Panamá lanza la Misión Nacional Sinodal 2026 desde Atalaya

27
Feb
2026

En un ambiente de profunda fe y recogimiento cuaresmal, la Iglesia católica de Panamá dio inicio oficialmente a la Misión Nacional Sinodal 2026. El lanzamiento tuvo lugar en el emblemático Santuario de Atalaya, donde los obispos de la Conferencia Episcopal Panameña (CEP), junto al clero y el laicado, recibieron el envío misionero para llevar la Buena Nueva a todos los rincones del país.

La Palabra de Dios: Brújula del camino misionero

​Durante la celebración litúrgica, Mons. José Domingo Ulloa Mendieta, arzobispo de Panamá y presidente de la CEP, hizo entrega de la Sagrada Escritura a los pastores de cada diócesis. Este gesto simboliza que la misión evangelizadora estará iluminada y guiada por la Palabra, con un enfoque prioritario en las periferias humanas y geográficas.

​Mons. Ulloa enfatizó que la verdadera transformación de la sociedad no surge de estructuras institucionales, sino de la conversión del corazón. «Los verdaderos cambios se gestan en la conciencia de las personas», afirmó el prelado, instando a los fieles a que la renovación cuaresmal se traduzca en una convivencia nacional más justa y fraterna.

Una Iglesia en salida y en clave sinodal

​La misión, que se desarrollará a lo largo del año, asume el desafío de la sinodalidad, promoviendo una cultura de escucha recíproca y discernimiento comunitario. Como signo de la centralidad del misterio pascual, Mons. Edgardo Cedeño entregó la Cruz a los representantes de las diversas jurisdicciones eclesiales, recordando que la misión se realiza en el nombre de Jesucristo resucitado.

​El Padre Humberto Gutiérrez, coordinador del Equipo de Sinodalidad, subrayó que este proceso busca fomentar la participación corresponsable de todo el Pueblo de Dios, asegurando que ningún bautizado se sienta ajeno a la tarea evangelizadora.

Oración de envío y esperanza

​El acto concluyó con una solemne oración de envío proclamada por Mons. Ulloa, encomendando esta nueva etapa misionera a la protección de Santa María la Antigua y a la guía del Espíritu Santo. Con este lanzamiento, Panamá se declara una «Iglesia en estado permanente de misión», comprometida con el anuncio del Evangelio en medio de los desafíos actuales.