En este Día de la Madre, la Comisión Episcopal de Familia e Infancia desea hacer eco de las palabras del Papa Francisco en Amoris Laetitia, para celebrar a quienes son el «antídoto» contra la soledad y el descarte en nuestro mundo, así como también nos recordaba que «una sociedad sin madres sería una sociedad inhumana».
«Las madres son el antídoto más fuerte contra la difusión del individualismo egoísta… Son ellas quienes testimonian la belleza de la vida» — Amoris Laetitia, n. 174
El valor de la madre en la fe y la sociedad
Hoy honramos a la madre que:
- Sabe esperar como María al pie de la cruz, confiando siempre en el potencial de sus hijos.
- Sana las heridas en un mundo a menudo herido y dividido. El corazón de una madre es el hospital de campaña donde se encuentra consuelo y dirección.
- Reza con sus hijos sembrando semillas de eternidad en la sencillez del hogar.
- Enseña a la Iglesia a tener el corazón abierto para recibir a todos sus hijos, sin excluir a nadie.
Acompañamiento en los desafíos actuales
No podemos ignorar los desafíos actuales en este Día de la Madre. La Pastoral reconoce a las madres que luchan por sacar adelante a sus hogares en situaciones difíciles, a las que crían solas y a aquellas que han experimentado el dolor de la pérdida.
Para todas, el mensaje de la Iglesia es de misericordia y alegría: no están solas, la comunidad es su familia y María es su guía.
Un compromiso de cuidado pastoral
Que este mensaje en el Día de la Madre no sea solo una felicitación, sino un compromiso de nuestra Pastoral para seguir cuidando a quienes cuidan. Que cada familia sea un espacio donde la madre se sienta valorada, descansada y profundamente amada.
Firma el mensaje: Excmo. Mons. Nicolás Gregorio Nava Rojas, Obispo de Cabimas y Presidente de la Comisión Episcopal de Familia e Infancia
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11 de mayo de 2026
Fuente: Comisión Episcopal de Familia e Infancia de la CEV
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