Categoría: Vaticano

11
Feb

El Papa León XIV destaca que la Palabra de Dios da sentido y verdad a la vida cristiana

El papa León XIV, durante la audiencia general, celebrada en la Sala Pablo VI del Vaticano, en su catequesis hizo referencia a la Constitución conciliar Dei Verbum, y recordó que la Iglesia es el lugar propio donde la Palabra de Dios es acogida, custodiada y anunciada. Ante más de siete mil fieles, el Santo Padre advirtió que la vida cotidiana está rodeada de “palabras vacías”. Consideró que están sin respuesta las preguntas más profundas del ser humano. En contraste, afirmó que la Palabra de Dios es la única siempre nueva. El Pontífice recordó que, según el Concilio Vaticano II, la Iglesia se alimenta constantemente del “pan de vida”. Agregó que brota tanto de la mesa de la Palabra de Dios como del Cuerpo de Cristo. En este sentido, manifestó que la reflexión eclesial sobre las Sagradas Escrituras es permanente y se realiza desde la fe de la Iglesia. Citando la exhortación apostólica Verbum Domini del papa Benedicto XVI, León XIV señaló que la auténtica interpretación de la Sagrada Escritura solo puede realizarse dentro de la fe eclesial. A su juicio, es en la comunidad cristiana donde la Palabra revela plenamente su sentido y su fuerza: dar a conocer a Cristo y abrir al diálogo con Dios. Asimismo, el Papa destacó que el fin último de la lectura y meditación de la Biblia es el encuentro personal con Jesucristo. »La Dei Verbum» presenta la Revelación como un diálogo en el que Dios habla a los hombres como a amigos, un diálogo que se hace vivo cuando la Escritura es leída con actitud de oración. Finalmente, el Santo Padre afirmó que la Palabra de Dios, confiada a la Iglesia, es fundamento y alma de su vida y misión. Ella sostiene a la comunidad cristiana, orienta el ministerio de obispos, presbíteros, diáconos y catequistas, y anima a la Iglesia a salir en misión hacia todos los pueblos. Al concluir, invitó a abrir el corazón y la mente a Cristo, Palabra viva del Padre, siguiendo el ejemplo de María, Madre de la Iglesia. 11 de febrero de 2026Fuente: Vatican NewsCEV Medios

11
Feb

El Papa León XIV: María nos enseña el sentido del sufrimiento y del amor

Con motivo de la Jornada Mundial del Enfermo y la memoria litúrgica de Nuestra Señora de Lourdes, el papa León XIV elevó una oración especial por los enfermos del mundo y destacó el testimonio de la Virgen María como madre cercana que enseña el verdadero sentido del sufrimiento vivido desde el amor y la entrega a Dios. Al término de la audiencia general, el Santo Padre se dirigió a los Jardines Vaticanos, donde, ante la imagen de la Virgen Inmaculada en la Gruta de Lourdes, encendió una vela y rezó junto a un grupo de enfermos presentes, en un gesto de cercanía, fe y esperanza. “Es un día muy bonito que nos recuerda la cercanía de María, nuestra madre, que siempre nos acompaña y nos enseña mucho: lo que significa el sufrimiento, el amor, entregar la vida en manos del Señor”, expresó el Pontífice al dirigirse a los fieles congregados en este espacio de oración. Durante su encuentro, el Papa subrayó la importancia de vivir esta jornada en comunión con todos los que sufren en el mundo, elevando plegarias por quienes atraviesan momentos de enfermedad y fragilidad. Asimismo, agradeció a los presentes el esfuerzo de participar en este momento de oración, confiándolos a la intercesión maternal de la Virgen María en su advocación de Nuestra Señora de Lourdes. Antes de impartir la bendición final y rezar el Ave María, León XIV pidió también la bendición del Señor para los médicos, enfermeros y todos los trabajadores de la salud, reconociendo su servicio generoso y su cercanía con los enfermos, especialmente en los momentos más difíciles. En esta Jornada Mundial del Enfermo, la Iglesia universal renueva su llamado a la solidaridad, la oración y el acompañamiento compasivo, confiando a María, Madre de los enfermos, a todos aquellos que sufren y a quienes dedican su vida al cuidado de los demás. 11 de febrero de 2026Fuente: Vatican News CEV Medios

06
Feb

El Papa: Educación en el respeto a la vida y prevención de los abusos

Vaticano. A los participantes de la Asamblea Plenaria del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, León XIV aclaró que la formación cristiana no es solo la transmisión de la doctrina, sino compartir la vida con una entrega incondicional. La formación cristiana como obra de sinergia y comunión, bajo el lema de «dar a luz» la fe. Este es el tema destacado por el Papa en su discurso de esta mañana, en la Sala Clementina del Palacio Apostólico, durante la audiencia con los participantes de la Tercera Asamblea Plenaria del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida. La asamblea, que comenzó el 4 de febrero en la Curia General de los Jesuitas en Roma, se centró en el tema  «Hasta que Cristo sea formado en vosotros», tomado de la Carta de San Pablo a los Gálatas. León retoma hoy este tema para destacar las particularidades de un arte que, según afirma, debe situarse en una dinámica que, incluso a través del dolor, lleve al discípulo a una unión vital con la persona misma del Salvador.  No sólo la transmisión de una doctrina, sino el ofrecimiento de vida. El Papa señala que, a veces, en la Iglesia, la figura del educador como «pedagogo» que transmite instrucciones ha prevalecido sobre la del «padre». Precisa: Nuestra misión, sin embargo, es mucho más alta, por lo que no podemos quedarnos en transmitir una doctrina, una observancia, una ética, sino que estamos llamados a compartir lo que vivimos, con generosidad, amor sincero a las almas, disponibilidad a sufrir por los demás, entrega sin reservas, como padres que se sacrifican por el bien de sus hijos. La dimensión comunitaria de la formación Citando la Evangelii Gaudium , León exalta la dimensión comunitaria de la formación: No es solo el sacerdote, o un catequista, o un líder carismático, quien genera la fe, sino la Iglesia, la Iglesia unida, viva, formada por familias, jóvenes, célibes, personas consagradas, animada por la caridad y por tanto deseosa de ser fecunda, de transmitir a todos, y especialmente a las nuevas generaciones, la alegría y la plenitud de sentido que vive y experimenta. Prevenir todas las formas de abuso de menores y personas vulnerables El discurso del Papa incluyó directrices sobre cómo impulsar el compromiso de la Iglesia con la formación, considerando que es un arte inamovible que «requiere paciencia, escucha, guía y verificación». El camino a seguir es el del grano de mostaza, en alusión a la capacidad de hacer fructificar incluso las cosas más pequeñas, como lo experimentaron algunos santos a quienes el Papa llama «gigantes del espíritu»: San Ignacio de Loyola, San Felipe Neri, San José de Calasanz, San Gaspar del Búfalo, San Juan Leonardi. También recuerda el tratado de San Agustín, De catechizandis rudibus,  que puede ser una fuente de inspiración, y espera «fomentar caminos de vida coherentes, atractivos y personales que conduzcan al Bautismo y a los Sacramentos, o a su redescubrimiento»; ayudar a quienes emprenden un camino de fe a desarrollar y fomentar una nueva forma de vida, que abarque todos los aspectos de la existencia, privados y públicos, como el trabajo, las relaciones y la vida cotidiana. En particular, añade: Fomentar en nuestras comunidades los aspectos educativos orientados al respeto de la vida humana en todas sus etapas, particularmente aquellos que contribuyan a prevenir toda forma de abuso a menores y personas vulnerables, así como al acompañamiento y apoyo a las víctimas. 06 de febrero de 2026Fuente. Vatican NewsCEV Medios

04
Feb

Evangelización digital e IA al servicio de la pastoral juvenil

Vaticano. La Red Pastoral Juvenil y el Instituto Cardenal Pironio ofrecen una formación online para aprender a usar herramientas digitales y de IA en la misión pastoral con adolescentes y jóvenes. El curso se desarrollará entre el 21 de febrero y el 21 de marzo de 2026. Aprender a diseñar planes de evangelización digital para mantener una presencia activa de la Iglesia en las redes sociales, así como descubrir cómo aprovechar las herramientas de inteligencia artificial en la misión pastoral con adolescentes y jóvenes desde una perspectiva creyente: este es el objetivo del curso gratuito de evangelización digital e inteligencia artificial al servicio de la pastoral juvenil, organizado por la Red Pastoral Juvenil y el Instituto Cardenal Pironio de la Conferencia Episcopal Argentina. El curso se desarrollará los sábados, de 16:00 a 17:30 (hora de Roma), de 12:00 a 13:30 (hora de Argentina) y de 9:00 a 10:30 (hora de México), en cinco sesiones que se realizarán entre el 21 de febrero y el 21 de marzo de 2026. La formación tendrá un total de quince horas, divididas en 7,5 horas lectivas y 7,5 horas de lectura y trabajo final. Está dirigida a catequistas, animadores, agentes de pastoral y acompañantes de comunidades, grupos juveniles, parroquias o movimientos; a equipos de comunicación dedicados a la evangelización digital; y a todas las personas interesadas en conocer cómo las técnicas y herramientas de IA pueden apoyar la labor pastoral cotidiana. La sesión introductoria, el 21 de febrero, abordará los principios éticos y de responsabilidad moral en la pastoral digital y el uso de inteligencia artificial, de la mano de Monseñor Lucio Adrián Ruiz, secretario del Dicasterio para la Comunicación. Además, se presentará la nueva herramienta IA RPJ, diseñada para recursos de pastoral con adolescentes y jóvenes. Esta sesión contará con traducción simultánea al inglés. En las sesiones del 28 de febrero y 7 de marzo, se explorarán métodos y estrategias para desarrollar planes y herramientas de evangelización digital. Finalmente, los encuentros del 14 y 21 de marzo se centrarán en cómo aplicar la inteligencia artificial al servicio de la pastoral, potenciando la creatividad y efectividad de la acción pastoral con jóvenes. La inscripción es gratuita y está abierta hasta el 15 de febrero de 2026. 04 de febrero de 2026Fuente: Vatican NewsCEV Medios

04
Feb

Santa Sede y los suicidios: el valor de la asistencia espiritual

Vaticano. El Arzobispo Balestrero, Observador Permanente de la Santa Sede ante la ONU en Ginebra, intervino en la sesión del Consejo de la Organización Mundial de la Salud, en la sección dedicada a la salud mental. Para abordar las crisis existenciales derivadas de la pérdida de sentido de la vida, junto con el apoyo profesional, la ayuda espiritual puede proporcionar un sentido de propósito vital y una narrativa de esperanza. La Santa Sede considera especialmente preocupante el estado de salud mental de los jóvenes, así como los datos relativos al suicidio, la tercera causa principal de muerte en su generación. Estos problemas a menudo pueden estar relacionados con crisis existenciales derivadas de la pérdida del sentido y el profundo valor de la vida humana. Por ello, junto con la atención profesional en salud mental, la atención espiritual tiene el potencial de brindar un profundo sentido de pertenencia, un propósito vital y una narrativa convincente de esperanza, en medio de las dificultades de la vida. Así lo destacó ayer, 3 de febrero, el arzobispo Ettore Balestrero, Observador Permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales en Ginebra, en una declaración pronunciada en la 158.ª sesión del Consejo Ejecutivo de la Organización Mundial de la Salud. El orden del día de la sesión incluyó la salud mental como punto 7. Para los jóvenes, las crisis pueden llevar a la desesperación. En reconocimiento del informe del Director General de la OMS, Balestrero reiteró que «la salud mental es uno de los aspectos más desatendidos de la salud» y que, en todo el mundo, las personas con trastornos mentales «con frecuencia sufren estigma y discriminación, lo que puede conducir al aislamiento y la marginación». Los jóvenes, en particular, hoy en día «se enfrentan a numerosos desafíos de salud mental, que pueden llevar a la desesperación y al suicidio». La respuesta, para el Observador Permanente, reside en «reconocer y valorar mejor la dimensión espiritual y las necesidades de la persona humana». A través de la asistencia espiritual, los jóvenes «se dan cuenta de que no son un producto accidental del universo, sino que han sido creados a imagen y semejanza de Dios, amados y deseados por Él; la vida cobra sentido, incluso en medio del dolor y el sufrimiento». 04 de febrero de 2026Fuente: Vatican NewsCEV Medios

04
Feb

«Iluminados por una gloria oculta», los Ejercicios espirituales de Cuaresma

Vaticano. Desde el domingo 22 hasta el viernes 27 de febrero, las meditaciones cuaresmales se celebrarán en la Capilla Paulina y serán predicadas por el obispo cisterciense noruego Erik Varden. El inicio de los Ejercicios espirituales para la Cuaresma está previsto para el domingo 22 de febrero a las 17:00 horas en la Capilla Paulina, con la presencia del Papa, los cardenales residentes en Roma y los jefes de los Dicasterios. Serán predicados –según informa la Prefectura de la Casa Pontificia en una nota difundida el miércoles 4 de febrero- por monseñor Erik Varden, de la Orden Cisterciense de la Estricta Observancia (Trapenses) y obispo de Trondheim, en Noruega, sobre el tema «Iluminados por una gloria oculta». Desde el lunes 23 hasta el 27 de febrero, las meditaciones serán dos cada día: a las 9 de la mañana, precedidas por la Hora Media, y a las 17 de la tarde, seguidas de la adoración eucarística y de las vísperas. Tras la primera reflexión sobre el tema «Entrar en la Cuaresma», el domingo 22 de febrero, están previstas dos meditaciones dedicadas a san Bernardo: «San Bernardo idealista», la mañana del 23, y «San Bernardo realista», programada para la tarde del 26 de febrero. Los demás temas abordarán la ayuda de Dios; el llegar a ser libres; el esplendor de la verdad; «mil caerán»; «Yo lo glorificaré»; los ángeles de Dios; Sobre la consideración, para concluir con la última meditación centrada en «Comunicar la esperanza». Monseñor Erik Varden nació el 13 de mayo de 1974 en Sarpsborg, Noruega (diócesis de Oslo). Realizó sus estudios filosófico-teológicos en Cambridge, donde obtuvo el doctorado en Teología, y en el Pontificio Instituto Oriental de Roma, donde consiguió la licenciatura en Ciencias Eclesiásticas Orientales. Ingresó en la Orden de los Cistercienses de la Estricta Observancia en 2002 y realizó la profesión solemne en la abadía de Mount St. Bernard, en Leicestershire, el 6 de octubre de 2007. Fue ordenado sacerdote el 16 de julio de 2011. Posteriormente enseñó en el Pontificio Ateneo de San Anselmo, en Roma, y al mismo tiempo trabajó para la sección escandinava de Radio Vaticana. Más tarde regresó a la abadía de Mount St. Bernard, donde asumió la responsabilidad de superior ad nutum (desde 2013). En 2015 fue elegido abad de Mount St. Bernard. En 2019, el Papa Francisco lo nombró obispo prelado de Trondheim, en Noruega, y fue ordenado obispo en 2020. Desde 2023 ejerce también como administrador apostólico de la Prelatura de Tromsø; desde 2024 es presidente de la Conferencia Episcopal Escandinava. En 2025, el Papa León XIV lo nombró miembro del Dicasterio para el Clero. 04 de febrero de 2026Fuente: Vatican NewsCEV Medios

30
Ene

Siete palabras del Jubileo de la Esperanza válidas para la vida

Vaticano. Persona, pueblo, peregrinación, oración, puerta santa, profesión de fe, perdón; un camino hacia la paz. Estas son las siete palabras elegidas como representativas del Jubileo por el subsecretario del Dicasterio para la Evangelización, Monseñor Graziano Borgonovo, «dignas de ser conservadas también para la continuación del camino de la vida, ahora que el Jubileo ha terminado». «El Jubileo de la Esperanza fue una experiencia extraordinaria y maravillosa», escribe Monseñor Graziano Borgonovo, Subsecretario del Dicasterio para la Evangelización, en un artículo para Alfa & Omega de la Diócesis de Madrid. «Estoy seguro de que todos los que lo vivieron pudieron dar fe de ello en primera persona». Alegría y testimonio de fe El subsecretario añade que, con gran alegría, podía observar a diario, desde la ventana de su despacho, a peregrinos de todo el mundo, portando la cruz del Jubileo, encaminándose hacia la Puerta Santa. De esta manera, «el pueblo cristiano expresaba con alegría su fe, y era imposible que los turistas, siempre numerosos en Roma, no lo notaran, muchos de los cuales desconocían los signos de la tradición cristiana, ya sea porque aún no la habían alcanzado o porque ya no la frecuentaban», escribe Monseñor Borgonovo. En un intento de resumir lo que fue el Jubileo, el subsecretario indica siete palabras que «merece la pena conservarlas incluso para continuar el camino de la vida, ahora que el Jubileo ha terminado». Aquí están las siete palabras: persona, pueblo, peregrinación, oración, puerta (santa) , profesión (de fe), perdón . Para alcanzar la paz . La persona y el pueblo en el camino de peregrinación Persona y pueblo : dos palabras distintas pero inseparables. Monseñor Borgonovo explica: «El Señor desea alcanzarme, y nadie puede sustituirme en la respuesta». Pero no estoy solo; no puedo concebirme aislado de mis hermanos y hermanas en la fe. Así, cada peregrino, incluso si solo hubiera llegado al punto de partida en la Plaza Pía, «fue invitado a unirse a otros para recorrer juntos su propio camino, tras la única Cruz». La tercera palabra, peregrinación, evoca, precisamente, el viaje. Pero el viaje, «el viaje de la vida y el recorrido a través del tiempo, a través de las circunstancias de la existencia, deja de ser un simple vagabundeo y se convierte en una verdadera peregrinación cuando el destino se concreta». «El camino protegido a la Plaza de San Pedro representó esta dinámica de la mejor manera posible». Con la oración en la Puerta Santa Oración es la cuarta palabra. El pueblo que caminaba unido, como pueblo, el camino de los peregrinos, oraba. Cantando, meditando, continuando en silencio, ofrecían testimonio. «Así en el camino jubilar hacia la Basílica de San Pedro, así en el camino de la vida hacia la eternidad».  Puerta, Puerta Santa, es la quinta palabra. Cruzar la Puerta Santa es el momento más solemne de un Jubileo. «Yo soy la Puerta (Jn 10,7)», dijo el Señor Jesús de sí mismo. No abrimos la puerta a la eternidad: Dios mismo la abrió de par en par, enviándonos a su Hijo. Esta Puerta permanece siempre abierta, siempre ahí, disponible para quien no rehúya el encuentro que le ofrece», enfatiza Monseñor Borgonovo. La profesión de fe y la paz que viene del perdón Otro momento emotivo y central del Jubileo es la profesión de fe, la sexta palabra. Ante el Altar de la Confesión, al pie de la tumba de San Pedro, «los peregrinos, recitando el Credo, reconocen en Jesús, como Simón Pedro en Cesarea de Filipo (cf. Mt 16,16), al Hijo de Dios vivo». « El perdón es la última palabra que deseo evocar aquí», escribe el subsecretario, señalando los confesionarios, situados junto al Altar de la Confesión. Allí, muchos peregrinos han podido y seguirán pidiendo perdón por su miseria y regocijarse en el perdón que Dios, en su misericordia, nunca se cansará de conceder. La esperanza en la fe conduce a la paz del amor. «La experiencia jubilar llega a su fin», concluyó Monseñor Borgonovo, «pero lo que sugieren estas palabras apunta a esas realidades que, constantemente solicitadas a Dios y cultivadas a lo largo del tiempo, conducen a la eternidad: la fe, la esperanza y la caridad . Y la pequeña esperanza, fundada en la fe y manifestada en la caridad, como diría el gran poeta Charles Péguy, seguirá sosteniendo a sus dos hermanas mayores». Y la paz podrá entonces manifestarse, como un don, dentro y alrededor de cada uno de nosotros. 30 de enero de 2026Fuente: Vatican NewsCEV Medios

30
Ene

Una brújula para el año 2027: Orar para volver al corazón del mundo

Un itinerario espiritual y pastoral capaz de tocar, a la vez, el centro de la vida cristiana y las fronteras más concretas del mundo contemporáneo. P. Cristóbal Fones, SJ* Las intenciones de oración confiadas por el Santo Padre a su Red Mundial de Oración para el año 2027 se presentan como un itinerario espiritual y pastoral capaz de tocar, a la vez, el centro de la vida cristiana y las fronteras más concretas del mundo contemporáneo. En ellas resuena una convicción sencilla: cuando la Iglesia ora con fidelidad, aprende a mirar con los ojos de Cristo y a servir con un amor más lúcido, más paciente y más valiente. En un tiempo marcado por la prisa, la polarización y la sensación de impotencia ante problemas que parecen inmensos, estas intenciones no proponen una huida hacia lo íntimo. Al contrario: nos educan para una oración que abre los ojos, ensancha el corazón y devuelve dignidad a lo cotidiano. Como una brújula, orientan mes a mes hacia desafíos que se entrelazan: la vida interior, el cuidado, la dignidad humana, la belleza, el trabajo, la tecnología, la memoria agradecida, el futuro de los jóvenes, la casa común, la misión de las comunidades, la acogida de los migrantes y la vocación de la familia. Un año que comienza en la fuente: redescubrir la fuerza de la oración Enero pone la piedra fundamental: “el descubrimiento de la fuerza de la oración”. No se trata de una técnica ni de un recurso para “sentirse mejor”, sino de un encuentro personal con el Señor que transforma el corazón y, desde ahí, toca la historia. Esta primera intención ilumina todas las demás: si la oración es auténtica, no nos encierra; nos convierte. Nos enseña a discernir, a elegir el bien posible, a sostener la esperanza cuando las soluciones no son inmediatas. Una Iglesia que ora así no se vuelve más pequeña: se vuelve más disponible, más misericordiosa y más libre. Cuidar a quienes cuidan: el rostro compasivo de la Iglesia En febrero, la mirada se posa sobre quienes sostienen silenciosamente la vida: los que cuidan la salud integral de los demás. Pedir por “el cuidado de quienes cuidan” es reconocer un hecho evidente y a veces olvidado: hay vocaciones—profesionales, familiares y comunitarias—que se gastan a diario para que otros vivan. Esta intención invita a apoyar de manera real a quienes acompañan el dolor y la fragilidad, para que puedan abrir caminos de sanación interior y esperanza con paciencia, sabiduría y fortaleza. También nos educa a comprender que el cuidado no es solo una prestación: es una forma concreta de amor, una escuela de humanidad. La dignidad de la vida humana ante la cultura de la productividad Marzo profundiza en una urgencia decisiva: “el respeto de la dignidad de la vida humana”. En contextos donde la productividad parece medir el valor de las personas, la oración nos reeduca para reconocer la dignidad única e irrepetible de cada vida, empezando por la propia y extendiéndose a todos: el niño no nacido, el enfermo, el anciano, el que no “rinde”, el que no encaja, el que vive en los márgenes. Orar por esta intención es pedir la gracia de mirar a cada persona como alguien que merece ser amado, acompañado y defendido, no evaluado como un “resultado”. La belleza que humaniza: el arte como don Abril abre una ventana luminosa: “el arte como don que humaniza”. En un mundo saturado de estímulos y, paradójicamente, empobrecido en contemplación, el arte puede volver a despertar el asombro y elevar el espíritu. Esta intención no idealiza: recuerda que la belleza auténtica no es evasión; es una forma de verdad que nos reconcilia con la creación y nos ayuda a intuir, en lo visible, un Misterio mayor. Acoger el arte como don es también permitir que la cultura sea lugar de encuentro, de diálogo y de esperanza compartida. Trabajo digno y alianza entre generaciones Mayo entra en la vida social con una petición concreta: “oportunidades laborales para todos”. El desarrollo tecnológico, por sí solo, no garantiza justicia. Por eso la oración se vuelve criterio y compromiso: que la innovación abra caminos de trabajo digno, y que la colaboración entre generaciones fortalezca un futuro donde cada persona pueda ofrecer sus talentos al bien común. Aquí se toca una herida y una promesa: cuando el trabajo falta o se degrada, se deteriora la dignidad; cuando se cuida y se orienta al bien, se construye tejido social y esperanza. Inteligencia artificial: sabiduría para poner la tecnología al servicio de la persona Junio pide “un buen uso de la inteligencia artificial”. Es una intención particularmente actual: la tecnología puede mejorar la vida, pero también puede deshumanizarla si se separa de la ética y del respeto de la persona. Orar por esto no es temer el progreso; es pedir discernimiento para que el desarrollo esté siempre al servicio de la dignidad humana. También es una invitación a la responsabilidad: no basta con que “se pueda” hacer algo; importa si conviene al ser humano, si protege a los vulnerables, si promueve justicia, verdad y libertad. La sabiduría de los abuelos y ancianos: memoria que sostiene el camino Julio nos devuelve a una riqueza a veces invisibilizada: los abuelos y ancianos. En ellos la Iglesia reconoce un tesoro de fe y de sabiduría. Orar por esta intención es aprender a valorar la memoria viva, la paciencia, la perspectiva, la serenidad ganada en el tiempo. Y es también pedir que nuestras comunidades no se organicen solo según la eficiencia, sino según la gratuidad y la pertenencia: nadie debe sentirse “sobrante” en la familia de Dios. Jóvenes y vocación: Cristo como compañero de camino Agosto mira al futuro con ternura y realismo: “la vocación de los jóvenes”. En una cultura que multiplica opciones pero a veces vacía de sentido, la oración pide que los jóvenes reconozcan a Jesucristo como compañero de camino, a quien abrir el corazón. No se trata solo de decisiones “profesionales” o “funcionales”, sino de descubrir una llamada que integra la vida, ilumina el deseo profundo y

28
Ene

“Diálogo, oxígeno de la convivencia”: el legado de Francisco en nuevo libro

Vaticano. El profesor y comunicólogo venezolano Rixio Gerardo Portillo Ríos presentó en Roma su obra «Diálogo, la vía propuesta por el Papa Francisco», que analiza cómo el diálogo atravesó la vida y el magisterio del Pontífice argentino, y busca trasladar la teoría a la práctica cotidiana. «El diálogo es el oxígeno de la paz», afirmaba el Papa Francisco, y esta frase ha inspirado la investigación del comunicólogo venezolano radicado en México, Rixio Gerardo Portillo Ríos. Su libro Diálogo, la vía propuesta por el Papa Francisco, fue presentado el lunes 26 de enero de 2026 en Roma, en un encuentro celebrado en el Focolare Meeting Point. Portillo Ríos explica que el diálogo no es solo un recurso circunstancial: “Es una característica identitaria y ontológica de la persona humana, algo que se da de manera natural, igual que respirar”, asegura. La obra analiza cómo esta visión atraviesa tanto la enseñanza formal del Papa como su praxis cotidiana y los discursos públicos, insistiendo en que dialogar es un método y no un fin. Durante el evento, la secretaria de la Pontificia Comisión para América Latina, Emilce Cuda, resaltó la dimensión humanizadora de la palabra. Por su parte, Portillo Ríos explicó las características de su obra y abrió un espacio para comentarios de los asistentes, quienes discutieron cómo el diálogo puede aplicarse en conflictos y situaciones sociales complejas, siguiendo el ejemplo del Papa. El autor subraya que Francisco no temía trasladar categorías religiosas al mundo social ni viceversa. “En Laudato si’ y Fratelli tutti encontramos ejemplos de cómo los principios teológicos y espirituales se convierten en propuestas para la convivencia global y la conversión ecológica”, indicó. Así, el diálogo se vuelve un puente entre la ética religiosa y la vida cotidiana. Un decálogo para practicar el diálogo El libro incluye lo que Portillo Ríos denomina el Decálogo del diálogo, un método práctico basado en diez pasos extraídos de la enseñanza de Francisco. “El capítulo sexto, sobre la fraternidad, resume verbos y acciones que permiten dialogar con valentía, escuchando, respetando y construyendo puentes de ternura y misericordia”, explica. La intención es que el diálogo deje de ser una reflexión teórica para convertirse en un ejercicio concreto, aplicable en comunidades urbanas, rurales y vecinales. El autor señala que el diálogo, para ser auténtico, requiere entrenamiento y atención a la alteridad. “En la práctica, implica escuchar y explicar lo que se piensa sin levantar la voz, con un corazón abierto hacia lo distinto”, asegura. En este sentido, la ternura y la caridad se convierten en ejes transversales de la vocación cristiana, incluso frente a conflictos y desencuentros cotidianos. Cultura del encuentro y fraternidad Portillo Ríos subraya que Francisco proponía una triada que sirve como brújula: cultura del encuentro, diálogo y fraternidad. “La cultura del encuentro es un hábito diario, una disposición concreta para acercarse al otro”, explica. El diálogo, entonces, se entiende como método de discernimiento, siguiendo la impronta jesuita del Pontífice, y como herramienta para enfrentar la polarización, la segregación y los discursos de odio que marcan la actualidad. “Se trata de humanizar la convivencia y, en el caso de la comunicación, de rescatar la dimensión humana de las interacciones en redes sociales y medios de comunicación”, añade. Para Portillo Ríos, las palabras tienen poder: pueden construir, unir y enseñar a convivir, pero también pueden dividir y herir si se usan sin responsabilidad. Inspiración para líderes y ciudadanos El prólogo del libro fue escrito por monseñor Edgar Peña Parra, sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado. En él, se subraya que, en un mundo polarizado, el diálogo es “urgente y necesario”. Portillo Ríos busca trasladar esta idea a la práctica mediante talleres y capacitaciones, aplicando los diez pasos de su decálogo para fortalecer la capacidad de dialogar en la vida cotidiana, en entornos políticos, sociales y eclesiales. El autor concluye destacando que el Papa Francisco no era solo un personaje mediático, sino un pensador profundo cuya propuesta sobre el diálogo ofrece herramientas concretas para mejorar la convivencia humana y la sociedad global: “Su enseñanza nos invita a escuchar, comprender y construir juntos, recordándonos que la fraternidad y la ternura no son opcionales, sino esenciales para vivir”. 28 de enero de 2026Fuente: Vatican NewsCEV Medios

28
Ene

El Concilio en los medios de comunicación: redescubrir el Vaticano II

Vaticano. En una época de gran transformación, incluso en los medios de comunicación, este acontecimiento central en la historia de la Iglesia atrajo inmediatamente la atención mundial. Hoy, como dijo el Papa León XIV, podemos retomar el camino de los Padres Conciliares acercándonos a los documentos y redescubriendo su profecía y relevancia. El XXI Concilio Ecuménico, iniciado en 1962 por el Papa Juan XXIII en una época marcada por profundas transformaciones, incluso en el mundo de la información, recibió una amplia cobertura desde sus inicios. El 11 de octubre de ese año, día de su solemne apertura , la prensa mundial dedicó una amplia cobertura al acontecimiento que transformó el rostro de la Iglesia. El eco del Concilio en la prensa mundial Los medios de comunicación dieron gran importancia a la labor del Concilio. El periódico francés «Le Figarò» calificó su inauguración como un «gesto de gran valor histórico». Un «hecho de paz y distensión entre los Estados», según «Le Monde». El titular del periódico estadounidense «The New York Times», que calificó el evento como un «proyecto maravilloso y excepcional para el mundo entero», se complementó con una emisión de la radio suiza SRF, que utilizó la expresión «Concilio de la Esperanza». «Ha llegado en el momento más oportuno», escribió «Vanguardia Española». Para el «Corriere della Sera», fue «la iniciativa más valiente de un Papa». «La Iglesia», escribió el periódico, «quiere presentarse al mundo, rechazando los intentos de considerarla por encima, en contra o al margen de los intereses del hombre; quiere permanecer viva y poderosa en la historia, no ser excluida». Entre las figuras clave del Concilio, los medios de comunicación destacaron inmediatamente al entonces arzobispo de Milán, el cardenal Giovanni Battista Montini, quien ascendería al trono de Pedro el 21 de junio de 1963 y culminaría el Concilio Ecuménico Vaticano II en 1965. El periódico italiano «Avanti!» destacó especialmente su «tono pastoral y conciliador». La apertura del Concilio en “L’Osservatore Romano” Al día siguiente de la solemne ceremonia de apertura, el diario de la Santa Sede, «L’Osservatore Romano», estrenó aquella histórica edición, y en portada se imprimieron estas palabras: «Luz de verdad, santidad y paz en la vida de la Iglesia». El discurso del Papa Juan XXIII se retransmitió en latín e italiano. «Cuando el Evangelio del Concilio, extendido en sus páginas ilusorias y luminosas, fue llevado al trono papal», reza un artículo de aquella edición del 12 de febrero de 1962, «la ola de luz procedente de la Basílica atrajo reflejos y destellos de los grabados del antiguo Códice, como si la Palabra de Dios se encendiera en el momento de la inauguración del Concilio Ecuménico Vaticano II». “Siempre, en los Concilios de la Iglesia – leemos en un artículo de la tercera página – el Libro de Dios ha ocupado el lugar de honor en las Asambleas de los Padres para confirmar la divina misión secular de la Iglesia fundada por Cristo de administrar, propagar, defender y salvaguardar, en su integridad y autenticidad como su depósito inviolable, la Palabra de Dios contenida en el Libro Sagrado”. Benedicto XVI, el Concilio y el escrutinio de los medios de comunicación El Papa Benedicto XVI ofrece una perspectiva más profunda del Concilio. Esta mirada cercana se hace evidente en las palabras que pronunció durante la reunión con los párrocos en 2013. La reunión fue «una breve charla sobre el Vaticano II». El Concilio «tal como lo vi», añadió el Pontífice en la audiencia celebrada tan solo tres días después de anunciar su renuncia al papado.En su conversación con los párrocos y sacerdotes de la diócesis de Roma, Benedicto XVI repasó varios aspectos del Concilio, evento en el que participó primero como asesor teológico del cardenal Frings de Colonia y luego como experto. «Había una expectativa increíble. Esperábamos que todo se renovara, que llegara un verdadero nuevo Pentecostés, una nueva era para la Iglesia». Su discurso también destacó elementos relacionados con el mundo de la información. «Existió el Concilio de los Padres, el verdadero Concilio, pero también el Concilio de los medios de comunicación», recordó Benedicto XVI. Fue casi un Concilio en sí mismo, y el mundo lo percibió a través de ellos, a través de los medios de comunicación. Así pues, el Concilio que impactó al pueblo con efecto inmediato fue el de los medios de comunicación, no el de los Padres. Y mientras que el Concilio de los Padres tuvo lugar dentro de la fe, «el Concilio de los periodistas», explicó el Pontífice alemán, tuvo lugar «dentro de las categorías de los medios de comunicación actuales, es decir, fuera de la fe, con una hermenéutica diferente». Sacar a relucir la verdadera fuerza del Consejo Para los medios de comunicación, Benedicto XVI enfatizó aún más, en su reunión de 2013 con párrocos y clérigos en Roma, que «el Concilio fue una lucha política, una lucha de poder entre diferentes facciones de la Iglesia». «Era obvio que los medios de comunicación se alinearían con el bando que les pareciera más apropiado. Había quienes buscaban la descentralización de la Iglesia, el poder para los obispos y, luego, mediante el término ‘Pueblo de Dios’, el poder del pueblo, de los laicos». Hay un elemento adicional. El Concilio de los medios de comunicación era accesible a todos. «Por lo tanto, este fue el dominante, el más eficiente, y creó tantas calamidades, tantos problemas, tanta miseria, en verdad: seminarios cerrados, conventos cerrados, la liturgia trivializada… y el Concilio real tuvo dificultades para fructificar, para realizarse; el Concilio virtual fue más fuerte que el Concilio real». Una prevalencia que, con el tiempo, está destinada a ser progresivamente superada. «La verdadera fuerza del Concilio estuvo presente y, poco a poco, se va percibiendo cada vez más y se convierte en la verdadera fuerza que luego también conduce a la verdadera reforma, a la verdadera renovación de la Iglesia. Me parece que, 50 años después del Concilio —declaró Benedicto XVI—, vemos cómo este Concilio virtual se desmorona, se pierde, y el verdadero Concilio surge con toda su fuerza espiritual». Los