Papa Francisco en el Ángelus: La fe en Dios pide renovar cada día la elección del bien

28
Sep
2020

Vaticano.- “Con su predicación sobre el Reino de Dios, Jesús se opone a una religiosidad que no involucra la vida humana, que no interpela la conciencia y su responsabilidad frente al bien y al mal”: explicó Papa Francisco bajo una intensa lluvia, en su comentario al Evangelio de este Domingo XXVI del tiempo ordinario (Mateo 21, 28-32) durante la oración mariana del Ángelus. El Santo Padre comentó que con este sencillo ejemplo “Jesús quiere superar una religión entendida solo como práctica exterior y rutinaria, que no incide en la vida y en las actitudes de las personas”.

“A la invitación del padre de ir a trabajar a la viña, el primer hijo responde impulsivamente «no», pero después se arrepiente y va; sin embargo el segundo hijo, que enseguida responde «sí», en realidad no lo hace. La obediencia no consiste en el decir «sí» o «no», sino en actuar, en cultivar la viña, en realizar el Reino de Dios.”

Privilegiados de la gracia

“Los exponentes de esta religiosidad “de fachada” –continuó el Pontífice-, que Jesús desaprueba, son «los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo», los cuales, según la admonición del Señor, en el Reino de Dios serán superados por los publicanos y las prostitutas”. Sin embargo, Jesús no señala a estos últimos como modelos de vida, sino como “privilegiados de la gracia”, que Dios ofrece a todo aquel que se abre y se convierte a Él, y recordó que, de hecho, escuchando la predicación de Jesús, se arrepintieron y cambiaron de vida.

Los dos hermanos

El Santo Padre continuó reconociendo que “en el Evangelio de hoy, quien queda mejor es el primer hermano, no porque ha dicho «no» a su padre, sino porque después el «no» se ha convertido en un «sí»”.

“Dios es paciente con nosotros: no se cansa, no desiste después de nuestro «no»; nos deja libres también de alejarnos de Él y de equivocarnos. Pero pensar en la paciencia de Dios… ¡es maravilloso! Como el Señor siempre nos espera; siempre a nuestro lado para ayudarnos, pero respetando nuestra libertad. Y espera ansiosamente nuestro «sí», para acogernos nuevamente entre sus brazos paternos y colmarnos de su misericordia sin límites.”

La fe en Dios pide renovar cada día la elección del bien respecto al mal, la elección de la verdad respecto a la mentira, la elección del amor del prójimo respecto al egoísmo. Papa Francisco recuerda que quien se convierte a esta elección de amor, después de haber experimentado el pecado, encontrará los primeros lugares en el Reino de los cielos, “donde hay más alegría por un solo pecador que se convierte que por noventa y nueve justos”.

Conversión

El Santo Padre recuerda que la conversión, cambiar el corazón, es un proceso “que nos purifica de las incrustaciones morales y a veces es un proceso doloroso, porque no hay camino a la santidad sin alguna renuncia y sin combate espiritual”. El Papa invitó a luchar por el bien, “luchando para no caer en la tentación, haciendo de nuestra parte lo que podemos para vivir en la paz y la alegría de las Bienaventuranzas”.

“El Evangelio de hoy cuestiona la forma de vivir la vida cristiana –subrayó Francisco-, que no está hecha de sueños y de bonitas aspiraciones, sino de compromisos concretos, para abrirnos siempre a la voluntad de Dios y al amor hacia los hermanos”.

“Incluso el más pequeño compromiso concreto, no puede hacerse sin gracia. La conversión es una gracia que siempre debemos pedir: “Señor, dame la gracia de mejorar. Dame la gracia de ser un buen cristiano”.”

Dóciles a la acción del Espíritu Santo

Finalmente, el Santo Padre invitó a rogar a María Santísima para que “nos ayude a ser dóciles en la acción del Espíritu Santo”, quien derrite la dureza de los corazones y los dispone al arrepentimiento, para obtener la vida y la salvación prometidas por Jesús.

 Oración por la paz en el Cáucaso

Al final la oración del Ángelus, Papa Francisco se refirió a las “inquietantes noticias de enfrentamientos en la zona del Cáucaso”. El Santo Padre expresó su oración por la paz en el Cáucaso y pidió a las partes en conflicto “que hagan gestos concretos de buena voluntad y fraternidad, que puedan llevar a la resolución de los problemas no mediante el uso de la fuerza y las armas, sino mediante el diálogo y la negociación”. A través de un momento de silencio, invitó a los fieles presentes a orar juntos por la paz en el Cáucaso.

Al mismo tiempo, invitó a los fieles reunidos en la Plaza san Pedro bajo una intensa lluvia, a dar gracias a Dios por la Beata María Luigia del Santísimo Sacramento, María Velotti, fundadora de la Congregación de las Hermanas Franciscanas Adoratrices de la Santa Cruz, proclamada beata en el día de ayer en Nápoles. El Santo Padre destacó de la nueva beata su “ejemplo de contemplación del misterio del Calvario e incansable en el ejercicio de la caridad”.

En el marco de la celebración el Día Mundial del Migrante y el Refugiado, el Pontífice saludó a los refugiados y migrantes presentes en la plaza alrededor del monumento titulado “Ángeles sin saberlo”, realizado por Timothy Schmalz, y que bendijo hace un año. El mensaje de este año lo ha dedicado a los desplazados internos, que se ven obligados a huir, como ocurrió también con Jesús y su familia.

Recordó también el Día Mundial del Turismo que se celebra hoy día, y que a causa de la pandemia el sector ha sido golpeado duramente este año, enviado ánimo a todos los que participan en el turismo, especialmente a las pequeñas empresas familiares y a los jóvenes, con la esperanza que todos puedan recuperarse pronto de las dificultades actuales.

Finalmente, destinó un pensamiento especial para las mujeres y para todos los que se dedican a la lucha contra el cáncer de mama.

Para concluir, el Papa Francisco saludó a todos los fieles presentes esta mañana en la Plaza San Pedro a pesar de las intensas lluvias.

Prensa CEV
Nota de prensa de Vatican News
28 de septiembre de 2020