En comunión espiritual, el Pueblo fiel de Dios de la Arquidiócesis de Calabozo se unió este 3 de mayo en la emblemática Cruz del Perdón. El motivo fue la celebración de la Solemne Eucaristía en honor a la Cruz de Mayo, una festividad que entrelaza la tradición cultural con la adoración al misterio de nuestra Redención.
Una Eucaristía en el corazón del llano
La celebración litúrgica estuvo presidida por el Excmo. Mons. Manuel Felipe Díaz Sánchez, Arzobispo de Calabozo, y concelebrada por los presbíteros Juan Carlos Rattia y Juan José Guarucano.
Durante la homilía, el Prelado destacó la importancia de mantener vivas estas tradiciones que fortalecen la identidad del pueblo y el sentido de hermandad entre los ciudadanos como hijos de Dios. El Arzobispo subrayó que la Cruz de Mayo no es solo un símbolo, sino un recordatorio de nuestra unidad en Cristo.
Identidad, fe y oración por los campos
Mons. Díaz invitó a la feligresía a imitar el amor extremo de Cristo a través de esta manifestación religiosa, considerada una de las más arraigadas en el llano venezolano. En sus palabras, la Cruz de Mayo se convirtió en el centro de una acción de gracias por la naturaleza.
“Elevamos nuestra oración para pedir el don de la lluvia y la prosperidad de los campos llaneros”, expresó el Pastor diocesano.
Piedad popular y veneración
Al concluir el banquete eucarístico, la comunidad vivió una hermosa manifestación de piedad popular mediante el tradicional velorio. En este espacio de profunda espiritualidad:
- Se entonaron cantos tradicionales de la región.
- Se realizaron oraciones comunitarias para venerar el madero santo.
- Se ratificó la fe de la grey calaboceña en la Cruz como guía segura y ancla de salvación.
Esta celebración de la Cruz de Mayo en Calabozo reafirma el compromiso de la Iglesia local por evangelizar la cultura y mantener encendida la llama de la esperanza en el corazón de los llaneros.
4 de mayo de 2026
Fuente: Arquidiócesis de Calabozo
CEV Medios
