En el marco del cuarto domingo de Cuaresma, el Papa León XIV dirigió una profunda reflexión desde el Palacio Apostólico, exhortando a la Iglesia universal a vivir una fe que no renuncie a la razón, sino que aprenda a mirar las realidades del mundo «desde el punto de vista de Jesús».
Ante una Plaza de San Pedro colmada de fieles, el Santo Padre subrayó que la vida cristiana debe ser atenta y profética, especialmente ante las heridas que hoy marcan a la humanidad.
La fe como iluminación de la verdad
Partiendo del Evangelio de la curación del ciego de nacimiento, el Pontífice aclaró que el encuentro con Cristo no anula el pensamiento, sino que lo perfecciona. Para León XIV, la fe no es un «salto en la oscuridad», sino el proceso mediante el cual Dios abre los ojos del corazón para ver a los demás y a nosotros mismos en la verdad.
«Dios se hizo carne en Jesús para que el barro de nuestra humanidad recibiera una luz nueva», afirmó el Sucesor de Pedro.
Compromiso ante las heridas del mundo
El Papa hizo un llamado urgente a no apartar la mirada de las injusticias, la violencia y el sufrimiento que afligen a la sociedad actual. Destacó que una fe auténtica debe manifestarse en un compromiso concreto por:
-La promoción de la paz.
-La búsqueda de la justicia.
-La vivencia de la solidaridad cristiana.
Según el Santo Padre, participar del modo de ver de Jesús implica reconocer las necesidades del prójimo y llevar la luz del Evangelio allí donde prevalecen las tinieblas del desánimo o la opresión.
Un llamado a la intercesión mariana
Al finalizar el rezo del Ángelus, el Obispo de Roma encomendó a la Santísima Virgen María la intención de que todos los bautizados den testimonio de Cristo con «sencillez y valentía», permitiendo que la gracia divina sane cualquier ceguera espiritual que impida el servicio al Reino de Dios.
16 de marzo de 2026
Fuente: Vatican News
CEV Medios
Comentarios recientes