El pasado 10 de julio de 2026, los obispos de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) sostuvieron una reunión virtual que se centró en discernir las acciones de la Iglesia como respuesta a los sismos del 24 de junio que afectaron gravemente al país. Particularmente a las diócesis de Caracas, La Guaira, Maracay y Puerto Cabello. Esta emergencia nacional por los terremotos ha movilizado a la estructura eclesial para articular la ayuda humanitaria.
Los Obispos al dialogar sobre la respuesta pastoral ante los sismos, considerados los más graves de la historia del país. Frente a esta emergencia nacional por los terremotos, se identificaron tres líneas de acción fundamentales: las iniciativas de gestión en las iglesias locales, la actuación de la red de acción social de la Iglesia —especialmente a través de Cáritas— y el acompañamiento espiritual y pastoral de las víctimas.
También se planteó un marco general de intervención en tres fases para las zonas afectadas, que incluye seguridad alimentaria, agua y saneamiento, medios de vida y protección integral.
Atención prioritaria a la infancia y sectores vulnerables
A lo largo del encuentro virtual, los obispos señalaron situaciones específicas para atender en las áreas y sectores más golpeados, como el sector educativo, los niños y las familias damnificadas. Enfatizaron la importancia de continuar el trabajo de Cáritas y levantar un inventario minucioso de insumos para canalizarlos de manera eficiente.
Además, se discutió la activación de un acompañamiento psicológico especializado para niños, niñas y adultos, con especial atención a la prevención de la trata de personas y la protección de menores sin familia o documentación.
El rol de acompañamiento social y espiritual de la Iglesia
Los participantes compartieron información sobre las iniciativas inmediatas y a largo plazo de Cáritas y otras organizaciones eclesiásticas para brindar asistencia continua. Se debatió la necesidad urgente de apoyar a los sacerdotes, diáconos y religiosos que perdieron sus hogares y recursos. Los obispos destacaron que, aunque la Iglesia no sustituye al Estado en la reconstrucción a gran escala, debe seguir siendo un referente espiritual y social en este momento de crisis.
De igual forma, los pastores enfatizaron la importancia de mantener un corazón abierto para responder a las necesidades de la comunidad. Se describió el grave impacto en la Diócesis de La Guaira, mencionando que entre 7 y 8 casas parroquiales ya no son habitables y varias iglesias están destruidas, afectando directamente al clero y a los agentes de pastoral. Esto en menor magnitud se evidencia también en Caracas, Maracay y Puerto Cabello.
Plan de reconstrucción y apoyo a la Diócesis de La Guaira
Se destacó la importancia de la organización en la ayuda puntual a la Diócesis de La Guaira tras el desastre, proponiendo tres líneas de acción: apoyar a los sacerdotes, comunidades y estructuras dañadas, así como la creación de un equipo de expertos para proyectos a mediano y largo plazo.
En ese sentido, se consideró que la fase de atención inmediata ya se ha cumplido y ahora corresponde enfocarse en la reconstrucción, previendo el traslado de damnificados hacia refugios y otras regiones del país.
Atención a refugiados y soporte al clero afectado
Asimismo, se discutió la situación de los refugiados en distintas zonas del país. Se propuso ayudar a los sacerdotes afectados de esa región, informando que Cáritas ya proporciona un apoyo a los sacerdotes y diáconos. Con respecto a los seminaristas de La Guaira, se detalló que se encuentran actualmente en Caracas, mientras se ofrecen refugios en casas parroquiales para los presbíteros que lo requieran. En Cumaná, se colabora con los familiares de las víctimas que han llegado a la zona mediante la red de ambulatorios de Cáritas.
En el ámbito educativo, se valoró una iniciativa donde más de 300 docentes se han ofrecido voluntariamente para brindar apoyo pedagógico en los campamentos. Los obispos recordaron la importancia de mantener los centros de acopio, la oración regular y la protección de la identidad de los niños damnificados para prevenir flagelos como la trata de personas en el marco de esta emergencia nacional por los terremotos.
Transparencia, corresponsabilidad y coordinación eclesial
Finalmente, la CEV agradeció el incansable trabajo de Cáritas. Se coincidió en la importancia de priorizar las necesidades y coordinar esfuerzos con otras diócesis, manteniendo siempre la transparencia en la gestión de los recursos recibidos.
17 de julio de 2026
Fuente: CEV
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