Durante la celebración eucarística del Miércoles de Ceniza, el presbítero Antonio Arocha, subsecretario de la Conferencia Episcopal Venezolana, invitó a los fieles a vivir la Cuaresma como un tiempo de preparación auténtica para la Pascua, centrado en la conversión, el sentido de este tiempo litúrgico y las actitudes que deben caracterizar la vida cristiana durante los próximos 40 días.
Inspirado en el Evangelio, recordó que Jesús advierte a sus discípulos sobre el peligro de practicar las obras de piedad solo para ser vistos, subrayando que la verdadera recompensa proviene de Dios, que ve lo que se hace sin ser observados.
La Cuaresma: tiempo de preparación y enfoque espiritual
Durante su homilía, el Pbro. Arocha explicó que la Cuaresma no es un simple ciclo repetitivo dentro del calendario litúrgico, sino un tiempo de preparación consciente para el acontecimiento central de la fe cristiana, es decir la Pascua. Destacó que la vida cristiana requiere planificación y compromiso, ya que la improvisación conduce al desenfoque y a una vivencia superficial de la fe.
En este sentido, invitó a los fieles a asumir la Cuaresma como un camino de silencio, reflexión y revisión del propio proyecto de vida, evitando que este tiempo pase desapercibido o se reduzca únicamente al gesto externo de recibir la ceniza.
Tres herramientas para la conversión: limosna, oración y ayuno
El presbítero señaló que la Iglesia propone tres herramientas concretas para vivir auténticamente la Cuaresma: la limosna, la oración y el ayuno, las cuales no deben entenderse como prácticas aisladas, sino como medios para extirpar el mal que se va acumulando en la vida personal y comunitaria.
Limosna: caridad que transforma
La limosna —explicó— va más allá de dar lo que sobra. Implica desprendimiento, cercanía e involucrarse con la realidad del otro, especialmente con quien sufre. Recordó que la verdadera caridad cristiana toca el corazón tanto de quien recibe como de quien da, y conduce a una conversión real.
Oración: diálogo vivo con Dios
En cuanto a la oración, resaltó que este tiempo litúrgico es una oportunidad para intensificar la relación personal con Dios, evitando una oración mecánica o repetitiva. La oración auténtica es escucha, encuentro y apertura a la acción del Señor en la vida cotidiana.
Ayuno: más amplio y que abarque las palabras
Sobre el ayuno, el subsecretario de la CEV explicó que no se limita únicamente a la abstinencia de alimentos, sino que debe entenderse como un ejercicio de dominio personal y purificación interior. En este contexto, compartió una reflexión del Papa Francisco sobre el llamado “ayuno de las palabras”, que invita a evitar expresiones hirientes, juicios apresurados y comentarios negativos, promoviendo en cambio la amabilidad, el respeto y el cuidado del prójimo, incluso en los espacios digitales y comunitarios.
Un llamado a vivir la Cuaresma con autenticidad
Finalmente, el Pbro. Antonio Arocha exhortó a los fieles a no reducir la Cuaresma a gestos externos, sino a permitir que estas prácticas conduzcan a una conversión sincera del corazón. Recordó que este tiempo litúrgico es una oportunidad para sacudirse del mal acumulado, reenfocar la vida cristiana y caminar con esperanza hacia la alegría de la Pascua.
18 de febrero de 2026
Fuente: CEV
CEV Medios
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