En su mensaje con motivo del primer domingo de Cuaresma, Mons. Lisandro Rivas, Obispo de la Diócesis de San Cristóbal, invitó a los fieles a profundizar en el misterio de la Eucaristía como fuente de unidad y fortaleza espiritual para este tiempo de conversión.
Al reflexionar sobre la enseñanza de San Juan Pablo II, destacó que la comunión eucarística es el don que edifica a la Iglesia como Cuerpo de Cristo. “Es en la Eucaristía donde recibimos la fuerza generadora de la unidad», señaló.
Comunión que construye fraternidad
También subrayó que, a través de la comunión, la Iglesia alcanza cada vez más profundamente su ser en Cristo, como sacramento y signo e instrumento de unidad, especialmente, en estos momentos cuando se nos llama a cooperar y a caminar juntos. En este sentido, animó a los pastores y fieles a redescubrir la adoración eucarística como espacio privilegiado para contemplar este misterio y renovar el compromiso cristiano.
Recordó que la Iglesia particular de San Cristóbal cuenta con un santuario dedicado a la adoración, lugar donde los fieles pueden fortalecer su vida espiritual y dejarse transformar por la gracia que brota del altar.
Vencer la tentación con la fuerza de la gracia
Al referirse al Evangelio proclamado en este domingo (cf. Mt 4, 1-11), el Obispo destacó que Jesús vence las tentaciones del desierto permaneciendo fiel al Padre y frente a las propuestas del poder, del espectáculo y de la autosuficiencia, el Señor responde con obediencia y confianza.
Finalmente, Mons. Rivas exhortó a vivir la Cuaresma como un camino de renovación interior, dejándose sostener por la Eucaristía, para ser constructores de unidad y testigos de esperanza en la sociedad.
23 de febrero de 2026
Fuente: Diócesis de San Cristobal
CEV Medios
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