Categoría: Vaticano

28
Ene

“Diálogo, oxígeno de la convivencia”: el legado de Francisco en nuevo libro

Vaticano. El profesor y comunicólogo venezolano Rixio Gerardo Portillo Ríos presentó en Roma su obra «Diálogo, la vía propuesta por el Papa Francisco», que analiza cómo el diálogo atravesó la vida y el magisterio del Pontífice argentino, y busca trasladar la teoría a la práctica cotidiana. «El diálogo es el oxígeno de la paz», afirmaba el Papa Francisco, y esta frase ha inspirado la investigación del comunicólogo venezolano radicado en México, Rixio Gerardo Portillo Ríos. Su libro Diálogo, la vía propuesta por el Papa Francisco, fue presentado el lunes 26 de enero de 2026 en Roma, en un encuentro celebrado en el Focolare Meeting Point. Portillo Ríos explica que el diálogo no es solo un recurso circunstancial: “Es una característica identitaria y ontológica de la persona humana, algo que se da de manera natural, igual que respirar”, asegura. La obra analiza cómo esta visión atraviesa tanto la enseñanza formal del Papa como su praxis cotidiana y los discursos públicos, insistiendo en que dialogar es un método y no un fin. Durante el evento, la secretaria de la Pontificia Comisión para América Latina, Emilce Cuda, resaltó la dimensión humanizadora de la palabra. Por su parte, Portillo Ríos explicó las características de su obra y abrió un espacio para comentarios de los asistentes, quienes discutieron cómo el diálogo puede aplicarse en conflictos y situaciones sociales complejas, siguiendo el ejemplo del Papa. El autor subraya que Francisco no temía trasladar categorías religiosas al mundo social ni viceversa. “En Laudato si’ y Fratelli tutti encontramos ejemplos de cómo los principios teológicos y espirituales se convierten en propuestas para la convivencia global y la conversión ecológica”, indicó. Así, el diálogo se vuelve un puente entre la ética religiosa y la vida cotidiana. Un decálogo para practicar el diálogo El libro incluye lo que Portillo Ríos denomina el Decálogo del diálogo, un método práctico basado en diez pasos extraídos de la enseñanza de Francisco. “El capítulo sexto, sobre la fraternidad, resume verbos y acciones que permiten dialogar con valentía, escuchando, respetando y construyendo puentes de ternura y misericordia”, explica. La intención es que el diálogo deje de ser una reflexión teórica para convertirse en un ejercicio concreto, aplicable en comunidades urbanas, rurales y vecinales. El autor señala que el diálogo, para ser auténtico, requiere entrenamiento y atención a la alteridad. “En la práctica, implica escuchar y explicar lo que se piensa sin levantar la voz, con un corazón abierto hacia lo distinto”, asegura. En este sentido, la ternura y la caridad se convierten en ejes transversales de la vocación cristiana, incluso frente a conflictos y desencuentros cotidianos. Cultura del encuentro y fraternidad Portillo Ríos subraya que Francisco proponía una triada que sirve como brújula: cultura del encuentro, diálogo y fraternidad. “La cultura del encuentro es un hábito diario, una disposición concreta para acercarse al otro”, explica. El diálogo, entonces, se entiende como método de discernimiento, siguiendo la impronta jesuita del Pontífice, y como herramienta para enfrentar la polarización, la segregación y los discursos de odio que marcan la actualidad. “Se trata de humanizar la convivencia y, en el caso de la comunicación, de rescatar la dimensión humana de las interacciones en redes sociales y medios de comunicación”, añade. Para Portillo Ríos, las palabras tienen poder: pueden construir, unir y enseñar a convivir, pero también pueden dividir y herir si se usan sin responsabilidad. Inspiración para líderes y ciudadanos El prólogo del libro fue escrito por monseñor Edgar Peña Parra, sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado. En él, se subraya que, en un mundo polarizado, el diálogo es “urgente y necesario”. Portillo Ríos busca trasladar esta idea a la práctica mediante talleres y capacitaciones, aplicando los diez pasos de su decálogo para fortalecer la capacidad de dialogar en la vida cotidiana, en entornos políticos, sociales y eclesiales. El autor concluye destacando que el Papa Francisco no era solo un personaje mediático, sino un pensador profundo cuya propuesta sobre el diálogo ofrece herramientas concretas para mejorar la convivencia humana y la sociedad global: “Su enseñanza nos invita a escuchar, comprender y construir juntos, recordándonos que la fraternidad y la ternura no son opcionales, sino esenciales para vivir”. 28 de enero de 2026Fuente: Vatican NewsCEV Medios

28
Ene

El Concilio en los medios de comunicación: redescubrir el Vaticano II

Vaticano. En una época de gran transformación, incluso en los medios de comunicación, este acontecimiento central en la historia de la Iglesia atrajo inmediatamente la atención mundial. Hoy, como dijo el Papa León XIV, podemos retomar el camino de los Padres Conciliares acercándonos a los documentos y redescubriendo su profecía y relevancia. El XXI Concilio Ecuménico, iniciado en 1962 por el Papa Juan XXIII en una época marcada por profundas transformaciones, incluso en el mundo de la información, recibió una amplia cobertura desde sus inicios. El 11 de octubre de ese año, día de su solemne apertura , la prensa mundial dedicó una amplia cobertura al acontecimiento que transformó el rostro de la Iglesia. El eco del Concilio en la prensa mundial Los medios de comunicación dieron gran importancia a la labor del Concilio. El periódico francés «Le Figarò» calificó su inauguración como un «gesto de gran valor histórico». Un «hecho de paz y distensión entre los Estados», según «Le Monde». El titular del periódico estadounidense «The New York Times», que calificó el evento como un «proyecto maravilloso y excepcional para el mundo entero», se complementó con una emisión de la radio suiza SRF, que utilizó la expresión «Concilio de la Esperanza». «Ha llegado en el momento más oportuno», escribió «Vanguardia Española». Para el «Corriere della Sera», fue «la iniciativa más valiente de un Papa». «La Iglesia», escribió el periódico, «quiere presentarse al mundo, rechazando los intentos de considerarla por encima, en contra o al margen de los intereses del hombre; quiere permanecer viva y poderosa en la historia, no ser excluida». Entre las figuras clave del Concilio, los medios de comunicación destacaron inmediatamente al entonces arzobispo de Milán, el cardenal Giovanni Battista Montini, quien ascendería al trono de Pedro el 21 de junio de 1963 y culminaría el Concilio Ecuménico Vaticano II en 1965. El periódico italiano «Avanti!» destacó especialmente su «tono pastoral y conciliador». La apertura del Concilio en “L’Osservatore Romano” Al día siguiente de la solemne ceremonia de apertura, el diario de la Santa Sede, «L’Osservatore Romano», estrenó aquella histórica edición, y en portada se imprimieron estas palabras: «Luz de verdad, santidad y paz en la vida de la Iglesia». El discurso del Papa Juan XXIII se retransmitió en latín e italiano. «Cuando el Evangelio del Concilio, extendido en sus páginas ilusorias y luminosas, fue llevado al trono papal», reza un artículo de aquella edición del 12 de febrero de 1962, «la ola de luz procedente de la Basílica atrajo reflejos y destellos de los grabados del antiguo Códice, como si la Palabra de Dios se encendiera en el momento de la inauguración del Concilio Ecuménico Vaticano II». “Siempre, en los Concilios de la Iglesia – leemos en un artículo de la tercera página – el Libro de Dios ha ocupado el lugar de honor en las Asambleas de los Padres para confirmar la divina misión secular de la Iglesia fundada por Cristo de administrar, propagar, defender y salvaguardar, en su integridad y autenticidad como su depósito inviolable, la Palabra de Dios contenida en el Libro Sagrado”. Benedicto XVI, el Concilio y el escrutinio de los medios de comunicación El Papa Benedicto XVI ofrece una perspectiva más profunda del Concilio. Esta mirada cercana se hace evidente en las palabras que pronunció durante la reunión con los párrocos en 2013. La reunión fue «una breve charla sobre el Vaticano II». El Concilio «tal como lo vi», añadió el Pontífice en la audiencia celebrada tan solo tres días después de anunciar su renuncia al papado.En su conversación con los párrocos y sacerdotes de la diócesis de Roma, Benedicto XVI repasó varios aspectos del Concilio, evento en el que participó primero como asesor teológico del cardenal Frings de Colonia y luego como experto. «Había una expectativa increíble. Esperábamos que todo se renovara, que llegara un verdadero nuevo Pentecostés, una nueva era para la Iglesia». Su discurso también destacó elementos relacionados con el mundo de la información. «Existió el Concilio de los Padres, el verdadero Concilio, pero también el Concilio de los medios de comunicación», recordó Benedicto XVI. Fue casi un Concilio en sí mismo, y el mundo lo percibió a través de ellos, a través de los medios de comunicación. Así pues, el Concilio que impactó al pueblo con efecto inmediato fue el de los medios de comunicación, no el de los Padres. Y mientras que el Concilio de los Padres tuvo lugar dentro de la fe, «el Concilio de los periodistas», explicó el Pontífice alemán, tuvo lugar «dentro de las categorías de los medios de comunicación actuales, es decir, fuera de la fe, con una hermenéutica diferente». Sacar a relucir la verdadera fuerza del Consejo Para los medios de comunicación, Benedicto XVI enfatizó aún más, en su reunión de 2013 con párrocos y clérigos en Roma, que «el Concilio fue una lucha política, una lucha de poder entre diferentes facciones de la Iglesia». «Era obvio que los medios de comunicación se alinearían con el bando que les pareciera más apropiado. Había quienes buscaban la descentralización de la Iglesia, el poder para los obispos y, luego, mediante el término ‘Pueblo de Dios’, el poder del pueblo, de los laicos». Hay un elemento adicional. El Concilio de los medios de comunicación era accesible a todos. «Por lo tanto, este fue el dominante, el más eficiente, y creó tantas calamidades, tantos problemas, tanta miseria, en verdad: seminarios cerrados, conventos cerrados, la liturgia trivializada… y el Concilio real tuvo dificultades para fructificar, para realizarse; el Concilio virtual fue más fuerte que el Concilio real». Una prevalencia que, con el tiempo, está destinada a ser progresivamente superada. «La verdadera fuerza del Concilio estuvo presente y, poco a poco, se va percibiendo cada vez más y se convierte en la verdadera fuerza que luego también conduce a la verdadera reforma, a la verdadera renovación de la Iglesia. Me parece que, 50 años después del Concilio —declaró Benedicto XVI—, vemos cómo este Concilio virtual se desmorona, se pierde, y el verdadero Concilio surge con toda su fuerza espiritual». Los

28
Ene

Personas consagradas, semillas de paz donde la dignidad está herida

Vaticano. El Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica ha enviado una carta titulada «Profecía de Presencia: La Vida Consagrada donde la Dignidad se hiere y la Fe se pone a prueba». La carta llega pocos días antes de la XXX Jornada Mundial de la Vida Consagrada, que se celebra el lunes 2 de febrero y culmina con la Misa presidida por León XIV en la Basílica Vaticana. «Profecía de Presencia y Semilla de Paz» en el contexto histórico, hombres y mujeres consagrados de todo el mundo son los destinatarios de la carta firmada hoy, miércoles 28 de enero, por la Hermana Simona Brambilla, misionera de la Consolata y prefecta del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica; por el proprefecto, el cardenal Ángel Fernández Artime, salesiano; y por la secretaria, Tiziana Merletti, de las Hermanas Franciscanas de los Pobres. La carta, titulada «Profecía de Presencia: Vida Consagrada donde la Dignidad se hiere y la Fe se pone a prueba», se publica a pocos días de la XXX Jornada Mundial de la Vida Consagrada, que se celebrará el próximo lunes 2 de febrero, festividad de la Presentación del Señor, y culminará con la Misa presidida por León XIV en la Basílica de San Pedro a las 17:00 h. Una presencia que permanece Los responsables del Dicasterio escriben que, durante el último año, durante sus viajes y visitas pastorales, han tenido el don de tocar y ser tocados por la vida de muchas personas consagradas, encontrando los rostros de muchas de ellas llamadas a compartir situaciones complejas: contextos marcados por conflictos, inestabilidad social y política, pobreza, marginación, migración forzada, minorías religiosas, violencia y tensiones, elementos todos ellos que ponen a prueba la dignidad, la libertad y, a veces, la fe misma de las personas. Pero, continúan, estas son experiencias que revelan simultáneamente la dimensión fuerte y profética de la vida consagrada como presencia que perdura: junto a pueblos e individuos heridos, en lugares donde el Evangelio se vive en condiciones de fragilidad y prueba. Señales de un Dios que no abandona Un «permanecer» que asume diferentes rostros y desafíos, al igual que varían las complejidades de las sociedades, según si la vida cotidiana está marcada por la fragilidad e inseguridad institucional o si las minorías religiosas experimentan presiones y restricciones, pero también donde la prosperidad coexiste con la soledad, la polarización, nuevas formas de pobreza y la indiferencia. Esto incluye contextos donde la migración, la desigualdad y la violencia generalizada desafían la convivencia civil. En muchas partes del mundo, «la situación política y social pone a prueba la confianza y erosiona la esperanza», afirma la carta, por lo que la presencia «fiel, humilde, creativa y discreta» de las personas consagradas se convierte en un «signo» de que «Dios no abandona a su pueblo». “Permanecer” según el Evangelio Además, el documento profundiza en el concepto de «permanencia» evangélica, que nunca es «inmovilidad», ni mucho menos «resignación», sino «esperanza activa» capaz de generar «actitudes y gestos de paz» mediante «palabras que desarman» donde las heridas del conflicto parecen borrar la fraternidad, y «relaciones que dan testimonio» del deseo de diálogo entre culturas y religiones. Esto incluye «opciones que protegen» a los pequeños incluso cuando estar a su lado exige un precio; «paciencia» en los procesos, incluso dentro de la comunidad eclesial; «perseverancia» en la búsqueda de caminos de reconciliación; y «valentía» al denunciar situaciones y estructuras que niegan la dignidad humana y la justicia. A la luz de todos estos elementos, este «permanencia» no es meramente una opción personal o comunitaria, enfatizan, sino que se convierte en una «palabra profética para toda la Iglesia y el mundo». Muchas expresiones de una sola profecía Precisamente «como semilla que acepta la muerte para que la vida florezca», la profecía de toda vida consagrada, en sus diversas y complementarias formas, se expresa en la capacidad de permanecer: la vida apostólica, por ejemplo, hace visible una proximidad trabajadora que sostiene la dignidad herida; la vida contemplativa custodia, mediante la intercesión y la fidelidad, la esperanza cuando la fe se pone a prueba. Además, la carta continúa enumerando los estados de vida: los institutos seculares dan testimonio del Evangelio como «levadura discreta» en contextos sociales y profesionales; el Ordo virginum manifiesta el poder de la generosidad y la fidelidad que «abre al futuro»; la vida eremítica recuerda «la primacía de Dios y lo esencial que desarma el corazón». En la diversidad de todas estas formas, enfatiza la carta, «se configura una única profecía: permanecer con amor, sin abandono, sin silencio, haciendo de la propia vida la Palabra para este tiempo y para esta historia». Floreciendo como semillas de paz Y dentro de esta «profecía de permanencia», se desarrolla un testimonio de paz, entendido —afirma el documento— como un «camino exigente y cotidiano» de escucha, diálogo, paciencia, conversión de mente y corazón, y rechazo a la lógica de la opresión del más fuerte. Por ello, explica el documento, la vida consagrada, al permanecer cerca de las heridas de la humanidad «sin ceder a la lógica del conflicto», pero «sin renunciar a decir la verdad de Dios sobre la humanidad y la historia», se convierte en «artesana de paz». El documento concluye con un agradecimiento a los consagrados por su perseverancia, una invitación a permanecer, tras el Jubileo que se les dedicó el pasado 10 de octubre, como peregrinos de esperanza en el camino de la paz, y una encomienda al Señor para que nos permita «permanecer», «consolar» y «recomenzar», y así ser, en la Iglesia y en el mundo, «profecía de presencia y semilla de paz». 28 de enero de 2026Fuente: Vatican NewsCEV Medios

26
Ene

Jornada Mundial de las Comunicaciones: Preservar las voces y rostros humanos

Vaticano. En su mensaje para la 60 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales el Papa León XIV llama a una alianza entre responsabilidad, cooperación y educación para preservar las voces y rostros humanos ante los riesgos de la Inteligencia Artificial. “Preservar las voces y los rostros humanos”, es el lema del Mensaje del Papa León XIV para la LX Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, publicado este 24 de enero. “El rostro y la voz son rasgos únicos y distintivos de cada persona”, señala el Pontífice ante los desafíos de la Inteligencia Artificial (IA) y los nuevos retos de la comunicación. Y exhortando a una alianza de responsabilidad, cooperación y educación para afrontar estos riesgos. “El reto -dice León XIV en el mensaje- no es tecnológico, sino antropológico. Proteger los rostros y las voces significa, en última instancia, protegernos a nosotros mismos”.  El Papa pide “no renunciar al propio pensamiento”, porque “la IA puede proporcionar apoyo y asistencia en la gestión de tareas comunicativas, eludir el esfuerzo de nuestro propio pensamiento, contentándonos con una compilación estadística artificial», pero se «corre el riesgo, a largo plazo, de erosionar nuestras capacidades cognitivas, emocionales y comunicativas”. Simulación de las relaciones Y presenta el peligro de “simulación de las relaciones y de la realidad” en el mundo digital, ya que “la tecnología que explota nuestra necesidad de relación no solo puede tener consecuencias dolorosas para el destino de las personas, sino que también puede dañar el tejido social, cultural y político de las sociedades”. “Esto ocurre cuando sustituimos las relaciones con los demás por relaciones con IA entrenadas para catalogar nuestros pensamientos y, por lo tanto, para construir a nuestro alrededor un mundo de espejos, donde todo está hecho «a nuestra imagen y semejanza». De este modo, nos privamos de la posibilidad de encontrar al otro, que siempre es diferente a nosotros y con el que podemos y debemos aprender a relacionarnos. Sin la aceptación de la alteridad no puede haber ni relación ni amistad”, dice León XIV en el mensaje. Responsabilidad, cooperación y educación Ante estos riesgos el Papa León XIV propone “Una posible alianza” basado en tres pilares: responsabilidad, cooperación y educación. “En primer lugar, la responsabilidad. Dependiendo de las funciones, esta puede traducirse en honestidad, transparencia, valentía, capacidad de visión, deber de compartir conocimientos, derecho a estar informado”.  Llama también a cooperar: “Ningún sector puede afrontar por sí solo el reto de liderar la innovación digital y la gobernanza de la IA. Por lo tanto, es necesario crear mecanismos de salvaguardia. Todas las partes interesadas, desde la industria tecnológica hasta los legisladores, desde las empresas creativas hasta el mundo académico, desde los artistas hasta los periodistas y los educadores, deben participar en la construcción y la puesta en práctica de una ciudadanía digital consciente y responsable”. Y pide que la educación sea útil para “aumentar nuestra capacidad personal para reflexionar críticamente, evaluar la fiabilidad de las fuentes y los posibles intereses que hay detrás de la selección de la información que nos llega, comprender los mecanismos psicológicos que activan, permitir que nuestras familias, comunidades y asociaciones elaboren criterios prácticos para una cultura de la comunicación más sana y responsable”. Custodiar el don de la comunicación “Necesitamos -insiste el Pontífice- que el rostro y la voz vuelvan a representar a la persona. Necesitamos custodiar el don de la comunicación como la verdad más profunda del ser humano, hacia la que orientar también toda innovación tecnológica”. Finaliza el Santo Padre su mensaje publicado el dia de la memoria liturgica de San Francisco de Sales, agradeciendo “a todos los que trabajan por los fines aquí expuestos y bendigo de corazón a todos los que trabajan por el bien común con los medios de comunicación”.  26 de enero de 2026Fuente: Vatican NewsCEV Medios

26
Ene

El Papa: Cada momento es tiempo de Dios. Salir de la indecisión y confiar

Vaticano. Jesús comienza su predicación en un momento difícil y en un lugar marcado por la diversidad. A partir de este pasaje del Evangelio, el Papa invitó en el Ángelus dominical a no dejarnos paralizar por la indecisión ni por la prudencia excesiva, recordando que cada momento y cada lugar son visitados por Dios y abiertos a su amor. En el Ángelus dominical, el Papa centró su reflexión en el inicio de la predicación de Jesús, tal como lo narra el Evangelio de Mateo. A partir del llamado a los primeros discípulos —Simón Pedro, Andrés, Santiago y Juan—, el Santo Padre invitó a los fieles a preguntarse por dos aspectos clave de la misión de Jesús: el momento y el lugar en que comienza. El Papa nos da un mensaje claro y esperanzador: no hay momentos ni lugares excluidos de la acción de Dios. Allí donde parece haber dificultad, diversidad o incertidumbre, el Evangelio puede comenzar de nuevo. ANGELUS TEXTO INTEGRAL  Un comienzo en tiempos difíciles El Papa subrayó que Jesús inicia su predicación en un contexto que, humanamente hablando, no parece favorable: el arresto de Juan el Bautista. Lejos de ser un tiempo de seguridad o éxito, es un momento oscuro, marcado por la resistencia y la incertidumbre. Sin embargo, es precisamente ahí donde Jesús anuncia con fuerza: “El Reino de los Cielos está cerca”. A partir de este pasaje, el Pontífice hizo una lectura muy cercana a la vida cotidiana de las personas y de la Iglesia. Muchas veces —dijo— creemos que no es el momento adecuado para tomar decisiones importantes, para anunciar el Evangelio o para cambiar situaciones que nos pesan. Nos refugiamos en la prudencia o en la espera, pero corremos el riesgo de quedar paralizados. El Evangelio, en cambio, nos invita a confiar: Dios actúa en todo momento, incluso cuando no nos sentimos preparados.Un anuncio que cruza fronteras El segundo punto de la reflexión fue el lugar elegido por Jesús para iniciar su misión pública: Cafarnaúm, en Galilea. No se trata de un centro religioso cerrado, sino de una región de paso, marcada por la diversidad cultural y religiosa. Con este gesto, Jesús muestra que su mensaje no está reservado a unos pocos, sino que se dirige a todos. El Santo Padre destacó que el Mesías, viniendo de Israel, no se encierra en fronteras étnicas o religiosas, sino que se acerca a las personas allí donde viven, trabajan y se relacionan. Este rasgo del Evangelio interpela directamente a los cristianos de hoy, llamados a vencer la tentación del aislamiento y del cierre. La fe está llamada a vivirse y anunciarse en todas las realidades humanas, para convertirse en fermento de fraternidad y de paz entre pueblos, culturas y religiones. Llamados hoy, aquí y ahora Como los primeros discípulos, recordó León XIV, también nosotros estamos llamados a responder a la voz del Señor con alegría y confianza. Cada etapa de la vida, cada lugar que habitamos, está atravesado por la presencia y el amor de Dios. Por último, Prevost pidió a la Virgen María, para que conceda a todos una confianza interior profunda y acompañe el camino de quienes buscan seguir a Cristo en medio de las realidades concretas del mundo. 26 de enero de 2026Fuente: Vatican NewsCEV Medios

26
Ene

El Papa: Las divisiones entre cristianos opacan el rostro de Cristo

Vaticano. Al celebrar en la Basílica de San Pablo Extramuros las segundas vísperas de la solemnidad de la conversión de San Pablo, León XIV recuerda que la misión de los cristianos de hoy es anunciar a Cristo y confiar en él. «¡Somos uno! ¡Ya lo somos! ¡Reconozcámoslo, experimentémoslo, manifestémoslo!». Las palabras del papa León resuenan en la basílica de San Pablo Extramuros durante las segundas vísperas de hoy, 25 de enero, que concluyen la 59.ª Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, en la solemnidad de la conversión del apóstol de las gentes. Son palabras que llegan como un estímulo, una invitación fecunda a los hermanos de las diferentes Iglesias y comuniones cristianas presentes en la Basílica para seguir caminando juntos, para llegar a «comunicar» con «una sola voz la fe a los hombres y mujeres de nuestro tiempo». El encuentro que transforma «Encendido por sus llamas, se prodigó por el nombre de Cristo. Ardió por él sin reservas, predicando el amor de Cristo». Es el himno Excelsam Pauli gloria, cantado por el Coro de la Basílica de San Pablo y de la Capilla Sixtina, en el que se exalta «el glorioso triunfo de Pablo», el que narra la transformación del «más pequeño de los apóstoles», que se definía así porque se consideraba indigno debido a su pasado como perseguidor de la Iglesia. Sin embargo, ese pasado no lo convierte en prisionero, subraya el Papa, sino que él mismo se define como «prisionero por causa del Señor»: una perspectiva completamente diferente. El cambio del hombre pasa por un nombre diferente, la nueva vida que Dios da en el encuentro con Él. «Así se nos recuerda —afirma o León XIV— que su misión es también la misión de todos los cristianos de hoy: anunciar a Cristo e invitar a todos a confiar en Él». “Cada verdadero encuentro con el Señor es, de hecho, un momento transformador, que da una nueva visión y una nueva dirección para cumplir la tarea de edificar el Cuerpo de Cristo.” Las divisiones El Evangelio no puede callarse, debe anunciarse porque, como se lee en Lumen Gentium, constitución dogmática fruto del Concilio Vaticano II, ilumina a los hombres con la luz de Cristo «que resplandece en el rostro de la Iglesia». Una luz que consuela, pero que también puede verse oscurecida. “La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos nos llama cada año a renovar nuestro compromiso común en esta gran misión, conscientes de que las divisiones entre nosotros, si bien no impiden que brille la luz de Cristo, hacen sin embargo más opaco ese rostro que debe reflejarla en el mundo.” Una sola voz para la fe El Papa León recuerda la reciente celebración, junto con el Patriarca ecuménico de Constantinopla Bartolomé I, en Iznik, la antigua Nicea, del 1700 aniversario del Concilio, que tuvo lugar el 28 de noviembre de 2025 durante su primer viaje apostólico a Turquía y Líbano. «Recitar juntos el Credo niceno en el mismo lugar donde fue redactado —afirma el Pontífice— ha sido un testimonio precioso e inolvidable de nuestra unidad en Cristo». Un «momento de fraternidad» y de agradecimiento porque el Señor «obró en los Padres de Nicea, ayudándoles a expresar con claridad la verdad de un Dios que se ha hecho cercano a nosotros encontrándonos en Jesucristo». “¡Que también hoy el Espíritu Santo encuentre en nosotros la inteligencia dócil para comunicar con una sola voz la fe a los hombres y mujeres de nuestro tiempo!” «Uno» Recordando luego el tema de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos —«Un solo cuerpo, un solo Espíritu, como una sola es la esperanza a la que Dios os ha llamado»— de la carta a los Efesios, León XIV recuerda la importancia y la insistencia de ese «uno» que impresiona y conmueve, que impulsa «hacia la plena unidad y el testimonio común del Evangelio». Comunicar lo que somos El ir juntos remite al camino sinodal que Francisco, señala el Papa, consideraba «ecuménico», hasta tal punto que en los Sínodos de 2023 y 2024 estuvieron presentes algunos delegados fraternos. Un camino, destaca León XIV, «para crecer juntos en el conocimiento mutuo de las respectivas estructuras y tradiciones sinodales» y, en particular, mirando hacia 2033, en el Jubileo bimilenario de la Redención. “Comprometámonos a desarrollar aún más las prácticas sinodales ecuménicas y a comunicarnos mutuamente lo que somos, lo que hacemos y lo que enseñamos.” La curación de la memoria Recuerda además que los subsidios han sido preparados por las Iglesias de Armenia, expresión de «un valiente testimonio cristiano del pueblo armenio a lo largo de la historia, una historia en la que el martirio ha sido una característica constante». El Papa invita a mirar al santo Catolicós San Nersés Šnorhali «el Agraciado», que trabajó por la unidad de la Iglesia en el siglo XII. Fue capaz de comprender que la búsqueda de la unidad concierne a todos los fieles y contempla también «la sanación de la memoria». “San Nersès también puede enseñarnos la actitud que debemos adoptar en nuestro camino ecuménico, como recordó mi venerado predecesor San Juan Pablo II: «Los cristianos deben tener una profunda convicción interior de que la unidad es esencial, no por una ventaja estratégica o un beneficio político, sino por el interés de la predicación del Evangelio».” Semillas de unidad y paz En las tierras de Armenia, primera nación cristiana, el Evangelio se arraigó muy pronto. Gracias a «intrépidos anunciadores de la Palabra que salva, los pueblos de Europa oriental y occidental acogieron la fe en Jesucristo».   “Oremos para que las semillas del Evangelio sigan produciendo en este continente frutos de unidad, justicia y santidad, también en beneficio de la paz entre los pueblos y las naciones del mundo entero.” Una celebración ecuménica El Papa León, en su homilía, da las gracias al cardenal Kurt Kock, prefecto del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, a sus colaboradores, a los miembros de los diálogos teológicos y a otras iniciativas promovidas por

26
Ene

El Papa a la Rota Romana: Resplandezca en su labor el servicio a la verdad en la caridad

Vaticano. León XIV recibió en audiencia a los prelados del Tribunal Apostólico de la Rota Romana, con motivo de la apertura del Año Judicial y los instó a orientar la actividad judicial según los criterios de verdad y caridad. «No se trata de dos principios opuestos, sino de dos dimensiones intrínsecamente unidas, que encuentran su armonía más profunda en el misterio mismo de Dios, que es Amor y Verdad”. «Ustedes están llamados a custodiar la verdad con rigor, pero sin rigidez, y a ejercer la caridad sin omisión»: lo recordó el Papa León XIV a los prelados del Tribunal Apostólico de la Rota Romana, a quienes recibió en audiencia en la mañana del 26 de enero en el Vaticano, con motivo de la apertura del Año Judicial. Dirigiéndose a los cerca de 400 prelados auditores presentes, Pontífice manifestó, en primer lugar, su aprecio por el trabajo que realizan, “que es un servicio precioso a la función judicial universal que compete al Papa y en la que el Señor los ha llamado a participar”. Verdad, justicia y caridad El Papa focalizó su discurso en un tema fundamental que ha sido dominante en los discursos dirigidos al Tribunal de la Rota Romana desde Pío XII hasta el Papa Francisco: “la estrecha relación que existe entre la verdad de la justicia y la virtud de la caridad”. No se trata – puntualizó –  de dos principios opuestos, ni de valores que deben equilibrarse según criterios puramente pragmáticos, sino de dos dimensiones intrínsecamente unidas, que encuentran su armonía más profunda en el misterio mismo de Dios, que es Amor y Verdad. El riesgo de la relativización de la verdad  “No es raro que surja una tensión dialéctica entre las exigencias de la verdad objetiva y las preocupaciones de la caridad”, precisó, subrayando que “a veces se percibe el riesgo de que una excesiva identificación con las vicisitudes  – a menudo turbulentas – de los fieles pueda conducir a una peligrosa relativización de la verdad”. De hecho, una compasión mal entendida, aunque aparentemente motivada por el celo pastoral, corre el riesgo de empañar la necesaria dimensión e l averiguación de la verdad propia del oficio judicial. «Esto puede ocurrir, además de en el ámbito de las causas de nulidad matrimonial – donde podría dar lugar a deliberaciones de carácter pastoral carentes de un fundamento objetivo sólido – también en cualquier tipo de procedimiento, viciando su rigor y equidad», detalló el Santo Padre. Respeto y misericordia Por otra parte – observó León XIV – a veces puede darse una afirmación fría y distante de la verdad que no tiene en cuenta todo lo que exige el amor a las personas, omitiendo aquellas preocupaciones dictadas por el respeto y la misericordia, que deben estar presentes en todas las fases de un proceso. Al considerar la relación entre la verdad y la caridad, el Obispo de Roma indicó la “clara orientación” que nos viene dada por la enseñanza del apóstol Pablo, que exhorta así: «Actuando con verdad en la caridad, procuremos crecer en todo hacia él, que es la cabeza, Cristo» (Ef 4,15). Veritatem facientes in caritate: no se trata solo de adaptarse a una verdad especulativa, sino de «hacer la verdad», es decir, una verdad que debe iluminar todo el actuar. Y esto debe realizarse «en la caridad», que es el gran motor que lleva a hacer verdadera justicia. La salus animarum “Ustedes están llamados a ser «cooperadores de la verdad»”, continuó el Santo Padre, citando esta vez a San Juan. Y  seguidamente, remitiéndose a la encíclica Caritas in veritate deBenedicto XVI recordó que «la verdad debe buscarse, encontrarse y expresarse en la «economía» de la caridad, pero la caridad, a su vez, debe comprenderse, valorarse y practicarse a la luz de la verdad» (n. 2). Por lo tanto, vuestra actuación debe estar siempre motivada por ese amor verdadero al prójimo que busca ante todo su salvación eterna en Cristo y en la Iglesia, lo que implica la adhesión a la verdad del Evangelio. Encontramos así el horizonte en el que debe situarse toda la actividad jurídica eclesial: la salus animarum como ley suprema en la Iglesia. De este modo, vuestro servicio a la verdad de la justicia es una contribución de amor a la salvación de las almas. En el marco de “la verdad en la caridad” se podrían enmarcar todos los aspectos de los procesos canónicos, añadió el Papa y señaló, en primer lugar, que “la actuación de los distintos protagonistas del proceso debe estar totalmente marcada por el deseo activo de contribuir a esclarecer la sentencia justa a la que se debe llegar, con una rigurosa honestidad intelectual, competencia técnica y conciencia recta”. El objetivo que une a todos los operadores en los procesos, cada uno en la fidelidad a su función, es la búsqueda de la verdad, que no se reduce al cumplimiento profesional, sino que debe entenderse como expresión directa de la responsabilidad moral. Esto lo mueve en primer lugar la caridad, sabiendo sin embargo ir más allá de las exigencias de la sola justicia, para servir en la medida de lo posible al bien integral de las personas, sin alterar su función, sino ejerciéndola con pleno sentido eclesial. Una verdadera vocación profesional Para el Pontífice, el “servicio a la verdad en la caridad debe resplandecer en toda la labor de los tribunales eclesiásticos”. Y esto,debe poder ser apreciado por toda la comunidad eclesial y especialmente por los fieles involucrados. Los procesos canónicos deben inspirar la confianza que proviene de la seriedad profesional, del trabajo intenso y atento, de la dedicación convencida a lo que puede y debe percibirse como una verdadera vocación profesional. Los fieles y toda la comunidad eclesial tienen derecho a un ejercicio recto y oportuno de las funciones procesales, porque es un camino que afecta a las conciencias y a las vidas. Actuar según una deontología Todos los operadores de justicia deben actuar según una deontología, que debe estudiarse y practicarse con cuidado en el ámbito canónico, haciendo que sea verdaderamente ejemplar, evidenció a

23
Ene

Vaticano, la Oficina del Trabajo: trabajamos para que nunca se violen los derechos de los empleados

Vaticano. Monseñor Marco Sprizzi explica en detalle la labor de la ULSA, la Oficina del Trabajo de la Sede Apostólica, de la que es presidente. Y comenta la reciente encuesta realizada por la Asociación de Empleados Laicos del Vaticano, en la que se denuncia el descontento y los comportamientos inadecuados: «No me parece que el descontento sea generalizado». Acoso laboral: «No tengo conocimiento de ningún caso». Diálogo, escucha, colaboración, en lugar de conflicto, competencia y reivindicación. Son las líneas de actuación que sigue la ULSA, la Oficina de Trabajo de la Sede Apostólica, en su relación con los empleados del Vaticano y con los demás organismos y dicasterios de la Santa Sede. Una Oficina con «las puertas siempre abiertas», como afirma su presidente, monseñor Marco Sprizzi, quien también comenta y aclara la reciente encuesta de la ADLV (Asociación de Empleados Laicos Vaticanos) en la que unos 250 de los más de 6000 empleados, incluidos los jubilados, denuncian situaciones de malestar, injusticias y desconfianza dentro de la comunidad laboral del Vaticano. El Papa aprobó el pasado mes de diciembre los nuevos Estatutos de la ULSA, en los que se puede leer la especial atención que el Pontífice presta al mundo del trabajo. ¿Qué significa este nuevo Estatuto para quienes trabajan hoy en el Vaticano y qué cambios ha supuesto hasta ahora? Sin duda, es una muestra de la gran atención que presta el Santo Padre a la aplicación de la doctrina social de la Iglesia dentro de la Santa Sede y con respecto a todos los empleados de la Curia romana, las entidades relacionadas, el Governatorato Vaticano y el Vicariato de Roma. Los cambios introducidos son importantes, no los enumeraré todos, pero me gustaría destacar que se ha reforzado aún más la representatividad y la misión de unidad y promoción de la Oficina del Trabajo, según la visión de Juan Pablo II y de los pontífices sucesivos. Unidad y, lo que significa remar todos en la misma dirección, sentirnos corresponsables y copartícipes de la misión de la Santa Sede, lo que no significa en modo alguno disminuir la protección de los trabajadores, sino promoverla y perseguirla en un espíritu de diálogo y confianza mutua. Una reciente encuesta realizada por la ADLV revela un clima de insatisfacción y denuncias de comportamientos inadecuados en los lugares de trabajo del Vaticano. ¿Cómo comenta esto? Yo también he tomado nota de la encuesta. Técnicamente, se trata de una encuesta realizada sobre una muestra muy pequeña, ya que afecta a menos del 5 % de los empleados. En cualquier caso, nos tomamos en serio todas las voces, aunque sea la voz de un solo empleado que se queje de una situación de poca atención, poco diálogo, poco respeto por las normas. Las puertas de la Oficina de Trabajo están siempre abiertas, porque somos, como dijo Juan Pablo II, una estructura de diálogo y, por lo tanto, escuchamos a todos. Trabajamos para que no haya situaciones en las que se incumplan o se violen de alguna manera los derechos de los empleados y, al mismo tiempo, nos comprometemos mucho en la formación para promover la conciencia de la participación en la única misión y la mejora de las competencias. Por lo tanto, consideramos la encuesta con seriedad y respeto. Con la ADLV mantenemos, según ellos mismos afirman, diálogos constructivos y frecuentes, y nos tomamos en serio todas las denuncias. Nuestra tarea consiste en profundizar en ellas y examinarlas a la luz del derecho y de la Doctrina Social de la Iglesia, e incorporarlas al diálogo con las administraciones interesadas, también mediante la creación de mesas técnicas y comisiones ad hoc, con el fin de verificar posibles soluciones en interés de todos: de los empleados, pero también de la Santa Sede, que no puede aceptar situaciones de desigualdad o injusticia en su seno. Por lo tanto, acogemos estos resultados y queremos verificarlos en cada caso concreto y en la mejora de la normativa. Nos tomamos muy en serio esta misión que interpela nuestra conciencia de cristianos y sacerdotes. La ADLV lo sabe bien. El 71 % de los encuestados indicó a la ADLV como interlocutor en caso de problemas en el trabajo, frente al 10 % que se dirigiría a la ULSA. ¿Es este un dato real? Recibimos decenas de casos a diario, los empleados acuden a nosotros constantemente, al igual que las administraciones. Gracias a Dios, no nos falta trabajo. Leo en la declaración de la Asociación que alrededor del 80 % de los que respondieron a la encuesta están inscritos en la ADLV, mientras que solo el 71 % de ellos acudiría a la propia ADLV, por lo que, en realidad, ni siquiera todos los inscritos acudirían en primer lugar a su propia Asociación… Pero no nos situamos en una perspectiva de competencia, la ADLV desempeña un papel importante y constructivo y nosotros lo incentivamos, lo promovemos y agradecemos a la Asociación por lo que hace. Seguiremos acogiendo y apoyando todas las necesidades, instancias y solicitudes, a la luz de las normas y de la Doctrina social, si se consideran adecuadas y responden a las exigencias de justicia. Me gustaría añadir que los jefes del Dicasterio, los responsables del Governatorato y todos aquellos a quienes presentamos estas peticiones son sensibles y están abiertos al diálogo. También hemos organizado mesas técnicas en las que se han reunido los máximos responsables del Dicasterio interesado con los representantes de la ADLV aquí, en nuestra sede, y con nuestra mediación. Y continuaremos por este camino del diálogo y de la búsqueda común de soluciones posibles y justas. Hay que seguir por este camino. El camino de la oposición y el conflicto está excluido de la visión de los Papas y del enfoque misionero de la Santa Sede. Quienes trabajan en la Santa Sede se comprometen con una misión: no hay lugar para el conflicto, sino que somos como una orquesta en la que cada instrumento debe tocar según sus propias especificidades. La voz de los empleados puede y debe contribuir

23
Ene

Unidad de los cristianos, Pace: «El ecumenismo, una promesa de futuro»

Vaticano. El Arzobispo, Secretario del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, en conversación con los medios vaticanos, reflexiona sobre la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos que concluye el próximo domingo y sobre los frutos del diálogo entre los creyentes en Cristo. «El ecumenismo es la experiencia en la que nos redescubrimos como hermanos y amigos, a partir de la experiencia de Jesús». Así describe el Arzobispo Flavio Pace, Secretario del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, en declaraciones a los medios vaticanos, el diálogo entre los creyentes en Cristo durante la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que concluye el domingo 25 de enero. Este es uno de los eventos ecuménicos anuales más importantes, que este año coincidió con la «providencial» decisión del Papa León XIV de meditar sobre la «Dei verbum» como parte de sus catequesis de los miércoles sobre el Concilio Vaticano II. La coincidencia con la Semana actual es significativa: el Concilio, de hecho, introdujo a los fieles a «la experiencia de la revelación divina en progresión». «Dei verbum es en cierto modo la culminación del Dei filius del Concilio Vaticano I», explica el arzobispo, «donde el enfoque se centró precisamente en estas verdades intelectuales». «Dei verbum completa y sitúa esta verdad en la dimensión relacional». Dios mismo habla a los hombres como amigos, como en la experiencia de Moisés y como se evidencia en las palabras de Jesús en el Evangelio de Juan: «Los he llamado amigos». El camino de la unidad La revelación, sin embargo, no es asunto de teólogos. En el centro está «la concreción de la experiencia humana de Jesús, de la verdad, de su mirada sobre los hombres de su tiempo, sobre las mujeres, sobre las situaciones, sobre el trabajo, sobre el sufrimiento, sobre la enfermedad física», continúa monseñor Pace. «Esa es la experiencia en la que Dios se hace carne, se revela. Y así, la carne de Jesús es crucial para encontrar la experiencia del Dios cristiano». Este encuentro une a los creyentes, quienes deben fortalecer su oración por la plena unidad visible, como pidió el Papa León XIV el domingo pasado en el Ángelus. «Plena unidad, porque el Bautismo es sin duda el fundamento», explica el Secretario del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos. «Pero a lo largo de la historia, en los cismas entre Oriente y Occidente, en las diversas fracturas, incluso dentro de nuestros socios ecuménicos, esta unidad del Bautismo no da lugar a la plena comunión». La esperanza es que «el camino hacia la plena comunión» también sea «sentarse a la única mesa de Cristo». Un camino de diálogo teológico que «va de la mano de la oración compartida y de un don: el del Evangelio». La experiencia del ecumenismo «La experiencia del ecumenismo es, en pequeña medida, una experiencia de diálogo también en otros frentes». El diálogo se convierte en «estar cara a cara con el otro, finalmente desarmado, para poder escuchar el don del Espíritu que es el otro y orar juntos para que este camino se convierta cada vez más en un camino de compartir pleno». En este camino, la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos es un momento fundamental, que las comunidades de todo el mundo están llamadas a vivir a través de las reflexiones preparadas este año por la Iglesia Apostólica Armenia. San Pablo Extramuros La Semana de Oración concluirá el próximo domingo 25 de enero con el rezo de las Vísperas en la Basílica de San Pablo Extramuros, presidida por el Papa León. Una basílica que el Santo Padre, como recuerda el arzobispo Pace, ya visitó no solo para su toma de posesión tras su elección, sino también el pasado 14 de septiembre para la conmemoración de los mártires que dieron testimonio de la fe, una conmemoración ecuménica. Es también la basílica que «presenció la visita del rey Carlos este año y la concesión del título de cohermanos, por lo que es una basílica que, sin embargo, está vinculada al ecumenismo». Es también el lugar donde Pablo VI donó su anillo episcopal en 1966 a Michael Ramsey, arzobispo de Canterbury. «Es también la basílica del Concilio, donde se anunció el Vaticano II, pero también es el lugar donde redescubrimos, en la experiencia de Pablo, que estamos en deuda con el Evangelio y, por lo tanto, volviendo juntos a la escuela del Evangelio, vivimos y pedimos ser evangelizadores como Pablo, pero porque estamos habitados por este soplo del Espíritu». Los frutos de Nicea Recientemente se celebró el 1700 aniversario del Concilio de Nicea, un evento que, según monseñor Pace, brindó «la oportunidad no solo de conmemorar el símbolo de la fe, sino también el deseo de mirar juntos hacia el futuro». Además de la oración pública, el encuentro, «llamémoslo Pentecostés», fue significativo. «Fue aquella reunión a puerta cerrada en la Iglesia Ortodoxa Siria de Estambul, donde el Santo Padre y otros líderes se escucharon mutuamente en una mesa redonda durante dos horas». Este momento histórico no tiene precedentes, pero «lo que me parece haber entendido es que se prometieron mutuamente que no sería el último momento de este tipo», observa. Hacia Augsburgo También está prevista otra conmemoración ecuménica para 2030, conmemorando el 500 aniversario de la Dieta de Augsburgo y la Confessio Augustana. Tras la crisis con Martín Lutero, se intentó encontrar un punto de encuentro, una profesión de fe compartida, en los países que ahora llamamos la Reforma —explica el arzobispo—. Es importante conmemorar ese texto para redescubrir un fundamento común y, al mismo tiempo, redescubrir algo más para nuestro presente. Se trata, por tanto, de una conmemoración histórica que también encaja con el 2030, año en el que se cumplirán 2000 años de la vida pública de Jesús, su Bautismo y el Sermón de la Montaña. «Existen también numerosas iniciativas ecuménicas transversales que se centran en esto, con experiencias que también se originan en Tierra Santa, por ejemplo, una lectura común del

23
Ene

El Papa: Respetar la sacralidad de la vida es fundamento de la sociedad

Vaticano. En un mensaje a los participantes de la Marcha por la Vida, que tiene lugar mañana 23 de enero, en Washington, D.C., León XIV reafirma que proteger la sacralidad de la existencia constituye el fundamento indispensable de todos los demás derechos. Dirigiéndose a los jóvenes, los insta a realizar esfuerzos valientes y pacíficos. Un diálogo que abarque todos los niveles de la sociedad, llevado a cabo con firmeza pero de forma pacífica, para reafirmar la sacralidad de la vida como «fundamento indispensable de todos los demás derechos humanos». Este es el llamamiento que el Papa León XIV dirige a los participantes de la Marcha por la Vida, mañana, 23 de enero, en Washington, D.C., capital de Estados Unidos, país natal del Pontífice. Animar a los jóvenes En su mensaje, el Papa asegura su cercanía espiritual al evento, que calificó de «elocuente testimonio público» para reafirmar el valor de la existencia humana. Sobre esto y sobre su activa promoción —como ya lo había subrayado León XIV en su discurso a los miembros del Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede el 9 de enero— se asienta y progresa una sociedad verdaderamente «sana». En este sentido, los animo, especialmente a los jóvenes, a seguir trabajando para garantizar que la vida se respete en todas sus etapas, mediante esfuerzos adecuados en todos los niveles de la sociedad, incluido el diálogo con los responsables civiles y políticos. Marcha pacífica y valiente El Pontífice finalmente confía a los participantes al acompañamiento de Jesús, «que prometió permanecer siempre con nosotros», invitándolos a marchar con valentía y paz «en favor de los niños no nacidos». Al defenderlos, sepan que cumplen el mandato del Señor de servirle en los más pequeños de nuestros hermanos y hermanas. «La vida es un regalo» » La vida es un regalo» es el tema elegido para la 53 edición de la Marcha que ha visto a manifestantes marchar hacia el Capitolio desde 1974, coincidiendo con el aniversario de la  sentencia Roe v. Wade de la Corte Suprema de Estados Unidos, que introdujo el derecho federal al aborto, posteriormente derogado por el mismo organismo el 24 de junio de 2022 con la  sentencia Dobbs v. Jackson Women’s Health Organization.  23 de enero de 2026Fuente: Vatican NewsCEV Medios