Diócesis de Maturín celebró 25 aniversario del Seminario Mayor San Pablo Apóstol

19
Nov
2020

Maturín.- El Seminario Mayor San Pablo Apóstol de la Diócesis de Maturín celebró sus 25 años con una Misa de acción de gracias por sus bodas de plata, presidida por el Obispo diocesano, Monseñor Enrique Pérez Lavado y concelebrada por el Obispo de Ciudad Guayana, Mons. Helizandro Terán Bermúdez.

La Eucaristía tuvo lugar en la Catedral de Maturín con la participación de parte del presbiterio diocesano, y en ella tuvo lugar la institución al ministerio del acolitado de los Seminaristas José Benito Rondón, Adrián Barreto, Héctor Díaz, Cristian Rondón y Gabriel León.

Un año Jubilar para descubrir y reafirmar la opción vocacional

Durante la homilía,  Mons. Pérez Lavado manifestó el compromiso de esta casa de estudio en la formación de los futuros sacerdotes de la Diócesis de Maturín, y dio inicio al año Jubilar Vocacional Diocesano, recalcando que es necesario descubrir y reafirmar la vocación, escuchando el llamado de Dios Padre por medio de Su Hijo y en el Espíritu Santo: “Esta gracia es para todos, pero especialmente para los jóvenes, que están en el proceso existencial de discernir cuál es la vocación a la cual fueron llamados en esta vida; para los padres de familia, responsables de la educación de los hijos,  los pastores, catequistas, educadores y  líderes de los movimientos y grupos juveniles”.

“Pedimos a Dios, que en toda la Diócesis Maturín resplandezca el evangelio de la vocación y que se arraigue entre nosotros la llamada ‘Cultura vocacional’ y llegue a impregnar todas las dimensiones de nuestro ser Iglesia y de nuestra acción pastoral evangelizadora”, añadió el Obispo, y destacó que desde el 2004 esta iglesia particular ha recibido 34 nuevos presbíteros egresados de su claustro, cuya labor ministerial ha dado nuevo impulso a la vida eclesial en estos 16 años.

A su vez, en sus palabras, el Obispo de Maturín resaltó la connotación “vocacional” que tiene la convocatoria al año jubilar, porque busca inspirar el “Evangelio de la Vocación”; que no es más que la “llamada de Dios Padre, por medio de Su Hijo y en el Espíritu Santo”. “El gran sacramento de salvación que es la Iglesia del Señor, requiere, para subsistir, de la presencia activa del sacerdocio ordenado, que perpetúe la Eucaristía y para que su pueblo sea convocado en familia, en comunidad, para nutrirse de ella”, aseveró.

“El Señor nunca cesa de llamar a algunos hermanos a consagrarse de por vida a este servicio, a esta ‘diaconía’. Hombres llamados como el Profeta, ‘desde el vientre de su madre’; hombres dispuestos a ir ‘donde él los mande’ y a decir a su pueblo, sin miedo alguno, ‘todo lo que él les mande decir’; hombres capacitados para repetir el gesto eficaz de la entrega del cuerpo y la sangre de Cristo para salvación de todos”, señaló el Obispo.

El prelado continuó diciendo: “esta vocación, elección, capacitación, envío, misión, de los sacerdotes ministeriales es don de la gracia como se reconoce en el lema paulino de nuestro seminario: ‘Él me llamó por su gracia’. Gracia, que como todos los dones en el orden de la salvación, requieren de parte de los elegidos y agraciados una esmerada respuesta; convirtiéndose en una tarea que requiere de aprendizaje y entrenamiento. A esto se le conoce la ‘formación sacerdotal’.

Sobre el seminario, expresó que se trata de una comunidad formativa, educativa en camino, promovida por el Obispo, para ofrecer a quien es llamado por el Señor para el servicio apostólico, la posibilidad de revivir la experiencia formativa que el Señor dedicó a los doce. “Es una escuela de configuración con Cristo Sacerdote, Profeta y Pastor, donde los candidatos al ministerio irán conformando progresivamente su corazón con el corazón del Señor”. 

Una gracia que no todos tienen 

Durante estos 25 años de formación sacerdotal, el seminario San Pablo  ha egresado 34 nuevos presbíteros de su claustro, y ha tenido la gracia de fundar y desarrollar esta casa de estudio, pese a sus limitaciones y los desafíos del día a día. La diócesis no ha escatimado esfuerzos para preparar sacerdotes en el exterior capacitándolos en la docencia de las ciencias sagradas, con el fin de impulsar el profesorado del seminario y la formación de laicos y docentes; además, cuenta con el apoyo de profesores del  Pedagógico y de la UDO.

Cabe resaltar que tras estos 25 años, la presencia del seminario ha brindado la excelente oportunidad de entusiasmar a los futuros presbíteros con el ideal de una diócesis (Iglesia de comunión y misión), propuesto en el Proyecto Diocesano de Renovación Pastoral y Evangelización, facilitando la necesaria conversión personal y eclesial, para poder ser una “Iglesia en salida”.

Esta hermosa, difícil y sacrificada tarea de los sacerdotes diocesanos dedicados a tiempo completo al trabajo formativo, ha enriquecido la perspectiva de comprensión del carisma y espiritualidad del clero diocesano, ampliando el horizonte de la dimensión de la diocesanidad; ayudándonos a tener claro que los presbíteros en la diócesis, primigeniamente han sido elegidos y consagrados para pastorear corresponsablemente con su Obispo al pueblo de Dios.

En el marco de las bodas de plata, tuvo lugar la ceremonia en la que los seminaristas José Benito Rondón, Adrián Barreto, Héctor Díaz, Cristian Rondón y Gabriel León, fueron instituidos en el acolitado. El Obispo indicó a los nuevos acólitos que “hoy son motivo de esperanza y alegría para toda la Diócesis”, y les recordó las nuevas responsabilidades que deberán ejercer durante esta etapa de síntesis vocacional.

Prensa CEV
Nota de prensa Diócesis de Maturín
19 de noviembre de 2020