Este sábado 2 de mayo, en la Archibasílica de San Juan de Letrán, el Papa León XIV presidió la ordenación episcopal de cuatro nuevos obispos auxiliares para la Diócesis de Roma. Durante la solemne celebración, el Santo Padre exhortó a los nuevos prelados a ser testigos de Cristo a través del servicio humilde, alejándose de las lógicas de privilegio y poder mundano.
Los nuevos obispos ordenados por León XIV son Mons. Stefano Sparapani, Mons. Alessandro Zenobbi, Mons. Andrea Carlevale y Mons. Marco Valenti. Estos pastores, provenientes del clero romano, han sido llamados a colaborar estrechamente con el Sucesor de Pedro en el cuidado pastoral de la Iglesia que preside en la caridad.
Cristo como Piedra Angular de la Iglesia
En su homilía, el Papa León XIV reflexionó sobre el misterio pascual y la unión viva con Cristo. Utilizando la figura bíblica de la «piedra rechazada», explicó que el Mesías revela el rostro del Padre al acercarse a los últimos y excluidos.
“Al unirnos a Cristo, nos convertimos en una casa sólida y acogedora”, afirmó el Pontífice, recordando que la Iglesia de Roma debe ser signo de universalidad y acogida.
El Santo Padre destacó que la misión de los nuevos obispos debe reflejar la cercanía de Jesús con los enfermos y pecadores, especialmente en una ciudad donde conviven la fragilidad y la exclusión.
Un ministerio de cercanía y «puertas abiertas»
Frente a las estructuras sociales que descartan a los más débiles, León XIV propuso una lógica evangélica donde los marginados ocupan un lugar central. El Papa delineó el horizonte del ministerio episcopal bajo tres pilares fundamentales:
- Cercanía: Salir al encuentro de las «piedras descartadas» de la sociedad.
- Comunión: Trabajar para que nadie se sienta excluido de la fraternidad humana.
- Misión: Ser heraldos de la buena noticia de que Dios no descarta a nadie.
El Papa León XIV pidió a los nuevos auxiliares «hacerse encontrar» por el pueblo de Dios, apoyando incansablemente a presbíteros, diáconos, religiosos y laicos en su labor apostólica.
Maternidad y ternura de la Iglesia
Finalmente, el Sucesor de Pedro subrayó la dimensión maternal de la Iglesia, instando a que todo aquel que llegue a Roma —pobres o peregrinos— experimente un rostro de ternura. Bajo la protección de María, Salus Populi Romani, León XIV confió el ministerio de estos nuevos pastores para que sean motores de esperanza y unidad en la Iglesia universal.
4 de mayo de 2026
Fuente: Vatican News
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