En un mensaje cargado de esperanza y urgencia apostólica, el Papa León XIV se dirigió a los Prelados de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB), quienes se encuentran reunidos en su 62.ª Asamblea General en el Santuario de Aparecida. El Santo Padre recordó que la verdadera paz no es solo la ausencia de guerra, sino un compromiso profundo con la dignidad humana.
La paz como reconocimiento del hermano
Ante el agravamiento de las tensiones globales, el Pontífice instó a los líderes de las naciones a buscar soluciones pacíficas mediante el diálogo. Para el Santo Padre, el fundamento de la armonía social reside en una convicción espiritual y humana:
«La convivencia pacífica nace del reconocimiento del valor de los demás, de la conciencia de que todos somos hermanos y hermanas, creados por Dios a su imagen y semejanza», expresó el Papa, citando la encíclica Fratelli tutti.
El Papa León XIV subrayó que solo cuando nos reconocemos como iguales en derechos y deberes, la paz puede echar raíces en las sociedades heridas por la violencia y la división.
Compromiso evangelizador y diálogo civil
La misiva del Sucesor de Pedro coincide con el bicentenario de las relaciones diplomáticas entre el Brasil y la Santa Sede. En este contexto, el Papa agradeció la labor de los Obispos por mantener «canales abiertos de diálogo fructífero con las autoridades civiles», una tarea esencial para la paz social.
Claves de la acción evangelizadora
Durante la Asamblea, los obispos trabajan en las nuevas directrices para la Iglesia en el gigante suramericano, enfocándose en:
- La oración constante: Pedir con insistencia al Príncipe de la Paz por el fin de los conflictos armados.
- La unidad eclesial: Trabajar en comunión para que el mundo vuelva a vivir en paz.
- La dignidad humana: Promover la conciencia de que cada persona es un reflejo de Dios.
Un clamor desde África por la paz global
Este mensaje se suma a los constantes llamamientos que el Papa León XIV ha realizado durante su actual viaje apostólico por África. Desde ambos continentes, el grito es el mismo: un cese a la violencia y un retorno a la mesa de negociación.
Al encomendar los trabajos de la Asamblea a la Virgen de Aparecida, el Papa pidió que su protección ilumine a quienes tienen el poder de decidir el destino de los pueblos, para que el anhelo de paz se convierta en una realidad tangible para toda la humanidad.
17 de abril de 2026
Fuente: Vatican News
CEV Medios
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