Cardenal Parolin: La guerra no es nunca un acontecimiento ineludible

12
Sep
2022

Vaticano.- En la víspera del viaje del Papa a Kazajistán, el Secretario de Estado Vaticano analiza la guerra en Ucrania, esperando que el Congreso de las Religiones del Mundo, al que también asistirá Francisco, se convierta en una oportunidad de encuentro y diálogo. Subrayadas las frecuentes y fructíferas relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y la antigua república soviética

Todo está listo en la víspera del 38º viaje apostólico de Francisco. El destino es Kazajistán para el VII Congreso de Líderes de Religiones Mundiales y Tradicionales. El escenario internacional no ve el fin de la dramática guerra en Ucrania y de muchos otros conflictos en el mundo. También ayer, tras el rezo del Ángelus, recitado desde el estudio del Palacio Apostólico, el Papa pidió que se siga rezando por el pueblo ucraniano. Agradeció a todos los que habían trabajado para hacer posible el viaje a la antigua república soviética, que se centrará en la capital Nur-Sultan. En el país, de mayoría musulmana, vive una pequeña comunidad católica que espera con entusiamo la llegada del Sucesor de Pedro con inquietud y esperanza. El programa se condensa en 3 días y 5 ponencias.

Cardenal Pietro Parolin, ¿cuál es la directriz de esta visita?

El Santo Padre Francisco viaja a Kazajistán, del 13 al 15 de septiembre, para participar en el 7º Congreso de Líderes de Religiones Mundiales y Tradicionales, por invitación del Presidente de la República, Kassym-Jomart Tokayev. El evento contará con la presencia de varios líderes religiosos de diversas partes del mundo. Desde el principio, el Congreso ha tomado como modelo la Jornada de oración por la paz en el mundo, convocada en Asís por el Papa San Juan Pablo II el 24 de enero de 2002, para reafirmar la contribución positiva de las diferentes tradiciones religiosas al diálogo, la armonía y la concordia entre los pueblos. El lema del viaje papal va en esta dirección – «Mensajeros de paz y unidad»-, al igual que el logotipo, que representa una paloma con una rama de olivo. Por lo tanto, las directrices de la visita papal son claras. También observo que el proyecto de Declaración Final del Congreso se refiere, con especial énfasis, al documento «Sobre la fraternidad humana por la paz mundial y la convivencia común», firmado por el Papa Francisco y el Dr. Ahmad al-Tayyib, jeque de Al-Azhar, en Abu Dhabi el 4 de febrero de 2019.

La paz y la unidad se relanzan en el lema del viaje, la paz también está en el centro de los trabajos del Congreso, sin embargo en el corazón de Europa la guerra en Ucrania no cesa, y hay conflictos en muchos otros países del mundo. Muchos hablan de inevitabilidad, ¿realmente no hay otros caminos?

La guerra nunca es un acontecimiento ineludible. Tiene sus raíces en el corazón del hombre, que se deja llevar por la vanagloria, el orgullo, la arrogancia y la avaricia, como decían los Padres de la Iglesia. Un corazón así es un corazón endurecido, incapaz de abrirse a los demás. La guerra puede evitarse dando un paso atrás, dejando de lado las acusaciones, las amenazas, las causas de la desconfianza mutua. Desgraciadamente, hoy en día la capacidad de escuchar y el esfuerzo por comprender las razones de quien piensa de forma diferente a nosotros han disminuido a todos los niveles. Espero, por tanto, que el próximo Congreso de Kazajistán se convierta en una oportunidad de encuentro y diálogo. Parafraseando a Pío XII, es bueno recordar que el éxito honorable nunca está excluido cuando las discusiones tienen lugar con buena voluntad y con respeto a los derechos mutuos.

Las relaciones diplomáticas entre Kazajistán y la Santa Sede existen desde hace treinta años. ¿Cuál es el estado de las relaciones?

El estado de las relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y la República de Kazajstán podría definirse con dos palabras: frecuentes y fructíferas. Baste decir que la Santa Sede siempre ha participado activamente en todas las ediciones del Congreso y ha estado representada por una Delegación de alto nivel, encabezada por un Cardenal y esta vez por el Santo Padre. Kazajstán fue el primer país de Asia Central que firmó un acuerdo bilateral con la Santa Sede en 1998. También fue el primer país de Asia Central que visitó el Papa San Juan Pablo II en septiembre de 2001. La Santa Sede y Kazajstán siguen colaborando. Prueba de ello es que, durante la reciente visita al Vaticano del Viceprimer Ministro y Ministro de Asuntos Exteriores SE Mukhtar Tileuberdi, se firmó un Memorando de Entendimiento entre el Centro Médico Universitario de Kazajstán y el Hospital Pediátrico Bambino Gesù, y un Memorando de Entendimiento entre el Instituto de Estudios Orientales R.B. Suleimenov y la Biblioteca y Archivos Vaticanos. Este año se cumple el 30º aniversario de las relaciones diplomáticas. En esta ocasión, y en relación con la visita del Papa Francisco, se espera firmar un Acuerdo Suplementario sobre la concesión de visados y permisos de residencia a los misioneros extranjeros que prestan servicio en Kazajistán.

La pequeña iglesia católica local, inmersa en un contexto de 18 religiones registradas oficialmente, habla de visita histórica. El Papa lleva esperanza. Esta ha sido una tierra de martirio y sigue siendo una frontera donde se vive el reto de la convivencia… ¿cuál es la esperanza?

La visita papal a Kazajistán incluye también momentos dedicados a la comunidad católica local, como la celebración de la Santa Misa en la plaza de la Expo y el encuentro con los obispos, el clero, las personas consagradas, los seminaristas y los agentes de pastoral, que tendrá lugar en la catedral de la Madre de Dios del Perpetuo Socorro de Nur-Sultan. La Iglesia católica es muy apreciada y representa, dentro de un panorama religioso-cultural extremadamente variado, una realidad reducida pero significativa. Sin duda, se sentirá alentada por la presencia y las palabras del Papa a renovarse en la fe, la esperanza y la caridad, a continuar su misión de testimonio, tomando su ejemplo de tantos testigos del pasado, como el beato padre Władysław Bukowiński, el beato padre Alexis Zaryckyj y el beato obispo Mykyta Budka, y a contribuir, junto con otros grupos religiosos, a la construcción de una sociedad unida, armoniosa y pacífica.

Prensa CEV
Nota de prensa de Vatican News
12 de septiembre de 2022

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