Ejercicios Espirituales 2026: reflexión sobre cómo combatir las tentaciones para tener una fe auténtica

25
Feb
2026

En el marco del retiro de Cuaresma para la Curia Romana, el Excmo. Mons. Erik Varden, Obispo de Trondheim, dirigió este martes 24 de febrero la quinta meditación ante el Santo Padre León XIV. Bajo el tema del «esplendor de la verdad», el prelado reflexionó sobre la necesidad de combatir las tentaciones banales para encarnar una fe auténtica y liberadora.

Inspirado en el pensamiento de San Bernardo, Mons. Varden subrayó que la tentación, aunque inevitable, es una herramienta que Dios permite para fortalecer nuestro compromiso con la verdad y apartarnos de la falsedad.

La ambición: un virus secreto

Uno de los puntos de la reflexión fue la consideración de la ambición como una forma de «alienación mental». Citando a San Bernardo, la describió como un «virus secreto».

Advirtió el prelado que este virus es especialmente doloroso cuando se manifiesta en quienes están llamados al servicio desinteresado en la Iglesia.

La Iglesia debe hablar su propio lenguaje

​Frente a la confusión del mundo actual, Mons. Varden instó a la Iglesia a no ceder ante las modas pasajeras. Aseguró que el camino para orientar la cultura no es imitar las tendencias externas, sino profundizar en la identidad eclesial:

-​Fuentes de verdad: El uso de las Sagradas Escrituras y la Liturgia.

-​Tradición viva: El legado de los padres, madres, poetas y santos de la Iglesia.

-​Originalidad: La capacidad de expresar verdades antiguas de formas nuevas y frescas.

La santidad como argumento supremo

​Recuperando la esencia del Concilio Vaticano II, Mons. Varden recordó que la llamada universal a la santidad es la nota más fuerte que la Iglesia puede ofrecer hoy. Citó las palabras del Cardenal Schuster: «En presencia de la santidad, la gente todavía cree, todavía se arrodilla y ora».

​La meditación concluyó con un llamado a purificar la labor evangelizadora de toda tentación de temporalidad, recordando que el esplendor de la verdad solo se hace evidente a través del amor sacrificial.