un mismo texto” y “oportunamente se presentarán las conclusiones y se dará inicio al tiempo necesario para su asimilación y también su implementación”, acotaron. Para ello han conformado dos comisiones: “Asamblea Eclesial, su implementación y el Celam en camino al Sínodo”, que están trabajando de forma conjunta en la organización de diversas actividades. Propuestas y actividades Entre las actividades organizadas por esta comisiones, destacan un Itinerario espiritual con una serie de subsidios de Cuaresma para “ayudarnos a reflexionar en torno a nuestra conversión personal, comunitaria y pastoral en clave sinodal”. Asimismo con los 15 años de la Conferencia General de Aparecida tienen previsto convocar a los participantes de la Asamblea Eclesial a Encuentros virtuales por regiones y “encontrarnos y compartir con esperanza el camino que estamos recorriendo”. Además el Celam, en el marco de este proceso, celebrará en julio de 2022 una Asamblea Extraordinaria, para que “los obispos con corazón de pastores podamos profundizar y hacer nuestros estos frutos junto a las orientaciones pastorales que buscarán iluminar los procesos, proyectos y planes pastorales de las comunidades”. Los Obispos, en la misiva, han explicado que “ya hay instancias pastorales en el Continente estos desafíos de acuerdo con su realidad más cercana”, entre estos los cuatro Centros pastorales del Celam, la Confederación Latinoamericana de Religiosos (CLAR), Cáritas Latinoamérica, que “están ofreciendo recursos para el camino”. Finalmente tienen previsto organizar un Seminario sobre “Identidad y Misión Pastoral”, como “espacio de reflexión para mirar el horizonte de la Iglesia a partir de su renovación y reestructuración y en clave sinodal. Todo esto en perspectiva de la realización de la fase continental del Sínodo en 2023”. Prensa CEVNota de prensa CELAM17 de marzo de 2022

17
Mar

Fratelli tutti: una brújula para encontrar y custodiar la paz

Vaticano.- En su encíclica sobre la fraternidad y la amistad social, el Papa Francisco subraya que «la paz real y duradera sólo es posible ‘desde una ética global de solidaridad y cooperación al servicio de un futuro plasmado por la interdependencia y la corresponsabilidad entre toda la familia humana’». Palabras que se entrelazan especialmente con este tiempo, azotado por la guerra. La paz es un recorrido. El Papa Francisco lo subraya en la encíclica Fratelli tutti, explicando que «en muchas partes del mundo hacen falta caminos de paz» capaces de «cicatrizar las heridas»: “se necesitan artesanos de paz dispuestos a generar procesos de sanación y de reencuentro con ingenio y audacia”. Los acuerdos de paz no son suficientes La paz es un » es un compromiso constante en el tiempo». En la encíclica, el Pontífice recuerda, en particular, lo que dijeron los obispos del Congo sobre un conflicto que se repite: «los acuerdos de paz en los papeles nunca serán suficientes. Será necesario ir más lejos, integrando la exigencia de verdad sobre los orígenes de esta crisis recurrente. El pueblo tiene el derecho de saber qué pasó». Palabras que también enlazan con la historia de otras guerras, incluida la que está afectando y devastando a Ucrania en la actualidad. Verdad, justicia y misericordia Para construir la paz, escribe Francisco, son esenciales la verdad, la justicia y la misericordia. La paz «es un trabajo paciente que busca la verdad y la justicia, que honra la memoria de las víctimas y que se abre, paso a paso, a una esperanza común, más fuerte que la venganza». Y está vinculada a la misericordia. «Las tres juntas son esenciales para construir la paz”. El arte de la paz «Muchas veces -se lee en la encíclica- es muy necesario negociar y así desarrollar cauces concretos para la paz. Pero los procesos efectivos de una paz duradera son ante todo transformaciones artesanales obradas por los pueblos, donde cada ser humano puede ser un fermento eficaz con su estilo de vida cotidiana». » Hay una “arquitectura” de la paz, donde intervienen las diversas instituciones de la sociedad, cada una desde su competencia, pero hay también una “artesanía” de la paz que nos involucra a todos.». «Estos caminos de pacificación, de primacía de la razón sobre la venganza, de delicada armonía entre la política y el derecho, no pueden obviar los procesos de la gente». La injusticia de la guerra “La paz ‘no sólo es ausencia de guerra’”.  Y la guerra «no es un fantasma del pasado», sino «una amenaza constante». El Papa Francisco lo subraya en la encíclica Fratelli tutti, añadiendo que “se están creando nuevamente las condiciones para la proliferación de guerras”.  Es fácil optar “por la guerra detrás de todo tipo de excusas supuestamente humanitarias, defensivas o preventivas, acudiendo incluso a la manipulación de la información». Y, de hecho, «en las últimas décadas, todas las guerras han pretendido tener una justificación». “A partir del desarrollo de las armas nucleares, químicas y biológicas, y de las enormes y crecientes posibilidades que brindan las nuevas tecnologías, se dio a la guerra un poder destructivo fuera de control que afecta a muchos civiles inocentes”. La guerra mundial a pedazos “Entonces ya no podemos pensar – escribe Francisco – en la guerra como solución, debido a que los riesgos probablemente siempre serán superiores a la hipotética utilidad que se le atribuya. Ante esta realidad, hoy es muy difícil sostener los criterios racionales madurados en otros siglos para hablar de una posible “guerra justa”. ¡Nunca más la guerra!». En nuestro mundo – añade el Papa – ya no hay sólo “pedazos” de guerra en un país o en otro, sino que se vive una “guerra mundial a pedazos”, porque los destinos de los países están fuertemente conectados entre ellos en el escenario mundial. Las razones para la paz son más fuertes que los cálculos e intereses Francisco recuerda entonces algunos pasajes de la encíclica «Pacem in Terris». Como decía San Juan XXIII, «resulta un absurdo sostener que la guerra es un medio apto para resarcir el derecho violado».  «Lo afirmaba – señala Francisco – en un período de fuerte tensión internacional, y así expresó el gran anhelo de paz que se difundía en los tiempos de la guerra fría. Reforzó la convicción de que las razones de la paz son más fuertes que todo cálculo de intereses particulares y que toda confianza en el uso de las armas». Sin embargo “no se aprovecharon adecuadamente las ocasiones que ofrecía el final de la guerra fría”. “En cambio, se cedió a la búsqueda de intereses particulares sin hacerse cargo del bien común universal. Así volvió a abrirse camino el engañoso espanto de la guerra”. Un horrible espanto que hoy, no sólo en Ucrania, es una dramática realidad. La guerra es un fracaso, una claudicación vergonzosa Otra constatación que recuerda la encíclica Fratelli tutti es que «Toda guerra deja al mundo peor que como lo había encontrado. La guerra es un fracaso de la política y de la humanidad, una claudicación vergonzosa, una derrota frente a las fuerzas del mal». El Papa exhorta especialmente a volver “a contemplar a tantos civiles masacrados como ‘daños colaterales’. “Preguntemos a las víctimas. Prestemos atención a los prófugos, a los que sufrieron la radiación atómica o los ataques químicos, a las mujeres que perdieron sus hijos, a los niños mutilados o privados de su infancia. Prestemos atención a la verdad de esas víctimas de la violencia, miremos la realidad desde sus ojos y escuchemos sus relatos con el corazón abierto. Así podremos reconocer el abismo del mal en el corazón de la guerra y no nos perturbará que nos traten de ingenuos por elegir la paz”. La paz no es un equilibrio de poder La paz y la estabilidad internacional – afirma además la encíclica Fratelli tutti – no pueden basarse en una falsa sensación de seguridad, en la amenaza de la destrucción mutua o de la aniquilación total, en el simple mantenimiento de un equilibrio de poder. “En este contexto, el objetivo último de la eliminación