Categoría: Iglesia en Latinoamérica

25
Oct

Vaticano y Comité Olímpico Internacional exhortan a elegir el camino de la paz

Se publicó el llamamiento conjunto del Comité Olímpico Internacional, del Dicasterio para la Cultura y la Educación, el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida y el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral luego de la cumbre internacional «Deporte para todos», del 29 al 30 de septiembre en el Vaticano. Vaticano. «El deporte es un instrumento único que no distingue ideología, raza o religión. Y los Juegos Olímpicos y Paralímpicos son grandes símbolos de la paz que tienen como uno de sus elementos fundadores la promoción de la llamada tregua olímpica». Así lo resalta una nota de la Oficina de Prensa de la Santa Sede al difundir, este martes 25 de octubre, el llamamiento conjunto por la paz, del Comité Olímpico Internacional, junto con el Dicasterio para la Cultura y la Educación, Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida y Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. Es uno de los primeros frutos de la cumbre internacional «Deporte para todos: cohesionado, accesible y adaptado a cada persona», que se celebró del 29 al 30 de septiembre en el Vaticano.  El texto está firmado por Thomas Bach, Presidente del COI (Comité Olímpico Internacional); el Cardenal José Tolentino de Mendonça, Prefecto del Dicasterio de la Cultura y la Educación; el Cardenal Kevin J. Farrell, Prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, y el Cardenal Michael Czerny, Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. Es un llamamiento a la reconciliación entre los pueblos en el que la prioridad es el diálogo y la construcción de un mundo mejor, en un mundo que se enfrenta una vez más a conflictos, disturbios y grandes desafíos. «Los azotes de la guerra, el cambio climático y las dificultades económicas han provocado un dolor y un sufrimiento indecibles a millones de personas en todo el mundo», dicen. Recuerdan que, en este contexto, «como consecuencia de una guerra mundial fragmentada, más de 100 millones de personas se han visto obligadas a huir de sus hogares, las familias se han desgarrado y un sinnúmero de madres, padres, hijos e hijas viven con miedo, sin poder practicar su fe, perseguir sus sueños de una vida mejor, o incluso simplemente hacer deporte». Esta tragedia humana se produce cuando el mundo aún se recupera de la pandemia que nos ha recordado lo vulnerables que pueden ser todos los seres humanos, afirman. Entonces, a la luz de esta importante experiencia de humanidad, los signatarios reafirman su determinación de construir sobre el poderoso sentimiento de solidaridad mutua que ha surgido de la crisis sanitaria. «Estamos convencidos de que sólo con este espíritu de solidaridad en nuestros corazones podremos abordar eficazmente los numerosos retos que amenazan hoy a la humanidad y a nuestro planeta», subrayan.  Los signatarios instan a los líderes mundiales a buscar soluciones justas y pacíficas a todas las disputas y conflictos y les piden que promuevan el diálogo, la comprensión y la fraternidad entre los pueblos y que defiendan la dignidad de todos los hombres, mujeres y niños, especialmente los pobres, los marginados y los que sufren la violencia de la guerra y los conflictos armados. «Dios quiere la paz y la unidad de nuestra familia humana», reivindican. «Los Juegos Olímpicos y Paralímpicos son un gran símbolo de esta unidad, ya que reúnen a las personas y a los pueblos en una sana competición y animan a nuestro mundo a ver la competición atlética como un verdadero camino hacia la paz, basado en la disciplina personal y el compromiso con el trabajo en equipo en la búsqueda de la excelencia», añaden. Unidos en esta convicción, elevan, pues, el llamamiento a los líderes mundiales para que sigan el camino, por el bien de todas las naciones y pueblos. Prensa CEVNota de Vatican News25 de octubre de 2022

24
Oct

Jóvenes evangelizadores digitales se unieron en oración por las misiones

El encuentro, transmitido en directo desde las grutas vaticanas, busca proseguir el camino sinodal en el “continente digital”. La iniciativa está inspirada en las palabras del Papa Francisco de ser una Iglesia en salida, que anuncia el Evangelio con valentía y creatividad. Vaticano. Orar en acción de gracias por el sínodo digital: este fue el objetivo del encuentro virtual organizado por el Dicasterio para la Comunicación con el apoyo de la Secretaría General del Sínodo que se celebró en la tarde de este sábado 22 de octubre. Al evento se conectaron cerca de 200 jóvenes evangelizadores e influencers católicos, así como sacerdotes, religiosos, religiosas, a través de la plataforma Zoom. Los jóvenes, que participaron de la iniciativa “La Iglesia te escucha”, pidieron continuar la organización de actividades para caminar juntos en la misión digital. Y así sucedió. En la víspera de la Jornada Mundial de las Misiones, la reunión fue transmitida desde la Capilla Clementina, en las grutas de la Basílica de San Pedro, en el lugar exacto donde se encuentra la tumba del apóstol, roca firme sobre la cual Jesús edificó su Iglesia. La celebración fue presidida por Monseñor Luis Marín de San Martín, Subsecretario del Sínodo, y por Monseñor Lucio Adrián Ruiz, Secretario del Dicasterio para la Comunicación. La acompañaron el Dr. Paolo Ruffini, Prefecto del Dicasterio, y la Dra. Nataša Govekar, Directora del Departamento Teológico-Pastoral del Dicasterio. ntercalando un acto penitencial, lectura de un pasaje evangélico, cantos y oraciones traducidas en múltiples idiomas en simultáneo, los influencers rezaron para que puedan vivir su misión como buenos samaritanos, para que el Padre Bueno bendiga todas las comunidades y la escucha diera frutos abundantes, para que el Señor mire el mundo en guerra y nos conceda el don de su paz, entre otras intenciones. Los celebrantes tomaron la palabra y pronunciaron unas alocuciones breves e inspiradoras, que los asistentes al encuentro escucharon con atención y agradecieron de corazón. Monseñor Luis Marín de San Martín les agradeció la presencia, creatividad y participación. Reconoció que, en ocasiones, no es fácil, pero siempre fascinante, pues se trata de transmitir a Cristo, darlo a conocer, comunicarlo en nuestras particulares circunstancias de tiempo, lugar y cultura. “El reto es, nada menos, ser Evangelio vivo”. Por su parte, Paolo Ruffini afirmó que “no podemos enterrar los dones de la era digital; no podemos comportarnos como el hombre que entierra sus talentos. Por el contrario, debemos ponerlos en práctica”. Además, el Prefecto reivindicó la necesidad de que la Iglesia salga de sus muros, “de que no piense de forma estática, sino dinámica; es hora de construir la comunión a través de todas las herramientas de comunicación, de inventar nuevas formas de colaboración”, aseguró Ruffini. Al final de la actividad, Monseñor Lucio Ruiz animó a los jóvenes a seguir soñando juntos y “haciendo cosas hermosas que muestren la alegría de Dios en un mundo que necesita esperanza”. “Sean fuertes y valientes en la misión, sean pacientes y perseverantes en los momentos de dificultad, que la cruz y la persecución los fortalezca y los santifique, vivan siempre la comunidad y la comunión, y no dejen nunca de irradiar la paz y la alegría de Cristo”, pidió Ruiz. “Que Dios los bendiga, hasta la próxima, y recuerden, ¡vayan, vayan a anunciar al Señor hasta los confines de la tierra!”, fue el aliento del Secretario del Dicasterio para la Comunicación. Prensa CEVNota de Vatican News24 de octubre de 2022

21
Oct

Informe Fides, los católicos aumentan en cuatro continentes

En vísperas de la Jornada Misionera Mundial del 23 de octubre, las estadísticas publicadas por la Agencia Fides muestran un crecimiento del número de bautizados en todo el mundo, a excepción de Oceanía. El número de sacerdotes y monjas disminuye en Occidente mientras crece en África y Asia Vaticano. Algo más de una séptima parte de la población mundial está bautizada, en 2020 los católicos alcanzaron unos 1.360 millones frente a 7.667 millones de personas en el planeta. Esta es una de las principales cifras que se desprenden del informe anual de la Agencia Fides sobre el estado de la Iglesia mundial, que tradicionalmente se publica en vísperas de la Jornada Mundial de las Misiones, que este año se celebra el próximo domingo 23 de octubre. El crecimiento de los católicos afecta a cuatro de los cinco continentes, y sólo Oceanía no registra el signo «más». Sacerdotes, consagrados y vocaciones En el informe de Fides -basado en el Anuario Estadístico de la Iglesia actualizado hasta el 31 de diciembre de 2020- se repasan las distintas categorías del tejido eclesial: hay 5.300 obispos en el mundo, sustancialmente estables, con un aumento de los obispos diocesanos respecto a los religiosos. El número de sacerdotes disminuye en general – menos cuatro mil unidades de un total de 410 mil – y se reduce en particular, según una tendencia bien conocida, en Europa, a la que se suman América y Oceanía, mientras crecen en África y Asia. También aumenta el número de diáconos permanentes (unos 48.600, +397), y viceversa, se confirma la tendencia de los últimos años de disminución global del número de monjas, que asciende a 619.000, e incluso en este caso son Asia y África las que registran una tendencia al alza en su número. Desde el punto de vista de las vocaciones, los seminaristas mayores, los diocesanos y los religiosos disminuyeron globalmente de 2.200 unidades, hasta llegar a unos 112.000 totales, y sólo en África se registró un aumento. La tendencia es similar en el caso de los seminaristas menores, diocesanos y religiosos, que se reducen a un total de 95.300 miembros. Escuelas y centros de salud Luego está el sector de la educación y la enseñanza. En todo el mundo, la Iglesia dirige unas 73 mil guarderías a las que asisten 7,5 millones de alumnos, otros 34 millones están matriculados en casi 100 mil escuelas primarias y más de 19 millones en las aproximadamente 50 mil escuelas secundarias. Algo menos de 2,5 millones son estudiantes de secundaria y alrededor de 3,8 millones son universitarios. En cuanto a las instituciones sanitarias, caritativas y asistenciales gestionadas por la Iglesia en el mundo, hay 5.322 hospitales, 14.415 dispensarios, 534 leproserías, 15.204 residencias para ancianos, enfermos crónicos y discapacitados, 9.230 orfanatos, 10.441 jardines de infancia, 10.362 centros de asesoramiento matrimonial, 3.137 centros de educación o reeducación social y 34.291 instituciones de otro tipo. Prensa CEVNota de Vatican News21 de octubre de 2022

21
Oct

Sínodo. Becquart y Marín: «Dos sesiones para hacer una Iglesia más viva e inclusiva»

Los dos subsecretarios de la Secretaría General del Sínodo comentan la decisión del Papa de dividir la Asamblea sobre el tema de la sinodalidad en dos sesiones: «Esto ayuda al proceso de diálogo y escucha». A finales de mes se publicará el Documento de la fase continental, fruto de las síntesis enviadas por las Iglesias locales: «Muchos han respondido, no todos, pero es un proceso. Las mujeres y los laicos en el centro de muchas síntesis». Dos sesiones del Sínodo para «favorecer la comprensión de la sinodalidad como dimensión constitutiva de la Iglesia» y «ayudar a todos a vivirla en un camino de hermanos y hermanas que dan testimonio de la alegría del Evangelio». En el Ángelus del 16 de octubre, el Papa Francisco anunció así el «desdoblamiento» de la Asamblea Sinodal en dos momentos, en 2023 y 2024. En conversación con los medios vaticanos, Sor Nathalie Becquart y Monseñor Luis Marín de San Martín, los dos Subsecretarios de la Secretaría General del Sínodo, comentan la decisión del Pontífice y, recién llegados de los encuentros con expertos en Frascati, explican el trabajo que ha llevado a la redacción del Documento para la fase continental que se publicará «a finales de mes», fruto de las síntesis de las Iglesias locales. «Una gran participación, pero todavía tenemos que avanzar». Hermana Nathalie, Monseñor Luis, ¿qué significado tiene la decisión del Papa de dividir el Sínodo en dos sesiones y qué frutos espera que pueda traer? Becquart: El Papa Francisco dijo que la sinodalidad necesita tiempo, dos sesiones ayudan a su maduración. El propósito de este Sínodo es la conversión sinodal de la Iglesia, por lo que un año no es suficiente y quizás ni siquiera dos, pero ciertamente un tiempo prolongado puede ser útil para «hacer más» del proceso, porque la visión de este Sínodo es realmente un proceso, no un evento único. Monseñor Marín: El Papa prolongó la Asamblea de Obispos no el Sínodo, porque el Sínodo ya ha empezado, ya estamos participando en él. No es como con el Sínodo sobre la familia, que fueron dos Sínodos, sino una sola asamblea dividida en dos. El objetivo es, en primer lugar, profundizar en la realidad sinodal de la Iglesia y, a continuación, un mayor desarrollo del discernimiento de la Iglesia que proviene de la escucha del Espíritu Santo. No debemos tener prisa y tomar decisiones inmediatamente, es un proceso en el que la voz del Espíritu habla al pueblo de Dios. Es un tiempo para dialogar y compartir, y para poner en común la diversidad de experiencias y sensibilidades en la Iglesia para enriquecer nuestras propias realidades. La Secretaría General del Sínodo habló de una amplia participación de los fieles y de las diócesis. ¿Influyó esto también en la decisión del Papa de prolongar el camino sinodal? Becquart: No lo sé, pero es cierto que, por primera vez en la historia de la Iglesia, tenemos un Sínodo para todos. Y es cierto que casi todas las Conferencias Episcopales tuvieron una consulta sinodal. No creo todo, pero sin duda se ha dado un gran paso adelante. Debemos seguir escuchando la diversidad del pueblo de Dios y desarrollar el caminar juntos. Digamos que la Iglesia todavía está aprendiendo la sinodalidad, estamos al principio. Monseñor Marín: La respuesta de las Conferencias Episcopales fue amplia: 112 respuestas de 114. También lo hicieron las Iglesias orientales, 15 de 15, o los Dicasterios de la Curia Romana, 17 de 23. Luego la vida consagrada, los movimientos laicos y muchos otros. También hubo un Sínodo digital, una espléndida iniciativa del Dicasterio para la Comunicación. Sin embargo, si vamos al nivel de las parroquias, encontramos las lagunas: no todos han respondido, algunos párrocos tienen un poco de miedo, no saben qué hacer. Pero, como hemos dicho, es un proceso. La llama está ahí y entonces puede encender el mundo. Estoy contento con la respuesta, nunca hubiera imaginado algo así para algo tan nuevo, quizás difícil al principio. Pero todo sigue, lentamente… El camino sinodal comenzó el año pasado «desde abajo». ¿Y «desde abajo» qué peticiones surgieron? ¿Cuáles le han impactado personalmente? Becquart: Lo primero que me gustaría compartir es que en todos los comentarios de la experiencia del sínodo recogidos en los resúmenes, la gente dice que tuvo una experiencia alegre. Una experiencia que despierta el deseo de continuar con este estilo de escucha y diálogo. Muchas personas dijeron: ‘Es la primera vez que la Iglesia me pide algo, que escucha mi voz’. Así que la Iglesia no está formada sólo por obispos, sino que yo, nosotros también, formamos parte de la Iglesia». También me conmovió mucho ver, de hecho, contemplar que, a pesar de muchas dificultades, como situaciones políticas de violencia y conflictos, algunos países participaron en el proceso sinodal. Tenemos el testimonio de consultas sinodales en lugares aislados, con lenguas locales. Esta creatividad es realmente hermosa y es hermoso que incluso en situaciones difíciles de crisis económica o de guerra digamos «el Sínodo está aquí». Monseñor Marín: Lo que surgió de las síntesis fue la realidad de una Iglesia ante todo viva. Y también unida. Una unidad pluriforme. Es una Iglesia creativa que se enfrenta a una serie de retos que hay que llevar adelante y resolver. Por ejemplo, el individualismo y, por tanto, la necesidad de reforzar el sentido de comunidad. Luego el reto de la corresponsabilidad, que significa la participación de todos los bautizados. Es hermoso cómo en estas síntesis el pueblo de Dios ha participado, quizás no todos activamente, pero algo se ha movido y todos tienen el deseo de sentirse involucrados en la vida de la Iglesia. Una participación que, he dicho, no significa uniformidad. De hecho, encontramos la variedad de carismas, empezando por el de los laicos que tienen una vocación específica que proviene del Bautismo. Además, el reto de la evangelización es importante: muchas veces nos limitamos a enumerar los problemas, no debemos limitarnos a quejarnos, sino llevar la alegría de la fe, conducir al encuentro con Cristo para iluminar las zonas grises del mundo. Y hacerlo

20
Oct

La Red Clamor lanza la campaña digital «El Darién No es el camino, es un Tapón»

La Selva de «El Darién» se ha convertido en una ruta más que peligrosa, una vía mortal que parece no detener a los miles de migrantes (en su mayoría venezolanos) que han decidido recorrer sus caminos buscando nuevas oportunidades para una mejor vida. Según datos de ACNUR, “la cifra total de personas que han cruzado la jungla este año casi se ha triplicado en comparación con el mismo periodo el año pasado: de 2.928 en los primeros dos meses de 2021 a 8.456 en el mismo lapso en 2022. La cifra de este año incluye 1.367 niñas, niños y adolescentes”. Desde la Red CLAMOR nos hacemos cercanos y reconocemos los sueños y anhelos que están en los corazones de cada uno de los hombres y mujeres que en la mayoría de los casos toman esta decisión por sus hijos e hijas; sin embargo hacemos un llamado a la reflexión, evaluación y toma de conciencia antes de emprender este viaje que para tantos ha resultado mortal; es por esto que hacemos una invitación abierta a unirse a la campaña digital que lleva por nombre «El Darién NO es el camino, es un tapón», en la que compartiremos mensajes que inviten a reflexionar a todas las personas quienes estén considerando emprender esta mortal ruta. “El Tapón del Darién son 5.000 kilómetros cuadrados de junglas, ríos y montañas, es una de las rutas más peligrosas del mundo para personas refugiadas y migrantes”. Estamos llamados a construir el futuro juntos, con los migrantes, refugiados, desplazados, y víctimas de trata de personas. Para poder llegar a ese futuro, primero hay que preservar la vida. Prensa CEVNota de prensa Red Clamor20 de octubre de 2022

18
Oct

CLAR presenta investigación sobre abusos en la vida religiosa femenina

Vaticano. El 55,2% de las religiosas de América Latina y el Caribe ha experimentado abuso de poder al interior de la vida religiosa. Es decir, en el contexto de su congregación, comunidad o en un ambiente eclesial que se relaciona con los lugares o instituciones pertenecientes a la Iglesia. Lo revela un sondeo efectuado por la Comisión de Cuidado y Protección de niñas, niños, adolescentes y adultos vulnerables de la CLAR.La encuesta de carácter anónimo fue respondida por 1.417 religiosas de 23 países de América Latina y el Caribe. Coordinado por la Hna. Rosaura Gonzáles Casas, los resultados aparecen publicados en el libro titulado «Vulnerabilidad, abusos y cuidado en la vida religiosa femenina», que ofrece también las porcentuales: en primer lugar, están los abusos de poder ejercidos por parte de las superioras con un 51,9%, en segundo lugar, están los presbíteros con el 34,2%, seguidos por las formadoras con un 23,1% y finalmente están los obispos con un 10%.Dentro de los primeros hallazgos – leemos – están los países en donde se obtuvo un mayor número de respuestas por parte de las religiosas. En su orden aparecen: México con 429, Brasil 170, Argentina 129, Perú 113 y Ecuador 79. Igualmente, aparecen los países en donde hubo menos respuestas entre ellos: Nicaragua con 14, Cuba 13, Estados Unidos 13, Panamá 11 y Paraguay con apenas 7. Los investigadores aseguran que el 48,6% o sea casi la mitad de las respuestas, pertenecen a religiosas cuyas edades oscilan entre los 45 y 65 años. Se trata de mujeres que cuentan con experiencia en la vida religiosa y varios años en sus congregaciones. El 39,4 % de las religiosas que respondieron, lo que equivale a 559, adelantan su apostolado en centros educativos.Otra de las realidades que revelan las respuestas es el tema de los abusos. Si bien el 61% niega la existencia del abuso espiritual, hay un 30% convencido de lo contario. Nuevamente, aparecen las superioras como las que más ejercen este tipo de abusos con un 25,5%, seguidas por los presbíteros con un 16,2% y las formadoras con un 15,7%. Igualmente, el 39,4% asegura que ha sido testigo de situaciones de abuso espiritual hacia otra persona. Respecto al acoso sexual el 14, 3% de las religiosas afirma haber sido acosadas por un sacerdote, le siguen los laicos con un 9,7% y cierran otras religiosas como perpetradoras del acoso con un 8%.En relación al abuso sexual el 19.8% de religiosas – continúa la nota – afirma haber sido víctimas de esta conducta. 112 aseguran que esto ha afectado su vida religiosa, 105 consideran que no y sólo 9 de ellas, recibieron apoyo terapéutico dentro de su comunidad para enfrentarlo. Sobre el consumo de pornografía 1 de cada 3 religiosas o sea el 33%, considera que es un problema para ellas y solo un 1,7% se declara consumidoras de estos contenidos. Prensa CEVNota de Vatican News18 de octubre de 2022

17
Oct

El Papa Francisco aprueba los nuevos Estatutos del CELAM

Bogotá. Este 14 de octubre el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) ha promulgado los nuevos Estatutos aprobados por el Papa Francisco el pasado 1º de octubre de 2022, y reconocidos mediante Decreto del Dicasterio para los Obispos del 3 de octubre de 2022. “Los nuevos Estatutos representan un paso adelante y una voz de apoyo del Santo Padre al CELAM, frente al proceso de renovación y de reestructuración que hemos venido desarrollando desde 2019, asumiendo el mandato de la 37º Asamblea General Ordinaria de Tegucigalpa y contando con la aprobación de la Asamblea Extraordinaria realizada en julio de 2021”, ha comentado el Presidente del CELAM, Mons. Miguel Cabrejos Vidarte, a propósito de la aprobación de los nuevos Estatutos por parte del Papa Francisco. El proceso de renovación y de reestructuración del CELAM, refrendado ahora con los nuevos Estatutos, es fruto de un camino de comunión, colegialidad, eclesialidad y sinodalidad, ampliamente participativo y motivado por la escucha, el diálogo y el discernimiento espiritual. “En nombre de la Presidencia del CELAM queremos agradecer a los Presidentes, Secretarios Generales y delegados de las 22 Conferencias Episcopales de América Latina y el Caribe, por sus valiosos aportes al proceso, lo mismo que a tantos cardenales, obispos, sacerdotes, religiosas y religiosos, laicos y laicas, a la Secretaría de Estado y a los Dicasterios de la Santa Sede, y a muchos otros organismos que nos han acompañado en este itinerario”, ha señalado el Presidente del CELAM, haciendo especial mención de “la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosas y Religiosos – CLAR, el Secretariado Latinoamericano y Caribeño de Cáritas – SELACC, la Organización de Universidades Católicas de América Latina – ODUCAL, la Confederación Interamericana de Educación Católica – CIEC, y la Conferencia Eclesial de la Amazonía – CEAMA, además de muchas otras redes eclesiales con las que venimos caminando”. El decreto de recognitio de los nuevos estatutos del CELAM del Dicasterio para los Obispos, por un plazo de tres años, establece que el propio CELAM deberá promulgarlos “en la forma y los tiempos que determine”. En este sentido, la Presidencia del organismo episcopal ha decretado que “los nuevos Estatutos del CELAM entrarán en vigor a partir del 1.º de noviembre de 2022”. Prensa CEVNota de ADN CELAM17 de octubre de 2022

13
Oct

La Santa Sede en la ONU: Guerra y amenaza nuclear son una locura

En una serie de intervenciones ante la ONU, el observador permanente monseñor Gabriele Caccia reafirmó la posición del Vaticano sobre el conflicto en Ucrania, relanzando las palabras del reciente llamamiento del Papa: busquemos soluciones que no se impongan por la fuerza, sino consensuadas, justas y estables Vaticano. Cuatro intervenciones como un mosaico, dictadas por la urgencia de mostrar también a la asamblea de la ONU el plan que le es caro al Papa y a la Santa Sede: recuperar una serenidad mundial que la guerra de Ucrania, con la sombra del dedo en el detonador del conflicto atómico, parece haber ofuscado, fomentando escenarios apocalípticos en lugar de empujar a desactivarlos antes de que sea demasiado tarde. Así es como el representante del Vaticano ante las Naciones Unidas, el arzobispo Gabriele Caccia, vivió una jornada más que intensa, interviniendo ayer en cuatro circunstancias diferentes, dos de ellas dedicadas directamente a la crisis que ha vuelto a dividir el planeta en bloques. Las condiciones adecuadas para la paz Ante la undécima sesión especial de emergencia de la Asamblea General, en la que se abordó la cuestión de la integridad territorial de Ucrania, el observador permanente de la Santa Sede repitió palabra por palabra el llamamiento lanzado por Francisco el pasado 2 de octubre en el Ángelus, esa más que sentida invitación, dirigida explícitamente a los presidentes de los dos países beligerantes, para que silencien sus armas y busquen «las condiciones para iniciar negociaciones capaces de conducir a soluciones no impuestas por la fuerza, sino acordadas, justas y estables». Condiciones, insistió el Papa, «basadas en el respeto del valor sacrosanto de la vida humana, así como de la soberanía e integridad territorial de cada país». Y ello «sin dejarnos arrastrar a peligrosas escaladas» de una guerra tachada de nuevo de «locura». La paz no es el mismo número de armas Un discurso, el de Monseñor Caccia, estrechamente relacionado con el dirigido a sus colegas en la primera Comisión de la Asamblea General, dedicada al desarme y la seguridad internacional. El representante del Vaticano comenzó recordando el mismo clima de inquietud de hace sesenta años, cuando el mundo estuvo a punto de entrar en un conflicto nuclear y cuando Juan XIII, en su Pacem in Terris, señaló sin rodeos que la verdadera paz entre las naciones no puede basarse en «la posesión de un número igual de armas, sino sólo en la confianza mutua». Sin embargo, a pesar del drama actual, el prelado señaló que «hay signos de esperanza para el desarme» incluso hoy en día, destacados en primer lugar por la ratificación por parte de seis Estados del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (CTBT). Tras pedir a los demás países que hagan lo mismo, Monseñor Caccia abordó el preocupante desarrollo de los armamentos, desde armas como las minas antipersona y las municiones de racimo hasta los sistemas de armas orbitales y los misiles antisatélites. El gasto militar mundial, afirmó, «ha superado por primera vez los 2 billones de dólares», consumiendo recursos «que podrían promover el desarrollo humano integral y salvar innumerables vidas». Si no se aborda esta proliferación desenfrenada», dijo, «la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) seguirá siendo difícil. Con la pandemia y las guerras crece la pobreza  De un tenor diferente, pero no menos importante, fueron las otras dos intervenciones del observador permanente, la primera de las cuales se dirigió a la audiencia de la Segunda Comisión de la Asamblea General sobre la erradicación de la pobreza y el desarrollo de la agricultura, la seguridad alimentaria y la nutrición. En este caso, el prelado constató un retraso con respecto al calendario establecido. «Solo ocho años después de la consecución de los objetivos de la Agenda 2030 y cinco años después de la conclusión de la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Erradicación de la Pobreza», señaló, «la comunidad internacional debe retomar el camino y redoblar sus esfuerzos para hacer frente a las alarmantes tasas de pobreza, especialmente en los países menos desarrollados». La pandemia ha provocado un aumento del 8,3% en 2019 al 9,2% en 2020 en la tasa de pobreza, una «fluctuación aparentemente pequeña en los datos» que, sin embargo, «se corresponde -subrayó el prelado- con un cambio enorme, es decir, 77 millones de personas más que viven con menos de 1,90 dólares al día», lo que supone una malnutrición generalizada y una serie de problemas relacionados, desde la salud hasta el empleo. De ahí el reiterado llamamiento a «diseñar políticas que tengan a la persona humana en el centro y garanticen el acceso equitativo a aquellos bienes esenciales, recursos y oportunidades indispensables para sostener la vida y promover el desarrollo integral y el bienestar de cada persona». Pueblos indígenas, el derecho a contar Por último, en la tercera Comisión de la Asamblea General, centrada en los «Derechos de los Pueblos Indígenas», monseñor Caccia estigmatizó cómo son «demasiado a menudo descuidados, cuando no realmente ignorados», una situación que repercute en estas poblaciones, víctimas del impacto del cambio climático y de la degradación del medio ambiente, así como, denunció el observador vaticano, «de políticas codiciosas y miopes y de prácticas ilegales que pueden conducir a la expropiación de territorios y recursos». En cambio, es necesario reconocer a los pueblos indígenas como titulares de derechos «haciéndolos participar, cuando proceda, en los procesos de toma de decisiones» en los organismos donde se deciden las políticas que les afectan. Además, continuó el prelado, si las tierras que habitan «van a ser catalogadas como protegidas, debe garantizarse el respeto al principio del consentimiento libre, previo e informado». Este diálogo, que garantiza el respeto de sus derechos y libertades fundamentales, pero también de sus tradiciones y costumbres, es esencial -según Monseñor Caccia- para promover una cultura del encuentro frente a esa cultura del indigenismo «completamente cerrada, a-histórica y estática que rechaza cualquier tipo de fusión». Prensa CEVNota de Vatican News13 de octubre de 2022

11
Oct

El Papa Roncalli y los trabajos del Concilio

Los técnicos de la Santa Sede organizaron un moderno sistema para que Juan XXIII pudiera seguir la asamblea en directo por televisión desde el estudio papal. «El Pontífice no creía que pudiera llegar tan lejos», dijo su ayudante de cámara, Guido Gusso, encargado de maniobrar las tomas. «La implementación del sistema no fue especialmente compleja», explica el entonces subdirector técnico de Radio Vaticano, Pier Vincenzo Giudici, al recordar la colaboración con la Philips Vaticano. Hoy en día, las videollamadas y las reuniones online están al alcance de todos. Pero este no era el caso en 1962. Sin embargo, para la apertura del Concilio Vaticano II, los técnicos de la Santa Sede se las arreglaron para montar un moderno sistema que permitiera a Juan XXIII seguir los actos del Concilio en directo por vídeo sin salir de su apartamento. «El Papa era muy curioso y se conectaba casi todos los días», dijo su ayudante de cámara, Guido Gusso, revelando a Telepace el trasfondo de un hecho hasta ahora desconocido por la mayoría. En la práctica, en el estudio del Papa Roncalli, había un televisor conectado a dos cámaras colocadas frente a las dos «alas» en las que se dividía el Aula Conciliar instalada en la nave central de la Basílica de San Pedro. Y eso no es todo. «Desde el estudio – subraya Gusso – podíamos mover las cámaras y hacer ‘zoom’ para ver quién hablaba en ese momento o la expresión de quien estaba en el Aula”. La labor de Radio Vaticano El ingeniero Pier Vincenzo Giudici, entonces subdirector técnico de Radio Vaticano, que se encargó del equipo de audio, nos cuenta los detalles del sistema. Un compromiso que llevó a la grabación integral de los trabajos conciliares – hoy de inestimable valor– pero también a la difusión de la señal in situ y fuera de ella, como parte de los programas y servicios producidos por la emisora pontificia. «Radio Vaticano – explica el ingeniero – trabajó en apoyo del ingeniero Francesco Vacchini, el jefe de la Fábrica de San Pedro, que supervisó el proyecto y la construcción del Aula. Fue a él a quien se le pidió que llevara las señales de vídeo al apartamento papal, además de las señales de audio que ya proporcionábamos. Y, por supuesto, nos pusimos a disposición». La instalación no fue especialmente compleja, según el ingeniero Giudici, que recuerda haber trabajado con la empresa ganadora del concurso, Philips, para el apoyo en la parte de audio. «La videovigilancia no era tan exigente desde el punto de vista cerebral cuanto físicamente», añade. «Había que establecer dónde colocar las cámaras y por dónde pasar los cables, y de eso se encargaron los electricistas del Vaticano, que conocían bien todos los puntos clave del apartamento papal». También facilitaron la instalación los túneles que los técnicos de Radio Vaticano habían excavado bajo el suelo de la Basílica de San Pedro durante la larga fase preparatoria del Concilio. Una solución para facilitar cualquier tipo de conexión, que sigue siendo valiosa hoy en día y que también se utilizó en su momento para llevar la señal de vídeo hasta el punto de destino. Juan XXIII «muy satisfecho” «Juan XXIII estaba encantado con esta organización, no creía que pudiera llegar tan lejos», dice Gusso, señalando cómo este sistema permitía al Papa estar presente en los trabajos sin estar físicamente presente. «Se preocupó de dejar a los obispos la posibilidad de enfrentarse libremente», aunque el Pontífice bergamasco tenía sus puntos de referencia porque había algunos cardenales que no estaban en absoluto a favor del Concilio. «Ya sabía hacia dónde apuntar la cámara: por ejemplo, hacia el cardenal Ottaviani o el cardenal Siri, que llegó a decir que ‘se necesitarán 500 años para reparar el desaguisado del Concilio’». Muchos miembros de la Curia Romana estaban especialmente preocupados por el gasto que supondría el camino conciliar. Al final, el Vaticano no pagó nada», señala Gusso, sin dar más detalles sobre los benefactores. Prensa CEVNota de Vatican News11 de octubre de 2022

11
Oct

Hace sesenta años el primer acto del Concilio Vaticano II

Deseado fuertemente por san Juan XXIII y llevado a término por san Pablo VI, el Concilio Vaticano II iniciaba sus trabajos el 11 de octubre de 1962, acontecimiento cuya fuerza propulsora no se ha agotado, como lo ha reafirmado constantemente el magisterio de todos los pontificados posteriores. La dirección de marcha en las palabras inaugurales del Papa Roncalli: querer descender «al tiempo presente» con la «medicina de la misericordia en lugar de tomar las armas del rigor» Vaticano. Han pasado 60 años desde la apertura del Concilio Vaticano II, un acontecimiento que cambió el rostro de la Iglesia. Un Concilio ecuménico, es decir, universal, es la convocatoria hecha por el Papa para reunir al colegio de obispos a fin de afrontar juntos, a la luz del Evangelio, las nuevas cuestiones que plantea la historia. El anuncio Al anunciar el vigésimo primer Concilio de la Iglesia de Roma, el 25 de enero de 1959, el Papa Juan XXIII decía en la basílica de San Pablo Extramuros: «¡Venerables hermanos amados hijos nuestros! Proclamamos ante vosotros, ciertamente trepidando un poco de conmoción, pero al mismo tiempo con humilde resolución de propósito, el nombre y la propuesta de la doble celebración: de un Sínodo Diocesano para la Urbe, y de un Concilio Ecuménico para la Iglesia universal». Tres años más tarde, el 2 de febrero de 1962, en la festividad de la Presentación de Jesús en el Templo, el Papa Roncalli anunciaba la fecha de inicio de esta grandiosa asamblea: «Esta fecha es el 11 de octubre del año 1962; y es un recuerdo del Concilio de Éfeso, y precisamente en la salida de la iglesia de San Pedro in Vincoli por el presbítero Felipe – huius tituli presbyter – para Éfeso como representante del Papa Celestino. La Iglesia abre las fuentes de su doctrina para fomentar la concordia, la paz y la unidad invocadas por Cristo. La apertura El Concilio Vaticano II se inauguró, por lo tanto, el 11 de octubre de 1962. Aquel día, más de tres mil participantes desfilaron en la Plaza de San Pedro, entre ellos cardenales, arzobispos, obispos y superiores de familias religiosas. Venían de todo el mundo y representaban a todos los pueblos de la tierra. La Basílica vaticana se había transformado en el Aula Conciliar. Entre estos espacios y momentos de gran intensidad, resonaron las palabras del Papa Juan XXIII en la solemne apertura: «Las gravísimas situaciones y problemas que la humanidad debe afrontar no cambian; de hecho – decía el Papa Roncalli en su discurso en latín – Cristo ocupa siempre el lugar central en la historia y en la vida”. «Cada vez que se celebran, los Concilios Ecuménicos proclaman de forma solemne esta correspondencia con Cristo y con su Iglesia e irradian por doquier la luz de la verdad, señalando el camino correcto». «En cuanto al tiempo presente – subrayaba el Papa Juan XXIII – la Esposa de Cristo prefiere usar la medicina de la misericordia antes que tomar las armas del rigor; piensa que debemos responder a las necesidades de actuales exponiendo más claramente el valor de su enseñanza en lugar de condenando. La Iglesia es la Madre amorosa de todos. El Concilio, mediante las oportunas actualizaciones, da un salto adelante en el compromiso apostólico de presentar el mensaje del Evangelio a todos los hombres. El “discurso de la Luna” Otro momento grabado en la historia de aquella jornada inaugural del Concilio Vaticano II es el saludo, esa misma noche, que Juan XXIII dirigió a los fieles aglomerados en la Plaza de San Pedro. Palabras dialogadas espontáneamente, que pasaron a la historia como «el discurso de la Luna«. La multitud entre las luces de más de cien mil antorchas es una escena que conmueve al Pontífice, que decide asomarse a la ventana. Les dice a sus colaboradores más cercanos que sólo impartirá una bendición. Pero entonces, en ese momento excepcional de la vida de la Iglesia, pronuncia un discurso improvisado que toca el corazón de todos. «Queridos hijos, oigo sus voces. La mía no es más que una voz, pero resume la voz de todo el mundo; el mundo entero está representado aquí. Se diría que hasta la luna se ha precipitado esta noche – ¡obsérvenla en lo alto! – para ver este espectáculo». «Esta mañana – continúa explicando el Papa Roncalli – ha sido un espectáculo que ni siquiera la Basílica de San Pedro, que tiene cuatro siglos de historia, jamás ha podido contemplar». Entonces, se hicieron eco esas otras palabras que quedarán impresas para siempre». “Al volver a casa, encontrarán a los niños; den una caricia a sus hijos y díganles: ésta es la caricia del Papa. Encontrarán algunas lágrimas para enjugar. Hagan algo, digan una buena palabra. El Papa está con nosotros especialmente en las horas de la tristeza y de la amargura” Los documentos conciliares Los trabajos del Concilio Ecuménico Vaticano II se articularon en cuatro sesiones. De este fundamental capítulo de la historia de la Iglesia surgieron cuatro Constituciones, nueve decretos y tres declaraciones. La Constitución dogmática sobre la Iglesia es el documento más solemne de todo el Concilio. Se abre con las palabras «Lumen gentium» (luz de los pueblos): «siendo la Iglesia, en Cristo, en cierto modo el sacramento, es decir, el signo y el instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad de todo el género humano, continuando el tema de los Concilios anteriores, pretende ilustrar con mayor claridad a sus fieles y al mundo entero su propia naturaleza y su misión universal». La Constitución dogmática sobre la Revelación, que comienza con las palabras «Dei Verbum», toca los fundamentos mismos de la fe de la Iglesia: la palabra de Dios, su revelación y su transmisión. La Constitución «Sacrosantum Concilium» expone los principios generales para la reforma y la promoción de la liturgia. La Constitución sobre la Iglesia en el mundo actual – Gaudium et spes – consta de una primera parte sobre la vocación del hombre, y una segunda sobre algunas cuestiones más urgentes. Los Papas y el Concilio «Un acontecimiento de gracia para la