Categoría: Eclesial Internacional

31
Oct

El Papa visitará el cementerio de Roma el día de los difuntos

Vaticano. El Papa presidirá a las 16:00 horas, el 2 de noviembre, una misa en el cementerio romano del Verano, junto a la entrada monumental. El Vicariato de Roma da a conocer las fechas y los demás cementerios en los que se celebrarán liturgias eucarísticas en memoria de los difuntos. El próximo domingo 2 de noviembre, día en que la Iglesia recuerda a los fieles difuntos, León XIV presidirá una misa a las 16:00 horas en la entrada monumental del cementerio del Verano, en Roma. En una nota del Vicariato de Roma, con motivo de la solemnidad de Todos los Santos, el 1 de noviembre, y de la conmemoración de los difuntos, se enumeran las demás celebraciones previstas en otros cementerios romanos. Misa y Rosario en Laurentino En concreto, en el cementerio Laurentino, en el km 13.500 de la Via Laurentina, el sábado 1 de noviembre se celebrará una liturgia eucarística a las 11:00 y otra a las 15:30, en las que podrán participar los sacerdotes de la Prefectura que lo deseen. Además, el 2 de noviembre está prevista una misa a las 11:00 y el rezo del rosario a las 15:00, a la que seguirá otra misa por la tarde a las 16:00. Celebraciones en Ostia Antica, Prima Porta y Portuense En el cementerio de Ostia Antica se celebrará la misa el sábado 1 de noviembre a las 15:00. Al día siguiente, también están previstas celebraciones eucarísticas a las 15:00 en el cementerio Flaminio, también conocido como Prima Porta, en la Via Flaminia, y a las 15:30 en el cementerio Portuense, en la Via Isacco Newton. 31 de octubre de 2025Fuente: Vatican NewsCEV Medios

31
Oct

León XIV: Renovar la educación desde la interioridad, la unidad, el amor y la alegría

Vaticano. En el jubileo del mundo educativo, León XIV, ante maestros, profesores y académicos de todos los niveles, agradeció su servicio y los invitó a redescubrir el sentido humano, espiritual y comunitario de la enseñanza, a redescubrir el corazón de su vocación: enseñar con amor, alegría y humanidad. En ocasión del Jubileo del Mundo Educativo, el Papa León XIV se reunió esta mañana con miles de educadores de todo el mundo a quienes destacó cuatro pilares fundamentales para la educación cristiana:la interioridad, la unidad, el amor y la alegría. Educar desde dentro: la interioridad Inspirándose en san Agustín, el Papa recordó que el verdadero Maestro “está dentro de cada persona”. La educación —afirmó— no se reduce a técnicas o estructuras, sino que es un camino interior de encuentro entre maestros y alumnos. “La verdad no circula a través de sonidos o muros, sino en el encuentro profundo entre las personas”, señaló León XIV, alentando a los docentes a fomentar el diálogo del corazón y a acompañar a los jóvenes en la búsqueda de sentido en un mundo dominado por las pantallas y la superficialidad. “… San John Henry Newman sintetizaba con la expresión cor ad cor loquitur —“el corazón habla al corazón”—, y que san Agustín recomendaba diciendo: «No quieras derramarte fuera; entra dentro de ti mismo, porque en el hombre interior reside la verdad» … Son expresiones que invitan a considerar la formación como un camino en el que maestros y discípulos caminan juntos … conscientes de no buscar en vano, pero, al mismo tiempo, sabiendo que deben seguir buscando incluso después de haber encontrado. Sólo este esfuerzo humilde y compartido —que en los contextos escolares se configura como proyecto educativo— puede acercar a alumnos y docentes a la verdad.” Unidad y comunidad educativa El Pontífice dedicó parte importante de su discurso al tema de la unidad, lema que ha marcado su pontificado: In Illo uno unum (“En Aquel que es uno, somos uno”). Recordó que solo en Cristo se alcanza la verdadera comunión, y que la educación debe ser un espacio de encuentro y colaboración. En este contexto, anunció su intención de retomar y actualizar el Pacto Educativo Global, impulsado por su predecesor, el Papa Francisco, para fortalecer los vínculos entre escuela, familia y sociedad. “Compartir el saber —afirmó— no puede tomar otra forma que la de un gran acto de amor.” El amor, corazón de la enseñanza León XIV definió el amor como el alma de toda labor educativa. Citando a san Agustín, explicó que el amor a Dios es primero en el orden de los mandamientos, pero el amor al prójimo es primero en el orden de la acción. El Papa invitó a los educadores a ser constructores de paz y de diálogo, especialmente con los más frágiles y excluidos. También advirtió sobre el riesgo de una sociedad que no valora suficientemente el papel del maestro. “Dañar el papel social y cultural de los formadores es hipotecar el propio futuro”, expresó con firmeza, subrayando que la crisis en la transmisión del saber puede convertirse en una crisis de esperanza. “Compartir el conocimiento no basta para enseñar, se necesita amor. Sólo así el conocimiento será provechoso para quien lo recibe, en sí mismo y, sobre todo, por la caridad que comunica. La enseñanza nunca puede separarse del amor…” La alegría de educar El último valor que el Papa propuso fue la alegría, una actitud esencial del verdadero educador. “Los verdaderos maestros educan con una sonrisa y logran despertar sonrisas en el alma de sus discípulos”, afirmó. León XIV expresó su preocupación por el aumento de la fragilidad emocional en los jóvenes y alertó sobre el riesgo de aislamiento que puede acentuar la inteligencia artificial. Frente a ello, insistió en que la enseñanza es, ante todo, una tarea humana, capaz de “fundir las almas y de muchas hacer una sola”, en palabras de san Agustín. “No podemos cerrar los ojos ante estos reclamos silenciosos de auxilio; al contrario, debemos esforzarnos por identificar sus causas profundas. La inteligencia artificial, en particular, con su conocimiento técnico, frío y estandarizado, puede aislar aún más a estudiantes ya aislados, dándoles la ilusión de no necesitar a los demás o, peor aún, la sensación de no ser dignos de ellos. El papel de los educadores, en cambio, es un compromiso humano, y la alegría misma del proceso educativo es plenamente humana…” Una misión con horizonte evangélico Por último, el Papa invitó a los educadores a hacer de la interioridad, la unidad, el amor y la alegría los “puntos cardinales” de su vocación.Recordando las palabras de Jesús —“Cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo” (Mt 25,40)—, los exhortó a ver en cada alumno el rostro de Cristo. 31 de octubre de 2025Fuente. Vatican NewsCEV Medios

31
Oct

«Unidos en Cristo, unidos en la misión»: Tema de la Jornada Mundial de las Misiones 2026

Vaticano. Se ha anunciado el tema escogido por el Papa para la celebración mundial del centenario de la institución establecida por el Papa Pío XI, a propuesta de la Pontificia Sociedad para la Propagación de la Fe. «Unidos en Cristo, unidos en la misión ». Este es el lema de la Jornada Mundial de las Misiones, que el próximo año conmemora el centenario de su institución por Pío XI, a sugerencia de la Pontificia Sociedad para la Propagación de la Fe. El día que concluye el mes tradicionalmente dedicado a las misiones, se anuncia el lema elegido por el Papa León XIV para la próxima Jornada Mundial de las Misiones. Se celebrará el 18 de octubre de 2026, como cada año, el penúltimo domingo de octubre. El atractivo de León XIV En su llamamiento de este año en apoyo de la Jornada Mundial de las Misiones, el Papa León XIII destacó el privilegio que representa para toda la Iglesia de unirse en oración por los misioneros y por la fecundidad de su labor apostólica. Recordando su experiencia personal como sacerdote y luego obispo misionero en Perú, el Pontífice afirmó: «He visto con mis propios ojos cómo la fe, la oración y la generosidad demostradas en este día pueden transformar comunidades enteras». El mensaje del Papa, el hilo conductor de todas las iniciativas El tema de la Jornada Mundial de las Misiones 2026, que en su primera parte rememora el lema elegido por el Papa para su pontificado, «In Illo uno unum», evoca la unidad de los fieles en la fe, basada en la unidad de Cristo con el Padre, y la consiguiente misión compartida de evangelización. El siguiente paso en la preparación de la Jornada Mundial de las Misiones 2026 será la difusión, en los primeros meses del año, del mensaje del Santo Padre, que se convertirá en el hilo conductor de las numerosas iniciativas para animar y formar el espíritu y la responsabilidad misionera de todos los fieles a lo largo de este significativo año. Durante este año, también se celebrará el 110 aniversario de la fundación de la Pontificia Unión Misionera, definida por San Pablo VI como «el alma de las demás Obras Misionales Pontificias» (Oficina para la Propagación de la Fe, Sociedad de la Santa Infancia y Fraternidad Sacerdotal San Pedro Apóstol). Estas cuatro sociedades, cada una con su propia especificidad, se dedican conjuntamente a promover la responsabilidad misionera entre los bautizados y a apoyar las nuevas Iglesias particulares. 31 de octubre de 2025Fuente: Vatican NewsCEV Medios

31
Oct

Encuentro virtual del Celam celebra 1.700 años de Nicea y presenta plataforma para unidad cristiana

Con ocasión de los 1.700 años del Concilio Ecuménico de Nicea, el Comité de Ecumenismo del Celam celebró este 30 de octubre el encuentro virtual “Del credo a la comunión: un año de gratitud”, donde participaron representantes de distintas confesiones cristianas del continente. La iniciativa buscó renovar el compromiso con la unidad visible de los cristianos y promover la comunión fraterna en América Latina y el Caribe. El conversatorio fue moderado por el Francisco “Pacho” Bermeo, comprometido en procesos de formación y diálogo ecuménico en la región. Como panelistas invitados participaron la doctora Jessica Lugo, directora de la Asociación para la Educación Teológica Hispana, y monseñor Juan Usma Gómez, jefe de la Oficina Occidental del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, quienes ofrecieron la reflexión de la jornada. Un llamado a la unidad El encargado de la apertura fue monseñor Rodolfo Valenzuela, presidente de la Conferencia Episcopal de Guatemala y referente de Ecumenismo del Celam, quien agradeció la participación de los asistentes y recordó que este encuentro se inscribe en la misma dinámica de comunión vivida durante la reunión ecuménica de julio en Guatemala. “El credo fue punto de llegada y también de partida. Un llamado a mantener vivo el espíritu de oración, diálogo y fe que nos une en el Espíritu de Dios”, señaló, instando a seguir tejiendo comunión en medio de la diversidad. Diversidad reconciliada en Cristo Por su parte, el pastor Harold Segura, de World Vision América Latina y el Caribe, subrayó el carácter urgente de la unidad cristiana ante las divisiones sociales e ideológicas del continente. “Hoy hablar de unidad es un testimonio prioritario del cristianismo en nuestra región”, afirmó, agradeciendo el trabajo conjunto entre Celam, CREAS, CUMENI y otras organizaciones que animan el diálogo ecuménico. La unidad como testimonio de esperanza La doctora Jessica Lugo inició el momento de reflexión inspirándose en Efesios 4, 3-6, donde se nos invita a “conservar la unidad del espíritu con el vínculo de la paz”. Señaló que la unidad cristiana no es un ideal abstracto, sino un camino de conversión constante y de apertura al otro como don de Dios. “Reunirnos no como denominaciones, sino como cuerpo de Cristo, es un acto contracultural y un testimonio profundo de gratitud y esperanza”, aseguró, recordando que la comunión es huella visible del Reino que crece silenciosamente cada día. Más adelante, explicó que la unidad cristiana no puede entenderse como homogeneidad, sino en alcanzar una madurez espiritual que abrace la diversidad como parte del plan de Dios. “No celebramos solo un credo del pasado, sino un milagro presente de comunión”, apuntó. “La comunión no borra las diferencias, las redime y armoniza, porque el Espíritu Santo sigue obrando en medio de nuestras fragilidades”. Fe, sinodalidad y comunión A su turno, monseñor Juan Usma Gómez durante su disertación propuso un recorrido teológico y pastoral desde el Concilio de Nicea hasta los desafíos actuales del ecumenismo. Destacó que aquel acontecimiento fue experiencia histórica de comunión en la fe, al proclamar de manera unánime que Cristo es verdadero Dios y verdadero hombre. “Nicea sigue siendo un modelo ecuménico: un esfuerzo de comunión que nos invita hoy a redescubrir el valor de profesar juntos la misma fe en Jesucristo, Señor y Salvador”, aseveró. También destacó tres desafíos que guían el proceso ecuménico: la plenitud de la fe, el ejercicio de la sinodalidad y la celebración común. “La sinodalidad es también ecuménica —observó—, porque implica escucharnos mutuamente, discernir juntos y celebrar en comunión lo que el Espíritu suscita en nuestras iglesias. En América Latina debemos seguir aprendiendo a caminar juntos, sin excluir a nadie del diálogo ni de la misión compartida”. Una plataforma al servicio de la unidad Tras la exposición de los panelistas, se abrió espacio para la presentación de la Plataforma Virtual para la Unidad de los Cristianos, a cargo de Mayara Pazeto, de Misión Somos Uno; y Laura Jiménez, de Ikumeni, una iniciativa del Celam que nació del discernimiento vivido en Guatemala y que busca ser “una mesa amplia” de comunión, encuentro y misión compartida entre las diferentes tradiciones cristianas. Las representantes, quienes hacen parte del equipo de discernimiento y gestión de la construcción de la plataforma invitaron a sumarse escaneando el código QR mostrado durante la transmisión, subrayando que este es “un espacio vivo, conectado y en movimiento, que quiere ser instrumento de comunión en la región”. Llamado del CELAM a seguir caminando juntos Durante la clausura, monseñor Lizardo Estrada, secretario general del Celam, agradeció el compromiso de las instituciones participantes, subrayando el testimonio de quienes “han hecho del diálogo y la fraternidad una forma de testimonio cristiano en medio de los desafíos del continente”. “Nuestra misión, como discípulos de Cristo, es ser constructores de paz y de bien —comentó—. La comunión no se impone, se ofrece; no se conquista, se recibe como don del Espíritu”. Monseñor Lizardo exhortó a “seguir caminando con humildad y decisión, tejiendo la unidad en la diversidad”, animando a mantener viva la esperanza del encuentro. En esa línea, anunció las próximas celebraciones convocadas por el Celam: la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, el 22 de enero de 2026, y el Encuentro de Pentecostés, el 21 de mayo del mismo año. Un llamado a mantener viva la comunión En la parte final del encuentro, Humberto Martín Shikiya, vicepresidente de CREAS-ILUMÉNI, intervino recordando que la unidad cristiana “no es opcional, sino un mandato de Cristo”. Señaló que solo cuando la comunión se sostiene en la justicia, el amor, la paz y la esperanza, puede transformarse en signo visible del Reino en medio de las comunidades. “Una iglesia dividida no tiene mensaje para un mundo dividido”, advirtió, invitando a sostener el impulso ecuménico mediante la nueva plataforma y las iniciativas programadas para el próximo año. El encuentro concluyó con la oración del padre Marcial Maçaneiro, miembro de la Comisión Internacional del Diálogo Católico-Pentecostal. “Nicea no es un hecho del pasado, sino una obra del Espíritu que sigue construyendo la comunión”, expresó. Pidió al Espíritu Santo “hacer de la diversidad una casa común donde Cristo sea el centro y la unidad su fruto”. 31 de octubre de 2025Fuente: CELAMCEV Medios

29
Oct

Llamamiento desde Roma: La guerra es un fracaso de la humanidad

Vaticano. Los representantes de las distintas confesiones reunidos junto al Papa León en el Coliseo para la clausura del Encuentro internacional, promovido por la Comunidad de San Egidio. Testimonios y oraciones, luego el Llamamiento conjunto para que no se permanezca inmóviles ni indiferentes ante los “millones de niños, ancianos, mujeres y hombres” que sufren conflictos y violencias. Asís será la próxima etapa del evento, a cuarenta años del primer encuentro convocado por San Juan Pablo II Unidos en Roma para hablarse, escucharse, conocerse, buscar la paz y para denunciar “las escandalosas desigualdades, la indiferencia hacia la creación y la vida de las futuras generaciones”. Los líderes religiosos presentes en el Encuentro Internacional de religiones y culturas organizado por la Comunidad de San Egidio se sientan uno al lado del otro, en el marco del Coliseo, convertido en símbolo moderno de la lucha contra la violencia y lugar de oración por la paz. El llamamiento de las religiones presentes, firmado por todos los líderes, lanza una exhortación a la acción para contrarrestar el horror denunciado en Fratelli tutti, según la cual “toda guerra deja el mundo peor de como lo encontró”; es “un fracaso de la política y de la humanidad, una rendición vergonzosa, una derrota ante las fuerzas del mal”. El testimonio de Omar desde Sudán En el escenario, el Papa León XIV y los responsables de las religiones acogen la voz de quien lleva la guerra grabada en su piel, aquel que viene “de una tierra donde antaño la paz fluía como el gran Nilo, desde el punto donde se encuentran el Nilo Azul y el Nilo Blanco”. Esa tierra es Sudán. Omer Malla Ali tiene 31 años y es médico: sus palabras conmueven profundamente al público cuando recuerda el día en que todo cambió, cuando la muerte y el miedo invadieron su país, sumido en un conflicto que dura ya dos años y medio. Su búsqueda de la paz lo alejó de todo lo que había sido su vida: fue refugiado en Etiopía, “un hombre sin patria”, y luego acogido en Italia, adonde llegó a Roma a través de los corredores humanitarios de la Comunidad de San Egidio. Allí, por primera vez volvió a dormir sin miedo, por primera vez volvió a soñar. Su llamado a los hombres de paz que lo escuchan es una súplica para que se rece por la paz en su país y en todos los lugares donde se vive la guerra. Porque “la paz no es sólo la ausencia de guerra, sino la presencia del amor, de la dignidad y de la humanidad”. Abrir caminos de paz Ya no es tiempo de esperar, indican los líderes religiosos en su llamamiento, sino el momento de tener valor, de “atreverse a abrir caminos de paz”, porque no se puede permanecer inmóviles ante “millones de niños, ancianos, mujeres y hombres que sufren las consecuencias de la guerra”. El miedo, los nacionalismos, los odios étnicos y raciales son fantasmas del pasado que la humanidad de hoy ha vuelto a experimentar, a causa de “una globalización sin alma”. La fuerza pisotea el derecho internacional – denuncian las religiones – y debilita las instituciones creadas para proteger al mundo de la guerra. Las consecuencias son la violencia, la agresividad y la justificación de los conflictos, donde se cae en la ilusión “de que el futuro mejor está contra el otro y sin el otro”. Pero las religiones saben “que nunca hay futuro sin el otro”. Cambio de paradigma Es necesaria “una paz desarmada y desarmante”, es el clamor que se eleva desde el corazón de Roma, desde un Coliseo revestido con todos los credos y sumido en la convicción de que “la paz es la petición no escuchada de pueblos enteros, de los refugiados, de los niños, de las mujeres”, y que no existe futuro “si la guerra sustituye a la diplomacia y al diálogo en la resolución de los conflictos”. El llamado a los poderosos es que se produzca “un cambio de paradigma”, que devuelva al centro la comunidad humana, que se viva juntos construyendo puentes y no muros, para detener las guerras y abrir un tiempo de reconciliación, para lograr “una seguridad basada en el diálogo y no en la escalada de la producción y la amenaza de las armas”. Atreverse a la paz significa que el futuro verá el agradecimiento de las nuevas generaciones, que recibirán de las religiones “lo que ellas mismas han recibido de Dios: el amor, la sabiduría, el valor de la vida, el perdón”. Porque “ninguna guerra es santa: ¡sólo la paz es santa!”. La oración puede cambiar la historia Las religiones repiten lo dicho por san Juan Pablo II en 1986, al final del encuentro de los líderes de todas las confesiones en Asís para la oración común por la paz. Entonces el Pontífice afirmó que “la paz es un taller abierto a todos”. Desde el escenario, la Comunidad de San Egidio recuerda el camino recorrido en estos 39 años, durante los cuales ha continuado el encuentro con la convicción constante de que “la paz siempre es posible”, de que la oración “puede cambiar la historia” y de que “Dios escucha” las “invocaciones y los gemidos de quienes sufren la guerra”. El camino recorrido hasta ahora ha ido a contracorriente, porque ante un lenguaje bélico se ha seguido hablando de paz, manteniendo “abiertos los caminos del diálogo”, ya que – como decía Francisco – “el mundo se asfixia sin diálogo”. El espíritu de Asís sigue soplando, portador de una gran responsabilidad y de “una memoria decisiva: el horror de la guerra”. El anhelo de paz debe unir a las personas, “porque los pobres y los humildes de la tierra nos miran con esperanza. ¡Porque la paz siempre es posible!”. En Asís en el 2026 El camino continúa, asegura el presidente de San Egidio, Marco Impagliazzo, siempre a contracorriente frente a “los muchos conflictos abiertos”, oponiendo al lenguaje de la violencia el lenguaje de la paz, combatiendo con el Espíritu de Asís

29
Oct

Carta apostólica del Papa León XIV: Diseñar nuevos mapas de esperanza

Vaticano. En el 60.º aniversario de la declaración conciliar Gravissimum educationis el Papa exhorta a desarmar “las palabras, levanten la mirada, custodien el corazón”, colocando en el centro de la educación a la persona, y diseñar nuevos mapas de esperanza en el mundo actual. Este martes 28 de octubre es publicada la Carta Apostólica «Diseñar nuevos mapas de esperanza» del Papa León XIV en el 60.º aniversario de la declaración conciliar Gravissimum educationis: “Con ese texto, el Concilio Vaticano II recordó a la Iglesia que la educación no es una actividad accesoria, sino que constituye la trama misma de la evangelización: es la forma concreta en que el Evangelio se convierte en gesto educativo, relación, cultura”. La carta apostólica “Diseñar nuevos mapas de esperanza”, está compuesta por un prólogo y nueve títulos que repasan la historia de la educación católica, como “la historia del Espíritu en acción”. La «tradición viva» de la fe y la razón, vivida en el conjunto: educadores, estudiantes y familia. Y con ello «la brújula de Gravissimum educationis«. “La declaración conciliar Gravissimum educationis reafirma el derecho de todos a la educación y señala a la familia como la primera escuela de humanidad. La comunidad eclesial está llamada a apoyar entornos que integren la fe y la cultura, respeten la dignidad de todos y dialoguen con la sociedad. El documento advierte contra cualquier reducción de la educación a una formación funcional o a un instrumento económico: una persona no es un ‘perfil de competencias’, no se reduce a un algoritmo predecible, sino que es un rostro, una historia, una vocación”, expresa el Papa en su carta apostólica. Y destaca además la centralidad de la persona en la educación: “La educación no es solo transmisión de contenidos, sino aprendizaje de virtudes. Se forman ciudadanos capaces de servir y creyentes capaces de dar testimonio, hombres y mujeres más libres, que ya no están solos”. “La escuela católica es un entorno en el que se entrelazan la fe, la cultura y la vida. No es simplemente una institución, sino un entorno vivo en el que la visión cristiana impregna todas las disciplinas y todas las interacciones. Los educadores están llamados a asumir una responsabilidad que va más allá del contrato de trabajo: su testimonio vale tanto como sus lecciones.” También recuerda el principio fundamental de la «Identidad y subsidiariedad»; la responsabilidad con la casa común y la «contemplación de la Creación»; y propone «la constelación educativa» ya que «el mundo educativo católico -dice el Papa León XIV- es una red viva y plural: escuelas parroquiales y colegios, universidades e institutos superiores, centros de formación profesional, movimientos, plataformas digitales, iniciativas de service-learning y pastorales escolares, universitarias y culturales”.   “Las constelaciones reflejan sus luces en un universo infinito. Como en un caleidoscopio, sus colores se entrelazan creando nuevas variaciones cromáticas. Lo mismo ocurre en el ámbito de las instituciones educativas católicas, que están abiertas al encuentro y a la escucha con la sociedad civil, con las autoridades políticas y administrativas, así como con los representantes de los sectores productivos y de las categorías laborales”, afirma el Papa. También reflexiona sobre la «navegación en los nuevos espacios», como los tecnológicos y digitales: «Las tecnologías deben estar al servicio de las personas, no sustituirlas». Recomendado además que “para habitar estos espacios se necesita creatividad pastoral: reforzar la formación de los docentes también en el ámbito digital; valorizar la didáctica activa; promover el service-learning y la ciudadanía responsable; evitar cualquier tecnofobia».   “El punto decisivo no es la tecnología, sino el uso que hacemos de ella. La inteligencia artificial y los entornos digitales deben orientarse hacia la protección de la dignidad, la justicia y el trabajo; deben regirse por criterios de ética pública y participación; deben ir acompañados de una reflexión teológica y filosófica a la altura.” Retoma también “la estrella polar del Pacto Educativo” como “herencia profética” del Papa Francisco: “Es una invitación a crear alianzas y redes para educar en la fraternidad universal. Sus siete caminos siguen siendo nuestra base: poner a la persona en el centro; escuchar a los niños y a los jóvenes; promover la dignidad y la plena participación de las mujeres; reconocer a la familia como primera educadora; abrirse a la acogida y la inclusión; renovar la economía y la política al servicio del hombre; cuidar la casa común. Estas ‘estrellas’ han inspirado a escuelas, universidades y comunidades educativas de todo el mundo, generando procesos concretos de humanización”, escribe el Papa León. Y finalmente su exhortación a trazar nuevos mapas de esperanza: “La educación católica puede ser un faro: no un refugio nostálgico, sino un laboratorio de discernimiento, innovación pedagógica y testimonio profético. Diseñar nuevos mapas de esperanza: esta es la urgencia del mandato”. “Las constelaciones educativas católicas son una imagen inspiradora de cómo la tradición y el futuro pueden entrelazarse sin contradicciones: una tradición viva que se extiende hacia nuevas formas de presencia y servicio. Las constelaciones no se reducen a concatenaciones neutras y planas de las diferentes experiencias. En lugar de cadenas, nos atrevemos a pensar en las constelaciones, en su entrelazamiento lleno de maravillas y despertares. En ellas reside esa capacidad de navegar entre los desafíos con esperanza, pero también con una revisión valiente, sin perder la fidelidad al Evangelio.” “Pido a las comunidades educativas: desarmen las palabras, levanten la mirada, custodien el corazón. Desarmen las palabras, porque la educación no avanza con la polémica, sino con la mansedumbre que escucha”, manifiesta el Papa. Concluye el Santo Padre pidiendo “a los pastores, a los consagrados, a los laicos, a los responsables de las instituciones, a los profesores y a los estudiantes: sean servidores del mundo educativo, coreógrafos de la esperanza, investigadores incansables de la sabiduría, artífices creíbles de expresiones de belleza”. 29 de octubre de 2025Fuente: Vatican NewsCEV Medios

29
Oct

León XIV: El mensaje de Nostra aetate sigue siendo tan urgente como siempre

Vaticano. El Papa León XIV preside «Caminando juntos en la esperanza», una celebración de los 60 años de «Nostra aetate», la Declaración del Concilio Vaticano II sobre el diálogo interreligioso. «Hace 60 años», con la publicación de Nostra aetate, la Declaración del Concilio Vaticano II sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas, «se plantó una semilla de esperanza para el diálogo interreligioso», dijo el Papa León XIV el martes por la noche. «Hoy, su presencia atestigua que esta semilla ha crecido hasta convertirse en un árbol poderoso, cuyas ramas se extienden a lo largo y ancho, ofreciendo cobijo y dando los ricos frutos de la comprensión, la amistad, la cooperación y la paz». El Santo Padre se dirigía así a los representantes de las religiones del mundo, a los miembros del cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede y a los responsables vaticanos y eclesiásticos comprometidos en el diálogo interreligioso, reunidos en el Aula Pablo VI para celebrar el aniversario de la histórica Declaración del Concilio. LEE EL DISCURSO INTEGRAL EN ESPAÑOL AQUÍ El diálogo como forma de vida Nostra aetate, dijo el Papa, «nos abrió los ojos a un principio simple pero profundo: el diálogo no es una táctica o una herramienta, sino una forma de vida – un viaje del corazón que transforma a todos los implicados, al que escucha y al que habla». Refiriéndose al título de la celebración del aniversario, «Caminando juntos en la esperanza», el Papa León dijo: «Recorremos este camino» no comprometiendo nuestras creencias, sino permaneciendo fieles a nuestras convicciones. El diálogo auténtico continuó, «no comienza en el compromiso sino en la convicción – en las raíces profundas de nuestra propia creencia que nos da la fuerza para llegar a los demás en el amor». Mártires por el diálogo El Santo Padre comenzó su discurso recordando a las muchas personas de todas las creencias que han trabajado en los últimos sesenta años «para dar vida a Nostra aetate«, hasta el punto de dar su propia vida, «mártires por el diálogo, que se opusieron a la violencia y al odio». Estamos donde estamos hoy, dijo, «gracias a su valor, su sudor y su sacrificio». Nostra aetate: todavía de gran actualidad Insistiendo en que el mensaje de Nostra aetate sigue siendo «de gran actualidad», el Papa León recordó las lecciones del Concilio: que la humanidad se está uniendo cada vez más, que todos los seres humanos pertenecen a una única familia humana con un único origen y una única meta; que todas las religiones intentan responder a «la inquietud del corazón humano»; y que la Iglesia católica «no rechaza nada de lo que hay de verdadero y santo en estas religiones.» El Papa León recordó, asimismo, los orígenes de la Declaración en el deseo de un documento que describiera «una nueva relación entre la Iglesia y el judaísmo» – un deseo realizado en el capítulo cuarto de Nostra aetate, que forma «el corazón y el núcleo generador de toda la declaración». Ese capítulo continuó el Papa, conduce al capítulo final, que enseña que «no podemos invocar verdaderamente a Dios, Padre de todos, si nos negamos a tratar fraternalmente a cualquier hombre o mujer creados a imagen de Dios». Una responsabilidad sagrada En la parte final de su intervención, el Papa recordó a los líderes religiosos que «comparten una responsabilidad sagrada: ayudar a nuestros pueblos a liberarse de las cadenas de los prejuicios, la ira y el odio; ayudarles a elevarse por encima del egoísmo y el egocentrismo; ayudarles a superar la codicia que destruye tanto el espíritu humano como la tierra». «De este modo», dijo, «podemos guiar a nuestro pueblo para que se convierta en profeta de nuestro tiempo: voces que denuncien la violencia y la injusticia, sanen la división y proclamen la paz para todos nuestros hermanos y hermanas». Les recordó la «gran misión» que se les ha encomendado: «despertar en todos los hombres y mujeres su sentido de humanidad y de lo sagrado». Llevar esperanza a la humanidad «Esto, amigos míos, es precisamente por lo que nos hemos reunido en este lugar», dijo, «cargando con la gran responsabilidad, como líderes religiosos, de llevar esperanza a una humanidad que a menudo se ve tentada por la desesperación». El Papa León concluyó su intervención con las palabras del Papa San Juan Pablo II, quien, en Asís en 1986, dijo: «si el mundo va a continuar, y los hombres y mujeres van a sobrevivir en él, el mundo no puede prescindir de la oración». Y así les invitó a todos a detenerse juntos en oración silenciosa, con la invocación: «Que la paz descienda sobre nosotros y llene nuestros corazones». 29 de octubre de 2025Fuente: Vatican NewsCEV Medios

29
Oct

El Papa: La Iglesia no tolera el antisemitismo y lo combate por el Evangelio

Vaticano. León XIV dedica la catequesis de la audiencia general en la plaza de San Pedro al diálogo interreligioso y al mensaje del documento conciliar Nostra Aetate. Recuerda las raíces judías del cristianismo y sugiere una serie de temas en los que todas las religiones pueden colaborar: la ecología, la lucha contra el extremismo religioso, la inteligencia artificial. Por último, hace un llamamiento para que «nada nos separe». “Todos mis predecesores han condenado el antisemitismo con palabras claras. Y así también yo confirmo que la Iglesia no tolera el antisemitismo y lo combate, por el mismo Evangelio”. Son palabras claras y directas las que pronuncia el Papa León XIV en la catequesis de la audiencia general de hoy, miércoles 29 de octubre, en la Plaza de San Pedro, reiterando la total incompatibilidad entre el Evangelio, el Magisterio de la Iglesia y el antisemitismo. La audiencia, precedida de un largo paseo en papamóvil durante el cual León XIV saludó a varios niños, matrimonios y a la multitud de fieles que llegaba hasta la plaza de Pío XII, está dedicada -como él mismo anunció- al «diálogo interreligioso». La ocasión es la celebración del 60 aniversario de la Declaración Nostra Aetate, aprobada por el Concilio Vaticano II el 28 de octubre de 1965. Como compañeros de viaje Recordando el diálogo entre Jesús y la Samaritana, nacido de la sed de Dios y superando las barreras de la cultura, el género y la religión, el Papa recuerda que este momento capta el núcleo mismo del diálogo interreligioso. En esta estela, recuerda que el documento conciliar redefinió las relaciones entre la Iglesia católica y las religiones no cristianas, en particular el judaísmo, y «abrió -subraya el Pontífice- un nuevo horizonte de encuentro, respeto y hospitalidad espiritual». Miró a los seguidores de otras religiones de un modo enriquecedor. “Como compañeros de viaje en el camino de la verdad; para honrar las diferencias afirmando nuestra común humanidad; y para discernir, en toda búsqueda religiosa sincera, un reflejo del único Misterio divino que abarca toda la creación” La Iglesia deplora el odio, la persecución y el antisemitismo Con este documento, continúa explicando el Pontífice, el Papa Juan XXIII pretendía restablecer la relación original con el mundo judío, dando forma, «por primera vez en la historia de la Iglesia», al tratado doctrinal sobre las raíces judías del cristianismo y que a nivel bíblico y teológico representaba «un punto de no retorno». Un reconocimiento, pues, del vínculo entre «el pueblo del Nuevo Testamento» y «el linaje de Abraham». “La Iglesia, consciente de la herencia que tiene en común con los judíos, e impulsada no por motivos políticos sino por la caridad religiosa evangélica, deplora los odios, las persecuciones y todas las manifestaciones de antisemitismo dirigidas contra los judíos en todo tiempo y por cualquiera” Una amistad sólida «Hoy -añadió el Papa- podemos mirar con gratitud todo lo que se ha logrado en el diálogo judeo-católico en estas seis décadas. Esto se debe no sólo al esfuerzo humano, sino a la asistencia de nuestro Dios que, según la convicción cristiana, está en sí mismo diálogo». Arraigados en el amor León XIV recuerda que el espíritu de Nostra Aetate sigue iluminando el camino de la Iglesia, reconociendo que todas las religiones pueden reflejar «un rayo de esa verdad que ilumina a todos los hombres», buscando respuestas a los misterios de la vida llevando el diálogo también al plano espiritual. De ahí la invitación a «comprometerse» reconociendo todo lo que hay de bueno, verdadero y santo en las distintas tradiciones, especialmente en el mundo de hoy «donde, a causa de la movilidad humana, nuestras diversidades y pertenencias espirituales están llamadas a encontrarse y convivir fraternalmente». “Nostra Aetate recuerda que el verdadero diálogo tiene sus raíces en el amor, único fundamento de la paz, la justicia y la reconciliación, al tiempo que rechaza firmemente toda forma de discriminación o persecución, afirmando la igual dignidad de todo ser humano” Actuar juntos contra el fanatismo religioso y el extremismo La implicación de la que habla el Papa se convierte, según sus instrucciones, en actuar juntos en un mundo que «necesita nuestra unidad, nuestra amistad y nuestra colaboración». León XIV señala los ámbitos en los que podemos trabajar juntos para aliviar el sufrimiento humano y cuidar, por ejemplo, de la casa común y más allá. “Nuestras respectivas tradiciones enseñan la verdad, la compasión, la reconciliación, la justicia y la paz. Debemos reafirmar el servicio a la humanidad, en todo momento. Juntos, debemos estar vigilantes contra el abuso del nombre de Dios, de la religión y del propio diálogo, y contra los peligros que plantean el fundamentalismo religioso y el extremismo” La inteligencia artificial y sus peligros Entre las cuestiones que hay que abordar está también la de la Inteligencia Artificial, que «si se concibe como una alternativa a lo humano, puede socavar gravemente su dignidad infinita y neutralizar sus responsabilidades fundamentales. “Nuestras tradiciones tienen una inmensa contribución que aportar a la humanización de la tecnología e inspirar así su regulación, para proteger los derechos humanos fundamentales.” Esperanza en el mundo de mañana Las religiones, prosigue el Papa, enseñan que «la paz comienza en el corazón humano» y, por tanto, pueden aportar una importante contribución para hacer posible «un mundo nuevo». «Debemos restaurar la esperanza en nuestras vidas personales, en nuestras familias, en nuestros barrios, en nuestras escuelas, en nuestros pueblos, en nuestros países y en nuestro mundo». El Pontífice recordó que Nostra Aetate, hace sesenta años, trajo esperanza al mundo posterior a la Segunda Guerra Mundial. “Hoy estamos llamados a refundar esa esperanza en nuestro mundo devastado por la guerra y en nuestro entorno natural degradado. Trabajemos juntos, porque si estamos unidos todo es posible. Procuremos que nada nos divida” La base del diálogo y la oración Es en la amistad y la cooperación donde las generaciones futuras pueden mirar para continuar el diálogo. “Y ahora, detengámonos un momento en oración silenciosa: la oración tiene el poder de transformar nuestras actitudes, nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestras acciones” 29 de octubre

29
Oct

Celam invita a encuentro ecuménico virtual para seguir celebrando 1700 años del Concilio de Nicea

“Del credo a la comunión: un año de gratitud” es el nombre del encuentro virtual que el Comité de Ecumenismo del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam) ha organizado como continuación del evento conmemorativo presencial celebrado en Honduras, en julio de este año. Por ello, la invitación es para este jueves, 30 de octubre de 2025, a las 18:30 horas de Colombia, a participar en este espacio virtual a través de las redes sociales del Celam tanto en Facebook como en Youtube. El objetivo de este encuentro es mantener una permanente comprensión y animar en torno al tema de la unidad de los cristianos en América Latina y el Caribe. Unidad de los cristianos Francisco “Pacho” Bermeo, del equipo animador, señaló que buscamos reunir a diversas confesiones cristianas en un espacio de oración y agradecimiento por el año de celebración del Concilio de Nicea. “Queremos fortalecer los lazos de unidad mediante la presentación de la plataforma común de colaboración y propiciando un tiempo de enriquecimiento espiritual alrededor de las Escrituras, que renueve nuestra esperanza y compromiso solidario con el testimonio cristiano en el mundo”, añadió. Entre los panelistas para esta jornada estarán la doctora bautista Jessica Lugo, directora de la Asociación para la Educación Teológica Hispana, y monseñor Juan Usma Gómez, jefe de la Oficina de la Sección Occidental del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos. Bermeo aseguró que será un espacio para celebrar, agradecer el año que hemos vivido de la conmemoración de los 1700 años del Concilio ecuménico de Nicea y, además, “este es un paso adelante después del encuentro de celebración que tuvimos en Guatemala, porque debemos mantenernos atentos a lo que Dios dice en este camino de unidad de los cristianos”. 29 de octubre de 2025Fuente: CELAMCEV Medios

29
Oct

Conferencia Eclesial de la Amazonía comparte su testimonio en el Jubileo de los Equipos Sinodales

Durante el momento conclusivo del Jubileo de los Equipos Sinodales y Organismos de Participación, celebrado este sábado en el Aula Pablo VI, la Conferencia Eclesial de la Amazonía (Ceama) compartió su testimonio como fruto vivo del proceso sinodal en el territorio amazónico. El encuentro, organizado por la Secretaría General del Sínodo, reunió a representantes de equipos sinodales y organismos eclesiales de todo el mundo, con el objetivo de intercambiar experiencias sobre la implementación de la sinodalidad en la vida de la Iglesia. “La Ceama es como un río que sigue fluyendo” En su intervención, Mauricio López, vicepresidente de la Ceama, describió el camino amazónico como un proceso dinámico y espiritual, “como un río que nace, crece y busca siempre nuevas formas de vida”. “La Ceama es fruto de un largo camino de Iglesia, de una Iglesia misionera implicada en la vida de las personas. Es una conferencia eclesial en comunión plena con la Iglesia universal, que integra todas las expresiones ministeriales: episcopado, vida religiosa, presbiterado, laicado y pueblos originarios”, manifestó López. El vicepresidente recordó que la Ceama constituye una estructura inédita en la historia eclesial, surgida del Sínodo para la Amazonía (2019), que respondió a una de las peticiones más claras del proceso sinodal: “crear nuevos espacios de participación donde ningún servicio de la Iglesia se sienta menos, sino potenciado”. Iglesia que encarna los sueños de Querida Amazonía “Es un signo de comunión donde los obispos, las religiosas, especialmente las mujeres que sostienen la misión en la Amazonía, los laicos y los pueblos indígenas caminan juntos, discerniendo y decidiendo en igualdad de dignidad y misión”, remarcó. López subrayó que la Ceama es expresión viva de los cuatro sueños de la exhortación apostólica Querida Amazonía del Papa Francisco: “Un sueño social, para defender la vida y la dignidad de los pueblos”; “Un sueño ecológico, para cuidar la Casa Común”; “Un sueño cultural, para valorar la diversidad y la catolicidad de la Iglesia”; “Y un sueño eclesial, que impulsa nuevos rostros para una Iglesia esperanzadora y encarnada en los territorios”. Iglesia sinodal que camina en alteridad, en reciprocidad, en diálogo con la tierra y los pueblos “El Espíritu Santo ha hecho posible una novedad que no viene de estructuras humanas, sino de la vida misma de los pueblos. Somos todos pueblo de Dios, en comunión también con nuestra hermana madre tierra”, señaló López. Durante su exposición, López recordó que el camino de la Ceama “no es solo institucional, sino profundamente espiritual y comunitario”. Su asamblea está conformada por representantes de las siete conferencias episcopales amazónicas, incluyendo en cada país un obispo, un sacerdote, una religiosa o religioso, una laica o laico, y un líder indígena, campesino o afrodescendiente, con representación ampliada en Brasil por su extensión territorial. “Lo que vivimos en la Amazonía es una novedad del Espíritu: una Iglesia sinodal que camina en alteridad, en reciprocidad, en diálogo con la tierra y los pueblos. Una Iglesia que anuncia esperanza, teje Reino y vive el kairos de Dios”, concluyó. Encuentro de la Ceama con el Dicasterio para la Cultura y la Educación En el marco de su visita institucional a los dicasterios de la Santa Sede, la delegación de la Ceama se reunió el pasado 23 de octubre con el Dicasterio para la Cultura y la Educación, presidido por el cardenal José Tolentino de Mendonça. El encuentro se desarrolló en un ambiente de escucha, colaboración y esperanza compartida, centrado en los desafíos educativos y culturales en la Amazonía. Monseñor Zenildo Lima abrió el diálogo reflexionando sobre el papel de las escuelas católicas ante la expansión de modelos educativos competitivos. “Se ha debilitado la búsqueda de valores como la solidaridad, la justicia y la vida interior”, advirtió, llamando a recuperar una educación “con alma y sentido comunitario”. El cardenal Tolentino de Mendonça, al escuchar estas realidades, formuló una pregunta que marcó el encuentro: “¿Tiene la Amazonía pensadores? ¿Tiene filósofos? ¿Posee un saber propio?” Esta interpelación abrió un diálogo sobre la sabiduría amazónica como fuente de pensamiento teológico, filosófico y pedagógico, y sobre la urgencia de una educación inculturada que brote del corazón de los pueblos. Redes que educan desde el territorio Mauricio López presentó los avances del Programa Universitario Amazónico (PUAM), fruto del proceso sinodal, subrayando que “la misión necesita la educación superior”, y que los saberes comunitarios son fuente legítima de conocimiento. El PUAM, en articulación con ODUCAL y AUSJAL, ha lanzado un programa técnico de dos años sobre Gestión Integral del Territorio Amazónico, con especializaciones en construcción de paz, gestión de proyectos y desarrollo sostenible. También se destacó la labor de REIBA (Red de Educación Intercultural Bilingüe Amazónica), integrada principalmente por congregaciones religiosas femeninas, que acompañan procesos educativos en comunidades rurales e indígenas. “No solo llevan libros y cuadernos, subrayó López, sino esperanza, identidad y encuentro”. Educación que revitaliza la cultura El prefecto expresó su disposición a fortalecer la colaboración con la Ceama: “No es solo una cuestión de la Amazonía, es un desafío de toda la humanidad. Queremos escuchar, colaborar y servir”. El encuentro concluyó con un gesto simbólico: la delegación entregó al Dicasterio una figura artesanal Tikuna, elaborada en fibra de yanchama, que representa a un hombre transformándose en jaguar. “Educar es construir la paz, el desarrollo y la cultura del encuentro”, afirmó el cardenal Tolentino, resaltando la fuerza espiritual de los pueblos amazónicos. Encuentro con el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida El 24 de octubre, la delegación amazónica se reunió con el cardenal Kevin Farrell, prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida. El cardenal Pedro Barreto, presidente de la Ceama, hizo hincapié en la presencia de dos laicos casados en la presidencia como signo de sinodalidad. Durante el diálogo, Patricia Gualinga, representante laica, describió la riqueza de la familia indígena amazónica: “La familia indígena tiene una fuerte tradición de comunidad. El matrimonio es celebrado públicamente ante el pueblo, y el bautismo refuerza lazos de compadrazgo que amplían la familia espiritual”. La hermana Laura Vicuña añadió que “la vida se defiende también protegiendo la tierra. La Iglesia amazónica está comprometida en acompañar a las comunidades en su lucha por la dignidad y la justicia”. Cuidado de la Casa