Diócesis de San Cristóbal celebró 416 años del Santo Cristo de La Grita con un llamado a la solidaridad y la dignidad humana

07
Ago
2026

En el marco de la solemnidad por el 416° aniversario de la venerada talla del Santo Cristo de La Grita, Mons. Lisandro Rivas, Obispo de la Diócesis de San Cristóbal, presidió la Misa Pontifical en el Santuario Diocesano. La celebración eucarística reunió al presbiterio diocesano, autoridades civiles y a miles de peregrinos que colmaron el templo para rendir homenaje al «Señor de los Milagros».

También, durante su homilía, el Prelado comparó la experiencia espiritual de La Grita con el Monte Tabor del Evangelio. Resaltando que la devoción al Santo Cristo de La Grita representa la síntesis de lo humano y lo divino. Que ofrece consuelo e invita a renovar el compromiso de fe y solidaridad en todo el territorio nacional.

«Al verlos, mi corazón de pastor se conmueve y me hace traer a los pies del Cristo todas las necesidades de la Patria», expresó Mons. Rivas al dirigirse a la multitud de fieles.

El Rostro Sereno: triunfo del perdón y la esperanza

Al reflexionar sobre la espiritualidad de la imagen sagrada, Mons. Rivas destacó el profundo significado teológico que encierra la mirada de la venerada talla:

  • Paz frente al sufrimiento: «Es la serenidad de quien sabe que la muerte no tiene la última palabra. Es el rostro de Dios que en medio del suplicio perdona y abre las puertas del paraíso».
  • Contemplación del Resucitado: En la paz de su faz se aprecia al Crucificado y se adora al Resucitado, quien convirtió la cruz en árbol de vida.
  • Coherencia evangélica: La verdadera devoción exige un examen de conciencia sobre la actitud hacia el prójimo: «No podemos contemplar el rostro del Santo Cristo de La Grita y despreciar el rostro de los hermanos».

El Obispo también hizo un llamado especial a la oración y ayuda efectiva a los afectados por el reciente doblete sísmico ocurrido en la zona central del país.

Dignidad humana y el cuidado del prójimo en la enseñanza de la Iglesia

Al término de la concelebración eucarística, Mons. Lisandro Rivas ofreció declaraciones sobre los 450 años de la fundación de La Grita. En ese sentido, recordó el impacto pastoral del Santo Cristo de La Grita para Venezuela y el mundo.

El Obispo enfatizó la importancia de plasmar en la vida cotidiana la enseñanza del Magisterio de la Iglesia, aludiendo a la reciente encíclica del Santo Padre sobre la salvaguarda del rostro humano ante la despersonalización digital:

«Hemos puesto como objetivo principal reconocer el Rostro Sereno del Santo Cristo en los rostros de nuestro pueblo, en los rostros del estado Táchira y en los rostros sufrientes de nuestra Venezuela», afirmó el Prelado.

Un llamado por la libertad y las familias venezolanas

Mons. Rivas instó a la feligresía a visibilizar la dignidad de cada persona humana e identificar la pasión del Señor en quienes hoy atraviesan momentos de dolor e incertidumbre:

  1. Libertad e integridad: Hizo un llamado a reconocer a Cristo en quienes claman por la dignidad y por la libertad de los presos políticos y de los oprimidos, olvidados y enfermos.
  2. Juventud y futuro: Exhortó a escuchar el clamor de los jóvenes que anhelan un futuro de esperanza desde sus comunidades.
  3. La Iglesia: Pidió fortalecer y acompañar a las familias como núcleo fundamental de la fe, donde los rostros deben ser cuidados, fortalecidos y valorados.

07 de agosto de 2026
Fuente: diócesis de San Cristóbal
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