Categoría: Papa León XIV

02
Feb

El Papa: Todos están llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la caridad

Vaticano. El sábado 31 de enero de 2026, en los Jardines Vaticanos, el Santo Padre bendijo la imagen de Santa Rosa de Lima y un mosaico de la Santísima Virgen María, que representa las diversas advocaciones con la que es venerada en el Perú. El Papa: “Los animo a ser, con la gracia de Dios, testimonio y ejemplo de esa santidad en el mundo de hoy. Porque esa es la voluntad de Dios: nuestra propia santificación”. “Queridos amigos, estas bellas imágenes que hoy contemplamos nos recuerdan la grandeza de la vocación a la que Dios nos llama, es decir, la vocación universal a la santidad”, lo dijo el Papa León XIV este sábado 31 de enero, en su saludo a los participantes en la bendición de un mosaico dedicado a la Santísima Virgen María y de una imagen de santa Rosa de Lima, colocados en los Jardines Vaticanos. Un gesto que renueva los profundos lazos de fe y amistad Al saludar a los Obispos de las 46 jurisdicciones eclesiásticas del Perú que concluyen con este acto su Visita Ad Limina Apostolorum, a las autoridades diplomáticas y los numerosos religiosos y religiosas peruanos que se congregaron en los Jardines Vaticanos, el Santo Padre destacó que, nos reúne hoy un feliz acontecimiento: la inauguración de un mosaico dedicado a la Santísima Virgen María y de una imagen de Santa Rosa de Lima aquí en los Jardines Vaticanos. “Este gesto renueva los profundos lazos de fe y amistad que unen al Perú —como saben un país tan querido para mí— con la Santa Sede”. Todo nos habla del Creador y de la belleza de lo creado Asimismo, al dirigirse a las autoridades del Perú y de la Gobernación de la Ciudad del Vaticano, el Pontífice expresó su gratitud, especialmente, a los jóvenes artistas de la “Familia de Artesanos Don Bosco” quienes se encargaron de la elaboración de estas obras de arte. “Congregados en este hermoso lugar, donde todo nos habla del Creador y de la belleza de lo creado, deseo agradecer en primer lugar a los artistas que han realizado estas obras y a quienes han hecho posible que hoy podamos disfrutar de este grato acontecimiento. Y a toda la familia salesiana, justo en este día de la fiesta de san Juan Bosco, estamos aquí reunidos, y felicitamos a todos ellos”. La plenitud de la vida cristiana y la perfección de la caridad Y citando la Constitución Dogmática del Concilio Vaticano II, Lumen gentium, 40, el Obispo de Roma indicó que, las dos figuras evocadas, nuestra Madre celestial y la primera santa latinoamericana, Santa Rosa de Lima, nos remiten al tema de la santidad. «Es, pues, completamente claro que todos los fieles, de cualquier estado o condición, están llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad […]. En el logro de esta perfección empeñen los fieles las fuerzas recibidas según la medida de la donación de Cristo, a fin de que, siguiendo sus huellas y hechos conformes a su imagen, obedeciendo en todo a la voluntad del Padre, se entreguen con toda su alma a la gloria de Dios y al servicio del prójimo. Así, la santidad del Pueblo de Dios producirá abundantes frutos, como brillantemente lo demuestra la historia de la Iglesia con la vida de tantos santos». La vocación universal a la santidad Antes de concluir sus saludos, el Papa León XIV señaló que, estas bellas imágenes que hoy contemplamos nos recuerdan la grandeza de la vocación a la que Dios nos llama, es decir, la vocación universal a la santidad. “Los animo a ser, con la gracia de Dios, testimonio y ejemplo de esa santidad en el mundo de hoy. Porque esa es la voluntad de Dios: nuestra propia santificación (cf. 1 Ts 4,3; Ef 1,4)”. Finalmente, antes de impartir la bendición apostólica el Santo Padre pidió que, “la Virgen María y todos los santos intercedan en nuestro camino hacia la Patria celestial”. 02 de febrero de 2026Fuente: Vatican NewsCEV Medios

02
Feb

León XIV agradece la labor de los gentilhombres de Su Santidad

Vaticano. Son los colaboradores discretos del Santo Padre en su vida cotidiana. Encargados de velar por el protocolo, de la organización del Palacio Apostólico y de acoger a los huéspedes del Papa, forman parte de la familia de la Casa Pontificia. Antes del Ángelus dominical, el Papa León XIV recibió en audiencia a los gentilhombres, encargados de la antecámara y a los sediarios pontificios, para expresar su gratitud por el trabajo que desempeñan con espíritu de fidelidad al Santo Padre. El Pontífice saludó especialmente al Regente de la Prefectura de la Casa Pontificia, Monseñor Leonardo Sapienza, y al Vice-regente, padre Edward Daniang Daleng, O.S.A., quienes coordinan el servicio. León XIV resumió la misión de estos servidores en tres verbos: disponer, acoger y saludar. “La calidad de un encuentro, de hecho, comienza por la atención que caracteriza sus preparativos, hasta en los más mínimos detalles”, afirmó el Papa. En el caso del Vaticano, señaló, este trabajo está lleno de historia y arte, y el espacio exige “un servicio tan atento como humilde”. A la disposición de los ambientes le sigue la diligencia en gestos de acogida y saludó que sean “nobles, pero no pomposos; elegantes, pero no sofisticados, de modo que comuniquen amabilidad a todos”. El Pontífice destacó que “sea príncipe o peregrino, patriarca o postulante, la solicitud del Sucesor de Pedro permanece idéntica para todos y amorosa para cada uno”. León XIV subrayó también la sobria belleza que caracteriza al protocolo pontificio, reflejada en cada uno de sus gestos, y animó a los servidores a testimoniar los valores heredados de sus predecesores “con una vida coherente, sabiendo bien que el servicio de honor requiere ciertamente una deontología particular, pero sobre todo una fe sólida y, por tanto, un estilo espiritual marcado por la devoción a la Iglesia y al Papa”. “Que las acciones, la postura y la mirada de cada día sean siempre un espejo luminoso de ello”, concluyó. El Papa cerró el encuentro agradeciendo nuevamente por el servicio prestado y otorgando a todos su Bendición Apostólica, que extendió con gusto también a los familiares y seres queridos de los servidores. Hombres dedicados al Papa La Familia Pontificia se compone de una sección eclesiástica y de una sección laica. Los gentilhombres de Su Santidad forman parte de esta última. Son los herederos de los “camerieri laicos de capa y espada” de la corte de los Papas del siglo XVI. En aquel entonces desempeñaban funciones materiales o honoríficas y estaban clasificados según títulos y un protocolo muy estricto. En 1968, el Papa Pablo VI suprimió estas distinciones y les otorgó a todos el título de gentilhombre. Reclutados entre la nobleza y la élite social, son nombrados por el Papa. Durante su servicio en el Palacio Apostólico y en las audiencias diplomáticas, visten el traje negro, el frac, una triple cadena de oro con las armas pontificias y medallones con las letras entrelazadas “GSS”, abreviatura de su título, junto con sus distintas condecoraciones pontificias, así como medallas civiles y militares de otros países. Los sediarios pontificios son también un cuerpo de la Casa Pontificia. Al igual que los gentilhombres, su cargo tiene a menudo un carácter hereditario. Antiguamente, portaban los tronos pontificios y, en particular, la silla gestatoria que los Papas utilizaban durante las audiencias, hasta Juan Pablo I (1978). Con la reforma y la simplificación del ceremonial pontificio promovida por Pablo VI, los porteadores se convirtieron en miembros de la Anticámara pontificia y en los colaboradores más cercanos del prefecto. Hoy en día, los sediarios ya no portan a los Papas, salvo en ocasión de sus funerales. 02 de febrero de 2026Fuente: Vatican NewsCEV Medios

30
Ene

El Papa: El carisma no se vuelva algo estático, sino una fuerza vital

Vaticano. La mañana de este jueves, 29 de enero, el Santo Padre recibió en audiencia a los participantes -las consagradas y laicos consagrados- en las Asambleas Generales de las Sociedades de Vida Apostólica del Regnum Christi. A ellos, el Pontífice les recordó que, “el Señor nos sigue sorprendiendo y sigue dejándose encontrar por caminos que no son los nuestros (cf. Is 55,8), y por eso su fidelidad sigue sorprendiéndonos”. «Carisma, gobierno y comunión», fueron los tres temas al centro del discurso del Papa León XIV a los participantes, las consagradas y laicos consagrados, en las Asambleas Generales de las Sociedades de Vida Apostólica del Regnum Christi, a quienes recibió en audiencia la mañana de este jueves, 29 de enero, en la Sala del Consistorio del Vaticano. El carisma, un don del Paráclito Después de manifestar su alegría por este encuentro, el Santo Padre inició su reflexión sobre el “carisma”, señalando que, el Magisterio nos enseña que «la Iglesia rejuvenece por el poder del Evangelio y el Espíritu continuamente la renueva “con diversos dones jerárquicos y carismáticos”». En estos días – afirmó el Papa – han tenido ocasión de reflexionar y dialogar sobre la definición del propio carisma de las respectivas Sociedades de Vida Apostólica, reconociendo en él un don del Paráclito, ofrecido a la Iglesia para que reavive en ella su vida y dinamice su misión, tanto en su seno como en la sociedad. “Este don, mientras genera vida y vitalidad en el Instituto, le confiere también una identidad específica, que cualifica y hace reconocible la presencia de ustedes en la Iglesia y en el mundo. Hoy más que nunca es necesario saber quiénes somos, si queremos dialogar de manera auténtica con la sociedad sin ser absorbidos o uniformados. Para evangelizar los contextos en los que viven —fin específico de su vocación— es por tanto fundamental que definan su identidad cada vez con mayor claridad”. “Quien recibe el carisma está llamado a mantenerlo vivo en sí mismo” En este sentido, el Pontífice precisó que, quien “recibe el carisma está llamado a mantenerlo vivo en sí mismo, para que no se vuelva algo estático, sino que se convierta en una fuerza vital, que fluye creativa y libremente”. “El Instituto, la Sociedad, son un cuerpo vivo donde la energía carismática atraviesa cada célula y cada miembro, de la cual a su vez son portadores y transmisores. Y esta energía debe animar la misión que llevan adelante e iluminar el camino a recorrer, para legarla después como herencia viva a las generaciones futuras, llamadas asimismo a enamorarse de ella y a convertirla en fuente de su servicio”. El gobierno, un auténtico ministerio eclesial Al reflexionar sobre el segundo punto, el gobierno, el Papa León XIV dijo que, para poder comenzar procesos decisionales maduros en un clima de auténtico discernimiento, se necesita de la comunión. A este propósito el Papa recordó los documentos de la Iglesia, donde se dice que «las personas consagradas son llamadas al seguimiento de Cristo obediente dentro de un “proyecto evangélico”, o carismático, suscitado por el Espíritu y autenticado por la Iglesia», y que «en este camino, la autoridad tiene la obligación pastoral de guiar y decidir». “El gobierno es un servicio necesario en las Sociedades de vida apostólica; un auténtico ministerio eclesial, que acompaña a las hermanas y a los hermanos hacia una fidelidad consciente, libre y responsable en el seguimiento de Cristo. Todo Instituto y toda Sociedad, además, están llamadas a reconocer en él un estilo propio, en armonía con su carisma específico y con su espiritualidad”. “Un gobierno auténticamente evangélico siempre está orientado al servicio” Por otra parte, el Santo Padre señaló que, un gobierno auténticamente evangélico siempre está orientado al servicio: sostiene, acompaña y ayuda a cada miembro a configurarse cada día más con la persona del Salvador. En este sentido, el Papa dijo que, el discernimiento comunitario es el lugar privilegiado en el que pueden madurar decisiones compartidas, capaces de generar comunión y corresponsabilidad. “No tengan miedo de experimentar nuevas formas de gobierno, es más, conviene que tengan siempre presente que la búsqueda conjunta de un estilo propio en el ejercicio de la autoridad abre caminos que no sólo enriquecen a las Sociedades y a sus miembros individuales, sino que también refuerzan el sentido de pertenencia y la participación en la misión común”. La comunión, compartir espiritualidad y apostolado Luego, el Pontífice se centró en el tercer punto de su reflexión: la comunión dentro de la Familia del Regnum Christi. El camino particular de ustedes, insertado en la gran historia de un cuerpo apostólico, indicó el Papa, lleva las huellas de la acción silenciosa y poderosa del Espíritu Santo, que renueva continuamente a la Iglesia y la hace joven en la esperanza. “En este contexto, están llamados a promover una comunión cada vez más profunda en toda la Familia, compartiendo espiritualidad y apostolado, viviendo plenamente la vocación específica a la que Dios los ha llamado como miembros de la Sociedad a la que pertenecen, comprometidos a dar testimonio, con su propia vida, de la fidelidad al carisma recibido”. “La comunión orgánica en la diversidad es obra del Espíritu Santo” Y recordando la Exhortación Apostólica Vita consecrata, el Pontífice dijo que, «todos los fieles, en virtud de su regeneración en Cristo, participan de una dignidad común; todos son llamados a la santidad; todos cooperan a la edificación del único Cuerpo de Cristo, cada uno según su propia vocación y el don recibido del Espíritu Santo». “La unidad en la dignidad bautismal y la diversidad de vocaciones no se contraponen, sino que se iluminan mutuamente. La comunión orgánica en la diversidad es obra del Espíritu Santo, que transforma cada vocación en servicio para los demás, para que el Cuerpo de Cristo crezca en la historia y cumpla su misión en el mundo”. Todos somos vidas en camino Antes de concluir su discurso, el Papa León XIV subrayó que, todos somos vidas en camino, a las que Dios sigue inspirando sus sueños a través de los profetas de ayer y de hoy, para

30
Ene

El Papa agradece a millones por rezar a través de su red internacional

Vaticano. León XIV recibió a los miembros de su Red Mundial de Oración, a quienes subrayó que la oración no es solo un acto espiritual personal, sino una misión universal que sostiene a la Iglesia y acompaña a la humanidad. Agradeció el compromiso de millones de fieles que, unidos por esta red, viven su fe concretamente y contribuyen a la evangelización con alegría, esperanza y cercanía a Cristo. León XIV recibió esta mañana a los miembros de la Red Mundial de Oración del Papa, a ellos les subrayó el valor fundamental de la oración como parte esencial de la misión evangelizadora de la Iglesia. Lejos de ser una práctica aislada o secundaria, agregó, la oración dentro de esta iniciativa es parte integral de la obra evangélica del Cuerpo de Cristo.  Fortalecer la Red mundial de Oración del Papa Asimismo, el Pontífice animó a fortalecer la participación dentro de la Red Mundial de Oración, resaltando la riqueza que aportan las diversas culturas, lenguas y carismas unidos en una misma misión. De manera especial, puso énfasis en la importancia de integrar a los jóvenes, quienes buscan una relación más personal con Jesús. En este sentido, el Movimiento Eucarístico Juvenil se presenta como un camino privilegiado para acompañarlos en su crecimiento espiritual. Finalmente, el Papa invita a continuar esta labor con alegría y esperanza, asegurando su cercanía y bendición apostólica para todos los miembros de la Red y sus familias. Su mensaje reafirma que la oración compartida es un poderoso instrumento de unidad, fe y transformación para la Iglesia y el mundo. 30 de enero de 2026Fuente: Vatican NewsCEV Medios

28
Ene

Catequesis de León XIV: «Custodiar el depósito de la fe y transmitirla con fidelidad»

Vaticano. El Papa León XIV habló en la audiencia general sobre la Constitución conciliar Dei Verbum, destacando tres pilares de la fe cristiana: la acción del Espíritu Santo, la unidad entre Sagrada Escritura y Tradición, y la responsabilidad de la Iglesia como custodio del “depósito” de la fe. El Pontífice recordó que la Palabra de Dios no está estática, sino viva, y que la Iglesia tiene la misión de custodiarla, interpretarla y transmitirla íntegra a las generaciones presentes y futuras Esta mañana, el Papa León XIV ha continuado su catequesis sobre la Constitución conciliar Dei Verbum, uno de los textos fundamentales del Concilio Vaticano II. En su alocución se ha centrado en tres ideas que iluminan la comprensión católica de la Revelación Divina: la acción permanente del Espíritu Santo, la unidad inseparable entre Sagrada Escritura y Tradición, y la responsabilidad de la Iglesia como custodio del “depósito” de la fe. La fe cristiana, presencia viva  El Papa recordó el papel decisivo del Espíritu Santo en la transmisión de la Revelación. A partir de las palabras de Jesús en el Cenáculo, León XIV subrayó que la fe cristiana no se apoya en un recuerdo estático del pasado, sino en una presencia viva que guía a la Iglesia “hacia la verdad completa”. El Pontífice recordó que el Espíritu no añade una nueva revelación, pero sí hace posible una comprensión cada vez más profunda de la Palabra de Cristo a lo largo de la historia. Gracias a su acción, la enseñanza de Jesús permanece actual, capaz de iluminar contextos culturales, sociales y humanos muy distintos a los del siglo I. De este modo, la Iglesia no repite mecánicamente, sino que actualiza fielmente el Evangelio. Escritura y Tradición: una unidad inseparable Al abordar la relación entre la Sagrada Escritura y la Tradición, el Papa citó directamente la Dei Verbum, insistiendo en que ambas proceden de una misma fuente divina y forman un único todo orientado al mismo fin: la salvación de las almas. “La Tradición eclesial se ramifica a lo largo de la historia a través de la Iglesia, que custodia, interpreta y encarna la Palabra de Dios. El Catecismo de la Iglesia Católica (cf. n. 113) remite, a este respecto, a un lema de los Padres de la Iglesia: «La Sagrada Escritura está escrita en el corazón de la Iglesia antes que en instrumentos materiales», es decir, en el texto sagrado.” Lejos de presentarlas como realidades opuestas, el Papa explicó que la Escritura vive dentro de la Tradición de la Iglesia, que la custodia, la interpreta y la encarna. En este sentido, evocó la enseñanza de los Padres de la Iglesia según la cual la Palabra de Dios fue “escrita primero en el corazón de la Iglesia” antes de quedar fijada en textos. Esta visión subraya que la Biblia no es un libro aislado, sino el libro de un pueblo creyente. La palabra de Dios no esta «fosilizada» Además, el Pontífice destacó el carácter dinámico de esta relación, recordando que la Palabra de Dios no está “fosilizada”, sino que crece y se desarrolla en la vida de la comunidad cristiana, tal como afirmaron san Gregorio Magno y san Agustín. Sobre el “depósito de la fe”, confiado a la Iglesia, el Santo Padre retomó la exhortación de san Pablo a Timoteo, explicando que este depósito —la Palabra de Dios transmitida en la Escritura y la Tradición— debe ser conservado íntegro y transmitido fielmente. Custodiar no significa inmovilizar El Papa León XIV subrayó que custodiar no significa inmovilizar. Inspirándose en John Henry Newman, recordó que la doctrina cristiana se desarrolla como una semilla que crece desde dentro, sin perder su identidad. El Magisterio de la Iglesia, ejercido en nombre de Jesucristo, tiene la misión de garantizar esta fidelidad, evitando tanto la ruptura con la tradición apostólica como una lectura rígida incapaz de dialogar con la historia. Sugestivo, en esta línea, es lo que proponía el santo Doctor de la Iglesia John Henry Newman, en su obra titulada El desarrollo de la doctrina cristiana. Afirmaba que el cristianismo, tanto como experiencia comunitaria como doctrina, es una realidad dinámica, tal y como indicó el mismo Jesús con las parábolas de la semilla (cf. Mc 4,26-29): una realidad viva que se desarrolla gracias a una fuerza vital interior. Custodiar el depósito de la fe En este contexto, el Pontífice apeló a la responsabilidad de todos los fieles: obispos, sacerdotes, religiosos y laicos, llamados a custodiar el depósito de la fe como una “estrella polar” en medio de la complejidad del mundo actual. Concluyendo su catequesis, el Papa León XIV recordó que Escritura y Tradición, unidas bajo la acción del Espíritu Santo, no solo conservan la memoria del pasado, sino que hacen posible una fe viva, capaz de responder a los desafíos del presente. Una enseñanza que reafirma la actualidad del Concilio Vaticano II y su valor como brújula para la Iglesia del siglo XXI. 28 de enero de 2026Fuente: Vatican NewsCEV Medios

23
Ene

León XIV se reunirá con el clero de Roma y visitará cinco parroquias

Vaticano. Los sacerdotes acudirán al Aula Pablo VI el 19 de febrero, mientras que las comunidades parroquiales acogerán al Pontífice los domingos hasta Pascua. El cardenal vicario Baldo Reina asegura que será una ocasión para profundizar en los temas del plan pastoral. El Papa León XIV volverá a encontrarse con el clero de la diócesis de Roma. Como es tradición, lo hará el jueves siguiente al Miércoles de Ceniza, es decir, el jueves 19 de febrero. El encuentro tendrá lugar a las 10:00 en el Aula Pablo VI, según informa un comunicado del Vicariato de Roma. Con motivo del tiempo de Cuaresma, el Pontífice también visitará varias comunidades parroquiales de la diócesis de Roma, una por cada uno de los sectores pastorales en los que está dividida. Las parroquias a las que se dirigirá son: Santa María Reina de la Paz, en Ostia Lido (Sur), el 15 de febrero; Sagrado Corazón de Jesús, en Castro Pretorio (Centro), el 22 de febrero; Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo (Este), el 1 de marzo; Santa María de la Presentación (Oeste), el 8 de marzo; y Sagrado Corazón de Jesús, en Ponte Mammolo (Norte), el 15 de marzo. «Serán verdaderas visitas pastorales -explica el cardenal vicario Baldo Reina-; por ello, el Papa León XIV se reunirá con los organismos de participación, los animadores pastorales y algunas realidades juveniles. El momento culminante de cada visita será la celebración eucarística con toda la comunidad parroquial. El Santo Padre inicia así las visitas a las parroquias de su diócesis, siguiendo la estela de sus predecesores, y esto es motivo de gran alegría para todos nosotros, además de una oportunidad para profundizar con nuestro Obispo en los temas del plan pastoral». 23 de enero 2026Fuente: Vatican NewsCEV Medios

21
Ene

El Papa León XIV en su catequesis: Jesucristo es la revelación viva del Padre

Vaticano. En su catequesis sobre la Constitución dogmática Dei Verbum, el Papa León XIV afirmó que Jesucristo es la revelación plena y definitiva de Dios, subrayando que la fe cristiana no se basa en ideas abstractas, sino en un encuentro personal con el Hijo que introduce a los creyentes en la relación filial con el Padre. Durante su catequesis dedicada a la Constitución dogmática Dei Verbum del Concilio Vaticano II, el Papa León XIV subrayó que la revelación de Dios no consiste en ideas abstractas, sino en un encuentro personal que alcanza su plenitud en Jesucristo. El Pontífice explicó que Dios se revela a la humanidad a través de un diálogo de alianza, en el que se dirige a las personas como a amigos. Esta revelación, señaló, no se limita a transmitir conceptos, sino que comparte una historia y llama a una relación viva de comunión y reciprocidad. Según el Papa, este proceso culmina en Jesucristo, a quien el Concilio define como “mediador y plenitud de toda la revelación”. En Él, Dios no solo habla, sino que se entrega personalmente, haciéndose presente en la historia humana y permitiendo que cada persona se descubra conocida en lo más profundo de su verdad. Conocer a Dios como hijos León XIV destacó que Jesús revela al Padre introduciendo a los creyentes en su propia relación filial con Él. Gracias al Hijo enviado por el Padre, los hombres tienen acceso a Dios en el Espíritu Santo y participan de su vida divina. De este modo, el conocimiento de Dios no es intelectual, sino relacional: se alcanza entrando en la comunión del Hijo con el Padre. El Papa recordó las palabras del evangelio de san Lucas, en las que Jesús, movido por el Espíritu Santo, alaba al Padre por haberse revelado a los pequeños. Para León XIV, este pasaje muestra que la verdadera revelación es don de Dios y no resultado del mero esfuerzo humano La identidad del creyente En su catequesis, el Pontífice afirmó que en Cristo Dios revela también la identidad del ser humano. Al comunicarse a sí mismo, Dios manifiesta que los hombres y mujeres son hijos, creados a imagen del Verbo. San Pablo, recordó el Papa, afirma que el Espíritu del Hijo clama en los corazones de los creyentes llamando a Dios “Abba, Padre”. Esta conciencia filial —señaló— permite al cristiano vivir con confianza, sabiendo que el Padre conoce sus necesidades y lo mira con amor incluso en lo secreto. La identidad del creyente En su catequesis, el Pontífice afirmó que en Cristo Dios revela también la identidad del ser humano. Al comunicarse a sí mismo, Dios manifiesta que los hombres y mujeres son hijos, creados a imagen del Verbo. San Pablo, recordó el Papa, afirma que el Espíritu del Hijo clama en los corazones de los creyentes llamando a Dios “Abba, Padre”. Esta conciencia filial —señaló— permite al cristiano vivir con confianza, sabiendo que el Padre conoce sus necesidades y lo mira con amor incluso en lo secreto. Una fe encarnada León XIV subrayó que la salvación cristiana no se limita a un acontecimiento aislado, sino que abarca toda la vida de Jesús. El Señor que nace, enseña, sana, sufre, muere, resucita y permanece entre los suyos es, en su totalidad, revelación del Padre. El Papa concluyó recordando que, gracias a Jesucristo, el creyente puede estar seguro de que nada lo separará del amor de Dios. Esta certeza, afirmó, es el fundamento de una fe vivida con abandono confiado en el Padre. 21 de enero de 2026Fuente: Vatican NewsCEV Medios

21
Ene

Jornada Mundial del Enfermo, León XIV: El amor no es pasivo, cuida del otro

Vaticano. En su mensaje con motivo de la 34.º Jornada, que se celebrará en Chiclayo, Perú, el Papa recuerda los años que pasó allí como misionero y obispo, donde experimentó en primera persona la misericordia y la compasión por el dolor que nos conmueve y, por lo tanto, no es ajeno: frente a la cultura de la prisa, es necesaria una cercanía que trascienda las normas rituales, también para una visión renovada de la autoestima, no basada en estereotipos de éxito o carrera. La pasividad implica una extrañeza que contrasta con el anhelo que llena las lágrimas cuando una persona enferma. Sin embargo, abrumado por la constante urgencia de la prisa, incluso el amor, la cercanía, se convierte en una decisión que debe tomarse rompiendo las normas rituales. Hace que no solo los demás se sientan bien, sino también uno mismo, porque desarrolla una nueva forma de autoestima, basada en la compasión y no en estereotipos de éxito, carrera o posición social. En su mensaje para la 34.ª Jornada Mundial del Enfermo, publicado hoy, 20 de enero, el Papa León XIV se inspira directamente en su propia experiencia como misionero y obispo, en Chiclayo, Perú, donde se celebrará esta Jornada, para invitarnos a «amar soportando el dolor del otro», siguiendo los pasos del Buen Samaritano. El flagelo de la cultura de la «prisa» La parábola del Evangelio de Lucas es el tema central del mensaje para la Jornada, que se celebrará el 11 de febrero. Este texto, escribe el Pontífice, es «siempre actual» y necesario para redescubrir «la belleza de la caridad» y la «dimensión social de la compasión». Este valor, que evoca los conceptos expresados ​​en la encíclica Fratelli tutti del Papa Francisco, no se reduce al «mero esfuerzo individual», sino que encuentra su plenitud en las relaciones. “Vivimos inmersos en la cultura de lo rápido, de lo inmediato, de las prisas, así como también del descarte y la indiferencia, que nos impide acercarnos y detenernos en el camino para mirar las necesidades y los sufrimientos a nuestro alrededor”. La «decisión de amar» Recordando el texto evangélico, León XIV recuerda que el Buen Samaritano, al ver a un hombre herido en el camino a Jericó, no «pasó de largo», sino que se detuvo, ofreciéndole «cercanía humana y solidaridad». Sobre todo, como escribió el Papa Francisco, le concedió «su propio tiempo». La moral, por lo tanto, no reside tanto en identificar al prójimo como en hacerse prójimo. Esta es una comprensión clave ya afirmada por san Agustín, quien escribió que «nadie es prójimo de otro hasta que se acerca a él voluntariamente. Por lo tanto, quien ha mostrado misericordia se ha hecho prójimo». “El amor no es pasivo, va al encuentro del otro; ser prójimo no depende de la cercanía física o social, sino de la decisión de amar. Por eso, el cristiano se hace prójimo del que sufre, siguiendo el ejemplo de Cristo, el verdadero Samaritano divino que se acercó a la humanidad herida”. Participar en el sufrimiento ajeno La compasión no puede reducirse a una simple «filantropía», escribe el Pontífice, sino que debe traducirse en signos de participación «personal» en el sufrimiento ajeno, yendo más allá de las propias necesidades hasta asegurar —como sostuvo Benedicto XVI en la Encíclica Deus Caritas Est y san Juan Pablo II en la Carta Apostólica Salvifici Doloris— «que nuestra persona sea parte del don». Descubrir el amor a través de los enfermos Refiriéndose a su encuentro con los leprosos, san Francisco de Asís relató cómo el Señor mismo lo condujo hasta ellos porque, como escribió León XIV, «a través de ellos había descubierto la dulce alegría de amar». San Ambrosio también enfatizó que el don del encuentro surge «del vínculo con Jesucristo, a quien reconocemos como el Buen Samaritano que nos trajo la salvación eterna y a quien hacemos presente al inclinarnos ante nuestro hermano herido». “Ser uno en el Uno, en la cercanía, en la presencia, en el amor recibido y compartido, y gozar, así como san Francisco, de la dulzura de haberlo encontrado”. Los cuidados a los familiares y al personal sanitario Otra postura del Buen Samaritano destacada por el Papa es la «compasión»: una «emoción profunda que impulsa a la acción», que nace del interior y genera «compromiso con el sufrimiento ajeno». No es teórica ni meramente sentimental, sino que se traduce en gestos concretos que León XIV enumera claramente: «Se acerca, cura las heridas, se hace cargo y cuida». Todo esto, enfatiza el Pontífice, no ocurre de forma aislada: el samaritano, de hecho, confía al herido a un posadero, quien también está llamado a cuidarlo, «así como estamos llamados a encontrarnos y a construir un ‘nosotros’ más fuerte que la suma de nuestras individualidades». “Yo mismo he constatado, en mi experiencia como misionero y obispo en Perú, cómo muchas personas comparten la misericordia y la compasión al estilo del samaritano y el posadero. Los familiares, los vecinos, los operadores sanitarios, los agentes de pastoral sanitaria y tantos otros que se detienen, se acercan, curan, cargan, acompañan y ofrecen de lo suyo, dan a la compasión una dimensión social. Esta experiencia, que se realiza en un entramado de relaciones, supera el mero compromiso individual”. La «salud» de una sociedad Las referencias al cuidado de los enfermos también son recurrentes en la Exhortación Apostólica Dilexi te, firmada por el propio León XIV, donde se identifica como parte esencial de la misión eclesial y como una auténtica «acción eclesial». A este respecto, el Pontífice recuerda los escritos de san Cipriano sobre la propagación de la peste en su época, para mostrar cómo, precisamente en tales circunstancias, se mide la «salud» de una sociedad, incluso la actual: “Esta epidemia que parece tan horrible y funesta pone a prueba la justicia de cada uno y examina el espíritu de los hombres, verificando si los sanos sirven a los enfermos, si los parientes se aman sinceramente, si los señores tienen piedad de los siervos enfermos, si los médicos no abandonan a los enfermos que imploran”. «El dolor que nos conmueve» «Ser

19
Ene

El Papa a la Inspectoría de Seguridad Pública: Gracias por la valiosa labor que realizan

Vaticano. León XIV recibió hoy en audiencia a los funcionarios y directivos de la Inspectoría de Seguridad Pública italiana que prestan servicio en el Vaticano y les agradeció por la “valiosa labor” que realizan para garantizar su seguridad y la de los numerosos peregrinos que visitan la Basílica de San Pedro y el Vaticano. De manera especial, el Pontífice manifestó su agradecimiento por lo que han hecho durante el Jubileo, el funeral del Papa Francisco y el cónclave. Espíritu de sacrificio, profesionalidad, flexibilidad y discreción: son estas las virtudes de los funcionarios y agentes de policía de la Inspectoría de Seguridad Pública del Vaticano que el Papa León XIV evidenció hoy, 19 de enero, al recibir a sus miembros en audiencia en la Sala Clementina. La Inspectoría de Seguridad Pública del Vaticano, “orgullo” de la Policía Estatal italiana, constituye de hecho un caso único en el mundo, ya que ejerce sus funciones en el territorio de otro Estado, la Ciudad del Vaticano. Una valiosa labor Como de costumbre, al comienzo del año civil, el Papa – la primera vez para León XIV – recibió en audiencia a sus directivos y al personal, destacando, en primer lugar, la valiosa labor que realizan. “Me complace reunirme con ustedes para desearles a ustedes y a sus familias todo lo mejor en el Señor para el 2026”, expresó el Santo Padre al inicio de su discurso, dando la bienvenida a los “queridos funcionarios y agentes”, encabezados por el Vice Jefe de Policía, la Prefecta, el dirigente y los capellanes. Aprovecho la ocasión para expresarles a todos mis más sincero agradecimiento por la valiosa labor que realizan con el fin de garantizar mi seguridad, la de mis colaboradores y la de los numerosos peregrinos y turistas que visitan la Basílica de San Pedro y el Vaticano. De manera especial, el Pontífice manifestó su agradecimiento “por lo que han hecho durante el Jubileo que acaba de concluir, así como con motivo del fallecimiento de mi difunto predecesor, el Papa Francisco, de sus funerales y del cónclave” evidenciando que en esos días intensos, que “pusieron a prueba también sus fuerzas, supieron mantener el ritmo de los acontecimientos que se sucedían con gran rapidez, a veces programados y otras veces imprevisibles, asegurando que todo se desarrollara con orden y demostrando, como siempre, espíritu de sacrificio, profesionalidad, flexibilidad y discreción”. Un servicio para el bien de todos Recordando que en los últimos meses, más de treinta y tres millones de peregrinos han visitado Roma y los lugares jubilares, principalmente, la Basílica Vaticana y las zonas adyacentes, el Pontífice detalló el trabajo realizado por la Policía italiana en servicio en la plaza de San Pedro, que ha tenido que gestionar “interminables filas de personas y multitudes numerosas, acompañar desplazamientos y mantener puestos de control, con buen y mal tiempo y con horarios y ritmos a menudo incómodos y exigentes”.  Y en este sentido, dirigió también un pensamiento a las familias, expresando su agradecimiento “a sus seres queridos que, de manera indirecta, se han visto involucrados en esta dinámica, adaptándose a las exigencias de sus compromisos y turnos extraordinarios de trabajo e, imagino, renunciando a menudo a su presencia”. El orden y la seguridad son dones que suponen un sacrificio para quienes los garantizan, pero que contribuyen notablemente al bien de todos: en este caso, no solo al desarrollo práctico de las actividades respetando las normas, sino también a que estas se desarrollen en un clima sereno y de recogimiento.  De hecho, un ambiente seguro es de gran ayuda para la oración, y muchos visitantes —algunos de los cuales han llegado a Roma tras largos viajes y asumiendo sacrificios físicos y económicos— han podido experimentarlo en los últimos meses gracias también a ustedes. Un programa y un estilo de servicio León XIV citó a continuación la Oración a San Miguel Arcángel, Patrono de la Policía Estatal, a quien se le pide ayuda celestial para garantizar a los ciudadanos «concordia, honestidad y paz, a fin de que, en el respeto de todas las leyes, se alimente el espíritu de fraternidad humana»; y con este fin, se le pide: «Rectitud para nuestras mentes, vigor para nuestras voluntades, honestidad para nuestros afectos, por la serenidad de nuestros hogares y por la dignidad de nuestra tierra». “Son palabras hermosas que expresan un programa y un estilo de servicio, y al mismo tiempo indican un camino de continuo crecimiento personal y comunitario”, notó el Papa. “Creo – puntualizó – que durante el año pasado las han encarnado fielmente y les deseo que las conviertan cada vez más en la brújula de su vida y de su trabajo, cada uno en el ámbito de su propia responsabilidad, también con la ayuda de sus Asistentes espirituales”. Para concluir, el Santo Padre hizo suyas las palabras que el Papa Benedicto XVI dirigía a la Inspectoría de Seguridad Pública del Vaticano hace algunos años: Que su presencia queridos amigos, sea una garantía cada vez más válida de ese buen orden y esa tranquilidad que son fundamentales para construir una vida social pacífica y serena y que, además de enseñarnos el mensaje evangélico, son signo de auténtica civilización. Y antes de despedirse, encomendándolos a la protección maternal de María Santísima y de San Miguel Arcángel”, les aseguró su oración “por ustedes y por sus familias”, bendiciéndoles de corazón. 19 de enero de 2026Fuente: Vatican NewsCEV Medios

19
Ene

El Papa al Camino Neocatecumenal: Testimonien la unidad, sin cerrarse

Vaticano. León XIV agradece a los miembros del movimiento por su misión evangelizadora y les anima a promover la unidad en la Iglesia, evitando rigidez y moralismos. El Papa León XIV agradeció al Camino Neocatecumenal por su testimonio y su labor en la difusión del Evangelio en todo el mundo, e instó a sus miembros a promover la unidad y evitar la rigidez y el moralismo, durante un encuentro con los líderes del movimiento en el Vaticano, el lunes 19 de enero de 2026. «Avancen con alegría y humildad, sin cerrarse, como constructores y testigos de comunión», dijo el Pontífice. «La Iglesia los acompaña, los apoya y le agradece lo que hacen». El Camino Neocatecumenal es un itinerario de formación católica fundado en España en los años 60 por Kiko Argüello y Carmen Hernández. Está compuesto por pequeñas comunidades que siguen un proceso de redescubrimiento del Bautismo y de formación continua en la fe. Actualmente, el movimiento está presente en 139 países y cuenta con más de 20.000 comunidades. El encuentro con el Santo Padre tuvo lugar en el Aula de las Bendiciones del Vaticano y reunió a cientos de personas, incluyendo obispos, sacerdotes, miembros del Camino y representantes de distintas comunidades, junto al equipo internacional que lidera actualmente el movimiento: Kiko Argüello, María Ascensión Romero y el padre Mario Pezzi. Reavivar la alegría de la fe León XIV destacó primero el carisma misionero que caracteriza al Camino Neocatecumenal, señalando que constituye «un aporte valioso para la vida de la Iglesia». Agradeció y animó especialmente a las familias del Camino que, «siguiendo el impulso del Espíritu, dejan la seguridad de la vida cotidiana y se embarcan en la misión, incluso en territorios lejanos y difíciles, con el único deseo de anunciar el Evangelio y ser testigos del amor de Dios». El Obispo de Roma subrayó la labor de los equipos itinerantes, formados por familias, catequistas y sacerdotes, que «participan en la misión evangelizadora de toda la Iglesia». Sostuvo que estos equipos «contribuyen a despertar la fe de quienes nunca han oído hablar de Jesucristo, pero también de muchos bautizados que, aunque cristianos, han olvidado quién es Jesús», citando la intervención del Papa Francisco ante el grupo en 2015. «Han reavivado el fuego del Evangelio donde parecía apagarse y han acompañado a numerosas personas y comunidades cristianas, despertándolas a la alegría de la fe, ayudándolas a redescubrir la belleza de conocer a Jesús y fomentando su crecimiento espiritual y compromiso de testimonio», aseveró León XIV. Ser testigos de unidad Prevost invitó también a los miembros del Camino a mantener «vigilancia interior y capacidad crítica sabia» para discernir los riesgos que siempre acechan en la vida espiritual y eclesial. Recordó que el Bautismo nos une a Cristo y nos hace miembros vivos de su cuerpo, de su pueblo y de su familia, y que «si el Espíritu concede a cada uno una manifestación particular, es para la misión de la Iglesia». «Los carismas deben estar siempre al servicio del Reino de Dios y de la única Iglesia de Cristo, donde ningún don de Dios es más importante que otro -excepto la caridad, que los perfecciona y armoniza a todos-y ningún ministerio debe convertirse en motivo para sentirse superior a los hermanos o excluir a quienes piensan distinto», explicó el Pontífice. Por ello, los animó a ser «testigos de esta unidad». Evitar rigidez y moralismo «Su misión es particular, pero no exclusiva; su carisma es específico, pero da fruto en comunión con los demás dones presentes en la vida de la Iglesia; hacen mucho bien, pero su fin es permitir que las personas conozcan a Cristo, respetando siempre la vida y conciencia de cada uno», añadió. Los instó a vivir su espiritualidad sin separarse del resto del cuerpo eclesial y a formar parte «de la pastoral ordinaria de las parroquias y sus diversas realidades, en plena comunión con los hermanos y, en particular, con sacerdotes y obispos». Citando la Segunda Carta de San Pablo a los Corintios, el Sucesor de Pedro recordó que la Iglesia enseña que «donde está el Espíritu del Señor, hay libertad». Por ello, la proclamación del Evangelio, la catequesis y las acciones pastorales deben mantenerse libres de imposiciones, rigidez o moralismos, para que no generen culpa o temor, sino liberación interior. Al concluir, León XIV impartió su bendición y agradeció al grupo por su compromiso, «testimonio alegre» y servicio a la Iglesia y al mundo, alentándolos a «continuar con entusiasmo». 19 de enero de 2026Fuente: Vatican NewsCEV Medios