En un histórico encuentro con la comunidad católica de Argelia, el Papa León XIV visitó la Basílica de Nuestra Señora de África, un recinto que calificó como patrimonio de unión entre cristianos y musulmanes. Basado en cuatro testimonios locales, el Santo Padre centró su reflexión en tres pilares fundamentales de la vida cristiana: la oración, la caridad y la unidad.
La oración como respiración del alma
Citando a su predecesor San Juan Pablo II, el Pontífice recordó que el diálogo con Dios es indispensable para la vida de cada persona. «El hombre no puede vivir sin orar, así como no se puede vivir sin respirar», afirmó el Santo Padre.
El Papa subrayó que, en el contexto argelino, la Iglesia es una presencia orante que humaniza y purifica el corazón, llegando a lugares donde solo la gracia del Señor puede actuar.
Fieles a la caridad frente a la violencia
Al abordar la caridad, León XIV honró la memoria de los diecinueve mártires de Argelia, quienes entregaron su vida en la década de los 90. Destacó que, ante el odio, estos testigos permanecieron firmes en el servicio a los más frágiles sin pretensiones ni clamores.
«Frente al odio y a la violencia, permanecieron fieles a la caridad hasta el sacrificio de la vida. Lo hicieron con la serenidad y la firmeza de quien sabe en quién ha puesto su confianza».
Unidad y fraternidad: Signos de esperanza
El Papa hizo un vehemente llamado a la reconciliación profunda de los corazones. Inspirado en el lema de su visita, «¡La paz esté con ustedes!», recordó que la fe no aísla, sino que une sin confundir.
Refiriéndose a la convivencia entre cristianos y musulmanes bajo el amparo maternal de la Virgen (Lalla Meryem), el Pontífice señaló que Argelia es un ejemplo para un mundo dividido por las guerras. «Su forma de vivir juntos, unidos y en paz, es un gran signo», expresó.
Al concluir, el Papa comparó la vida espiritual con la supervivencia en el desierto: reconociendo la fragilidad humana, recordó que nadie sobrevive en soledad y que la verdadera paz solo puede ser garantizada por Dios.
13 de abril de 2026
Fuente: Vatican News
CEV Medios
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